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domingo, 23 de enero de 2022

Carta No. 116: La Paz es Trabajo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 116– 23 de enero 2022

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La Paz es Trabajo

"El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. El trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.”
(Papa Francisco - 55 Jornada Mundial de la Paz, enero 2022).



El Ecuador al igual que muchos países está sumergido en una profunda crisis socioeconómica. La crisis social, reflejada en la pobreza y sus derivaciones y cuyo origen se ubica en la mala distribución de la riqueza, el mal manejo económico y la corrupción a todo nivel, deterioran aceleradamente la calidad de vida de los ecuatorianos que se traduce en intranquilidad, injusticia, violencia, sin visos de cambio en el corto y mediano plazo.

Antes del covid-19 la falta de trabajo ya era un inmenso problema, solo el 38% de la población en edad de trabajar tenía un empleo adecuado (3,15 millones); con la pandemia se complicó, llegando a bajar hasta el 28% (2,32 millones) y no se ha recuperado. Hasta noviembre de 2021 esta tasa era del 33,7% (2,85 millones), es decir que solo 1 de cada 3 personas tiene un trabajo seguro, 24% son subempleados, 26% tienen algún tipo de trabajo y 10% no tienen empleo remunerado, aunque según las cifras solo el 4,4% es desempleado. En el sector rural esta es aún más grave y complicada. Esta realidad refleja un gran deterioro que bajo ninguna consideración garantiza condiciones de vida digna y respeto a los derechos fundamentales del trabajador. Durante la pandemia muchas empresas cerraron y liquidaron a sus trabajadores con cantidades irrisorias. Quienes tienen trabajo viven en medio de la ansiedad y desesperación porque el salario no les alcanza para satisfacer sus necesidades básica y los que están en el subempleo y desempleo, la mayoría, simplemente buscan alguna estrategia de sobrevivencia.

"El mundo del trabajo se ha visto agravado por la pandemia del covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchas personas que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política... Asimismo, los jóvenes que se asoman al mercado profesional y los adultos que han caído en la desocupación, afrontan actualmente perspectivas dramáticas", expresa el Papa Francisco.

"El impacto de la crisis sobre la economía informal, que a menudo afecta a los trabajadores migrantes, ha sido particularmente devastador. A muchos de ellos las leyes nacionales no los reconocen, es como si no existieran. Ellos y sus familias viven en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud y privados de un sistema de asistencia social que los proteja"... continúa diciendo Francisco.

La respuesta a esta situación sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno, porque "el trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad". Es importante retomar la humanización del trabajo frente a la máquina, invento útil pero muchas veces perjudicial y nocivo. Es imperativo concientizar la necesidad del trabajo, como parte inherente a la vida de las personas y su realización personal.

Entonces, es un desafío inmenso y urgente promover condiciones laborales, legales, éticas y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación y profundizar en la responsabilidad social: gobierno, empresarios y ciudadanos, para encontrar mejores días para la humanidad y construir la paz.  Ojalá todo esto se plasme en una Ley Laboral en que en el centro esté el ser humano y no el capital.

Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones, promover e inventar soluciones reales que beneficien a los más pobres y vulnerables, para que todo ser humano en edad laboral tenga la oportunidad de contribuir con su trabajo al bienestar de la familia y al desarrollo de la sociedad.  Debemos comprometernos, como país, a crear fuentes de trabajo dignas, solo así crearemos justicia y paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas

 

 

 

 

 

"Entonces, es un desafío inmenso y urgente promover condiciones laborales, legales, éticas y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación y profundizar en la responsabilidad social: gobierno, empresarios y ciudadanos, para encontrar mejores días para la humanidad y construir la paz."  Carta No.116 – Comisión Justicia y Paz

domingo, 27 de junio de 2021

Carta No. 86: Vacuna, responsabilidad social y reactivación económica

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 86 – 27 de junio 2021
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Vacuna, responsabilidad social y
 reactivación económica

