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domingo, 28 de febrero de 2021

Carta No. 69: Cuaresma en modo coronavirus

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 69 – 28 de febrero 2021

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Cuaresma en modo coronavirus

"En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» [FT]. A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia»" (Papa Francisco, 2021).

Desde hace un año vivimos en cuarentena por el coronavirus.  “Quédate en casa” fue el pedido que circuló por todo el planeta y la cotidianidad cambió dramáticamente.  De pronto nos sumergimos en un desierto de una aridez única.  Todo se llenó de incertidumbre y el miedo al contagio nos obligó a recluimos en nuestras casas.  Para salir había que vencer los temores de enfrentarnos a un virus que la ciencia aún no comprendía ni su comportamiento ni las consecuencias.

Forzados por las circunstancias, empezamos a vivir una nueva etapa en la que nada de lo que habíamos acumulado (propiedades, autos, cuentas bancarias, poder, contactos…) servían para librarnos del coronavirus y sus efectos.  Todo se detuvo.  El mundo paró. Todos, sin excepción, estábamos y seguimos expuestos a la letalidad del covid 19.  Este virus nos puso en vereda, sacó de nuestra zona de confort y llevó a valorar la vida y la salud de propios y extraños.

Por seguridad y el miedo al contagio, nos obliga a poner atención al uso de mascarilla, lavado de manos y distanciamiento físico.

A nivel espiritual también caminamos entre dunas, abrazados por el miedo, la duda, la sospecha.  Vivimos una cuarentena prolongada, larga, dura, lenta, enigmática, emulando los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto, en ayunas y tentado.

A veces compungidos por la dimensión de la pandemia, otras asustados por las noticias, flaqueamos en la fe y agotamos la reserva de esperanza. Otras, los espejismos nos atrapan y nos sentimos más allá del bien y del mal. Rompemos protocolos y arrogantemente creemos que nunca nos afectará, que es para otros.

Sale a flote esa humanidad confundida, ambiciosa, egoísta, soberbia, prepotente que asume que todo está a sus pies, sin darse cuenta que el coronavirus desconoce posición social o económica, amistades poderosas, compadrazgos, caudillismos… para este virus, todos sin excepción, somos vulnerables.

La cuaresma es un tiempo de reflexión, de actualizar y vivir el mensaje de Jesús.  De entender con Él la experiencia del Evangelio: las palmas del domingo y sus aplausos, para luego sufrir la traición del amigo, la cruel violencia, la muerte en cruz y la resurrección.  La pandemia es, de algún modo, una larga cuaresma en la que hay dolor y alegría, corrupción y esperanza, muerte y vida.

En la larga cuarentena, muchos se aprovecharon, sin ningún remordimiento, y dieron rienda suelta a su miseria, buscaron llenar sus bolsillos o favorecer a los suyos, a costa de la emergencia sanitaria.  No actuaron con solidaridad y caridad con los realmente más necesitados y frágiles.

La coyuntura actual, llena de pugna política, de hechos de angustia, desesperación y muerte, ha contribuido a fracturar la esencia del ser humano –el sentido de la vida, el amor al prójimo– y ha dejado nublado el horizonte del país, del mundo.

Ante esta realidad, en tiempo de Cuaresma, la Comisión Justicia y Paz propone a cada uno, recuperar en el día a día la vivencia de la ética, la fe, la esperanza y la caridad. ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 21 de febrero de 2021

Carta No. 68: La universidad: ¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 68 – 21 de febrero 2021

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La universidad:

¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

La Universidad encuentra su preeminencia en cuanto sede de la razón, porque de las instituciones sociales, es la única en la que dos características esenciales del ser humano se encuentran como constituyentes igualmente fundamentales: el diálogo y la indagación.  (Hernán Malo González sj).

