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domingo, 7 de abril de 2024

carta No. 231: Migración: ¿Esperanza porfiada?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 231 – 7 de abril 2024
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Migración: ¿Esperanza porfiada?

“No tengan miedo de mirar a los demás a los ojos porque no son un descarte, sino que también forman parte de la familia humana y de la familia de los hijos de Dios” “…hermanos y hermanas migrantes que representan la carne sufriente de Cristo, cuando se ven forzados a abandonar su tierra, a enfrentarse a los riesgos y a las tribulaciones de un camino duro, al no encontrar otra salida” (Papa Francisco).

El Ecuador está desbaratándose aceleradamente por todas partes debido a la corrupción galopante, la impunidad delirante, la inseguridad y violencia lacerante; la decadencia de la administración de justicia, así como por la ausencia de fuentes de trabajo, el miedo y desesperanza… La incertidumbre es el “pan de cada día”. Estas y otras causas empujan a miles de ecuatorianos a migrar masivamente, a dejar su patria, cultura, pueblo y familia para “aventurarse” a lo desconocido, como alternativa a la realidad que viven en Ecuador.

Muchos ecuatorianos han migrado mentalmente desde hace varios años atrás. Están esperando la oportunidad para migrar y, cuando la tengan, lo harán sin ninguna duda. Se irán porque casi no tienen nada, pasan hambre y lo único que tienen es un corazón lleno de esperanza. Cogerán su historia y se irán a buscar el futuro.

Según el INEC, en los últimos 20 años han migrado alrededor de 2 millones de personas y han retornado 750 mil. Estamos viviendo el segundo éxodo masivo, el primero fue entre 1999 y 2001 después de la crisis bancaria. En 2022, México registró 22.098 eventos de personas ecuatorianas en situación migratoria irregular. En 2023, la cifra se incrementó a 70.790. Un total de 117.487 ecuatorianos fueron “encontrados” en la frontera de Estados Unidos y México entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, según los datos publicados por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. En este mismo periodo se deportaron a 24.936 compatriotas por ingresar de forma irregular.

Los connacionales que deciden migrar de manera irregular caen en manos de “coyoteros” a los que pagan entre 15 mil y 20mil dólares para que los lleven a Estados Unidos, sin ninguna garantía ni seguridad, exponiendo sus vidas a muchos peligros y en ocasiones, falleciendo algunos en el intento. En 2023 por el tapón del Darién (Panamá) cruzaron, desafiando graves riesgos 57.250 ecuatorianos, travesía que es un verdadero viacrucis. A los coyoteros solo les importa acumular las ganancias ilícitas del tráfico humano.

“Ni los peligros que suponen el tránsito y los chantajes ilegales, ni las crecientes devoluciones o estancamientos en países donde estos hermanos y hermanas no son deseados, disminuyen la atracción de satisfacer las necesidades de empleo y mejores condiciones de vida o, incluso, de una esperada reunificación familiar” (Papa Francisco).

Según CIS-Gallup, el 43% de los ecuatorianos consideran irse del país. Personas de todas las edades, profesionales, estudiantes, trabajadores, desempleados, empleados… averiguan los medios para salir en búsqueda de mejores días, de seguridad, de estabilidad, de ingresos adecuados, lejos del miedo y de la violencia.

Sin embargo, estos compatriotas que migran con tanto sufrimiento, cuando logran llegar a su destino, no se olvidan de su patria y colaboran con la economía del país, enviando remesas que representan en conjunto más de 5 mil millones de dólares al año, recursos fundamentales no solo para sus familias, sino también para todo el Ecuador. A pesar de este esfuerzo hay políticos que los denigran y no les prestan el apoyo necesario en nuestros consulados y embajadas.

Los diferentes gobiernos nacionales han fracasado en crear condiciones de una vida digna para que todos los ecuatorianos se sientan realizados y sin miedo en el país. La migración masiva solo se detendrá cuando Ecuador cambie radicalmente y garantice la vida plena para todos, especialmente para los más débiles y vulnerables.   #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 31 de marzo de 2024

carta No. 230: Desde la muerte a la Resurrección

Con los ojos fijos en Él

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 230 – 31 marzo 2024
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Desde la muerte a la Resurrección

La Pascua del Señor nos impulsa a ir hacia adelante, a superar el sentimiento de derrota, a quitar la piedra de los sepulcros en los que a menudo encerramos la esperanza, a mirar el futuro con confianza, porque Cristo resucitó y cambió el rumbo de la historia. “Si recuperas el primer amor, el asombro y la alegría del encuentro con Dios, irás hacia adelante. Recuerda y camina” Papa Francisco, homilía Vigilia Pascual 2023.

