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domingo, 24 de abril de 2022

Carta No. 129: La ambición de Don Pedro y Doña Inés

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 129– 24 de abril 2022

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La ambición de Don Pedro y Doña Inés 

“No sean mezquinos en sus sueños, luchen por un futuro mejor y conviertan esos anhelos en acciones concretas y significativas.  Dejen atrás rutinas y falsos espejismos y regeneren este mundo tan sacudido por la pandemia” (Papa Francisco al Foro Mundial de la Alimentación, 2021). 

Decía Martin Luther King…
”lo preocupante no es la perversidad de los malvados
sino la indiferencia de los buenos”

Don Pedro y Doña Inés son los gestores de un feliz matrimonio y en su hogar, cuando comparten con sus hijos, los temas de conversación giran alrededor de los principios éticos y de los sistemas morales, cuya observancia garantizan el bienestar de su familia, la convivencia social y el desarrollo humano. Hablan de comprometerse con el respeto, la justicia, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la verdad y otros tantos principios; de la importancia de tratar a los demás como queremos ser tratados, de la necesidad de comportarnos adecuadamente en público, de ser solidarios, de cumplir nuestros compromisos, del respeto a las instituciones públicas y exigir a las autoridades cumplir sus responsabilidades.

Las pláticas son matizadas frecuentemente, con los testimonios de  personas ejemplares como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Madre Teresa de Calcuta, Charles de Foucault, Desmond Tutu, Papa Francisco y tantos otros.

En el mismo vecindario hay otra casa, que no puede llamarse precisamente hogar, conducido por una pareja cuyos nombres mejor es omitir, donde los temas de conversación giran alrededor de cómo ser feliz rápidamente y sin esfuerzo, de las "hazañas" de esos funcionarios que, con osadía y "viveza", mal utilizan los recursos públicos, lo que les permite vivir ostentosamente y a algunos hasta en el extranjero; admiran a aquellos que fueron sancionados por la justicia, porque al salir de las cárceles, usufructúan de lo robado; y los ponen de ejemplo a sus hijos y otros familiares cercanos… ¡son "héroes" de la villanía!.  Pero no sólo se trata de conversaciones, sino también de acciones: no pagan las cuotas fijadas por la organización barrial… "no tengo por qué hacerlo si los espacios de nuestro vecindario son públicos"… No cumplen con el adecentamiento y limpieza de la acera que queda frente a su casa… "eso es obligación del municipio o de la directiva barrial", se pasan el semáforo en rojo, no respetan la fila, etc.  Si miran caminando a un anciano que requiere ayuda, lo increpan reclamándole que ¿para qué ha salido a la calle?… en fin, acciones que se han vuelto normales y aceptadas socialmente.

Mientras Don Pedro y Doña Inés incentivan a que sus hijos tenga una ambición saludable: como un deseo o un motor que motiva a dejar de lado actitudes conformistas y empuja al desarrollo integral: como la valentía de otear nuevos horizontes, crear sueños, proyectos, nuevos paradigmas que generen transformación social…; los otros, presionan a que sus hijos practiquen una ambición sin límites, sobre todo, por las riquezas materiales que han de ser conseguidas, sin importar si para ello tienen que infringir la ley, quebrantar los sistemas morales que han sido diseñados para el buen convivir social y dañar a la sociedad en general.

Familias como la de Don Pedro y Doña Inés constituyen células vivas del cuerpo de nuestra sociedad y los otros son células muertas que crecen desmedidamente. Lo grave es que nos hemos vuelto pasivos. Es preciso un esfuerzo compartido del pueblo cristiano para trabajar por la resurrección de esas células muertas… ¡es posible!... la esperanza en Cristo nos garantiza recuperar las bondades de la práctica de los principios éticos y de los sistemas morales de nuestra sociedad; siempre vamos a encontrar la oportunidad de hacerlo… con los vecinos del barrio, en el comité de padres de familia del colegio, con los compañeros de trabajo, con el amigo vinculado a los medios de comunicación social, en fin, con todos los actores que interactúan en nuestro entorno.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 2 de enero de 2022

Carta No. 113: La Paz es diálogo, educación y trabajo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 113– 2 de enero 2022

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La Paz es diálogo, educación y trabajo

"Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos.  Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida" (Papa Francisco - 55 Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2022).

