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domingo, 9 de agosto de 2020

Carta No. 40: El Microcrédito: solidaridad para el desarrollo

 

Con los ojos fijos en El

en la realidad y la fe

 

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz

carta No. 40 – 9 de agosto 2020

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La falta de capital para los pequeños emprendimientos es profunda y lacerante.  Los segmentos de la banca convencional orientados a esta parte de la población, no satisfacen adecuadamente sus necesidades, ya sea por el costo exagerado del crédito o por la engorrosa tramitología que desanima y obstaculiza obtenerlo, realidad que los lleva a gestionar fácil y rápidamente 'créditos diarios' donde usureros, que si bien hacen posible el trabajo diario de ciudadanos honestos, están lejos de la buena fe y tasas de interés justas.  Así, su trabajo se encamina a entregar horas y horas de desgaste físico y emocional a los dueños del dinero.


El Microcrédito: solidaridad para el desarrollo

El incremento del desempleo a consecuencia de la pandemia y las políticas devela un problema estructural de la economía ecuatoriana: el alto costo del crédito para los microempresarios, que con gran iniciativa y desafiando al coronavirus, trabajan autónomamente en la informalidad, como único medio de sobrevivencia familiar y personal.

¿Por qué el crédito de las entidades financieras es tan costoso?, la tasa de interés que cobran los bancos, mutualistas y cooperativas se acerca hasta el 30.5% anual, lo que significa que la rentabilidad debería ser de por lo menos el 50 o 60%... que en la práctica es imposible.  ¿Cómo y quién define el valor de esta tasa?  Más allá de las fórmulas que se utilizan para el cálculo del spread (margen de diferencia entre el precio máximo de compra y el precio mínimo de venta de un activo financiero), acceder a un crédito formal cuesta mucho para los sectores populares.

Estadísticas serias indican que dos de cada tres microempresas iniciadas con tanto entusiasmo y esperanza, cierran sus actividades antes de cumplir dos años.  Una de las causas de su fracaso es el alto interés sobre el dinero que reciben de las entidades financieras formales o de los usureros que los explotan.

¿Qué dice el Estado al respecto?, ¿qué hace la superintendencia de economía popular y solidaria?, creada a razón de la declaración constitucional de que “el sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin;… Y tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir” (art. 283 Constitución)  ¿no es acaso su responsabilidad la inclusión social?

Es de justicia que los microempresarios y trabajadores informales, tengan una atención especial, considerando las particulares características de alrededor del 60% de la población que en este momento pasa por el subempleo y desempleo.

Bajar las tasas activa y pasiva de interés es prioridad nacional, porque dinamizará la economía, estimulará las inversiones, generará riqueza, nuevos puestos de trabajo, además de bienes y servicios para el mercado interno y la exportación.

Estimular y respaldar el desarrollo económico del país es tarea de las entidades financieras nacionales, mediante la concesión de créditos y microcréditos a tasas de interés justas.  Inaceptable que el crédito para el consumo sea más barato que el crédito para la producción.  Parece ser que el programa de crédito barato para pequeños empresarios, que ofrece la banca estatal, puede ser un buen comienzo que debería ampliarse a todo el sistema bancario del país.

Al Gobierno le compete hacer de la población vulnerable su eje transversal en el manejo económico y aspirar a un sistema financiero fuerte, confiable, solvente y tecnológicamente avanzado.  Anhelamos que, a estas características, las entidades financieras -bancarias y cooperativas- agreguen esfuerzos renovados para promover la paz, la justicia, el bienestar y el desarrollo nacional, prestando buenos servicios con costos razonables. · #ComuniquemosEsperanza

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


domingo, 2 de agosto de 2020

Carta No. 39: La Salud integral: obligación y derecho de todos

Con los ojos fijos en El

en la realidad y la fe

 

 

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz

carta No. 39 – 2 de agosto 2020

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Por años reposa en el olvido de la Asamblea Nacional, un proyecto de Ley con el que se pretende normar el sistema nacional sanitario, ¿señores legisladores hasta cuándo debemos esperar?  ¿Es que hay acaso intereses creados que impiden se apruebe esta ley?  Es una deuda capital que la legislatura debe pagar ya al pueblo.  Otro grave atentado a la salud popular es el incumplimiento del Ejecutivo al mandato constitucional de la asignación presupuestaria anual.