Pasamos otra Semana Santa y, entre tantas reflexiones, pensamos en cómo nuestro pueblo, país y mundo están viviendo muchos de los signos de dolor y angustia que recordamos en estos días. Cuántos pueblos salen entusiasmados a vivar a sus “reyes” (líderes) porque supuestamente llegan a salvarles de la pobreza, corrupción, abandono y exclusión en las que viven.

A su vez, cuántas personas buenas personas, comprometidas, generosas se sientan a la mesa en comunidad y comparten el pan con el Maestro, dan lo poco que tienen y lo mucho que son, “lavan los pies” de los excluidos sin hacer distinción de ninguna clase, sin recelo, con humildad, con amor. Nuestra ancestral costumbre de compartir la fanesca en familia y amigos tiene un simbolismo profundo que nos recuerda y acerca al memorial de la Cena del Señor con los discípulos y como preparación a la Pascua.

Cuántos “maestros de la ley” sabelotodo quieren imponer y dominar al pueblo, capaces de armar componendas para levantar testimonios espurios para condenar sin pruebas, para llevar a la muerte a los inocentes en nombre de su dios, liberando a tantos “barrabases” y crucificando a quienes trabajan por la paz, la justicia, el ambiente, los derechos… Estos son maestros “corruptos”, “raza de víboras” y “sepulcros blanqueados”.

Cuántos soldados, que sin conciencia y en obediencia ciega, maltratan a inocentes, martirizan, torturan por orden de los que se lavan las manos, de los que son autoridad porque les sostienen las botas, los uniformes, las armas. Cuántos defienden a los poderosos y obligan a que la gente pobre huya, migre, tenga miedo y sufra un calvario.

Cuántos compañeros y colegas ceden frente a “treinta monedas” y son capaces de “vender” a quienes les enseñaron a compartir, a luchar, a perdonar, a soñar, o que por temor y por salvar su “pellejo” son capaces de negar “tres veces” lo que aprendieron, vivieron y conocieron antes de que “cante el gallo”. Cuántos luchadores que abandonan sus principios, se acomodan al sistema, pierden la fuerza y contemplan como la gente sigue cargando su cruz hasta la cima de la muerte dolorosa y que prefieren huir antes de seguir luchando.

Cuántas mujeres valientes, valiosas, apasionadas, tiernas... acompañan en silencio al que sufre y carga con la cruz a cuestas, secando su rostro, quitando sus espinas, curando sus heridas. Cuántas madres que velan y lloran por sus hijos que mueren crucificados en la droga, la violencia, el egoísmo, el consumismo, la ansiedad, el desempleo, la pobreza integral, que acompañan hasta al pie de la cruz, cuidando la vida de quienes salieron de su vida. Cuántas mujeres presurosas anuncian y denuncian.

En fin, cuántas cruces vivimos estos días, en cuántas cruces de nuestro pueblo sigue muriendo Cristo cada día, que parecería que ya no hay esperanza, ilusión o alternativa. Pero no, todavía hay esperanza porque Cristo crucificado ha resucitado para mostrarnos que la vida vence a la muerte, que lo bueno vence a lo malo, que la luz vence a la oscuridad, que el dolor se transforma en amor, que se pueden hacer nuevas todas las cosas, que hay que ir para adelante, que se puede seguir construyendo un Reino de paz, hermandad, justicia, armonía y verdad. Cristo sigue resucitando “en cada brazo que se alza para defender al pueblo del domino explotador, porque está vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela, en la lucha sin tregua por la liberación”. Felices Pascuas de Resurrección. •  #ComuniquemosEsperanza


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 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

  

domingo, 24 de marzo de 2024

carta No. 229: Vamos la tierra a salvar!

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 229 – 24 marzo 2024
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Vamos la tierra a salvar!

“…el clima es un bien común, de todos y para todos……es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo y los pobres”. Papa Francisco, encíclica Laudato si.

En Semana Santa conmemoramos la muerte y resurrección de Jesús. Al resucitar venció a la muerte. Sin embargo, muchas acciones del ser humano están crucificando a millones de personas alrededor del mundo y a la propia naturaleza. Ante esta realidad lacerante, no podemos mirar con indiferencia los rostros sufridos y torturados de nuestros hermanos más pobres y necesitados. Ante la pregunta: ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?, Jesús responderá “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí” (Mt. 25,39-40).

El pueblo pobre vive cotidianamente un viacrucis, ya sea por falta de medicinas, de servicios básicos, de educación de calidad, de vías de comunicación. Muchos de ellos son olvidados e invisibilizados por quienes ejercen el poder. Solo les toman en cuenta en tiempo de elecciones. Ahí están olvidados, abandonados. El peso de las cruces diarias, a veces, son extremadamente pesadas que doblegan su espíritu y su capacidad de lucha, al mismo tiempo que hay manifestaciones de solidaridad, fraternidad, valentía que devuelven la esperanza y la capacidad para soñar por un mundo más justo, inclusivo y ecuánime; ahí se manifiesta la resurrección del Señor.