El 1 de enero de 1968 –hace 54 años– el Papa Paulo VI propuso la primera Jornada mundial por la Paz.  Desde entonces, los Papas han enviado al mundo un mensaje anual por la PAZ el primer día de cada año. Aquí recogemos algunos puntos del mensaje para este 2022.

El Papa Francisco inicia con las palabras del profeta Isaías «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7), que expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. La llegada del mensajero de la paz significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el inicio de un futuro prometedor.

El camino de la paz, que propuso el Papa san Pablo VI con el nuevo nombre de desarrollo integral, desafortunadamente permanece alejado de la vida real de millones de hombres y mujeres en el mundo. A pesar de los esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras se amplifica, al tiempo que se propagan pandemias y se agravan los efectos del cambio climático, degradando cada vez más el medioambiente y empeorando la tragedia del hambre y la sed. El modelo económico dominante se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, "el clamor de los pobres y de la tierra" sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz.

En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso humano. Existe, en efecto, una "arquitectura" de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, pero existe un trabajo artesanal –dedicado– de la paz, que nos involucra personalmente a cada uno. Todos debemos colaborar en la construcción de un mundo pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y los Estados.

Tres caminos propone el Papa Francisco para construir una paz duradera: 1ro - el diálogo entre las generaciones, como base de proyectos compartidos; 2do - la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo; y por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social».

En nuestra sociedad hace falta un diálogo que "sea sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores…". En el ámbito de la educación hay que tener claro que «un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación».

En el campo del trabajo, en medio de la pandemia, "es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo –y en nuestro país en particular– condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación".

El llamado es claro y directo. Está en cada uno, asumir la responsabilidad / compromiso de, como se ha dicho, iniciar desde el entorno más cercano la construcción de espacios – ambientes de PAZ… en la familia, el trabajo, el barrio, la comunidad… Desde la Comisión Justicia y Paz, reciban nuestro abrazo fraterno con los mejores deseos de cercanía, diálogo, bienestar y prosperidad, como promesa de ESPERANZA.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 11 de julio de 2021

Carta No. 88: Vivienda digna: un sueño esquivo

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 88 – 11 de julio 2021
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Vivienda digna: un sueño esquivo

En estos últimos años, el problema de la casa se ha vuelto extraordinaria-mente más agudo, a causa, sea del crecimiento de la población, sobre todo en las ciudades, sea de los traslados por motivos de trabajo, sea también por la búsqueda de mejores condiciones de vida. Los efectos saltan a la vista: creación de megalópolis, surgimiento de cinturones periféricos con condiciones de vida sub-humanas, marginación, miseria. Juan Pablo II, 1987.

En Ecuador hay conjuntos privados amurallados, con casas lujosas, con todas las comodidades, servicios, guardianía; y también barrios marginales, con "casitas" que apenas tienen cuatro paredes, carentes de comodidades, sin servicios básicos, sumergidos en la inseguridad, sin vías de comunicación ni transporte. Estos dos extremos conviven a consecuencia de la iniquidad, injusticia, concentración de la riqueza, corrupción, impunidad, entre otras causas.

El Banco Mundial (BM) señala que en Latinoamérica dos de cada tres familias necesitan una mejor vivienda, no una nueva. Mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), indica que más de dos millones de hogares ecuatorianos sufren déficit habitacional, de los cuales, 1,2 millones están en áreas urbanas (21% con déficit cualitativo, es decir, que deben ser mejoradas en sus materiales, espacio y servicios básicos) y 850 mil en áreas rurales (38% de déficit cualitativo). A pesar de que muchas familias pobres han conseguido un lote a través de traficantes de tierras, se registra un déficit aproximado de 500 mil viviendas lo que evidencia la gravísima problemática habitacional, que los gobiernos de turno, en sus campañas electorales, han ofrecido solucionar y no han logrado cumplir.