La Salud integral: obligación y derecho de todos

La salud es un concepto complejo e integral que comprende: aspectos objetivos y subjetivos, formales e informales, personales y sociales, éticos y morales, culturales y ambientales, políticos y económicos, entre otros, que se modifican con la educación, la demografía, el tiempo, la infraestructura, los servicios básicos disponibles, y que a la vez, transforman la cultura, las costumbres, los hábitos y las condiciones sociales, políticas y ambientales de la sociedad.


Si bien “la salud es un derecho que garantiza el Estado, cuya realización se vincula al ejercicio de otros derechos, entre ellos el derecho al agua, la alimentación, la educación, la cultura física, el trabajo, la seguridad social, los ambientes sanos y otros que sustentan el buen vivir” (art. 32 Constitución ecuatoriana), también es una obligación ciudadana cuidar y proteger la salud integral individual y colectiva.  Todos, sin excepción alguna, estamos inmiscuidos en esta sinergia dinámica por la vida.

Para enfrentar las enfermedades físicas se han diseñado e implementado sistemas sanitarios estatales y privados.  El Estado ofrece un servicio limitado, deficiente, politizado, muchas veces inmerso en corrupción, con ausencia de equipamiento y medicamentos.  El sector privado, por su parte, en su gran mayoría, ha visto en la salud un negocio lucrativo, ausente de solidaridad, donde simplemente nos atienden si somos capaces de cancelar sus honorarios, de forma directa o por medio de seguros generalmente onerosos.

La Organización Mundial de la Salud - OMS determina “que el goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano y que los gobiernos tienen responsabilidad en la salud de sus pueblos, la cual solo puede ser cumplida mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas”, pero en nuestro país estamos lejos de cumplir con este propósito, lamentablemente, con frecuencia, el enfermo no es el centro de atención ni es considerado en su dignidad.  En esta línea, defender la vida y la integridad física significa (...) proteger el derecho a la salud personal y familiar.

La salud de un pueblo, a más de ser física también debe ser ética y moral, de ahí la necesidad imperiosa de diseñar planes e implementar proyectos con estrategias orientadas a cuidar, proteger, asistir y acompañar las múltiples necesidades que tenemos.  Como país estamos sumergidos en una pandemia de grandes proporciones.  Así como cuando tenemos alguna dolencia física, también cuando estamos con alguna enfermedad ética o moral, deberíamos acudir a centros especializados para someternos a tratamientos que corten e impidan que la degradación se apropie del tejido personal y social y enferme, contamine y aniquile a todo el país.

Así como se combate el cáncer y ahora el coronavirus, deberían implementarse “estados de emergencia” con cuarentenas para tratar estos virus que carcomen silenciosamente la vida de los pueblos.

La salud, a más de ser ausencia de una enfermedad determinada, es un estado de completo bienestar físico, mental, ético, moral, social, cultural, económico… · #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 


martes, 28 de julio de 2020

Conversatorio: La Iglesia frente a la corrupción



Invitados a participar, este jueves 30 de julio a las 18h00 (hora Ecuador), en el Conversatorio: La Iglesia frente a la corrupciónExpositores: Cardenal Baltazar Porras, Arzbpo. Metropolitano de Mérida y Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas (Venezuela), y Monseñor Luis Cabrera Herrera OFM, Arzbpo. de Guayaquil y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

Para participar por ZOOM, inscribirse en bit.ly/39ieYuo.

También se transmitirá vía FaceBook Live

lunes, 27 de julio de 2020

Carta No. 38: Los jubilados: vida y riqueza de cada día



Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 38 – 26 de julio 2020
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Hoy hay más de 400 mil jubilados y más de 3 millones de afiliados y de acuerdo a las estadísticas, en los últimos 3 años, la tasa de jubilación se incrementó en 6% y de afiliación tan solo en un 2%, sin contar las 270 mil desafiliaciones de estos últimos meses causada por las pandemias sanitaria, social y las medidas económicas.