“Creo que éticamente todo el mundo debería vacunarse.  Es una opción ética, porque te juegas tu salud, tu vida, pero también te juegas la vida de los demás”.  Papa Francisco, enero 2021

Según las noticias el proceso de vacunación registra un porcentaje de ausentismo de alrededor del 30%, y ante la crisis sanitaria por efectos del covid 19, la vacuna aparece como una solución real e inmediata. Pfizer, AstraZeneca, Sinovac y otras vacunas son la manera más segura de generar protección, al garantizar un alto grado de inmunidad, que a criterio de científicos y médicos especializados, evita enfermarse gravemente, el ingreso a los hospitales y la muerte.

Rechazar el proceso de inoculación de la vacuna, que tanto esfuerzo ha costado al mundo científico para producirla y al país para obtenerla por los enormes esfuerzos financieros, demanda una respuesta positiva y masiva de la ciudadanía.

“El mundo entero viene enfrentando desde hace más de un año una gran crisis, ocasionada por la pandemia del covid 19, la misma que ha causado dolor, lágrimas, muertes y sufrimiento.  Pudiéramos decir que no hay familia que no haya sufrido en carne propia los efectos de este mortal virus”, expresó la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. En ese contexto, resistirse a la vacuna es un acto de irresponsabilidad para con uno mismo, con la familia y con la sociedad entera. No hay motivo válido para negarse a la vacuna, lo que si hay son inventos absurdos, supuestos infundados, mentiras, noticias falsas que causan zozobra y confusión sin contenido ecuánime ni sustentable.

Vacunarse conlleva, además, un compromiso con la economía del país, su reactivación está sujeta a que se retome una cierta normalidad, donde el Estado, la empresa y las personas, regresen a sus actividades cotidianas, produciendo y generando oferta de bienes y servicios, renta y demanda, elementos que configuran un ciclo económico virtuoso que permite mejorar el empleo y el consumo de las familias, tan venido a menos en este tiempo de pandemia.

En lo económico, no vacunarse significa condenar a la miseria, la desnutrición, el delito y la violencia a muchos hermanos ecuatorianos que necesitan, con urgencia, reactivar su economía. Y qué decir de las consecuencias sociales y sicológicas producto del encierro y las restricciones, que están afectando gravemente a cientos de miles de personas, ante lo cual la vacuna ofrece una alternativa de reincorporación a cierta normalidad.

Informarnos a través de canales oficiales y especializados, debe ser un compromiso de todos los ciudadanos para desechar aparentes verdades. La vacuna nos ofrece una luz de esperanza y de salida a esta crisis que lleva ya quince meses de tragedia para la humanidad, con casi 200 millones de contagiados y la pérdida de cerca de 4 millones de vidas.

Si exigimos derechos, cumplir nuestros deberes es una obligación. En este momento histórico, debemos colaborar con los esfuerzos del gobierno y las autoridades sanitarias para superar la pandemia, la crisis económica y social. Vacunémonos cuando nos corresponde según el calendario establecido, sin miedo ni temor.  Vacunarse es apostar por una vida digna y científicamente respaldada.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 24 de enero de 2021

Carta No. 64: La Vacuna: Una luz de esperanza

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 64 – 24 de enero 2021

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La Vacuna: Una luz de esperanza

“Necesitamos interrogarnos más profundamente sobre el destino final de la vida, capaz de restaurar dignidad y significado al misterio de sus afectos más profundos y sagrados.  La vida del hombre, hermosa de maravillar y frágil de morir, va más allá de sí misma: somos infinitamente más de lo que podemos hacer por nosotros mismos.” (Papa Francisco, audiencia con la Pontificia Academia para la Vida, 2018).

Hay comportamientos humanos despreciables. Como si nos creyéramos superiores, eternos, indispensables, permanentes y además con actitudes prepotentes de abuso de nuestra casa común, provocando deterioros y daños irreparables.