La Constitución establece que “las personas tienen derecho a un hábitat seguro y saludable, y a una vivienda adecuada y digna, con independencia de su situación social y económica”, sin embargo, ese derecho se ha convertido en un sueño muy lejano para familias que trabajan toda su vida para alcanzar un techo propio, sin lograrlo por los precios altos y los sueldos bajos, que impiden tener algún ahorro.

Según el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC), aproximadamente 2,7 millones viven en inmuebles alquilados y hasta el 2018 el déficit de vivienda llegaba al 12,4% a nivel nacional. Esto representa que más de 573 mil familias no cuentan con casa propia y cada año se incrementa la demanda en alrededor de 60 mil nuevas viviendas. Si no se logra establecer una política estatal decisiva, este problema se acrecentará y cada vez serán más hogares los que requieran vivienda digna para crecer como personas y ejercer su derecho al empleo, a la educación, la participación, la salud, la protección social, ya que "es necesario que los gobiernos pongan todo su empeño para que el desarrollo económico y el progreso social avancen al mismo tiempo y para que, a medida que se desarrolla la productividad de los sistemas económicos, se desenvuelvan también los servicios esenciales, como son, por ejemplo carreteras, transportes, comercio, agua potable, vivienda, asistencia sanitaria...” resaltó el papa Juan XXIII (Pacem in Terris, 1963).

"En este sentido –subrayó el papa san Juan Pablo II– los católicos que gozan de responsabilidad en la vida pública, y cuantos se interesan por el problema de la casa, particularmente las administraciones locales, son exhortados a ofrecer su contribución, a fin de disponer políticas adecuadas que puedan hacer frente a las situaciones de más urgente necesidad y a remover los obstáculos que impiden encontrar las modalidades concretas, económicas, jurídicas y sociales, aptas a poner por obra condiciones más favorables a la solución de estos problemas" (¿Qué has hecho de tu hermano sin techo?, 1987)  ·  #ComuniquemosEsperanza


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sábado, 3 de abril de 2021

Carta No. 74: Las redes sociales: una versión del mundo

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 74 – 4 de abril 2021

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Las redes sociales:
una versión del mundo

“Las redes sociales son capaces de favorecer las relaciones y de promover el bien de la sociedad, pero también pueden conducir a una ulterior polarización y división entre las personas y los grupos.  El entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral”.  (Papa Francisco: Mensaje para las Comunicaciones Sociales de 2016

La pandemia del covid 19 incrementó notablemente el uso de internet en el mundo.  Somos casi 5 mil millones, es decir, 5 de cada 7 personas en el planeta tenemos una conexión. Esta realidad tecnológica permitió que el confinamiento general no acabara con la economía, el comercio, el trabajo, la educación, la atención de la salud… entre otras, ahora forzosamente telemáticas. Es así que las aplicaciones y plataformas de video llamadas o reuniones, se instalaron aceleradamente en nuestra vida.

Los sectores populares adquirieron, de cualquier forma, computadoras y celulares, y contrataron internet para el teletrabajo, los telestudios y para comunicarse con los familiares... De repente, la tecnología se convirtió en la mayor necesidad básica. Al apuro, se inició la alfabetización tecnológica con los jóvenes como instructores.

Ahora sí, con celular en mano, pasamos a mirar y comprender l mundo, literalmente, desde una ventana o pantalla en alguna de las Redes Sociales. Las más populares en Ecuador, por millones de usuarios son: Facebook (13,3 M), Instagram (5,2 M), Linkedin (2,9 M), Tik Tok (2,3 M) o Twitter (1 M).