La situación de los jubilados se complica enormemente, pues el Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte se alimenta de los aportes del Estado (40%), de los réditos de las inversiones del BIESS y de los aportes de los afiliados activos.


Los jubilados: vida y riqueza de cada día

La Constitución Política de Ecuador señala que “El derecho a la seguridad social es un derecho irrenunciable de todas las personas, y será deber y responsabilidad primordial del Estado” (art. 34) y para la Organización Internacional del Trabajo, la Seguridad Social es "la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso de vejez...” (OIT 1991).

En Ecuador estos enunciados corren el riesgo de quedar en el papel como muchos otros, por los que nunca se hicieron esfuerzos por hacerlos realidad.  Un caso patético es el de muchos ancianos que viven abandonados, sin seguridad social ni jubilación o acceso a atención médica y sumidos en la indigencia.

La historia del IESS es una complicada y larga suma de atracos, ineficiencias, engaños y mentiras, en las que sus administradores, casi sin excepción, se han servido de la Institución y por tanto del dinero de los afiliados; los distintos gobiernos del país han usufructuado y manipulado a sus dirigentes, convirtiéndola en la caja chica de la cual obtienen recursos frescos y empleo a sus seguidores.

El desfinanciamiento del IESS creció notablemente debido a la 'Ley de Justicia Laboral' (2015), que eliminó el aporte del 40% del Estado a la Seguridad Social.  Medida que luego de tres años, la Corte Constitucional declaró como inconstitucional, pero tiempo en que el IESS dejó de recibir más de 5 mil millones de dólares.  En los dos últimos años, a pesar de promesas, el Gobierno Nacional ha entregado tan solo el 28% de lo adeudado, por lo que el IESS acude nuevamente a sus fondos de inversión para cubrir las pensiones.

Nuestros jubilados viven un drama muy complejo y complicado, que está muy lejos del horizonte de la buena calidad de vida que merecen.  La gran mayoría recibe pensiones insuficientes para los ingentes gastos que deben afrontar, como atención oportuna en salud y medicinas para las dolencias propias de su edad, además de médicos geriatras que les atiendan…

Por ello, la ciudadanía en general, los afiliados y jubilados del IESS, en particular, por ser los dueños de los recursos aportados, demandan urgentemente un manejo autónomo, técnico, eficiente, eficaz, que rescate a la institución de la debacle en el que está sumergido por el manejo politiquero, ineficiente y corrupto que ha minado permanentemente su solidez económica y le ha sumido en bochornosos escándalos de corrupción.

El objetivo único del IESS es asegurar el bienestar de sus asociados en una perspectiva de autorresponsabilidad con solidaridad y colaboración, mediados por una administración donde la honestidad prime sin corrupción y donde sus afiliados sean atendidos de manera digna como retribución al aporte que han hecho durante toda su vida...

Exigimos que el Estado como también los demás morosos, cancelen lo adeudado al IESS.  Además el desarrollo inmediato de un plan de salvamento institucional para el bienestar y cuidado de la mayoría.  ·  #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


lunes, 20 de julio de 2020

Carta No. 37: Campesino: tu aporte diario es imprescindible



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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 37 – 19 de julio 2020
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“Gracias campesino, tu aporte es imprescindible para toda la humanidad, como persona, hijo de Dios, mereces una vida digna. 
Pero… ¿Cómo se retribuyen tus esfuerzos? 
La tierra es un don de Dios.  No es justo utilizarla para favorecer solo a unos pocos, despojando a la mayoría de sus derechos y beneficios.  Me gustaría que lo consideres y unas tu voz a la mía en esta intención: Que los pequeños agricultores reciban una remuneración justa por su precioso trabajo”
Papa Francisco (youtu.be/ppajlp8IhPg)

Campesino: tu aporte diario es imprescindible

Abrumados de tantas noticias y mensajes sobre el coronavirus, la corrupción, el uso o no del dióxido de cloro, los falsos discapacitados, los temores y esperanzas, hemos perdido la mirada a mujeres y hombres, que día a día trabajan incansablemente, para labrar la tierra, sembrar y cuidar las plantas, cosechar los frutos.  Los campesinos nos proveen de alimentos que nos sostienen desde siempre y muy especialmente en estas etapas de confinamiento. 

