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domingo, 18 de octubre de 2020

Carta No. 50: Con nuestro voto… ¿qué país construimos?

  

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 50 – 18 de octubre 2020

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Sabemos y sentimos que nuestro país está en una profunda crisis económica, política, social, cultural, ética…

Los “politiqueros”, cuando llegan al poder, no cumplen con lo que ofrecieron en la campaña electoral.

¿Será solo responsabilidad de ellos o será que todos tenemos “vela en ese entierro” con el voto que damos?

 

Con nuestro voto¿qué país construimos?

 

La Democracia participativa ha diseñado un procedimiento a través del cual los líderes de los partidos o movimientos políticos nos imponen, después de cumplir un procedimiento establecido en el Código de la Democracia, candidatos a la presidencia, a la Asamblea Nacional, al Parlamento Andino...

Los ciudadanos votantes, elegimos entre los candidatos que nos han presentado y al ejercer nuestro derecho al sufragio, consciente o inconscientemente, estamos depositando en el elegido nuestro 'poder ciudadano' para que ese personaje cumpla con sus ofertas de campaña consignadas en su plan de gobierno.

Por lo tanto, nuestro voto es importante y con él, estamos entregando nuestra capacidad y responsabilidad de hacer honestamente lo mejor para todos.  Hay la obligación moral de votar por el 'mejor candidato', tomando en cuenta que:


1.  Por la vía electoral participamos en las decisiones fundamentales para el país.

2.  Escogemos a los candidatos de nuestra preferencia y con el voto les entregamos el mandato para que administren, solucionen problemas y atiendan las necesidades y aspiraciones de todos.

3.  El momento de votar somos iguales y el voto tiene el mismo valor que los demás.  Es un derecho de todos los ecuatorianos a partir de los 16 años.

4.  Los elegidos están obligados a respetar y cumplir la Constitución y las leyes, sabiéndose mandatarios, esto es, que deben acatar la voluntad de los mandantes.

5.  Los votantes tenemos el derecho y la obligación de acceder a diversas fuentes de información para conocer a los candidatos y sus planes de gobierno.

6.  Todos los temas que inquietan y preocupan a la ciudadanía deben ser incorporados a las propuestas de los candidatos.

El sufragio es poder y vale mucho, por eso los candidatos diseñan estrategias publicitarias para 'cautivarnos' y conquistar nuestro voto.  Ofrecen el 'oro y el moro', dicen tener las fórmulas para sacarnos de la pobreza, extirpar la corrupción, crear empleo, dar vivienda, mejorar la salud, la educación, atención al agro, crédito… ponen el paraíso a nuestro alcance.  ‘Van a enfrentar los problemas y aplicar las mejores soluciones’, pero no dicen ni cómo ni cuándo ni con qué dinero.

Los candidatos tienen asesores, realizan encuestas, se contactan con los 'caudillos' locales, contratan expertos en discursos y elaboran spots publicitarios que atraen… es decir, crean una parafernalia orientada a vender un 'producto político'.

Caemos en la trampa y votamos por el más simpático, el que mejor habla y ofrece, aunque sabemos que jamás cumplirá.  En las elecciones nos cautivan las emociones y la razón queda en segundo plano.  No sabemos con qué equipo gobernarán… al votar ‘firmamos un cheque en blanco'.

Votamos y olvidamos fiscalizar y exigir a los elegidos que cumplan y rindan cuentas de lo ofrecido y de lo que están haciendo, lo que evidencia que la crisis que vivimos también sea fruto de nuestro desinterés e irresponsabilidad.

Elegir y elegir bien es un compromiso ciudadano con el presente y el futuro del país.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas

domingo, 11 de octubre de 2020

Carta No. 49: ¡Urgente! construir la paz

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 49 – 11 de octubre 2020

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«cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún.  Es el camino.  El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día.  No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos» (Papa Francisco)

 

¡Urgente! construir la paz

 

Jesús trazó el camino de la no violencia activa, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (cf. Ef 2,14-16)

Generalmente calificamos al Ecuador como un país de paz.  Sin embargo, la realidad, las redes sociales o los diversos medios de comunicación, muestran una enorme cantidad de hechos que denuncian violencias evidentes y ocultas, fruto de estructuras de injusticia, explotación, pobreza, marginación, exclusión, descarte; y es visible en las calles y en los hogares; en la política y en la economía; en todos los ámbitos ciudadanos, al parecer se va constituyendo un dominio de la cultura de la violencia que avanza y se extiende por todo el tejido social sin freno alguno.