La magia, bondad, espejismo de las redes sociales es la posibilidad de interactuar en todos los espacios, de tener voz propia, por lo menos esa es la sensación, para expresarse y ser escuchado, de relacionarse… ¡la democracia ideal!  Un ir y venir de pensamientos y reflexiones inundan los chats y perfiles de millones. Sin tiempo para procesar ni responder a todo lo que llega… entramos en otra dimensión.

Ya tecnologizados, el mundo, la persona, se reducen a un conjunto de datos que dejamos por todos lados…  en las Redes Sociales, por ejemplo, es donde más huellas textuales y visuales consignamos: datos personales y referencias, a medida que las utilizamos, compartimos preferencias, opiniones, gustos, necesidades, etc.  El internet se llena de millones de datos que los clasifica, ordena y segmenta, para luego ser utilizados o manipulados por quienes comercializan esta información. Las empresas multinacionales de comercio, comunicación (entretenimiento), publicidad, mercadeo y, por cierto, aquellas que inciden en la política, las aprovechan a su gusto y satisfacción.

El lenguaje y forma de comunicarse en las redes sociales es interactivo, inmediato, individual, multimedia (texto, audio, video). Quien sabe y puede manejar o manipular los datos y el lenguaje, está en ventaja sobre los millones de usuarios. Pueden educar, informar, hacer ciencia o segmentar la publicidad y promocionar cualquier cosa o producto, desde un detergente hasta un candidato presidencial.

Así llegan a nuestras manos todo tipo de información y discursos que producen variado tipo de reacciones, que no son controlables y que pueden pasar del mundo virtual al real, a las calles. Las Fake News -noticias falsas que parecen creíbles-, o los discursos con fondo de odio, discriminación o desinformación, que siembran o justifican la violencia hacia el otro, son las que más se distribuyen. Hay que aprender a leer y escribir sin faltas de 'ortografía digital', caso contrario, somos presa fácil de engaño y seducción.  Debemos discriminar y reflexionar antes de redistribuir lo que recibimos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 7 de marzo de 2021

Carta No. 70: Mujer: fortaleza, trabajo, ternura y esperanza

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 70 – 7 de marzo 2021

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Mujer: fortaleza, trabajo, ternura y esperanza


“Hoy, sigue habiendo mujeres que sufren violencia: psicológica, verbal, física, sexual.  Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas.  Las distintas formas de malos tratos que sufren muchas mujeres son una cobardía y una degradación para toda la humanidad.  Para los hombres y para toda la humanidad.  Los testimonios de las víctimas que se atreven a romper su silencio son un grito de socorro que no podemos ignorar.  No podemos mirar para otro lado...”
(Papa Francisco, 2021).


Llega de un largo día de trabajo, deja el uniforme fuera de la casa por bioseguridad, toma un baño y se coloca el delantal para seguir con la jornada… ahora es mamá o esposa o hermana o hija, tal y cual, como la suya.  Y en el campo, la zona rural, la vida de la mujer es aún más complicada y compleja que en la ciudad.

Esta es la cotidianidad de muchas mujeres en todo el mundo, en especial de las que tienen trabajo remunerado.  Durante la pandemia del covid 19, muchas mujeres trabajadoras de la salud o sanitarias, de seguridad o vigilancia, cajeras o vendedoras… han visto complicada su realidad, han arriesgado su vida para llevar el pan a su casa.  También muchas mujeres están al frente de organizaciones locales, barriales, populares, empresas o países, son líderes ejemplares y eficaces por la forma en que han enfrentado la pandemia, con conocimiento, experiencia, habilidades y perspectivas diferentes, con resultados de más éxito ante el impacto sanitario y socioeconómico, según destaca OnuMujeres.

