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domingo, 16 de noviembre de 2025

carta No. 315: La amistad social: fraterna y responsable

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 315 –16 noviembre de 2025
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   La amistad social: fraterna y responsable

El amor al otro por ser quien es nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos”. Papa Francisco.

“El amor al otro por ser quien es nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Solo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posible la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos.” (Papa Francisco)

La amistad social, la fraternidad y la responsabilidad son conceptos interrelacionados que promueven el bien común a través de la cooperación, el respeto y la participación activa.

La amistad social representa un nuevo estilo de vida basado en la participación cívica y en una cultura del encuentro y de la construcción colectiva. Busca superar el individualismo, compartiendo valores y un patrimonio común, con una visión de colaboración, respeto y compromiso.

La fraternidad es el ideal de la solidaridad mutua, la cooperación y la acción compartida, reconociendo que todos somos parte de una misma comunidad. Va más allá de la asistencia; se centra en el amor en acción y en la búsqueda de justicia tanto local como global.

La responsabilidad surge de la fraternidad: es la obligación mutua de unirnos a otros para crear procesos sociales que beneficien a todos, practicando la caridad política. Implica trabajar juntos por el bien común, el desarrollo integral y el bienestar colectivo.

Responsabilidad significa hacernos prójimos, superar prejuicios e intereses personales para atender las necesidades de los demás; implica servicio comunitario, compromiso activo con el bienestar común, unión en lugar de división, extinción del odio y apertura al diálogo; significa también la construcción de un mundo más justo desde las relaciones cotidianas, la vida social y las instituciones.

La amistad social, la fraternidad y la responsabilidad invocan una transformación profunda: reconocer en cada ser humano a un hermano y cuidar activamente unos de otros, de nuestro entorno y de la casa común. En Ecuador, estos valores están gravemente deteriorados. La sociedad se halla polarizada, incluso con familias divididas y amistades rotas. Ya casi no hay rivales políticos, sino enemigos. Los “samaritanos” parecen extinguirse, mientras el individualismo se multiplica. Hemos ido olvidando al prójimo y al bien común.

A pesar de la pobreza, el desempleo, la falta de medicinas en los hospitales, la precariedad de los servicios básicos en el campo, la desnutrición infantil, la migración acelerada y la violencia incontrolable, seguimos divididos por una “guerra” política que agrava la crisis y amenaza con volverse irreparable. Cada sector cree tener la razón absoluta, y el diálogo está completamente roto. Las oposiciones son beligerantes, sin espacio para el encuentro.

La fraternidad, la amistad social y la responsabilidad son los caminos posibles para reconstruir el país: un Ecuador más justo, solidario, inclusivo, equitativo y pacífico. Este compromiso es de todos —personas e instituciones— para que, en la Casa Común, vivamos como una gran familia. Es urgente dejar atrás las confrontaciones, los desencuentros y los intereses particulares, para restaurar nuestro país y superar la crisis económica, social, política y ambiental que se profundiza día a día.

Recuperar la paz es una tarea conjunta e impostergable. Ninguna solución será posible mientras el país permanezca dividido y polarizado. El diálogo es inminente: solo en el otro encontramos plenitud, posibilidades de encuentro, caminos de reconciliación y respuestas a los complejos problemas que enfrentamos. El fortalecimiento institucional es también inaplazable: debemos recuperar la confianza en la justicia, garantizar servicios de salud dignos y educación de calidad, desterrar la corrupción y la impunidad, vencer la indiferencia y promover la inclusión social. Inmensa tarea, pero posible.  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 3 de diciembre de 2023

carta No. 213: “Porque tuve hambre…”

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 213 – 3 de diciembre 2023
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“Porque tuve hambre…”

‘Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron”… El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”(Mt 25, 35,36.40).