 La universidad actual enfrenta una difícil misión para constituirse, conforme a su razón de ser, en auténtica comunidad de diálogo e indagación.  La verdad, la ciencia y la técnica son tres rasgos que le caracterizan y diferencian de cualquier otra institución.  Ser una comunidad académica de docentes y estudiantes que, desde la investigación y diálogo, trabaje arduamente por alcanzar y hacer realidad estas características, le proyecta como alternativa de desarrollo integral.

La experiencia comunitaria académica, complementariamente deriva otra tarea muy importante: formar, capacitar y entrenar nuevos profesionales en las diferentes áreas que respondan a las necesidades nacionales.  Contemporáneamente se insiste en que cualquier ejercicio humano y más si es racional debe realizarse en forma ética; en consecuencia, la universidad, debe incentivar una reflexión y compromiso deontológico en todos sus miembros.  En el caso de las universidades católicas hay una tarea adicional: que busque una síntesis entre razón, ética y fe.

El ser y tarea de la universidad, adquiere pleno sentido cuando está comprometida con las realidades concretas del país y de su gente.  Su responsabilidad ineludible es comprometer y exhortar a todos sus miembros para que con rigurosidad, laboriosidad, exigencia y cumpliendo con los más altos cánones de calidad a nivel universal, describan, expliquen y busquen salidas viables y factibles encaminadas a solucionar los problemas y necesidades del país y de su población.

La universidad ecuatoriana tiene grandes retos: retomar el camino de la ciencia, la investigación rigurosa y la tecnología, para dinamizar el desarrollo nacional.  Debe ser crítica y autónoma frente a las prácticas político-partidistas y a los gobiernos de turno.  Reivindicar su rol de formadora de líderes leales al pueblo, seres humanos coherentes y éticamente incorruptibles, eficaces y eficientes en las competencias de su profesión y altamente comprometidos con la sociedad y el bien común.

Una universidad clara en sus objetivos, académicamente solvente, seria y responsable en lo que oferta y produce, incorruptible en todos sus frentes, sensible al pueblo más pobre y vulnerable.  Una universidad que, desde y para la sociedad, labore incansablemente para convertirse en agente que genere cambios, bienestar y que promueva caminos para mejorar la calidad de vida de todos.

El gobierno nacional y la propia universidad tienen que fortalecer el sistema educativo, cuyo nivel superior será la propia universidad, pero esta prioridad nacional tiene que ser objeto de políticas de Estado por encima de políticas gubernamentales transitorias.

Al ser la educación uno de los servicios fundamentales del Estado, tiene que ser de máxima calidad, tanto en establecimientos públicos como privados.  No podemos aceptar la mercantilización de la educación particular en cualquiera de sus niveles, como tampoco la desvalorización y masificación de la educación pública.

Los difíciles tiempos en que vivimos, reclaman con urgencia el pronunciamiento de la academia - las universidades.  Una reflexión rigurosa y comprometida que presente soluciones viables a la múltiple crisis que estamos viviendo y soportando.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 13 de febrero de 2021

Carta No. 67: Más allá de las elecciones

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 67 – 14 de febrero 2021

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Más allá de las elecciones

 

“Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses...” (Laudato si’, Papa Francisco, 2015)

Uno de los primeros recuerdos de la vida escolar, que guardamos como un tesoro en la memoria y el corazón, se relaciona con los símbolos patrios.  Las notas del himno nacional, los colores de la bandera, el escudo, los nombres quienes marcaron nuestra historia. Así nace, se forma y desarrolla el sentido de pertenencia a una misma nacionalidad, que con diversidad de culturas, costumbres y tradiciones, responde a un mismo suelo llamado Patria.

Tras una jornada electoral intensa, en la que cumplimos con el deber cívico de elegir a nuestros gobernantes, debemos volver la mirada a lo inmediato. Volver los ojos a la familia, los amigos, al vecino, al compañero que junto a nosotros trabaja por el presente y el futuro de todos. Reconocer en el otro el esfuerzo y la voluntad para continuar dando lo mejor, en medio de una crisis sanitaria, económica, política y ética sin precedentes.