Esta organización de Naciones Unidas señala que se ha registrado un aumento en los índices de violencia contra la mujer al tiempo que se han incrementado: pobreza, desempleo, falta de atención a la salud, educación, pérdida de empleo por ser mujer, subempleo, trabajo no remunerado, migración.  Por cierto, la restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica contribuyeron a la vulnerabilidad y violencia en el ámbito privado, llegando al maltrato doméstico, abuso, violación y muerte…, las estadísticas señalan que cada día 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia; las mujeres adultas representan casi la mitad de las víctimas de la trata de seres humanos detectadas a nivel planetario; a escala mundial, una de cada tres mujeres ha sufrido alguna vez violencia física o sexual y 15 millones de niñas adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo (OnuMujeres).

El 8 de marzo debe ir más allá del feliz día, del ramo de rosas.  Es un día de reivindicación, de lucha, de esperanza, de cambio y reconocimiento a su valía y trascendencia.  Ante la vulneración de sus derechos, ante su vida aún mancillada, su voz grita justicia, igualdad, equidad, oportunidad… y todos debemos sumarnos a ese grito, a ese reclamo de justicia.

En un mundo en el que hay que ajustarse y acomodarse a las 'nuevas dinámicas de vida', en el que las mujeres siguen cumpliendo su rol indispensable en la sociedad, en el que la familia es el espacio central que evidencia la inmensa gama de funciones que cumple, está pendiente vencer el machismo y desterrar muchos prejuicios y perjuicios que atentan contra su dignidad e integridad.

Es necesario e impostergable que como sociedad apoyemos su lucha diaria para que sus derechos sean reconocidos.  Ella seguirá aportando a toda la humanidad desde lo sencillo o lo importante, desde la pequeñez o la grandeza… desde la vida.

A la luz de María de Nazareth trabajemos para dar testimonio de amor, de entrega, de dedicación, de fortaleza, de ternura, de diálogo, de escucha y de esperanza… expresiones de vida plena, de alegría inmensa, de educación liberadora y organización infatigable; que supera todos los obstáculos que la sociedad sigue manteniendo.  ·  #ComuniquemosEsperanza

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

domingo, 3 de enero de 2021

Carta No. 61: La Esperanza responsable construye sueños

 

Con los ojos fijos en Él
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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 61 – 3 de enero 2021

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La Esperanza responsable construye sueños

“Donde quiera que estés, ¡construye!  Si estás en el suelo, ¡levántate!  Nunca te quedes caído, levántate, deja que te ayuden a levantarte.  Si estás sentado, ¡ponte en camino!  Si el aburrimiento te paraliza, ¡ahuyéntalo con buenas obras!  Si te sientes vacío o desmoralizado, pide que el Espíritu Santo llene de nuevo tu nada”.  (Papa Francisco, «educar a la esperanza» 2017).

Las esperanzas para el 2021: La pandemia ha comenzado a decaer; las vacunas han resultado efectivas; las familias se han reencontrado; las escuelas, colegios y universidades vuelven a abrirse; la corrupción y la impunidad están desapareciendo; la crisis económica está cediendo; las iglesias reciben más feligreses…

En Navidad y Año Nuevo enviamos y recibimos muchos saludos y parabienes colmados de buenos deseos que calibran positivamente nuestra vida y permiten visualizar el futuro con ese sueño y esa esperanza...  “Soñar no cuesta nada” dice el refrán, pero ¡qué bueno es soñar y tener esperanza en un año y un mundo mejor!

La esperanza demanda de nuestra acción: sembrarla, cuidarla, abonarla, cosecharla, compartirla, difundirla… hacer de ella parte sustancial de nuestro quehacer diario, lo que implica realizar las actividades con ‘alegría y sencillez de corazón’, buscando el bien del próximo y del prójimo, desterrando egoísmos, vanidades, pedanterías o prepotencias.

La esperanza se materializa en amor vivido y proyectado al hermano, especialmente al más pobre y vulnerable. Nos moviliza a luchar para cambiar la injusticia en justicia, la guerra en paz, la pobreza en bienestar, el desempleo en empleo, la soledad en compañía, la ausencia en presencia, el egoísmo en solidaridad…

Esta virtud siembra nuestra vida de abundantes sueños y para alcanzarlos debemos trabajar en comunidad y animarnos mutuamente para fortalecernos. Debemos mantener viva la ilusión, pues sin sueños realizados, chicos o grandes, simplemente la esperanza sería estéril, un simple deseo que se queda en la imaginación o en palabras bonitas.  La esperanza transforma y proyecta una ‘vida plena para todos’.