Con el covid 19, la soberbia humana ha sufrido un sacudón gigantesco e inimaginable.  Nos hemos dado cuenta de lo frágiles que somos y que ninguna fortuna, propiedad ni seguro médico o de vida, nos puede librar del miedo a contagiarnos.  De pronto nos encontramos en medio de una pandemia, cara a cara con la muerte. El indispensable confinamiento paralizó al mundo, suspendiendo numerosas actividades presenciales. Nos encontramos frágiles, indefensos, llenos de temores, presa de incertidumbre, en un tiempo de oscuridad y zozobra.

Los científicos empezaron a trabajar contra reloj para encontrar una vacuna.  Varios laboratorios se empeñaron con todos sus recursos en esta labor: la investigación, la prueba–error, los procedimientos, los experimentos, los voluntarios, las fases…

Los resultados positivos de la vacuna para el covid-19 fueron noticia de primera plana en los medios y redes del mundo, sin duda, una esperanza para enfrentar a la pandemia. Los ojos de todo el planeta se enfocaron en los laboratorios, las organizaciones y negociaciones de los gobiernos, para su fabricación y distribución.

Las vacunas han encendido "luces de esperanza" en este tiempo de penumbra y escepticismo, pero para que estas luces lleven esperanza al mundo entero, tienen que estar a disposición de todos, ninguna persona puede ni debe ser excluida de su administración. Es una obligación ética y moral, que en palabras del Papa Francisco entenderíamos que “la ética es la medida universal del auténtico bien humano” (2019).

Y en la noche de la Navidad (2020), Francisco señaló, que "la ley del amor y de la salud de la humanidad" está por encima de "las leyes de mercado y las patentes" por lo que todos los estados, los organismos internacionales y las empresas deben "proponer la cooperación y no la competencia, y buscar una solución para todos". Así, el reto actual, inminente, impostergable es lograr "vacunas para todos.  Especialmente para los más vulnerables y más necesitados del planeta" sentenció.

Ni siquiera se debe considerar la posibilidad de no vacunarnos. Todos, sin excepción, debemos hacerlo. La vacuna es una alternativa encaminada a protegernos y a proteger al prójimo, de un posible contagio, “es una elección ética porque estamos jugando con nuestra salud y con nuestra vida, pero también estamos jugando con la salud y la vida de los demás” (cfr. Cardenal O Malley, 2021).

Debemos vencer al miedo a vacunarnos, recelo causado por opiniones contrarias, algunas con intencionalidades no claras y por falsas noticias que van y vienen en las redes sociales. Tengamos presente que el amor aleja el miedo. Vacunarnos es un acto de respeto, amor y solidaridad consigo mismo, con el prójimo y con toda la humanidad.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Carta No. 56: Violencia que viola la vida

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 56 – 29 de noviembre 2020

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Violencia que viola la vida

 

"Las mujeres son fuerza genuina para la vida de las familias... ellas ofrecen una indispensable aportación en la sociedad, en particular con su sensibilidad e intuición hacia el otro, el débil y el indefenso".  Papa Francisco.

 

El mundo enfrenta un fuerte y profundo impacto en lo económico, político, social, cultural… que se han agravado por los efectos de la pandemia del covid 19. Una de las realidades más evidentes es el incremento desmedido de la violencia física, sicológica, doméstica, familiar, laboral... en contra de la mujer.

“1 de cada 3 mujeres es víctima de violencia a lo largo de su vida” señala la ONU, situación que está enraizada y que sigue provocando dolor, tristeza y desconsuelo en las familias, y que en nuestro país ya deja más de cien mujeres asesinadas, en su mayoría por su pareja. ¡Esta es ´otra pandemia´!

Muertes violentas que generan incertidumbre, miedo e impotencia. Ante esta vulneración permanente de la dignidad de la persona, surge una interrogante que tendría que cuestionarnos a todos, personas e instituciones ¿qué podemos hacer y cómo podemos enfrentar este gravísimo mal social?