Como ecuatorianos debemos encontramos caminando juntos, compartiendo, construyendo, soñando, más allá de las discrepancias ideológicas o de preferencias políticas aún en disputa. Y es allí donde la presencia, la compañía, la cercanía, la sonrisa, el abrazo, el saludo, nos recuerdan que la vida sigue más allá de lo electoral y trasciende hacia lo humano. Esos gestos y actitudes nos permiten retomar el aliento y la fuerza para continuar trabajando en el proyecto de una nación justa, solidaria y equitativa.

Solo cuando estemos en capacidad de poner un límite a las diferencias y reconocer la dignidad de los demás, las necesidades y preocupaciones de quienes piensan, sienten y viven en condiciones distintas, podremos aspirar a un verdadero progreso como país. Una sociedad de justicia y paz. Es tiempo de cuestionar y superar aquello que causa división y genera odio. Necesitamos del aporte de todos para crear el país y el mundo que soñamos y que recibirán las futuras generaciones.

Recordando el terremoto del 2016, aún están las imágenes de niños, jóvenes y adultos gestionando donaciones y enviando desde los lugares más alejados víveres y medicinas a los hermanos afectados en la Costa ecuatoriana. La pandemia del covid 19 podría ser recordada en los hechos más trágicos y nefastos, o bien desde la valentía y el esfuerzo de tantos hermanos que han ofrecido, sin descanso, lo mejor de cada uno para salvar vidas, entregar alimentos, cuidar enfermos, etc. Los difíciles momentos que hemos superado como país, son la prueba tangible de que los ecuatorianos somos generosos, trabajadores, solidarios y honestos.

Esto no quiere decir que olvidemos la corrupción e impunidad y todas las atrocidades cometidas. Todo lo contrario, debemos exigir justicia.

Tenemos la opción de revivir una y otra vez los episodios que han fracturado y destruido al país o podemos priorizar las experiencias que nos han acercado. Es la hora de tender puentes, de estrechar las manos, de caminar juntos para derribar muros. Hay mucho que nos une como un pueblo con identidad propia, que aquello que nos separa. Todos somos ecuatorianos.  Todos somos hermanos y esperamos un futuro de todos y para todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

viernes, 5 de febrero de 2021

Carta No. 66: Por nuestro Ecuador: votemos con responsabilidad y sabiduría

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 66 – 6 de febrero 2021

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Por nuestro Ecuador: votemos con
responsabilidad y sabiduría

El futuro de la humanidad no está solo en manos de los políticos, de los grandes líderes, de las grandes empresas.  Sí, su responsabilidad es enorme.  Pero el futuro está sobre todo en las manos de las personas que reconocen al otro como un "tú" y a sí mismos como parte de un «nosotros».  Necesitamos los unos a los otros.”  (Papa Francisco, 2017).

El domingo 7 de febrero decidimos el futuro del país.  El voto es determinante para escoger la mejor y más apropiada opción para resolver los muchos problemas que nos aquejan y que demandan urgente atención y solución. Si nos equivocamos, seremos los responsables directos de una potencial hecatombe política, social, económica, ética… El futuro depende de nosotros.

Votar es una responsabilidad que exige patriotismo, sabiduría, compromiso, reciprocidad, condescendencia, honestidad… al sufragar somos partícipes directos de una decisión que involucra a toda la población. Todos nos necesitamos, no somos una isla ni un ‘yo autónomo e independiente’.  Al votar construimos juntos el futuro.

El país tiene profundas heridas. Las personas y la naturaleza son descuidadas.  Los más pobres y vulnerables son casi anulados y descartados. Ellos reclaman justicia, trabajo, educación, salud, seguridad, movilidad... Nuestro voto debe responder a esas demandas más allá de las ofertas demagógicas que aparecieron en la campaña que termina.