El Papa Francisco nos propone “sobre todo, ¡sueña!  No tengas miedo de soñar.  ¡Sueña!  Sueña con un mundo que todavía no se ve, pero que ciertamente vendrá. La esperanza nos lleva a creer en la existencia de una creación que se extiende hasta su cumplimiento definitivo, cuando Dios será todo en todos. Los hombres capaces de imaginar han regalado a la humanidad descubrimientos científicos y tecnológicos.  Han surcado los océanos, y pisado tierras que nadie había pisado nunca. Los hombres que han cultivado esperanzas son también los que han vencido la esclavitud, y han traído mejores condiciones de vida a esta tierra.”

El 2020 fue un año muy duro. Muchos sucumbieron en el intento de resistir y superarlo, otros fueron presa de la pandemia con efectos letales, millones perdieron el trabajo, varios cayeron en las garras de la corrupción.  Pero pese a tanto dolor y angustia, estamos listos y atentos para responder a los múltiples desafíos que se presenten a lo largo del 2021.  Algunos sienten desfallecer, pero a la mayoría la esperanza nos sostiene para de nuevo empezar, para luchar y alcanzar los sueños, conservar la salud y con responsabilidad enfrentar la cotidianidad.

Sí, es cierto, ‘soñar no cuesta nada’, pero es necesario convertir al sueño en realidad y por ello Justicia y Paz espera que, si nuestra esperanza es cabal, con seguridad hará que nuestros sueños los hagamos realidad.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Carta No. 59: Navidad: un desafío a la humanidad

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 59 – 20 de diciembre 2020

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Navidad: un desafío a la humanidad

“Se hizo presente la gracia de Dios trayendo la salvación a todos los hombres y educándonos para que aprendamos a rechazar la maldad… y vivamos en este mundo como seres responsables, justos y que sirven a Dios” (Tt 2, 11-12).

La Navidad ha sido y es una celebración gozosa para los creyentes, nace Jesús, Dios y Salvador.  Para todas las personas de buena voluntad es una llamada a la solidaridad, fraternidad, generosidad, diálogo, cercanía, encuentro… es un tiempo en que afloran los mejores sentimientos.  La finalización del año y la espera de otro es ocasión para expresar los mejores augurios de paz y felicidad.

La Navidad viene precedida de la Novena al Niño Dios, una expresión de fe en la venida de Jesucristo, alrededor del pesebre nos juntamos, rezamos y cantamos villancicos, hay pases del Niño y el ambiente está lleno de gozo y regocijo.  Es una fiesta que reúne a la familia, amigos y conocidos, que estimula la unión filial y fraterna, en la que disfrutamos con deleite, la música, compartimos la mesa y algún regalito.

La pandemia que nos azota y tiene atemorizados, nos impide reunirnos y exige el aislamiento corporal, por lo que la celebración navideña en esta ocasión es muy particular…  físicamente distante pero espiritualmente cercana, vivamente reflexiva,  ‘más silenciosa pero con profundidad y en familia’.

La Navidad, en tiempos de coronavirus, invita a vivir el Nacimiento de Jesús desde la sencillez del amor.  Miremos a Jesús en la pequeñez del niño pobre y humilde que nace en Belén y en nuestra propia vida.  Pidamos la valentía para seguirle sin descansar, sin mirar atrás ni desmayar y así descubrir su voluntad para encontrar su presencia en la humanidad, especialmente en los más pobres y vulnerables.