El 23 de noviembre asumió la presidencia de Ecuador el Ab. Daniel Noboa, prometiendo reducir la violencia, generando empleo y retomar la ruta del progreso para el país.  El nuevo gobernante ha sido recibido con grandes expectativas y ha logrado una alianza parlamentaria temporal para iniciar su mandato.  Sin embargo, los desafíos son enormes y las alternativas para enfrentarlos lucen esquivas.

¿Está el país en caída libre a un vacío desconocido?  Hay señales claras que indican que por ese sendero transitamos.  Nos hemos empeñado en surcar estos sinuosos caminos sin prever que podemos llegar a un punto sin retorno.  La violencia creciente, la corrupción anquilosada y la profunda crisis económica pueden tornarse insuperables y convertir al Ecuador en un estado fallido.

La realidad social, política, económica, ambiental, cultural es compleja y desafiante, y demanda planes, proyectos y acciones urgentes de gobernados y gobernantes.  El panorama económico es muy difícil, han disminuido los ingresos e incrementado los gastos, la caja fiscal está más limitada para cubrir los sueldos de la burocracia de noviembre y diciembre, sin contar con las obligaciones con los GADs, con el IESS, con los proveedores, el costo de los subsidios a los combustibles, las obligaciones de la deuda, el efecto del fenómeno del Niño, la inseguridad y violencia y la falta de medicinas para la salud pública.

Sin embargo, insistimos en seguir rumbos equivocados, aunque haya oportunidades para superar este trago amargo que estamos bebiendo copiosamente.

Todo es urgente, prioritario, impostergable, todos estos requerimientos exigen fondos para ser atendidos.  El desafío es buscar financiamiento para lograr, medianamente, salir de este atolladero.  El endeudamiento externo es una vía, subir impuestos es otra, cobrar a los grandes deudores del Estado, reducir su tamaño, extirpar la corrupción y la impunidad, administrar los fondos con honestidad y pulcritud, austeridad… hay otras posibilidades que están a disposición pero que demandan la conformación de un equipo estatal, en donde todos los poderes del Estado se alineen y trabajen para encontrar el financiamiento necesario para paliar estas obligaciones inmediatas y, al mismo tiempo, emprender una tarea mancomunada que implique un compromiso ético, político, social, cultural y ambiental que busque estabilizar y equilibrar los ingresos y los gastos que requiere y necesita el país para superar la crisis y proyectarse al futuro.

Ante el llamado del presidente Noboa para romper los viejos esquemas politiqueros y conformar una alianza nacional perdurable para alcanzar el cambio que requiere el país con urgencia, los asambleístas deben deponer sus agendas partidarias y, de una vez por todas, abrir sus puertas a las peticiones del pueblo, y legislar atendiendo las múltiples demandas de ese Ecuador profundo que implora y exige cambios radicales orientados a dignificar su vida y cotidianidad.

Hay muchas personas que tienen hambre, que tienen sed, que están enfermas, que están migrando, que requieren solidaridad, que carecen de todo y cotidianamente viven abandonados a su suerte, lejos de toda posibilidad de vivir con dignidad, de encontrar trabajo, de educarse, de tener atención médica y comprar sus medicinas.  Son esos rostros marcados por la desesperanza, la angustia, la desesperación que gritan silenciosamente y reclaman sin voz ser atendidos y valorados.

Diciembre abre los corazones de todos e invita a compartir lo que somos y tenemos; es tiempo propicio para reflexionar, para enmendar errores, para salir al encuentro del otro, para poner en primer plano a los más pobres y vulnerables.  Podemos y debemos trabajar sin descanso, convirtiendo la atención a los más necesitados en una política de Estado.  ·  #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 26 de noviembre de 2023

carta No. 212: Desafíos a los nuevos Gobernantes

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 212 – 26 noviembre 2023
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Desafíos a los nuevos Gobernantes

“El trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. Papa Francisco, Fratelli Tutti, 162.