El Ecuador cuestiona y exige cambios profundos, urgentes e impostergables. Demanda soluciones a las necesidades de los barrios marginales, de sectores rurales, de niños y de jóvenes sin salud ni educación, de adultos mayores… de tantos hombres y mujeres desempleados que pululan en busca de saciar su hambre y el de su familia.  Y tras de todas esas legítimas demandas, hay un grito potente exigiendo comportamientos honestos, esto es, que todos hagamos un compromiso por ajustar nuestros actos a la ética.

Esta dura situación debe cuestionarnos en lo más profundo de nuestra mente y corazón al momento de votar. Antes y en el momento de marcar la papeleta debemos discernir y escoger a los mejores candidatos. Es la oportunidad histórica del ejercicio de un derecho cívico, en el que enviamos un mensaje claro, directo y potente a la clase política y dirigente del país. Nuestro voto debe cuidar los valores y debe conducirnos a un futuro posible, estable y con más oportunidades.

En medio de la compleja y crítica situación de la salud y con la necesidad de superar la pandemia, junto con la imperiosa demanda de crear fuentes de ingresos y trabajos dignos que solucionen las necesidades de la familia. Más allá de las dádivas de ocasión o de los ofrecimientos desestabilizadores de la economía, debemos votar por la seguridad que garantice el mejor futuro para todos.

En consecuencia, al votar, hagámoslo con ternura, usemos nuestras manos para acercarnos al otro, para cuidarlo; seamos comprometidos, justos, inteligentes y lógicos, no olvidemos que sufragando con conciencia y sabiduría estaremos escogiendo la mejor opción y cooperando para que la realidad cambie y traiga justicia, paz, fraternidad y solidaridad con todos.

Acudamos a las urnas “con los ojos fijos en El” para que veamos estás elecciones con los “ojos de Dios” y desde esa mirada asumamos con esperanza nuestro futuro como País de todos y para todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 31 de enero de 2021

Carta No. 65: Nuestro voto decide el presente y futuro del país

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 65 – 31 de enero 2021

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Nuestro voto decide 
el presente y futuro del país

 “De que la elección sea buena o mala depende la prosperidad o la decadencia, la salud o la perpetua enfermedad del Estado. Hay, pues, que tomar conciencia plena de la responsabilidad que tenemos de intervenir bien en esos comicios”. Cardenal Pablo Muñoz Vega, 1978.

Nuestra responsabilidad ética y cívica es elegir bien. El domingo 7 de febrero escogeremos a las nuevas autoridades del país.  Como lo advirtió, hace más de cuatro décadas, el Cardenal Muñoz Vega, está en nuestras manos elegir la salud del Estado o condenarlo a la enfermedad que se traduce en pobreza, atraso, subdesarrollo, corrupción, impunidad.

La campaña electoral ha estado llena de cuantiosas ofertas. Los 16 binomios nos han ofrecido: dinero, rebaja de impuestos, eliminación del examen de ingreso a las universidades, creación de miles de puestos de trabajo, exportación de agua, minería inversa para sacar oro de los celulares, vacunación masiva contra el covid 19, aumento de las penas judiciales, inclusive restaurando la pena de muerte, incremento de salario básico.  ¡Promesas! pero ninguno dice ¿cómo lo va a hacer ni cómo va a financiar lo prometido?

Nuestra actitud crítica y de acción ciudadana consciente y responsable, debe llevarnos a un análisis de los ofrecimientos y ver si son posibles de ejecutar, a discernir sobre su validez y eficacia en las actuales condiciones del país, entonces, separaremos el trigo de la cizaña, lo real de lo demagógico, lo posible de ejecutarse de lo imposible; lo que es discurso populista engañoso de lo que es propuesta y compromiso responsable.  Solo así nos daremos cuenta quien dice la verdad y quien engaña.

