Con los
ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión
ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 360 –27 de septiembre, 2026
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La salud
es derecho universal
“La salud, especialmente la de base, se niega de
hecho en diferentes partes del mundo y en muchas regiones de África. No es un derecho de todos, sino todavía el
privilegio de unos pocos, aquellos que pueden pagarla. La accesibilidad a los
servicios sanitarios, al tratamiento y a las medicinas sigue siendo un
espejismo. Los más pobres no pueden pagarlo y están excluidos de los servicios
hospitalarios, incluso de los más básicos y primarios”. Papa Francisco.
Hay muchos síntomas que revelan que una
persona está enferma, y también existen señales que evidencian que una sociedad
está enferma. Los achaques personales y sociales están íntimamente
relacionados. Cuando el Estado aún es incapaz de garantizar a su población
servicios básicos como agua potable y alcantarillado, contribuye directamente
al deterioro de la salud física. A esto se suma que, por diversos factores,
muchas personas están sometidas actualmente a una fuerte presión emocional que
ha provocado un deterioro acelerado de la salud psíquica.
En este contexto podemos decir que la
situación actual del Ecuador presenta dos grandes frentes de emergencia en el
ámbito sanitario: la salud mental y la salud física. La salud mental demanda
cada vez mayor asistencia psicológica y psiquiátrica; ha alcanzado niveles
críticos, impulsada por entornos de alta presión, estrés, inseguridad y
dificultades económicas. Uno de los sectores más golpeados es el juvenil. Según
el Ministerio de Salud, 9 de cada 10 consultas en salud mental corresponden a
niños, adolescentes y jóvenes, principalmente por crisis de ansiedad y
depresión. Se registraron 146.190 casos de depresión en un año. También se han
incrementado los intentos de suicidio en un 14,9 % en lo que va de 2026 entre
la población de 25 a 44 años.
Ante esta realidad, el sistema público se
encuentra desbordado por este incremento inesperado. Los profesionales
simplemente no se dan abasto. Solo el 23,92 % de los centros de salud de primer
nivel cuentan con atención psicológica o psiquiátrica, y el país apenas dispone
de 2,8 psiquiatras por cada 100.000 habitantes. Esta deficiencia estatal hace
que el 84,5 % requiera atención del sector privado; sin embargo, muchas
familias no pueden asumir sus costos y se quedan sin acompañamiento, aun cuando
su situación requiera atención urgente.
La demanda de atención médica atraviesa una
crisis histórica que se acrecienta y agudiza con el paso de los años. El
desabastecimiento de medicinas e insumos es constante y se ha agravado
últimamente. Los pacientes que logran una cita médica luego no tienen acceso a
los medicamentos prescritos. Los medios de comunicación reportan
permanentemente esta problemática, relacionada con una profunda brecha
presupuestaria. Para 2026, el MSP calculó que necesitaba USD 687 millones para
medicamentos e insumos, mientras que el Ministerio de Finanzas presupuestó
únicamente USD 300,4 millones. Esta diferencia mantiene niveles críticos de
desabastecimiento en hospitales de la red pública. A ello se suma la lentitud
en los procesos de adquisición. Se anunció la importación de medicinas desde la
India, cuya llegada estaba prevista en tres meses; ese plazo se cumplió hace
tiempo y no hay respuestas concretas. El pueblo sigue esperando la medicación
para tratar sus dolencias.
El sector rural, por su parte, ha sido
desatendido históricamente. Existe una necesidad urgente de reducir las brechas
de atención entre los sectores urbano y rural. La atención médica en estos
territorios está, en gran medida, bajo la responsabilidad de profesionales
recién graduados que cumplen su año de servicio rural, práctica que se mantiene
desde hace muchos años para atender zonas alejadas de los principales centros
poblados.
El país espera una solución urgente a la
crisis del sistema de salud pública. Muchas familias viven con incertidumbre y
angustia ante la posibilidad de no recibir atención adecuada ni acceder a los
medicamentos que necesitan. El derecho a la salud en el Ecuador es
universal, gratuito y está garantizado por el Estado, bajo principios de
equidad y solidaridad. La Constitución de la República del Ecuador
establece en su artículo 32 que la salud no es un privilegio, sino un
derecho humano fundamental vinculado directamente con una vida digna. La salud
no puede convertirse en privilegio de quienes pueden pagarla. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es
una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de
reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar
y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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