En este contexto “se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos -señala el Papa Francisco-  En varios países hay una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, que crea nuevas formas de egoísmos y de pérdida del sentido social, enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales” (Encíclica Fratelli Tutti, n.11, 2020).


Cambiar esta realidad, no implica solamente emitir más leyes y endurecer las penas, tampoco la presencia policial en cada esquina ni hacer superficiales reformas al sistema penitenciario, se trata de trabajar para realizar cambios estructurales profundos orientados a recuperar y practicar valores trascendentes como la justicia, la equidad, el respeto, la tolerancia, el diálogo fraterno, así como erradicar la pobreza y romper las estructuras de injusticia.  Lo lógico y deseable es entender que debemos abrirnos a los más pobres y vulnerables, ya que todos somos corresponsables de lo que sucede en la comunidad y en la humanidad toda.  Se trata de llegar y trabajar con fuerza, con auténtico sentido de unidad, de solidaridad, de unión, de paz…  Solo juntos venceremos la violencia y alcanzaremos la tan anhelada paz.

Y cuando hablamos de PAZ, nos referimos a la puesta en vigencia de un estilo de vida justo, equitativo, incluyente, compartido, siguiendo el modelo proclamado y practicado por Jesús de Nazaret.  Sus enseñanzas aparecen llenas de mensajes de PAZ, «el evangelio del amen a sus enemigos (cf. Lc 6) es considerado como «la carta magna de la no violencia cristiana», que no se debe entender como un «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia».  “Al ser los hombres por naturaleza sociables, deben convivir unos con otros y procurar cada uno el bien de los demás.  Por esto, una convivencia humana rectamente ordenada exige que se reconozcan y se respeten mutuamente los derechos y los deberes” (Juan XXIII, Pacem in Terris).

El papa Francisco concreta estas ideas en “la cultura del encuentro” que tiene su realización en el conocimiento del otro, en la comunicación cercana, en proyectarse hacia los demás, especialmente hacia aquellos que más necesitan.  Una sociedad justa, memoriosa, sin exclusiones, sin descartados, sin olvidados, con sus necesidades básicas satisfechas y hasta con un hombro amigo en actitud de comprensión y consuelo.  ·  #ComuniquemosEsperanza.

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 4 de octubre de 2020

Carta No. 48: Empleo: deber y derecho social

 

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 48 – 4 de octubre 2020

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“…que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso.

 

El trabajo es lo que hace al hombre semejante a Dios, porque con el trabajo el hombre es un creador, es capaz de crear, de crear muchas cosas…”. Papa Francisco (1 mayo 2020).


Empleo: deber y derecho social

Ganarse el pan con el sudor de la frente, es decir con trabajo, da un sentido de realización a la actividad humana dentro de un programa de vida justo. De ahí que el trabajo es esencial e indispensable para todos ya que de él dependemos para vivir y mantener honradamente a nuestras familias.

La mortal y despiadada pandemia ha evidenciado aún más un problema estructural y social complejo: el desempleo. El mundo podría cerrar el 2020 con alrededor de 400 millones de personas sin trabajo, algo así como toda la población de América del Sur.

En Ecuador, oficialmente 13 de cada 100 personas aptas para el trabajo estarían en la desocupación, más de un millón, de los cuales casi 700 mil perdieron el empleo por la pandemia, mientras el 70% se debate en el subempleo y la informalidad y escasamente el 16.7% cuentan con un trabajo estable y adecuadamente remunerado (Inec).

Las cifras son trágicas, pero aún más trágica e impactante es la lacerante realidad que constatamos al caminar por nuestras ciudades, que despliegan pobreza y hambre. Los jóvenes y las mujeres están entre los grupos más golpeados. A ello se suma el deterioro de la situación laboral de muchos trabajadores, que en 2020 vieron reducidas sus horas de trabajo e ingresos por la disminución de la demanda, el cierre de empresas y la desvinculación de empleados públicos, que contradictoriamente a lo sugestivo del título de la Ley de Apoyo Humanitario, fue la que consagró su regreso a casa con las manos vacías y la desesperanza a cuestas.