Los candidatos serios deben decir el ‘cómo’, el ‘de dónde’ sacarán los recursos para solventar las ‘maravillas que nos prometen’, sabiendo que el Estado está al borde de la quiebra. Al eliminar impuestos ¿cómo se financiará el presupuesto del Estado? ¿Cómo, en dónde y con qué financiamiento van a crearse los nuevos empleos? Y que no nos digan que todo se hará gracias al endeudamiento externo. El crédito internacional es usualmente usurero, tenga el origen que sea, capitalista o socialista, su motivación es la misma, el lucro y aprovechamiento del débil.

Sobre la Asamblea Nacional, es necesario tener presente que sus exclusivas tareas son legislar y fiscalizar. Los legisladores tienen prohibición legal de ocuparse de la obra pública; cualquier oferta en ese sentido es falsa y debe ser rechazada.  Es triste mirar como la actual Asamblea apenas tiene el 2% de aceptación por su pésima gestión y además un gran número de ellos están procesados judicialmente.

Debemos escoger personas con capacidad para desempeñarse eficazmente en lo que les corresponde. Que tengan valores éticos y cívicos, que sean honestos y capaces de actuar más allá de sus intereses y de los grupos que representan.

Nuestro pueblo tiene raíces profundamente humanistas que afirman la dignidad y los derechos de la persona, la necesidad de reconstruir ‘la unidad espiritual, moral, jurídica y económica de la familia’, valora y defiende la vida, el trabajo, la justicia social, la protección y cuidado de la ‘casa común’ y la ‘madre naturaleza’.

Justicia y Paz invita a discernir el voto, a hacerlo responsablemente, para defender la verdad, el derecho, la justicia, la libertad.  No lo olvide: ¡nuestro voto decide el futuro del país… de todos! ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 24 de enero de 2021

Carta No. 64: La Vacuna: Una luz de esperanza

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 64 – 24 de enero 2021

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La Vacuna: Una luz de esperanza

“Necesitamos interrogarnos más profundamente sobre el destino final de la vida, capaz de restaurar dignidad y significado al misterio de sus afectos más profundos y sagrados.  La vida del hombre, hermosa de maravillar y frágil de morir, va más allá de sí misma: somos infinitamente más de lo que podemos hacer por nosotros mismos.” (Papa Francisco, audiencia con la Pontificia Academia para la Vida, 2018).

Hay comportamientos humanos despreciables. Como si nos creyéramos superiores, eternos, indispensables, permanentes y además con actitudes prepotentes de abuso de nuestra casa común, provocando deterioros y daños irreparables.

Con el covid 19, la soberbia humana ha sufrido un sacudón gigantesco e inimaginable.  Nos hemos dado cuenta de lo frágiles que somos y que ninguna fortuna, propiedad ni seguro médico o de vida, nos puede librar del miedo a contagiarnos.  De pronto nos encontramos en medio de una pandemia, cara a cara con la muerte. El indispensable confinamiento paralizó al mundo, suspendiendo numerosas actividades presenciales. Nos encontramos frágiles, indefensos, llenos de temores, presa de incertidumbre, en un tiempo de oscuridad y zozobra.

Los científicos empezaron a trabajar contra reloj para encontrar una vacuna.  Varios laboratorios se empeñaron con todos sus recursos en esta labor: la investigación, la prueba–error, los procedimientos, los experimentos, los voluntarios, las fases…

Los resultados positivos de la vacuna para el covid-19 fueron noticia de primera plana en los medios y redes del mundo, sin duda, una esperanza para enfrentar a la pandemia. Los ojos de todo el planeta se enfocaron en los laboratorios, las organizaciones y negociaciones de los gobiernos, para su fabricación y distribución.

Las vacunas han encendido "luces de esperanza" en este tiempo de penumbra y escepticismo, pero para que estas luces lleven esperanza al mundo entero, tienen que estar a disposición de todos, ninguna persona puede ni debe ser excluida de su administración. Es una obligación ética y moral, que en palabras del Papa Francisco entenderíamos que “la ética es la medida universal del auténtico bien humano” (2019).