Esta Navidad en pandemia, es tiempo propicio para compartir nuestra vida… alegrías y tristezas, riquezas y pobrezas, sueños y lágrimas…, recarguemos fuerzas para seguir enfrentando la crisis sanitaria, social, económica, política y cultural, en la que vivimos.  Llenémonos de esperanza y consuelo, experimentemos la cercanía de Dios hecho hombre, como nosotros.

Que la Navidad en familia nos ayude a descubrir y valorar la oración sencilla, de diálogo, encuentro, esfuerzo, ternura… La familia es para los cristianos una experiencia de camino y una aventura rica en sorpresas (Juan Pablo II), que nos abre a la plenitud de la vida, que nos forma y educa, que nos llena de amor y principios.  En familia caminamos juntos y experimentamos vivencias únicas que nos edifican y fortalecen permanentemente.

Alegría, oración y gratitud, además de respeto, cercanía, perdón y escucha, son actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de modo auténtico, dice el Papa Francisco.  Un “Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado, es su nombre maravilla de consejero, príncipe de la paz” (Is 9, 6).

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz les desea una Navidad llena de felicidad, esperanza y júbilo, en unión de sus seres queridos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

   

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 31 de mayo de 2020

Carta No. 30: Cuidarme, para cuidar a los demás



Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 30 - 31 mayo 2020
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Es nuestra responsabilidad salir al encuentro del prójimo con el distanciamiento recomendado, ser cercanos desde la lejanía, abrazar con inmenso afecto desde la separación, compartir desde el acompañamiento virtual, cumplir con todos los protocolos de bioseguridad por amor a los demás y a nosotros mismos.  Nada es exagerado, todo es necesario.

Cuidarme, para cuidar a los demás
“Cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Rm 14,12)
Las medidas de confinamiento y las restricciones impuestas por el gobierno para frenar los contagios, la saturación del sistema sanitario y la muerte causada por la pandemia del coravirus, han sido flexibilizadas por el COE Nacional después de aproximadamente 80 días de cuarentena.

Ahora casi toda la responsabilidad del cuidado y de la práctica de los protocolos de bioseguridad están en nuestra manos y depende de cada uno el ponerlas en práctica o ignorarlas.  Discernir apropiadamente, sopesar los pro y los contras en su real magnitud requiere y demanda un compromiso personal basado en el manejo de información adecuada, del conocimiento a carta cabal de la magnitud de la pandemia y de su impacto sobre nuestra salud, familia, amistades y sociedad en general.  Debe quedar sin espacio al error o la omisión de las recomendaciones y norma que se han establecido.  Un descuido puede costarnos el contagio e incluso la vida.

Tomar la mejor decisión es el reto cotidiano, movidos por la responsabilidad, la disciplina y el respeto a nuestra vida, a la que debemos cuidar y proteger de cualquier adversidad o peligro, evitando, al máximo, ponerla en riesgo innecesario.

El camino a seguir está claramente definido, los senderos están establecidos, las señaléticas son claras y precisas, imposible 'lavarnos las manos como Poncio Pilatos' y hacernos los desentendidos de la realidad en la que estamos sumergidos.  Conocemos lo que debemos hacer para protegernos y proteger a los demás en este tiempo de pandemia.  Hemos oído y escuchado lo que ha pasado en estos meses de confinamiento, los noticieros han relatado la crueldad y letalidad de esta enfermedad, sabemos de antemano que el coronavirus estará entre nosotros por un buen tiempo y que tenemos que aprender a convivir con esta nueva realidad que llegó de improviso, sin avisar ni pedir permiso a nadie, pero que ya está instalada y apropiada en el mundo entero.