Aproximadamente el 70% de lo que consumimos diariamente vienen del trabajo de los campesinos.  Estos meses de confinamiento han mostrado lo buenos que son los alimentos sanos, al punto que hay ya pequeños huertos urbanos.  Ahora se comprende la paciencia campesina, la atención a lo pequeño, la austeridad, la sencillez, el trabajo familiar y comunitario, la gratitud con el Creador y el respeto a la naturaleza, el valor de las personas y de los productos por encima del dinero.

Pero la situación campesina nos deja tres preocupaciones:

a) ¿Qué ha sucedido con tantos planes, proyectos, discursos?  Constatamos que la mayoría de la pobreza está en el campo, al punto que los jóvenes campesinos ya no quieren serlo, porque su vida carece de las mínimas condiciones de salud, educación, vivienda digna, servicios…

b) ¿Por qué quienes han salido del campo, especialmente los jóvenes, no vuelven con propuestas innovadoras y transformadoras?  Porque no es atractivo ni ofrece posibilidades de desarrollo integral y porque, algunos han olvidado que el campo y la producción agropecuaria son la gran alternativa para generar empleo, producción, diversificación, desarrollo territorial, exportaciones...  Y porque ellos han sufrido un proceso peligroso de aculturación.

c) ¿Por qué los campesinos aún son explotados por los intermediarios que abusan en precios, en peso, en cantidades?  Los precios son bajos para productores y altos para consumidores... sólo ganan los intermediarios.  Es urgente crear canales de comercialización directos al consumidor, apoyo técnico y crediticio al pequeño agricultor, un desafío no sólo para organizaciones sociales o eclesiales que apoyan a los campesinos, sino para todos los gobiernos locales, los ministerios, los empresarios, las organizaciones y comunidades.

Por eso es importante al menos tres compromisos:
Volver nuestra mirada al campo, visibilizar y valorar a los pequeños productores y su trabajo; saber que son pobres no por ser humildes, sencillos y honrados, sino porque son víctimas de un sistema de explotación;

Apreciar sus productos, preferir lo orgánico, natural y agroecológico, sin dejarnos llevar por productos grandes y brillosos que seguramente tienen químicos o son comercializados por grandes empresas agroindustriales; y

Promover un comercio justo y solidario, pagar el precio debido (ni 'rebajas' ni 'yapas'), ser transparentes en lo que ofrecemos y compramos, ser solidarios con las asociaciones, redes y cooperativas campesinas… · #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


lunes, 13 de julio de 2020

Carta No. 36: Indignados por la injusta y horrenda desgracia

Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 36 – 12 de julio 2020
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¿Cómo hemos llegado hasta este extremo?

La corrupción se expande por los circuitos de la degradación ética y de la impunidad; nace del abuso del poder, crece con la complicidad de los poderosos y da frutos de muerte para los pobres y de enriquecimiento ilícito para los corruptos.

El combate a la corrupción es posible desde la ética de honradez y solidaridad, sin concesiones de ninguna clase, ni contubernios de ningún estilo.

Indignados por la injusta y horrenda desgracia

La doble escena contrastada, la risa cínica de asambleístas, jueces, alcaldes, abogados y empresarios corruptos apoderándose de carnés de discapacidad para importar carros de lujo o para obtener exoneraciones o rebajas en el pago de impuestos, y, al frente, el llanto angustiado de la madre, de personas con discapacidad, privadas del carné y de los beneficios establecidos por la Ley.  Esta situación ha exacerbado la conciencia popular y ha colmado de indignación a la ciudadanía.