¨La violencia contra la mujer se mantiene en la sociedad, pues persiste una mentalidad machista, que ignora la novedad del cristianismo, el cual reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer con respecto al hombre donde hombre y mujer tienen los mismos derechos e iguales responsabilidades”, señaló el Papa Benedicto XVI, a lo que el Papa Francisco añade que "si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de guerra, todos debemos hacer mucho más por la dignidad de cada mujer", una invitación a  crear acciones ciudadanas y gubernamentales urgentes para detener este crimen social que desdice y anula a la humanidad.

No podemos ser indiferentes ni permanecer pasivos, ahora más que nunca, se necesita concienciación, propuestas y acciones encaminadas a prevenir y superar este tipo de atrocidades cargadas de fatalidad y barbarie.

Es fundamental la gestión y labor desde el Gobierno y las organizaciones vinculadas en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes.  Semejante mal, tan grande y generalizado, solo podrá ser vencido si existe una acción mancomunada de toda la sociedad.  No habrá el cambio esperado sino cambia la educación -que se inicia en la familia y debe continuar en la escuela con un énfasis en valores de respeto, inclusión y equidad-, esta transformación no será posible, sin la decisiva participación de los medios de comunicación, mejorando la calidad y contenido de su programación.

Es imperativa una mirada diferente, en el que las mujeres no son sólo estadísticas… son hijas, estudiantes, esposas, madres, trabajadoras, campesinas, profesionales, gobernantes y muchos otros más… ejemplo de dedicación, fortaleza, distinción, ternura y esperanza, superando, en la mayoría de ocasiones, obstáculos que la sociedad aún mantiene.

Es necesario y urgente tomar acciones para detener esta violencia que viola la vida, iniciemos desde nuestros espacios de acción reconociendo los derechos y libertades de los propios y de los demás.  ·  #ComuniquemosEsperanza.

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Carta No. 54: Adultos mayores: valor, fortaleza y esperanza

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 54 – 15 de noviembre 2020

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Adultos mayores:
valor, fortaleza y esperanza

 “Si deseamos tener una visión de nuestro futuro, dejemos que nuestros abuelos nos hablen, permitámosles compartir sus sueños con nosotros.  ¡Hoy día necesitamos abuelos que sueñen!”
Papa Francisco

“Mírate en mí, porque un día estarás en mi lugar” - cuando lleguemos a la tarde de la vida y empecemos a sentir el paso del tiempo, aparecerán interrogantes que solamente los años revelarán como afrontar.

La situación que atraviesa el mundo ha expuesto una serie de escenas dolorosas que enfrenta el ser humano y que por largo tiempo hemos tratado, como sociedad, de ocultar: abandono, explotación, exclusión, olvido. La sociedad ha asumido como realidad normal la “cultura del descarte” que plantea el Papa Francisco, dentro de la cual, uno de los segmentos más afectados es el de los adultos mayores.

Los medios de comunicación aluden diariamente a la crisis económica, la corrupción, la crónica roja, etc., pero en pocas ocasiones información sobre las condiciones de vida de las personas de la tercera edad en el país y el mundo. Casi nunca, muestran el testimonio de ancianos heroicos, que desde su contexto de desamparo casi total, luchan por sobrevivir y lo que es más, en muchos casos, son ejemplo de solidaridad, entereza, dignidad… tienen una actitud ejemplar de franqueza en la situación de abandono en la que viven.

Hemos convertido al adulto mayor en sinónimo de ‘prescindible’.  El Estado y la empresa consideran que a cierta edad, hombres y mujeres, ya no cumplen los ‘requisitos’ para realizar el trabajo que han venido desempeñando.  Diariamente se pretende, de manera vergonzosa, silenciar la voz de la sabiduría y la experiencia. No todos ejercen los derechos que constan en la Constitución política: atención gratuita y especializada de salud, acceso gratuito a medicinas; trabajo remunerado en función de sus capacidades; jubilación universal; rebajas en los servicios públicos y en servicios privados de transporte y espectáculos; exenciones tributarias, de costos notariales y registrales y acceso a una vivienda digna (art. 37). Mientras, los jubilados reclaman el reconocimiento de sus derechos en calles y plazas, por la temida quiebra del Seguro Social (carta 52).