Llegar y asumir el poder por sí mismo no es garantía de gobernar, como lo demuestra lo ocurrido con el anterior fallido gobierno, se necesita autoridad y ésta es una cualidad ética que establece el reconocimiento ciudadano.

El Presidente de la República, Daniel Noboa, inicia su corto mandato constitucional, que durará aproximadamente dieciocho meses, en medio de una crisis económica, social, política, ambiental extremadamente complicada y compleja, a ello se añade la enorme inseguridad que tiene en zozobra a toda la población. El pueblo tiene la esperanza que Noboa enfrente y empiece a solucionar estos gravísimos problemas.

Sus dos primeras gestiones públicas: la integración de su equipo de gobierno y el acuerdo de gobernabilidad a nivel legislativo, son una muestra.  En la primera, se observa una composición mayoritaria de jóvenes y de mujeres que participarán en la orientación sociopolítica del Estado mediante la toma de decisiones fundamentales para el país; cuentan con cartas de presentación académicas y profesionales adecuadas para las respectivas funciones. La mayoría carece de experiencia política notable, esto hace pensar que se buscó a personas libres de taras y subordinación a compromisos o redes de corrupción fiscal.  Excelente iniciativa y precaución. Pero esto último representa un reto, ya que, al desconocer la tramitología burocrática con sus querencias y trampas, la gestión puede entorpecerse y volverse ineficiente.  Será necesaria la colaboración de personas con las pericias suficientes que conozcan de la gestión y resuelvan oportunamente ‘los cuellos de botella’ que artificiosamente traten de bloquear las iniciativas gubernamentales.

En la segunda, el Ejecutivo constitucionalmente es colegislador con la Asamblea.  Puede ser que, después de la experiencia del último mandato presidencial, se haya acordado constituir una mayoría legislativa con los bloques del ejecutivo, correísta y socialcristiano para enfrentar conjuntamente los imperiosos desafíos nacionales.  Ojalá sea así y hayan sacado una lección: la conveniencia del diálogo abierto para encontrar acuerdos mínimos, siempre y cuando estos sean públicos y transparentes.  Sin embargo, como también lo ha demostrado nuestra historia, estos acuerdos no siempre son cristalinos ni duraderos, corren el riesgo de ser transitorios, por lo que el gobierno deberá propender a la aprobación de tesis fundamentales en una consulta popular que se realice en los primeros días de gestión, cuando aún no se dé un probable desgaste de popularidad.  Las tesis, materia de la consulta, deben ser seleccionadas priorizando objetivos de interés nacional, por ejemplo: trabajo, seguridad ciudadana y lucha contra la pobreza, combate a la corrupción e impunidad, temas correlacionados entre sí.

Igualmente tendrá que articular su gestión con los otros poderes: Judicial y Ciudadano.  Sería trágico para el país y para el gobierno que el pacto tenga otros trasfondos más pragmáticos e inmediatistas con los actores forzando réditos particulares para las elecciones a celebrase en febrero de 2025.  La distribución de las comisiones legislativas hace pensar que en el trasfondo hay planes para defender sus intereses partidarios.

Uno de los peores males de nuestra patria es la corrupción e impunidad, para enfrentarlas lo primero es pedirles y exigirles transparencia a todos los actores sociales y políticos, por esa razón debemos estar atentos para impedir que nos cambien “el pan con piedras o el pescado con serpientes”.

Ejerzamos nuestra obligación y derecho de estar informados y vigilantes para que nuestros mandatarios cumplan sus ofertas y el mandato que les dimos con el voto soberano y, en el caso de percibir en cualquiera de ellos acciones contrarias, denunciémoslo a tiempo y exijamos autenticidad, cambios y lealtad al pueblo.  ·  #ComuniquemosEsperanza

  

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domingo, 29 de enero de 2023

carta No.169: Nuestro voto construye o destruye el país

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 169– 29 de enero 2023

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Nuestro voto construye o destruye el país

“Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del «bien común» como fin y criterio regulador de la vida política.  Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad” Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 407.