Y en la noche de la Navidad (2020), Francisco señaló, que "la ley del amor y de la salud de la humanidad" está por encima de "las leyes de mercado y las patentes" por lo que todos los estados, los organismos internacionales y las empresas deben "proponer la cooperación y no la competencia, y buscar una solución para todos". Así, el reto actual, inminente, impostergable es lograr "vacunas para todos.  Especialmente para los más vulnerables y más necesitados del planeta" sentenció.

Ni siquiera se debe considerar la posibilidad de no vacunarnos. Todos, sin excepción, debemos hacerlo. La vacuna es una alternativa encaminada a protegernos y a proteger al prójimo, de un posible contagio, “es una elección ética porque estamos jugando con nuestra salud y con nuestra vida, pero también estamos jugando con la salud y la vida de los demás” (cfr. Cardenal O Malley, 2021).

Debemos vencer al miedo a vacunarnos, recelo causado por opiniones contrarias, algunas con intencionalidades no claras y por falsas noticias que van y vienen en las redes sociales. Tengamos presente que el amor aleja el miedo. Vacunarnos es un acto de respeto, amor y solidaridad consigo mismo, con el prójimo y con toda la humanidad.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 17 de enero de 2021

Carta No. 63: Política fraterna: Respeta y valora al que piensa distinto

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 63 – 17 de enero 2021

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Política fraterna: Respeta y valora al que piensa distinto

“Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar.  Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos.  No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte.  La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz.”  (Papa Francisco, FT 2020).

Tras un año convulso y doloroso a nivel global, la escena política vuelve a situarse en el centro de la vida del país a causa de las próximas elecciones.  Sin embargo, en esta ocasión la llamada ‘fiesta de la democracia’ tiene connotaciones particulares, una de ellas, el progreso de las tecnologías de información y comunicación que han transformado el marketing político, fomentando el uso de las redes sociales, espacios virtuales que son utilizados también para evidenciar las posiciones electorales que, en la mayoría de las ocasiones, genera enfrentamientos entre opositores. Otro hecho que se evidencia en estas plataformas es el bombardeo de noticias falsas o fake news que distorsionan la realidad.

En el pasado, la humanidad ya fue víctima de ideologías degradadas a fanatismos -en ocasiones enfermizos- que cobijaron actos de barbarie contra la dignidad humana. A lo largo de la historia, las discrepancias políticas han generado división social e incluso enemistad. Haciendo caso omiso de la historia y las consecuencias de los discursos de odio vertidos por diversas líneas políticas alrededor del mundo, nos hemos convertido en pleno siglo XXI en testigos -y en ciertos casos protagonistas- de una contienda que fractura el diálogo respetuoso y saludable e impide la construcción de una verdadera democracia.

En la actualidad, hablar de política es sinónimo de discusión, pelea e imposición. Nos hemos convertido en seres intolerantes que, en lugar de escuchar al otro, buscar puntos de encuentro y generar puentes que acerquen a quienes piensan distinto, causamos fisuras en una sociedad que involuciona, tornándose casi primitiva y finalmente, autodestructiva. Urge implementar, desarrollar y practicar una cultura de diálogo para empezar a recuperar la política.

Es tiempo de exigir un signo de esperanza a la clase política, empezando por la forma de operar sus campañas. Quienes aspiran a una posición de SERVICIO al país son los primeros llamados a cambiar su lenguaje y la forma de relacionarse con sus contendores, dejando de lado los ataques personales y las calumnias, debatiendo sobre contenidos dentro de un marco ético, y manteniendo un intercambio de altura que demuestre que poseen la integridad moral suficiente para merecer nuestra confianza y voto para que nos representen como gobernantes.