Generalmente, los temas ambientales vinculados con el extractivismo generan conflictos y enfrentamientos entre posiciones adversas y, aparentemente, irreconciliables. Esto rompe cualquier posibilidad de diálogo e impiden llegar a acuerdos mínimos.

Esos enfrentamientos, en determinadas épocas, se exasperan, se vuelven violentos, salen del cauce normal y los efectos inquietan directamente a los grupos implicados. Las zonas en conflicto se militarizan y, con la lucha social, viene la criminalización de los dirigentes, pobladores y organizaciones comunales que defienden su tierra y su forma de vida, basada en el respeto a la madre-naturaleza. La paradoja: los campesinos convertidos en invasores de sus propias tierras.

Dejar el modelo extractivista es el desafío, para ello, pueblo y Gobierno deben trabajar en modelos de desarrollo integrales e inyectar recursos económicos que generen alternativas para los más pobres y vulnerables, así como para que tengan la posibilidad de vivir en un ambiente sano, que les permita conservar y fomentar sus costumbres y conocimientos ancestrales, mejorar sus condiciones de vida, contar con servicios básicos, salud y educación de calidad.

¿Es posible tener un diálogo abierto que genere desarrollo, que evite los conflictos, y divida las comunidades, que permita buscar y encontrar salidas sin violencia? ¿Hay posibilidades de tender puentes en vez de acrecentar abismos? Si hay leyes que protegen el ambiente y hay sentencias judiciales que deben cumplirse a rajatabla, sin aspavientos, ninguna institución estatal ni persona está por encima de la ley y la Constitución.

“Se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de dióxido de carbono y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable” (Laudato Si). En esa tarea debemos empeñarnos todos, pues esta es la “única casa que tenemos”, empecemos ahora mismo, mañana puede ser muy tarde “a cuidar, a cuidar, nuestra casa común”.·  #ComuniquemosEsperanza

 


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domingo, 17 de marzo de 2024

carta No. 228: Apaguen los mecheros y enciendan la vida

Apaguen los mecheros y enciendan la vida

“Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas. La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras.. Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: "Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales" (Papa Francisco, encíclica Laudato si).

Muchas personas se preguntarán: ¿qué son esos “mecheros”? y ¿por qué es necesario apagarlos? Los mecheros son una práctica de la industria petrolera en la que se quema y lanza al ambiente los subproductos del gas que acompañan al petróleo a una temperatura promedio de 400 grados centígrados. Fueron instalados inicialmente por la multinacional Chevron – Texaco en los años 60 y desde entonces se han multipilcado, sobre todo en Orellana y Sucumbíos. Estos mecheros funcionan día y noche. La combustión de gas envía miles de toneladas de CO2 a la atmósfera, contribuyendo al cambio climático. Los casos de cáncer en las zonas son mucho más altos que en el resto del Ecuador debido a que, de 170.000 habitantes, se han documentado 451 casos. Las cifras muestran que el 71% en mujeres, poseen generalmente cáncer de útero.

Nueve niñas de entre nueve y quince años interpusieron una acción de protección para que se apagaran los mecheros, la acción fue inicialmente negada y la Corte Provincial de Sucumbíos en agosto de 2021 emitió una sentencia positiva en el caso “Mecheros”. El Estado les dio la razón. La sentencia está debidamente ejecutoriada.

Consideramos esta decisión judicial un hito trascendental e histórico en la protección de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente. La demanda no solicitaba que se pare la producción petrolera, sino que estableciera un plazo para que traten el gas y no lo quemen. La sentencia judicial estableció eliminarlo. Han pasado 30 meses y en lugar de disminuir los mecheros se han incrementado de 447 en 2020 a 486 en 2023.

Los días 12 y 13 de marzo de 2024, las comunidades indígenas, las organizaciones campesinas e instituciones sociales en Quito, exigieron el cumplimiento de la sentencia. En un ambiente pacífico, pero a la vez firme, plantearon ante el Gobierno y la Corte Constitucional dar cumplimiento inmediato a la sentencia judicial.

Se conoce que en Ecuador la empresa privada ha invertido en la implementación de sistemas que permiten la utilización del gas para la generación de energía de uso operativo en sus mismas instalaciones, o sistemas que generan calor para facilitar los procesos de separación del crudo. Además, existen propuestas viables para la conversión de los mecheros, a fin de producir gas de consumo interno, que fueron analizadas, pero nunca llegó a concretarse una licitación formal. ¿Cuáles serían los criterios legales, técnicos y/o financieros para no aplicar la tecnología disponible en los bloques del sector petrolero público y empezar a reducirlos hasta llegar a eliminar el uso de los mecheros y dar cumplimiento a la sentencia? ¿Cuál es la justificación válida para no convertir estos mecheros tóxicos y contaminantes en productores de gas para el país?