El problema no termina ahí, las condiciones de vida de millones de personas se deterioran y arrastran graves consecuencias sociales como: falta de alimentación, vivienda, educación, en medio de hacinamiento, migración, inseguridad, etc., pasando de una condición limitada a una de supervivencia, donde no se logran satisfacer las necesidades vitales.  Las calles acogen a quienes no tienen otra opción que acudir a la informalidad para alcanzar el mínimo sustento familiar, todo ante la mirada impávida de gobiernos y políticos demagogos que ofrecen el oro y el moro en las campañas electorales, pero que una vez en el poder priorizan otros intereses en lugar de plantear soluciones a las más graves problemáticas.

Qué lejos se sienten la ley y la justicia, en vano la Constitución consagra que El trabajo es un derecho y un deber social, y un derecho económico (…)  El Estado garantizará a las personas trabajadoras el pleno respeto a su dignidad, una vida decorosa, remuneraciones y retribuciones justas y el desempeño de un trabajo saludable y libremente escogido o aceptado. (art. 33).

Sin embargo, y no obstante lo dicho, no solo el Estado es responsable de esta estructura defectuosa, inequitativa e injusta de la división de la sociedad en la repartición de la riqueza, TODOS somos corresponsables, cuando actuamos y favorecemos prácticas de discriminación, de individualismo, de ojos ciegos y oídos sordos frente a la corrupción, a la explotación laboral, cuando elegimos personas que buscan intereses personales, cuando somos indiferentes al DOLOR e INJUSTICIA de una sociedad que nos divide y nos vuelve narcisistas, ególatras e insensibles con el hermano.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

   

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Carta No. 47: Tiempo de prueba y solidaridad

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 47 – 27 de septiembre 2020

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Es una nueva realidad en la que es necesario estar con los ojos bien abiertos ante los desafíos que demandan atención extrema y compromiso permanente: oído atento, mente abierta, mano extendida, mascarilla bien puesta, distanciamiento físico eficaz, lavada de manos y uso de alcohol o gel cada que podamos, y en especial evitar aglomeraciones, reuniones sociales, celebraciones masivas, diversiones…

 

Tiempo de prueba y solidaridad

“Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos; proclamaba la buena nueva del Reino y sanaba todas las enfermedades y dolencias”.  Mateo 9, 35

A inicios del mes pasado, el Papa Francisco señaló su “deseo (de) reflexionar y trabajar todos juntos, como seguidores de Jesús que sana, para construir un mundo mejor, lleno de esperanza para las generaciones futuras”, por lo que debemos liberarnos de esa mirada individualista, que no es armonía sino egoísmo.  Actitud mezquina que aparentemente puede beneficiar pero que perjudica a la mayoría… sin duda, ahora más que nunca, dependemos de la solidaridad mutua.  Es tiempo de caminar juntos, de pensar y actuar en común unidad para ser y construir comunidad.  Una nueva manera de portarse y servir a los que nos rodean.

Bajo ninguna consideración debemos ni podemos permanecer indiferentes, pues “el peligro de contagio de un virus debe enseñarnos otro tipo de 'contagio' -señala Francisco-, el del amor, que se transmite de corazón a corazón”, que se vive y se siente haciendo el bien.

Es cierto que la sociedad ha enfrentado la pandemia, con mayor o menor éxito, no todos los sectores han podido trabajar con las mismas posibilidades económicas y sanitarias, sin embargo, hemos observado que la solidaridad se ha derramado a raudales… médicos y personal sanitario arriesgando su vida para atender a los pacientes, campesinos trabajando sin descanso para proveernos de alimentos, personas laborando sin respiro para atender nuestros requerimientos, mujeres luchando por sostener sus hogares, niños renunciando a sus juegos cotidianos, ancianos viviendo esta época con entereza y firmeza… miles de rostros, muchos anónimos, en los cuales se encarnó el amor y se hizo vida.

La pandemia sigue, el coronavirus está por todo lado.  Continuar adelante depende de todos y de cada uno: emprendamos una minga para cuidarnos y cuidar a los de más.  Se trata de un imperativo categórico y una posibilidad de salida.  Ningún descuido es aceptable, debemos seguir sin bajar la guardia, es una tarea en equipo, en la que todos tenemos derechos y responsabilidades.