También se les impide la libertad de que sean ellos quienes manejen las riendas de su propia vida; todos quieren disponer, tomar decisiones sobre su presente y su futuro, sin considerar sus necesidades, deseos y opciones.

Los adultos mayores continúan iluminándonos con sus historias, anécdotas, conocimiento, experiencia, siguen nutriéndonos la mente y sobretodo el alma, con su cultura, humor, ternura. Las canas que pintan sus cabelleras son las raíces que entrelazan nuestra historia. La riqueza más elevada que puede salvaguardar un pueblo es la memoria de sus mayores.

Durante este tiempo de incertidumbre, ellos han sido y son el ejemplo de disciplina, valentía, resiliencia y firmeza.  Han resistido con coraje la amenaza física y psicológica del virus; han sido maestros en las virtudes de la paciencia y la humildad al permanecer resguardados, a costa de sacrificar sus actividades normales y mantenerse distantes de sus seres queridos; han aprendido a operar nuevas tecnologías para permanecer informados y en contacto con el mundo y con los suyos; y aún más, han tenido que luchar para conseguir el pan de cada día.  Para ellos nuestro profundo respeto, amor y agradecimiento por ser protagonistas y héroes de esta pandemia y de la vida misma.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Carta No. 46: Educación y ¿futuro?


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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 46 – 20 de septiembre 2020

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El Estado frecuentemente utiliza la educación formal como recurso político; encarna a una sociedad injusta, inequitativa, excluyente, elitista, represiva, permisiva… los individuos producto de la escuela deberán replicar las características del sistema para que ser funcionales y actuar con los mismos antivalores, actitudes y conductas.

Educación y ¿futuro?

 

“Educar es el arte de despertar al ser humano, para que consciente de sí mismo, de su vocación, de sus capacidades y limitaciones, se vaya transformando en sujeto de su propio desarrollo”. Monseñor Leonidas Proaño.

El covid 19 es una tragedia que ha cobrado millones de víctimas a nivel mundial. En Ecuador sus efectos han sido devastadores. En lo económico vivimos una verdadera recesión, el fisco recibe mucho menos de lo presupuestado y ha recurrido a un mayor endeudamiento interno y externo.  En lo social, el desempleo es un azote generalizado, llegando la pobreza extrema al 30%. El sistema de salud ha colapsado y dejado en evidencia sus fallas, carencias y necesidades.

Pero sobre todas ellas está la educación que atraviesa una verdadera tragedia y que en estos días está en la mesa de discusión en la imposibilidad de volver a la educación presencial y con las dificultades de la educación virtual. La educación es fundamental para la sociedad, la cultura y la humanidad. Si no hay educación eficiente no hay futuro y por lo tanto, hay el peligro que muera la esperanza del progreso.

La educación como acción intencional responde a una visión o proyecto socio-político y se constituye como sistema educativo con dos vertientes: la educación formal y la no formal. La formal constituida por una estructura escolarizada, y la no formal dada por las referencias familiares, socioambientales, etc. La expansión de los medios de comunicación ha sido determinante, particularmente las redes sociales que han sobrepasado el ámbito de influjo de todas las formas socio-culturales. La Acnur hace notar que “en el siglo XXI, la tecnología no reemplazará la labor educativa como tal; simplemente, buscará hacerla más eficaz”.