El 5 de febrero elegiremos: 221 alcaldes, 864 concejales urbanos, 443 concejales rurales, 23 prefectos, 23 viceprefectos, 4109 vocales de juntas parroquiales, de acuerdo con nuestra ubicación territorial.  Los candidatos y candidatas en campaña expresan ideas, propuestas y promesas, algunas muy simples, otras más consistentes.  Con nuestro voto encargaremos, a los ganadores, una responsabilidad por 4 años, por lo que no podemos votar a ciegas, sino analizar en conciencia para elegir a los que consideremos personas idóneas junto a las mejores propuestas.

 También seleccionaremos a siete personas que conformarán el nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social - CPCCS.  Si bien, muchos no tenemos claridad en este aspecto, debido a un sistema de campaña sui géneris impuesto por el Consejo Nacional Electoral - CNE, lo que nos impide contar con elementos válidos para escoger a tres hombres, tres mujeres y uno por los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos o montubios y ecuatorianos en el exterior.

Por último, debemos aprobar con el SI o rechazar con el NO, en ocho preguntas en un referéndum importante para el país.  Es esencial dedicar un tiempo, antes de llegar a las votaciones, para analizar bien las preguntas planteadas (incluyendo los anexos), mirando las connotaciones y consecuencias si se aprueban o no.

El domingo, una vez concluidas las votaciones, toda la sociedad y por los distintos medios, exijamos a las autoridades del CNE la total transparencia, para evitar dudas y cuestionamientos sobre los resultados.  Los escrutinios deben reflejar fielmente la voluntad ciudadana expresada en las urnas.  La integridad del sistema electoral es fundamental: los procedimientos aplicados en las mesas receptoras del voto, la consolidación de los datos y la proclamación de los resultados deben entregarlos a tiempo sin disculpas ni excusas que generen suspicacias.

Los partidos, movimientos y alianzas políticas deben aceptar con profundo respeto y altura, el veredicto inapelable de las urnas.  Es deber de todos los candidatos y candidatas tener la suficiente cultura democrática para reconocer el pronunciamiento de los electores.  En política hay que saber ganar con humildad y agradecimiento y perder con dignidad.

Hay que evitar disturbios y conflictos, o peor, llamar a acciones antidemocráticas como las que hemos visto en otros países, que podrían comprometer nuestra estabilidad democrática.

Si queremos consolidar una república auténtica, si queremos una sociedad verdaderamente democrática, si queremos fortalecer las instituciones, tenemos que combinar armónicamente tres elementos fundamentales:

− Una población responsable y comprometida con el futuro del país, que sienta que es actora y no mera espectadora del accionar de unas autoridades de las que luego reniega.

− Un sistema electoral serio, transparente, neutral, sin ningún tipo de sesgo que beneficie a unos sobre otros y con reglas de juego claras e iguales para todos.

− Unos políticos, partidos y movimientos responsables, con solvencia ideológica y comprometidos con el bien común.

En definitiva, para construir país, hay que votar bien, analizar las propuestas y la trayectoria completa de los candidatos y de su partido o movimiento.  Tengamos presente la enseñanza evangélica: "Cuídense de los falsos profetas: se presentan ante ustedes con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.  Ustedes los reconocerán por sus frutos” (Mateo 7, 15-16).  ·  #ComuniquemosEsperanza


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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 22 de enero de 2023

carta No.168: Elecciones: entre la crisis y el desencanto

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 168– 22 de enero 2023

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Elecciones: entre la crisis y el desencanto

“…ninguno de nosotros puede decir: pero yo no tengo que ver, son ellos quienes gobiernan.  No; yo soy responsable de su gobierno y debo hacer lo mejor de mi parte para que ellos gobiernen bien, participando en la política como puedo.  La política, dice la doctrina social de la Iglesia, es una de las formas más altas de la caridad, porque es servir al bien común.  Y yo no puedo lavarme las manos: cada uno de nosotros debe hacer algo.  Pero ya tenemos la costumbre de pensar que de los gobernantes se debe sólo parlotear, hablar mal de ellos y de las cosas que no van bien»  (Papa Francisco, septiembre 2013).