La corrupción ha evolucionado y perfeccionado sus métodos de pillería. Ahora estamos frente a un nuevo tipo de corrupción.  Una corrupción integral que contamina y colma todas las funciones del Estado, intoxica todo tipo negocios, funciona como redes organizadas o alianzas público-privadas.  Es estructural, esta por todos lados y en todas partes.  Se asienta en una racionalidad cínica, en la detestable viveza criolla, en la ruptura entre el conocimiento y la voluntad, entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal.  Los corruptos actúan con conocimiento de causa, planifican al detalle sus fechorías, y, cuando son descubiertos, niegan la participación, se hacen los inocentes, se victimizan, pierden la memoria, persiguen y acusan a los denunciantes.
En el gobierno actual y como herencia del que lo precedió, se ha llegado a formas extremas e impensadas de negociados, en medio de la pandemia, con los fondos de la salud, la seguridad social, la atención prioritaria a los necesitados, a los que tienen discapacidad…  Quienes se llevaron, sin remordimiento, los escasos fondos para mejorar la salud y salvar la vida de la gente.

En esta perspectiva, como Comisión Justicia y Paz:

Respaldamos la voz firme de Mons. Bertram Wick, Obispo de Santo Domingo de los Tsáchilas, por su indignación y vergüenza por la destrucción de la patria y patrocinamos su exigencia: Asambleístas, jueces, funcionarios que se han apropiado dolosamente de los carnés de discapacidad, ¡renuncien!, no nos representan.  Se juntan las voces de diez obispos ecuatorianos que, en carta abierta al presidente Moreno, le dicen: “pedimos que se solicite la renuncia a todos los funcionarios que han demostrado ser corruptos e ineficaces, así como a su responsable, esto es, al señor Ministro, titular de la cartera de salud”.

Rechazamos este mal que destruye brutalmente el tejido de la sociedad y la moral de la República.

Expresamos nuestra desconfianza en los organismos de control y en la justicia, pues, hasta el momento, han sido incapaces de cumplir el deber de castigar ejemplarmente a los corruptos y de recuperar los dineros públicos. 

Nos comprometemos a convertir la indignación en vigilancia ciudadana.


Llamamos a que, en las elecciones próximas, no entreguemos un solo voto a los candidatos corruptos, así no tengan sentencia en firme, pues esa es la trampa para seguir en el manejo del poder.   ·  #ComuniquemosEsperanza



Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


lunes, 6 de julio de 2020

Carta No. 35: “Dolor y cercanía para con nuestro pueblo”


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 35 – 5 de julio 2020
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Ante la realidad lacerante, la Conferencia Episcopal ha puesto el dedo en la llaga. 

Ese mensaje está dirigido al pueblo y es necesario escucharlo detenidamente para procesarlo y visualizar la responsabilidad ética y cristiana, de todos, para enfrentar y desterrar la corrupción de nuestra vida y entorno.  Todos somos responsables, todos debemos atender la llamada de atención de nuestra Iglesia que nos recuerda que “Desde el punto de vista religioso, la corrupción, por los males que promueve, es un gravísimo pecado, un desorden moral incompatible con la fe cristiana”.

“Dolor y cercanía para con nuestro pueblo”

Históricamente vivimos un momento de los más duros de nuestra vida republicana.  Todas las calamidades, una más fuerte que otra, han caído sobre Ecuador.  Todas a la vez.

La pandemia del coronavirus, la baja violenta de los precios del petróleo, el derramamiento del crudo en importantes ríos de la Amazonía, la erupción del Sangay; la disminución de las exportaciones y del ingreso de divisas por la crisis económica mundial, casi 200 mil despidos y tantas otras cosas que nos afectan, todo ello agravado por una corrupción agravada, cuyos niveles causan escándalo, tanto por los involucrados, por las asombrosas cantidades robadas, como por las víctimas directas de esos atracos: los más pobres, vulnerables y necesitados de la sociedad.

En medio de este oscuro y doloroso panorama es necesario levantar la voz con firmeza, claridad y valentía para decir basta, basta de tanto oprobio que humilla y martiriza a nuestro país.

Ante esta realidad lacerante, la Conferencia Episcopal, en carta (bit.ly/38uAuvJ) al pueblo de Ecuador ha puesto el dedo en la llaga.  Con valentía evangélica se pronuncia y dice “El derecho a la vida, don de Dios, y la obligación de preservarla, se ha convertido en un miserable negocio.  La salud, igualmente, es un derecho humano irrenunciable, del cual todos somos corresponsables.  ¡Cuántas cosas buenas se podrían hacer con el dinero de la corrupción!  El dinero que se va y que nunca vuelve… el dinero con el que los pillos financian sus lujos, mientras el pueblo empobrecido pasa necesidad”.