Con el covid 19 el sistema educativo demostró sus grandes falencias, retrocedió 50 o 60 años dejando a miles de niños, adolescentes y jóvenes fuera; 4,6 millones de niños ecuatorianos serían los afectados por la crisis educativa, según la Unicef, 6 de cada 10 niños no pueden estudiar porque no tienen acceso a internet. La burocracia creyó fácil pasar de una modalidad presencial a otra virtual. Son modelos educativos distintos, los sujetos, agentes, recursos y métodos son diversos, y por último, se redujo el presupuesto para educación.

Nuestro país tiene experiencias exitosas de educación a distancia: las Escuelas Radiofónicas Populares – ERPE, el Sistema Fe y Alegría - IRFEYAL y la Universidad Técnica Particular de Loja - UTPL, pionera en educación universitaria. Estas tres experiencias y otras de América Latina han tenido éxito en esta modalidad, porque fueron pensadas, planificadas, organizadas y ejecutadas racional y eficazmente.

La crisis educativa que estamos sufriendo puede convertirse en oportunidad para tomar conciencia de la educación como un derecho universal y gratuito; considerarla como prioridad de cualquier gobierno y acogerla como obligación de todos, particularmente de los padres de familia, que deben velar por la calidad de la educación formal y no formal de sus hijos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


domingo, 24 de mayo de 2020

Carta No. 29: ¿Dónde está tu hermano?


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 29 - 24 mayo 2020
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Nuestro papel como ciudadanos es trascendental e indelegable, debemos cumplir las normas dictadas al pie de la letra, esforzarnos para cooperar directamente con la solución de esta complejísima crisis.  El “dónde está tu hermano” debe retumbar en nuestra mente y corazón.  Debemos dar cuenta del otro, esa es la actitud responsable de cada persona, de usted y mía, de todos.


¿Dónde está tu hermano?

“El Señor dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel?  Contestó: No sé, ¿soy yo, acaso, el guardián de mi hermano?  Pero el Señor replicó: ¿Qué has hecho?  La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.”  (Génesis 4, 9-10)

Un mandato: somos responsables de nuestros hermanos!  No podemos desentendernos del entorno, de la salud, de la situación social, cultural y económica, desde el puesto que ocupemos, sea como autoridades, educadores, comunicadores o ciudadanos.  Todos somos corresponsables de todos.
¿Qué es la corresponsabilidad social?  Es la actitud responsable de cada uno con los demás frente a una situación compleja que demanda nuestro compromiso para enfrenarla y salir adelante.  La crisis integral que experimenta el país a nivel sanitario, económico y social hace impostergable que prime la corresponsabilidad social como una alternativa para enfrentarlas.  Esta es una tarea conjunta, aquí nadie se queda fuera ni hay descartables.  Todos estamos inmersos en esta realidad.  Salir adelante, construir un futuro seguro, justo, solidario, equitativo es nuestra tarea, desde nuestras capacidades.
El todos nos implica: a los ciudadanos de a pie, a las familias, a los trabajadores, a los empresarios, a los medios de comunicación, a los partidos y líderes políticos, a las instituciones religiosas, educativas, culturales, a las organizaciones sociales, a los sindicatos, a los gobiernos en sus diferentes niveles, cada uno en su lugar y de acuerdo con sus funciones y posibilidades.  Nadie se queda fuera.
En la cotidianidad, en estos momentos que el covid 19 ataca implacablemente, llenándolo de enfermos, de muertos y de dolor, las autoridades tienen la responsabilidad impostergable de cumplir su tarea de manera eficiente, efectiva, eficaz, transparente, honrada, sin falla alguna; ellos deben dar cuentas al detalle de las diferentes acciones emprendidas para enfrentar este desafío en el que están inmiscuidas cientos de miles de vidas ecuatorianas.
Cada ciudadano es 'guardián' de sus hermanos y como tal debe desarrollar una auténtica conciencia social, esa capacidad que cada uno tiene respecto de la situación de los demás, ella supone que entendemos las necesidades de nuestro prójimo y cooperamos para solventarlas, al menos en algo.  El estar pendiente del bienestar del otro, especialmente del más sencillo y vulnerable, parece que se ha perdido porque nos hemos sumergido en un mundo egoísta y consumista, en donde el otro a nadie le importa.
La corresponsabilidad social nos permite fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana, capaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas, preocupándonos por ellos, como si fuera algo propio.  La corresponsabilidad nos manda a compartir, a entender a los otros, a cuidarnos mutuamente, a respetar y cumplir las normas de higiene, protección y distanciamiento en estos momentos de coronavirus y a ser mejores seres humanos en todas las situaciones de la vida en comunidad.
“¿Dónde está tu hermano?”, esa es la pregunta que debemos contestarnos aquí y ahora.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