El próximo domingo 5 de febrero los ecuatorianos elegiremos nuevos alcaldes, prefectos, concejales y vocales de juntas parroquiales.  En total elegiremos 5667 nuevas dignidades de entre 63518 candidatos. Ante el alto número de candidaturas, la ausencia de partidos políticos serios y representativos, y los graves problemas que enfrentamos en nuestras ciudades y provincias, la mayor parte de los electores oscilan entre la incredulidad, la indiferencia y el desencanto.

Los debates evidenciaron desconocimiento, improvisación y frases demagógicas en la mayoría de los candidatos. Los partidos políticos convertidos ahora en agencias de gestión de candidaturas han degenerado ante la incompetencia y la corrupción…  tanto que se han mencionado vínculos de varios candidatos con el narcotráfico.

Ante esta profunda crisis de la democracia, lejos de caer en el escepticismo, es nuestro deber ético contribuir para seleccionar los candidatos que, en nuestro criterio, permitan superar la crisis social, política y moral que afecta al país.

¿Cómo escoger los candidatos más adecuados en medio de una multitud de personajes desconocidos?  ¿Cómo diferenciar entre mensajes demagógicos, noticias falsas, promesas irreales y programas serios?...  Para enfrentar esta difícil tarea, aquí algunas de las necesidades más acuciantes de nuestras ciudades y provincias:

• Las carencias sociales siguen siendo agudas, según INEC, el 23% de la población urbana y el 51% de la rural no tiene acceso a agua segura, particularmente en la Costa y la Amazonía. Aunque la cobertura del alcantarillado ha mejorado, ninguna ciudad (excepto Cuenca), tiene un sistema de tratamiento de aguas servidas.

• La calidad del aire en las principales ciudades no cumple con los límites permitidos por la Organización Mundial de Salud: las emisiones de diésel de los buses, aumenta los riesgos de enfermedades respiratorias y cáncer. 

• La movilidad urbana sigue siendo denigrante, contaminante y de mala calidad. Los esfuerzos para mejorarla, como el Metro en Quito, es una clara demostración de la incompetencia municipal. El proyecto, con una deuda de más de 2 mil millones de dólares, lleva ya 10 años en construcción y aún no entra en funcionamiento.

• Igualmente es deplorable la gestión de la basura, en la mayoría de ciudades, con porcentajes mínimos de reciclajes y botaderos de basura antitécnicos.

• La débil gestión urbana aumenta los peligros ambientales, agudizados por el cambio climático… el aluvión de La Gasca (Quito, enero 2022), dejó 27 muertos. Las grandes inmobiliarias frecuentemente burlan la planificación y las ciudades crecen caóticamente, con pocos espacios verdes y con serias carencias de infraestructura.

• El reciente crecimiento de la violencia, sobre todo en la Costa, es alarmante.  Guayaquil se ha convertido en una de las 50 ciudades con mayores tasas de homicidios en el mundo -entre 4 y 7 asesinatos diarios-. Las cifras para Esmeraldas y otras ciudades de la Costa son igualmente graves.

• Los gobiernos provinciales han dejado de lado sus responsabilidades en la conservación de la biodiversidad y el ambiente, permitiendo la expansión de la deforestación y actividades mineras, con serio deterioro ambiental.

