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jueves, 5 de octubre de 2017

La Santa Sede presenta documento para una educación al servicio del bien común

POR LA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA
El documento, que será enviado a las conferencias episcopales para que lo transmitan a las 216.000 escuelas católicas y a las 1.760 universidades católicas en los diversos continentes.
El día de ayer la Fundación Pontificia “Gravissimum educationis“ ha presentado el documento titulado «Educar al humanismo solidario. Para construir una “civilización del amor” 50 años después de la Populorum progressio».
El documento, que será enviado a las conferencias episcopales para que lo transmitan a las 216.000 escuelas católicas y a las 1.760 universidades católicas en los diversos continentes, subraya la necesidad urgente de humanizar la educación, favoreciendo una cultura del encuentro y del diálogo.
El documento fue presentado por el Prefecto de la Congregación para la Educación, Cardenal Giuseppe Versaldi, quien afirmó que es necesaria «la globalización de la esperanza guiada por el mensaje de salvación y de amor de la revelación cristiana. La solidaridad y la fraternidad resultantes de esta transformación personal y social serán la base para un proceso inclusivo con la intención de influir en los estilos de vida y sobre los paradigmas económicos y ambientales».
«Con este documento, la Congregación para la Educación Católica ha querido analizaraspectos de la Populorum progressio que en el curso de los años no se han considerado a fondo a pesar de no ser asuntos secundarios».
Por su parte, el secretario de la Congregación, Angelo Vincenzo Zani, ha indicado que este documento busca «actualizar el pacto educativo entre las generaciones, desde la familia hasta la sociedad entera. Además, ha destacado la importancia de la formación de los formadores, para garantizar una educación no selectiva sino abierta a la solidaridad».
«Los contenidos que propone, con un lenguaje sencillo y directo, hacen referencia a tres fuentes principales: la Declaración del Concilio Vaticcano II Gravissimum educationis, a la encíclica de Pablo VI Populorum progressio y al magisterio del Papa Francisco, en particular la encíclica Laudato si'».
Humanizar la educación
El documento enfatiza que «de manera constante, la Iglesia afirma que «la buena educación de la familia es la columna vertebral del humanismo» y desde allí propagar «los significados de una educación al servicio de todo el cuerpo social, basada en la confianza mutua y en la reciprocidad de los deberes». Por estas razones, «las instituciones escolares y académicas que deseen poner a la persona al centro de su misión son llamadas a respetar la familia como primera sociedad natural, y a ponerse a su lado, con una concepción correcta de subsidiariedad».
Por lo tanto «Una educación humanizada, por lo tanto, no se limita a ofrecer un servicio formativo, sino que se ocupa de los resultados del mismo en el contexto general de las aptitudes personales, morales y sociales de los participantes en el proceso educativo». 
Cultura de diálogo
El documento resalta la responsabilidad que la educación al humanismo solidario tiene «de proveer a la formación de ciudadanos que tengan una adecuada cultura del diálogo», y recuerda que es «propio de la naturaleza de la educación la capacidad de construir las bases para un diálogo pacífico y permitir el encuentro entre las diferencias, con el objetivo principal de edificar un mundo mejor».
Globalizar la esperanza
A este respecto, el documento explica que «globalizar la esperanza es la misión específica de la educación al humanismo solidario. Una misión que se cumple a través de la construcción de relaciones educativas y pedagógicas que enseñen el amor cristiano, que generen grupos basados ​​en la solidaridad, donde el bien común está conectado virtuosamente al bien de cada uno de sus componentes, que transforme el contenido de las ciencias de acuerdo con la plena realización de la persona y de su pertenencia a la humanidad».
Justamente la educación cristiana puede realizar esta tarea primaria, porque ella «es hacer nacer, es hacer crecer, se ubica en la dinámica de dar la vida. Y la vida que nace es la fuente desde  donde brota más esperanza».

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