Ahí está, esperando un error suyo o mío para entrar a visitarnos y causar todo el daño que esté a su alcance.  Ventajosamente los investigadores se mantienen en constante estudio y experimentación, y gracias a esa información, ya sabemos cómo tratarlo, enfrentarlo y combatirlo, sabemos cómo cerrarle el ingreso a nuestro organismo y nuestra vida.
Claro que es tedioso, molestoso y hasta agobiante implementar y ejecutar el protocolo de bioseguridad, sin embargo, debemos cumplir al pie de la letra con el lavado de manos, el uso de mascarilla, el distanciamiento social y demás normas relativas y acostumbrarnos a la 'nueva normalidad'.  El cuidarme para cuidar a los demás, se vuelve un imperativo y una exigencia de vida.
En éste partido contra el covid 19 estamos todos, somos un equipo y cada uno debemos cumplir lo que nos corresponde.  ·  #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 24 de mayo de 2020

Carta No. 29: ¿Dónde está tu hermano?


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 29 - 24 mayo 2020
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Nuestro papel como ciudadanos es trascendental e indelegable, debemos cumplir las normas dictadas al pie de la letra, esforzarnos para cooperar directamente con la solución de esta complejísima crisis.  El “dónde está tu hermano” debe retumbar en nuestra mente y corazón.  Debemos dar cuenta del otro, esa es la actitud responsable de cada persona, de usted y mía, de todos.


¿Dónde está tu hermano?

“El Señor dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel?  Contestó: No sé, ¿soy yo, acaso, el guardián de mi hermano?  Pero el Señor replicó: ¿Qué has hecho?  La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.”  (Génesis 4, 9-10)

Un mandato: somos responsables de nuestros hermanos!  No podemos desentendernos del entorno, de la salud, de la situación social, cultural y económica, desde el puesto que ocupemos, sea como autoridades, educadores, comunicadores o ciudadanos.  Todos somos corresponsables de todos.
¿Qué es la corresponsabilidad social?  Es la actitud responsable de cada uno con los demás frente a una situación compleja que demanda nuestro compromiso para enfrenarla y salir adelante.  La crisis integral que experimenta el país a nivel sanitario, económico y social hace impostergable que prime la corresponsabilidad social como una alternativa para enfrentarlas.  Esta es una tarea conjunta, aquí nadie se queda fuera ni hay descartables.  Todos estamos inmersos en esta realidad.  Salir adelante, construir un futuro seguro, justo, solidario, equitativo es nuestra tarea, desde nuestras capacidades.
El todos nos implica: a los ciudadanos de a pie, a las familias, a los trabajadores, a los empresarios, a los medios de comunicación, a los partidos y líderes políticos, a las instituciones religiosas, educativas, culturales, a las organizaciones sociales, a los sindicatos, a los gobiernos en sus diferentes niveles, cada uno en su lugar y de acuerdo con sus funciones y posibilidades.  Nadie se queda fuera.
En la cotidianidad, en estos momentos que el covid 19 ataca implacablemente, llenándolo de enfermos, de muertos y de dolor, las autoridades tienen la responsabilidad impostergable de cumplir su tarea de manera eficiente, efectiva, eficaz, transparente, honrada, sin falla alguna; ellos deben dar cuentas al detalle de las diferentes acciones emprendidas para enfrentar este desafío en el que están inmiscuidas cientos de miles de vidas ecuatorianas.
Cada ciudadano es 'guardián' de sus hermanos y como tal debe desarrollar una auténtica conciencia social, esa capacidad que cada uno tiene respecto de la situación de los demás, ella supone que entendemos las necesidades de nuestro prójimo y cooperamos para solventarlas, al menos en algo.  El estar pendiente del bienestar del otro, especialmente del más sencillo y vulnerable, parece que se ha perdido porque nos hemos sumergido en un mundo egoísta y consumista, en donde el otro a nadie le importa.
La corresponsabilidad social nos permite fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana, capaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas, preocupándonos por ellos, como si fuera algo propio.  La corresponsabilidad nos manda a compartir, a entender a los otros, a cuidarnos mutuamente, a respetar y cumplir las normas de higiene, protección y distanciamiento en estos momentos de coronavirus y a ser mejores seres humanos en todas las situaciones de la vida en comunidad.
“¿Dónde está tu hermano?”, esa es la pregunta que debemos contestarnos aquí y ahora.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.