Votemos por candidatos que ofrezcan soluciones reales a los problemas mencionados y que se aparten de discursos demagógicos y vacíos.El destino de muestras ciudades y provincias está amenazado por una democracia débil y engañosa, y ante este panorama obscuro de crisis y desencanto, nuestra responsabilidad, como ciudadanos consientes, es determinante para salir de la crisis en la que estamos sumergidos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

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lunes, 16 de enero de 2023

carta No.167: Políticos y ciudadanos conscientes y responsables

 

Con los ojos fijos en Él

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 167– 15 de enero 2023

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Políticos y ciudadanos conscientes y responsables

“Tomar en serio la política en sus diversos niveles –local, regional, nacional y mundial– es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad” (Pablo VI).


En un proceso electoral como el actual se pretende un encuentro o desencuentro entre los candidatos que se presentan a los comicios para ser elegidos con base a las propuestas que presentan y los electores que, de acuerdo con las ofertas inteligenciadas, consignan su voto. Es una relación intrínseca que implica responsabilidades y derechos mutuos, los unos siendo auténticos y veraces, en lo que dicen y proponen y los electores buscando la verdad y la mejor opción de servicio eficaz al bien común.

Sin embargo, la elección no garantiza que el político “profesional” actúe correctamente, razón por la cual debemos implementar herramientas legales y tecnológicas que generen una mayor participación ciudadana, con el fin de que cumpla sus ofrecimientos, escuche la voz de los ciudadanos, eluda la tentación de servirse del poder que se le ha dado y rechace todo tipo de corrupción. Como ciudadanos no podemos ser indiferentes y decir “es que todos son iguales”, caer en el quemeimportismo solo permite que sigan los abusos y la corrupción. Si les dejamos “libres” a los políticos, para que ejerzan como quieran el poder después de ser elegidos, nos faltará fuerza y control que les obligue a responder por sus acciones y omisiones. Es muy difícil confiar en su conciencia moral que muchas veces ha demostrado ser muy débil y voluble.

El desafío impostergable es qué y cómo hacer para que el político elegido no se burle del ciudadano que lo eligió. Deben implementarse contralorías ciudadanas a través de mecanismos idóneos, que ya existen en nuestra constitución y en las leyes, para reducir significativa y efectivamente la presencia de la mentira y la corrupción en la política, tan enquistadas en los diferentes niveles de la administración pública.  La ciudadanía debe exigir cuentas de las inversiones realizadas y de los contratos firmados o aplicar la alternativa de destituirle del poder con una revocatoria del mandato entregado.

Nuestro modelo político es el de una República Democrática, que exige libertad, participación ciudadana, legalidad, vigencia de los derechos humanos, y búsqueda del bien común. En nuestro país se han incumplido muchos de estos requerimientos debido a taras sociales y mentales que dominan la cotidianidad como la pobreza, la exclusión, el desempleo, la falta de servicios básicos, salud, educación y la presencia de corrupción, inseguridad, debilitamiento institucional, demagogia, populismo, caciquismo…

Está pendiente construir un destino colectivo en el que haya “vida digna” para todos y no solo para unos pocos privilegiados. Vivir con dignidad es un derecho que nos corresponde, para ello debemos, además de elegir con responsabilidad, actuar solidariamente y participar responsablemente en la construcción de nuestro propio destino, que es el de todos. Entre ceja y ceja debe estar siempre presente nuestra obligación y derecho de elegir y de participar en los procesos sociales para lograr el bienestar y desarrollo integral de nuestro país.

En esta lógica debemos evolucionar como ciudadanos: dejar de ser ingenuos, donde no analizamos ni nos comprometemos y solo votamos porque es obligatorio, dando un voto cada cierto tiempo... Debemos dejar atrás esta práctica, superarla, para convertirnos en ciudadanos responsables que, racionalmente, comprendemos, estudiamos y analizamos los contextos, intereses y compromisos que hay detrás de cada candidato y autoridad elegida. Debemos tener muy claro que por encima de todo interés personal o de grupo están los intereses nacionales, de la provincia, cantón o parroquia, es decir, el destino del país en el que su fin orientador, es el bien común.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 11 de diciembre de 2022

carta No.162: Los Derechos y Deberes son recíprocos

 

Con los ojos fijos en Él

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 162– 11 de diciembre 2022

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Los Derechos y Deberes son recíprocos

“Quisiera, en esta ocasión, dirigir un firme llamamiento a quienes tienen responsabilidades institucionales, pidiéndoles que sitúen los derechos humanos en el centro de todas las políticas, incluidas las políticas de cooperación para el desarrollo, incluso cuando eso signifique ir contra corriente”. Papa Francisco, 10 diciembre 2018.