La excusa para no hacerlo es el hecho de que cambiar la tecnología es muy oneroso para el Estado; sin embargo, es más costoso quemar el gas y no usarse para generar electricidad para diferentes usos. Esta inversión evitaría los enormes costos anuales en la importación de gas. A modo de ejemplo, en 2022 el Estado gastó 874 millones de dólares en importar gas. En enero de 2023, el Gobierno importó, por medio de una empresa privada, el primer barco con “gas licuado”. Cabe la duda de que, si en el trasfondo de este incumplimiento están los intereses y negocios de algunos sectores políticos y económicos, sin importar la vida y la salud de miles de personas

Los pueblos de la Amazonía nos dan ejemplo y enseñan a asumir con compromiso la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza. Siempre optar por las personas y comunidades en situación de vulnerabilidad social, económica y ambiental.    ·  #ComuniquemosEsperanza

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domingo, 10 de marzo de 2024

carta No. 227: Ecuador, entre la fe y el machismo

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 227 – 10 marzo 2024
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Ecuador, entre la fe y el machismo 

“…la violencia contra las mujeres es una herida abierta fruto de una cultura de opresión patriarcal y machista”.

“Quien lastima a una mujer profana a Dios, nacido de mujer”, “Toda sociedad necesita acoger el don de la mujer, de cada mujer: respetarla, cuidarla, valorarla”. Papa Francisco.

Dana, Briana, Génesis, Vanessa, Jessica, Karla, Alison, Evelyn, Rosa, Abigail, Cristina…son algunos de los nombres de niñas y mujeres que fueron cruelmente asesinadas durante el último año en el Ecuador. Los casos de violencia, abuso sexual y feminicidios nos conmocionan y recuerdan la realidad de las mujeres en un país que -paradójicamente- se considera en su mayoría cristiano. El machismo, profundamente arraigado en la sociedad ecuatoriana, perpetúa esta tragedia. Mujeres, y en especial niñas, son la pieza más frágil de la sociedad ecuatoriana.

Algunos estudios reflejan que la cifra de feminicidios -la forma más extrema de violencia contra las mujeres- se incrementó considerablemente, sobre todo durante la pandemia. Los constantes cambios de metodología por la falta de correctos registros administrativos y judiciales, así como la omisión de denuncias de crímenes contra mujeres, que se pierden en el silencio por temor e incluso ignorancia, dificultan el cálculo estadístico.

Sin embargo, en 2023, el Ecuador registra que, cada 27 horas, una mujer fue víctima de feminicidio, según Fundación Aldea. Estos datos reflejan la naturaleza generalizada de la violencia contra la mujer y el fracaso de los sistemas existentes de protección, especialmente para mujeres y niñas marginadas que quedan expuestas a un alto riesgo, incluso con mayores probabilidades de morir a manos de quienes tienen vínculos más estrechos con ellas.

Los desequilibrios entre mujeres y hombres siguen siendo evidentes en diversas esferas de la vida: desde la dinámica familiar, los entornos educativos y laborales, hasta las estructuras económicas, exacerbando la vulnerabilidad de las mujeres y obstaculizando los esfuerzos para combatir eficazmente un sistema de creencias y comportamientos que crean el entorno propicio para que prospere la desigualdad y la violencia.

Desde una perspectiva creyente, es inadmisible aceptar que, en un país devoto a la Virgen María, la equidad entre hombres y mujeres aún sea esquiva a la vida cotidiana. En la historia de la salvación, encontramos figuras femeninas esenciales: María, Martha, Judith, Ruth, María Magdalena... La historia de amor entre Dios y el ser humano nos muestra de manera contundente que está protagonizada por mujeres que dieron testimonio, que se conmovieron, que acompañaron hasta el último instante a Jesús crucificado, y que fueron la primera Iglesia viva ante la presencia del Resucitado. Mujeres cuya dignidad fue restablecida por Jesús como nos muestra el Evangelio.

Como pueblo de Dios debemos aunar esfuerzos para desafiar las normas y romper esas actitudes que perpetúan el machismo, cruciales para fomentar cambios culturales hacia la equidad y la justicia social. Esto requiere un enfoque multidisciplinario que abarque reformas legislativas, iniciativas educativas y promoción social, para crear una sociedad donde todos -hombres y mujeres- podamos vivir libres, sin miedo y sin discriminación. Finalmente, en el corazón de Dios, todos los nombres están escritos. Ojalá prospere el reconocimiento que el Sínodo hace de la mujer y su presencia en las instancias eclesiales de decisión, promovidas por el Papa Francisco. • #ComuniquemosEsperanza

 

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