Palabras duras, ásperas, severas, pero ciertas.  Palabras que enjuician y que reclaman, que desnudan una verdad incuestionable cuando ante la desgracia nacional los corruptos y corruptores roban descaradamente, impidiendo que se hagan obras vitales: que se construyan e implementes hospitales; que se los dote de medicinas, que se entreguen ayudas alimentarias a los más empobrecidos, que se impulsen empresas, desde las artesanales y familiares hasta las más grandes, para crear fuentes de trabajo que aseguren ingresos.

Pero no, se han robado los recursos y eso ha enardecido a nuestros obispos para que con razón denuncien y reclamen afirmando que “Éticamente, la corrupción es un crimen que condena a muerte a muchas personas necesitadas, hoy más que nunca, de vida, trabajo y oportunidades; pues promueve el “descarte” de los más vulnerables y la falta de sensibilidad por los necesitados, además de fomentar la injusticia, la impunidad y el irrespeto a la ley”.

Los obispos nos recuerdan que “Desde el punto de vista religioso, la corrupción, por los males que promueve, es un gravísimo pecado, un desorden moral incompatible con la fe cristiana”.  Si somos cristianos y católicos, bajo ningún punto de vista podemos ser corruptos.

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz comparte y apoya plenamente el contenido del mensaje.  Como creyentes sabemos que debemos rendir cuentas de nuestras acciones y nuestras omisiones ante el Señor, ante la humanidad, ante la sociedad, ante las leyes.  ·  #ComuniquemosEsperanza



Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


domingo, 28 de junio de 2020

Carta No. 34: Nuestra querida Amazonia: entre el esplendor y su destrucción


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 34 – 28 de junio 2020
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“Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.
Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.

Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos”.  (Querida Amazonía, 7).

Nuestra querida Amazonia:
entre el esplendor y su destrucción

“La querida Amazonia se muestra ante el mundo con todo su esplendor,
su drama, su misterio”
Papa Francisco 'Querida Amazonia'

Esplendor en su maravillosa naturaleza, abundancia de agua, riqueza cultural de sus pueblos originarios...  Drama de pobreza y múltiples carencias evidenciados con fuerza en esta pandemia del coronavirus.  En los nueve países amazónicos, al 26 de junio se registraron 413.403 casos confirmados y 13.409 fallecidos (bit.ly/31n4wzT).  En nuestra Amazonia, a la misma fecha, se constataron 3.274 confirmados y 110 fallecidos (MSP Ec).  Realidad que se agrava con servicios sanitarios precarios e insuficientes.

Las comunidades de las riberas de los afluentes del Napo y Coca en Sucumbíos y Orellana fueron gravemente afectadas por el derrame petrolero del 7 de abril.  En Morona Santiago la erupción del Sangay, el desbordamiento del Río Upano y el riesgo de deslaves en carreteras dificulta acciones para paliar los efectos de la pandemia.  El contagio avanza y se extiende en Napo , Zamora y Pastaza.  En Orellana, hay ausencia de atención adecuada a los Waorani, prácticamente su estado es de vulnerabilidad y desamparo.

La población amazónica, principalmente indígenas y colonos migrantes, desde hace tiempo, está amenazada de muerte y algunos pueblos en peligro de extinción por la depredación de sus territorios, la deforestación, la ampliación de la frontera agrícola, la contaminación ambiental.  Son terroríficos los relatos de intromisiones violentas de compañías madereras, de narcotraficantes y otros que no solo amenazan sino secuestran, hieren y hasta matan.  Hay adolescentes ecuatorianos que son obligados a militar en fuerzas ilegales.  La sociedad ecuatoriana y particularmente sus mandatarios, estamos obligados a custodiar y defender su existencia, sus derechos fundamentales y su identidad, y la única manera es reconociendo y respetando sus derechos, entre otros los de salud, trabajo, educación, seguridad, territorio… Los discursos tienen que pasar de la retórica vacía y electorera a la práctica y compromiso patriótico real.