Paris (Francia), viernes 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adopta la Declaración Universal de Derechos Humanos como respuesta a los actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.  El documento proclama los derechos inalienables de todo ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.  Principios establecidos como un ideal común para todos los pueblos y naciones del mundo.

Los Derechos Humanos son intransferibles, irrenunciables, imprescriptibles, indivisibles, interdependientes e interconectados, y se aplican a los ámbitos civiles, económicos, sociales, religiosos, culturales y ambientales.

Es necesario subrayar el carácter universal y absoluto de los Derechos Humanos, pues no existe razón o justificación válida para negar el ejercicio de estos derechos a ninguna persona. 

Se debe reconocer el valor de toda persona humana y que la afirmación de su dignidad son condiciones fundamentales para la convivencia social. No es posible vivir en una sociedad donde, a cualquier título, se nieguen los derechos básicos que son connaturales a la propia naturaleza humana.

En la Declaración también se reconoce que “toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad” (art. 29,1), por lo que, para una vigencia efectiva de los derechos humanos, estos tienen que ser respetados y ejercidos por todas las personas. De aquí se deriva un axioma: el ejercicio del derecho que me corresponde tiene consigo la obligación que cada uno respete y haga vigente y práctica ese mismo derecho en todos los demás.  De ahí que no solo debemos exigir derechos sino también tenemos que cumplir deberes ineludibles a nivel personal y colectivo.

A diario somos testigos, tanto de la vulneración y la violación de los derechos como del incumplimiento de los deberes que tenemos para con nuestros semejantes y de grandes grupos humanos, porque hay individuos que incumplen sus deberes y buscan todas las estrategias posibles para evadir sus responsabilidades, sin importar que esas “vivezas criollas” generan grandes desequilibrios civiles, sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales. Mientras haya pobreza, desigualdad, violencia, exclusión, discriminación, explotación, hambre, miseria, desnutrición infantil, falta de servicios básicos, servicios de salud deficientes, educación de mala calidad, corrupción, contaminación ambiental… se vulneran los derechos de los más pobres y desprotegidos de la sociedad.  En esas condiciones es imposible una vida plena y con dignidad.  Estas numerosas formas de injusticia, alimentadas por un modelo económico basado en las ganancias inhumanas, que no duda en explotar, descartar e incluso matar a las personas, cosificándola y denigrándola sin límites, son realidades que ponen de manifiesto la violación de sus derechos fundamentales.

Ante esta realidad, debemos cuestionarnos que, para que la sociedad sea justa, solidaria y equitativa, es indispensable que todos, sin excepción de ninguna clase, cumplamos los deberes y, al mismo tiempo, exijamos los derechos… parte fundamental de la ética y responsabilidad social.  Si solo demandamos derechos y desconocemos e incumplimos nuestros deberes, atentamos directamente contra los demás.  En el cumplimiento de los deberes está la vigencia de los derechos de todos.