domingo, 10 de mayo de 2020

carta No.27: Mujer - Madre


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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 27 - 10 mayo 2020
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Justicia y Paz hace un homenaje especial a la mujer en su dimensión maternal, que en su rol de esposa, hija, compañera y amiga, sigue fortaleciendo con valentía los hogares, aún más en la actual crisis sanitaria que vive Ecuador y el mundo.

Mujer - Madre
Esta cuarentena y el “quedarse en casa”, han cambiado los hábitos y acciones dentro y fuera de los hogares.  Esta experiencia nos está dejando muchas lecciones, especialmente cuando recuperamos aquello que es compartir entre padres e hijos, ancianos y jóvenes, hombres y mujeres, dando sentido y valor a la familia.
Para el Papa Francisco «la familia es un tesoro precioso (que) hay que sostener y proteger siempre», que hay que cuidar y fortalecer desde el amor, a la luz y testimonio de Jesús, quien nos llama a querernos unos con otros, donde prime la comunicación, la paz, el respeto y el amor.
En varias ocasiones, el Papa, ha destacado que la fe es principalmente transmitida por las mujeres al calor del hogar, mujeres que con su testimonio siembran las raíces “a través de los gestos, miradas, caricias, como la de nuestras madres, abuelas; con el sabor a las cosas que aprendimos en el hogar, de manera simple y auténtica” (junio 2019).
En la actual crisis que vivimos se evidencia el papel que cumple la mujer: se proyecta, cada vez con más intensidad, al cumplimiento de diversas responsabilidades, en el ámbito profesional en diversas ramas.  Como protagonista de primer orden en la política y en la ciencia o como deportista, funcionaria o servidora de la comunidad.  De tal manera que cuando nos referimos a la mujer en la sociedad actual, debemos revalorizar a la mujer que, además de ser madre, esposa, hija, compañera, también desempeña un papel de gran trascendencia en el mundo exterior.
La permanencia en casa, durante la cuarentena, permite visibilizar el esfuerzo de tantas mujeres que deben conjugar en lo cotidiano sus labores profesionales con las tareas domésticas.  El sacrificio de aquellas que diariamente se despiden de su familia para ir a cumplir su trabajo en hospitales, centros de salud, albergues; o son parte de las fuerzas de seguridad, o atienden en un supermercado o recogen la basura...  o las mujeres del campo que luego de cultivar la tierra, para los alimentos lleguen a nuestra mesa, retornan a preparar la comida para los suyos, con cansancio, pero con responsabilidad y amor.
Por tanto, hoy ser mujer y madre implica una variada gama de roles, sentimientos y emociones, actividades y responsabilidades, reflejados desde el servicio y la entrega, al igual que lo hizo María con su hijo Jesús al amar y acompañar a la gente, la comunidad, el pueblo.
La madre es el pilar emocional de la familia, además de la administradora y educadora, por lo que es momento de reconocer y valorar la gran labor que realizan las mujeres en los hogares y en la sociedad en general.
La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz expresa su respeto y admiración para la mujer-madre, que desempeña el incomparable papel de dadora de vida y lo hace con entrega, sacrificio y amor, como sólo la mujer es capaz de dar. ·  #ComuniquemosEsperanza.

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.