Lo que hagamos o dejemos de hacer a nuestros semejantes lo hacemos al mismo Jesús (cfr Mt 25-40), de ahí que en esta situación de pandemia la humanidad se está renovando y saca a flote lo mejor de cada persona y de cada grupo humano.  Es un nuevo encuentro con el Evangelio de la vida, de la fe, de la esperanza y del amor, que nos invita a asumir un espíritu creativo, renovado, solidario, fraterno, condescendiente... para descubrir o abrir senderos impensados hace pocos meses.

“En estos momentos nos están faltando espacios en los que podamos, simplemente, escucharnos y mirarnos a la cara” (Mons. Parrilla), sin embargo, hoy más que nunca dependemos de la responsabilidad de todos, nadie se puede quedar fuera.  Nuestros intereses deben quedar al margen, para ver y actuar en función de los intereses de todos.  Podemos enfrentar y vencer al coronavirus, inyectándonos una fuerte dosis de amor y de responsabilidad, esa es nuestra misión y tarea.  ·  #ComuniquemosEsperanza.

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Carta No. 46: Educación y ¿futuro?


Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 46 – 20 de septiembre 2020

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El Estado frecuentemente utiliza la educación formal como recurso político; encarna a una sociedad injusta, inequitativa, excluyente, elitista, represiva, permisiva… los individuos producto de la escuela deberán replicar las características del sistema para que ser funcionales y actuar con los mismos antivalores, actitudes y conductas.

Educación y ¿futuro?

 

“Educar es el arte de despertar al ser humano, para que consciente de sí mismo, de su vocación, de sus capacidades y limitaciones, se vaya transformando en sujeto de su propio desarrollo”. Monseñor Leonidas Proaño.

El covid 19 es una tragedia que ha cobrado millones de víctimas a nivel mundial. En Ecuador sus efectos han sido devastadores. En lo económico vivimos una verdadera recesión, el fisco recibe mucho menos de lo presupuestado y ha recurrido a un mayor endeudamiento interno y externo.  En lo social, el desempleo es un azote generalizado, llegando la pobreza extrema al 30%. El sistema de salud ha colapsado y dejado en evidencia sus fallas, carencias y necesidades.

Pero sobre todas ellas está la educación que atraviesa una verdadera tragedia y que en estos días está en la mesa de discusión en la imposibilidad de volver a la educación presencial y con las dificultades de la educación virtual. La educación es fundamental para la sociedad, la cultura y la humanidad. Si no hay educación eficiente no hay futuro y por lo tanto, hay el peligro que muera la esperanza del progreso.

La educación como acción intencional responde a una visión o proyecto socio-político y se constituye como sistema educativo con dos vertientes: la educación formal y la no formal. La formal constituida por una estructura escolarizada, y la no formal dada por las referencias familiares, socioambientales, etc. La expansión de los medios de comunicación ha sido determinante, particularmente las redes sociales que han sobrepasado el ámbito de influjo de todas las formas socio-culturales. La Acnur hace notar que “en el siglo XXI, la tecnología no reemplazará la labor educativa como tal; simplemente, buscará hacerla más eficaz”.

Con el covid 19 el sistema educativo demostró sus grandes falencias, retrocedió 50 o 60 años dejando a miles de niños, adolescentes y jóvenes fuera; 4,6 millones de niños ecuatorianos serían los afectados por la crisis educativa, según la Unicef, 6 de cada 10 niños no pueden estudiar porque no tienen acceso a internet. La burocracia creyó fácil pasar de una modalidad presencial a otra virtual. Son modelos educativos distintos, los sujetos, agentes, recursos y métodos son diversos, y por último, se redujo el presupuesto para educación.

Nuestro país tiene experiencias exitosas de educación a distancia: las Escuelas Radiofónicas Populares – ERPE, el Sistema Fe y Alegría - IRFEYAL y la Universidad Técnica Particular de Loja - UTPL, pionera en educación universitaria. Estas tres experiencias y otras de América Latina han tenido éxito en esta modalidad, porque fueron pensadas, planificadas, organizadas y ejecutadas racional y eficazmente.

La crisis educativa que estamos sufriendo puede convertirse en oportunidad para tomar conciencia de la educación como un derecho universal y gratuito; considerarla como prioridad de cualquier gobierno y acogerla como obligación de todos, particularmente de los padres de familia, que deben velar por la calidad de la educación formal y no formal de sus hijos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.