Para enfrentar y salir de la crisis integral en la que estamos sumergidos, urge que personal y colectivamente cumplamos con los deberes que son obligatorios, y reivindiquemos los derechos, caso contrario, corremos el riesgo de colapsar, sin esperanza, incluso de supervivencia como humanidad.   •  #ComuniquemosEsperanza

  

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domingo, 7 de agosto de 2022

carta No.144: Partidos políticos vacíos de democracia

 

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 144– 7 de agosto 2022

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Partidos políticos vacíos de democracia

“… vivir el encuentro político como un encuentro fraterno, especialmente con aquellos que están menos de acuerdo con nosotros. La política es también reflexión, es decir, formulación de un proyecto común… la política es acción, y no un mero espacio "de debate e intercambio". Por lo tanto, es necesario que los mismos conduzcan a un “compromiso concreto”. La política es 'la forma más elevada de caridad'” (Papa Francisco, mayo 2022).

La Democracia pretende que las decisiones políticas se tomen en beneficio de las mayorías que eligen a sus mandatarios. Sin embargo, en Ecuador como también en otros países, gobiernos inclusive elegidos legalmente, concentran el poder en un pequeño grupo social que favorece sus propios intereses, en perjuicio de la mayoría de la población. Y esto se da en gobiernos de derechas como de izquierdas.

Los grandes sectores e intereses sociales deben ser representados por los partidos políticos, que con distintas visiones sobre la realidad aplican las políticas y acciones necesarias para lograr el país propuesto en su plan de gobierno. Partidos que conscientes de las necesidades populares y con soluciones eficaces y factibles para esos problemas, deben proponer candidatos coherentes, sin rabo de paja y con la capacidad necesaria para el cargo.

La Democracia permite que la opinión del pueblo se oiga en los estamentos de poder, razón por la cual se requiere de partidos políticos sólidos, coherentes, transparentes y representativos. Ecuador, como otros países de América Latina, va perdiendo el sentido de la Democracia, expresado, entre otras manifestaciones, en la degradación de sus partidos políticos: la gran mayoría son inestables, dependientes de un caudillo, huérfanos de una militancia activa, sin formulaciones ideológicas claras y consistentes, carentes de representatividad y legitimidad y muy dispersos, que buscan alcanzar alguna dignidad eleccionaria para desde ahí gestionar sus propios intereses y ambiciones.

Las crisis económicas, la exclusión social y la corrupción, generadas y alimentadas por los partidos y movimientos políticos, los han desprestigiado inmensamente. El pueblo ha dejado de creer y confiar en su acción.  Hoy son estructuras atomizadas, caudillistas, poco representativas, frecuentemente sumergidas en corrupción, que a menudo arriendan o compran candidaturas en tiempos electorales.  La Democracia ha dejado de funcionar y la política ha perdido prestigio y representatividad. La práctica política ha sido desplazada por una enfermiza politiquería.

Para las próximas elecciones seccionales (febrero 2023) se cuentan por cientos, y las candidaturas por miles, con frecuencia poco calificadas y menos reconocidas por su coherencia cívica y de servicio a la sociedad. Cuando son elegidos, representan fracciones mínimas del electorado, debido a la gran dispersión electoral existente, por lo que tienen una débil legitimidad.

Una de las mayores amenazas a la supervivencia del Estado y de las instituciones públicas es una Democracia vacía de ciudadanía, evidenciada en un sistema decadente y carente de representatividad, que implementa mecanismos clientelares proclives a la corrupción y que frustra las legítimas demandas populares. La inestabilidad política, la inseguridad y el malestar ciudadano son una mera fachada que esconde un vacío social.

La responsabilidad política y el empoderamiento poblacional en la gestión de su destino es condición histórica para la supervivencia institucional y el logro del bien común.

El restablecimiento de un sistema ético sólido y representativo de los partidos es una necesidad histórica e ineludible por lo que, aunque su construcción puede tomar tiempo, deberíamos mancomunadamente y como resultante de un pacto social, reformular la Ley de Partidos Políticos y el Código de la Democracia. Decir basta a una farsa derivada de una malsana politiquería que sacrifica al quehacer político. La auténtica política propende el bien común y dignifica a sus actores, creando las condiciones para el desarrollo integral de los pueblos.    ·  #ComuniquemosEsperanza


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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.