Ante esta situación desde la Comisión de Justicia y Paz proponemos asumir como nuestro el sueño de Dios en la Amazonia, trabajar para que se haga realidad y unirnos “por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida” (Querida Amazonia, 7).

En este contexto de angustia y dolor, hay signos y gritos proféticos que nos dan esperanza...  tenemos laicos, religiosos, sacerdotes y obispos que dan su vida por todos ellos, basta citar como ejemplos los nombres del Obispo Alejandro Labaka y de la Hermana Inés Arango.

¡Indignarnos por las pandemias que amenazan la vida y seguir denunciando el sistema de muerte! nos permitirá colaborar para que el sueño de Dios, de Alejandro e Inés y del papa Francisco se cristalicen en nuestra querida Amazonia.  ·  #ComuniquemosEsperanza



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lunes, 22 de junio de 2020

Carta No. 33: Somos como la paja del páramo...


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 33 – 21 de junio 2020
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La resistencia individual y colectiva firme tiene la capacidad, actitud y decisión de mantenerse inquebrantable en sus principios y valores, rechaza todo tipo de descomposición que fulmina, deteriora y aniquila personas y sociedades.  Algunos seres humanos tienen precio, se venden en el mercado de la corrupción como cualquier objeto, en ese submundo intercambian su dignidad, principios y valores por “un plato de lentejas”.

Somos como la paja del páramo…

“Somos como la paja del páramo que se arranca y vuelve a crecer y
 de paja de páramo sembraremos el mundo”
Dolores Cacuango

Volveremos a empezar, saldremos de esta pandemia sanitaria y de esta degradación ética y moral.  Nos levantaremos como esa paja de páramo que por más que se pise, se arranque, se seque, porfiadamente vuelve a crecer.

Ante la avalancha de corrupción e impunidad en la que está sumergida la sociedad, es pertinente, urgente y necesario activar la resistencia a esa estructura que carcome el tejido social en su naturaleza, esencia y fundamento.  Estamos acostumbrados a escuchar noticias de actos de corrupción de todo nivel; vemos que los corruptos y corruptores casi siempre salen bien librados.  Nos escandalizamos, criticamos, censuramos y nos quedamos quietos ante esta realidad que se ha vuelto familiar, frecuente y normal.

Debemos salir del aletargamiento social para construir una opción colectiva sólida, compacta, constante que combata esta pandemia, esta es una obligación, responsabilidad y compromiso de todos y especialmente de los cristianos.

¿Cómo hacerlo, es la pregunta capital?  Podremos desmantelarla o al menos combatirla con fehaciente intrepidez, a sabiendas que son poderes enquistados en las instancias gubernamentales, empresariales e incluso familiares, sin duda una tarea faraónica que encierra peligros, ataques hasta con amenazas contra la propia vida.  La corrupción y la impunidad tienen vida propia, se autogobiernan, regulan y actúan, están bien organizadas y gozan de abundante salud financiera.

En ese medio debemos, como sociedad, resistir a todo tipo de ofensiva, embate y ataque.  Sin amilanarnos ni achicarnos frente a un “monstruo grande que pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente”.  En este caso resistir demanda organizarnos, formarnos e informarnos, estructurar estrategias de investigación y denuncia, diseñar metodologías que promuevan la honestidad, la honradez y el servicio ético y moral a la sociedad en general y en especial a los más pobres y vulnerables.

~  Resistir es la consigna vigente y permanente.
~  Resistir es nuestra tarea y compromiso principal e ineludible.
~  Resistir a romper nuestros principios y valores éticos y morales.
~  Resistir a involucrarnos en redes de corrupción.
~  Resistir a promover la impunidad.
~  Resistir a vendernos como mercancía para obtener de manera fácil e ilícita un beneficio personal perjudicando a la sociedad.
~  Resistir a ser parte de una estructura organizada que busca estrategias para robar y delinquir desde el poder...
 ~  Resistir y seguir adelante es la consigna, tenemos la fe que nos da el Señor, la esperanza que nos anima y la fortaleza espiritual.  
~  Resistir como la paja del páramo, para contar con una sociedad equitativa, justa, solidaria, libre de corrupción e impunidad.  ·  #ComuniquemosEsperanza



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