Los ciudadanos que respetamos y fomentamos la democracia, creyentes o no, debemos recordar que en el encuentro y en el reconocimiento del otro, con voz y pensamiento propio, reconocemos también nuestras responsabilidades, derechos y libertades. Cuando nos descubrimos como miembros de una sociedad civilizada y fraterna que busca la solidaridad, la justicia, la paz, el progreso, el bien común…, estamos en capacidad de escuchar los pensamientos y las necesidades de los demás, sin forzarles a que asuman nuestra manera de pensar y actuar para satisfacer intereses individualistas o sectarios.

Dialoguemos con el poder, a través del voto, que queremos una política de respeto que considere y valore al que piensa distinto.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 10 de enero de 2021

Carta No. 62: Elegir bien y gobernar para todos

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 62 – 10 de enero 2021

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Elegir bien y gobernar para todos

la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo.  La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (Papa Francisco, 2019).


El pasado 5 de enero, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, envió, con precisión y claridad, un mensaje al pueblo ecuatoriano sobre la “Responsabilidad Política” frente a las próximas elecciones nacionales a realizarse el 7 de febrero.

Los Obispos manifiestan como ciudadanos que aman al Ecuador y como pastores que sienten como propias las esperanzas y angustias, los sueños y frustraciones de nuestro pueblo, puesto que “los sufrimientos y alegrías de la humanidad son sufrimientos y alegrías de la Iglesia… no hay esperanzas o amenazas para la sociedad que no sean esperanzas o amenazas para toda la Iglesia…”.

Hablan de la responsabilidad ante las próximas elecciones ya que, debido a la particularidad histórica que vive el país, estas pueden ser una esperanza o una amenaza, puesto que debemos enfrentar y superar las crisis que nos afectan en lo sanitario, económico, social, político, laboral y ético.

Proponen que asumamos “el compromiso de elegir a los mejores representantes para presidente, vicepresidente, asambleístas y parlamentarios andinos”, para lo que nos invitan a analizar consciente y razonadamente los planes y programas de cada uno de los candidatos, con el fin de determinar quiénes son los más capaces.

Recordemos que elegir y ser elegido es una obligación ética, puesto que cada persona es responsable de su presente y de su futuro, está llamada a ser dueña de su historia y de la historia de todos.

Los ciudadanos escogemos con nuestro voto, de entre varios candidatos, a las personas a quienes encargamos la tarea de guiar el país hacia el progreso y trabajar por el bien común, administrando honestamente el patrimonio y nuestros recursos, así como para que propongan las leyes para la mejor organización de la sociedad. Y más aún, los elegidos deben gobernar para el pueblo, sin olvidar que gobernar es servir a todos, especialmente a los más empobrecidos y débiles.

Los Obispos piden que respaldemos la democracia, eligiendo a los mejores candidatos y exigiendo a los elegidos que cumplan con sus ofertas de campaña, que busque el bienestar del pueblo, respeten la libertad, trabajen por la justicia, el diálogo, la paz y el encuentro de todos para construir y lograr el bien común.

“Con nuestro voto hacemos historia y generamos progreso o retroceso, empleo o desempleo, seguridad o inseguridad, honestidad o corrupción, justicia o impunidad. Un voto que responda fundamentalmente a nuestros valores, a nuestros sueños, a nuestra fe, siempre en el marco del respeto a quien piensa diferente y sin que por ello sea considerado enemigo”, señalan los Obispos.

Ofrecer lo que no se podrá cumplir es demagogia, populismo, mentira y engaño.  Por ello debemos distinguir muy bien a los políticos de los politiqueros.  Como cristianos y como ciudadanos debemos buscar la verdad, discernir respecto de lo que se ofrece y publicita y, en consecuencia, elegir a los más dignos y capaces.

Al igual que los obispos, nuestra Comisión Justicia y Paz pide “que el Corazón de Jesús ilumine nuestra mente para que podamos discernir y elegir a los mejores hombres y mujeres que respondan a los intereses de todo el pueblo ecuatoriano…”.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.