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domingo, 21 de diciembre de 2025

carta No. 320: ¿Dónde nacería Jesús hoy?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 320 –21 de diciembre de 2025
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¿Dónde nacería Jesús hoy?

“Viene en cada campesino, en cada niño que nace, en cada obrero que lucha, en cada hermano que sufre. Viene en el pueblo que gime, bajo el peso de la angustia y en la voz que se levanta, en demanda de justicia. Viene en las madres que lloran hijos desaparecidos. VIENE!... y si los recibimos nos salva y nos da poder de ser los hijos de Dios. Mons. Leonidas Proaño, Navidad de 1979.

Jesús nació en condiciones físicas muy modestas y austeras. La migración de María y José marcó su nacimiento. En Belén no encontraron un lugar adecuado: solo una cueva o un establo sencillo, improvisado para el alumbramiento. Allí, en Belén, en un entorno humilde y extremadamente precario, sin comodidades, con poquísima higiene, rodeados de animales y con la tenue luz de lámparas de aceite, María y el Niño quedaron expuestos a una alta inseguridad. Les tocó vivir la realidad más dura de su época: los riesgos sanitarios del parto, el descarte y la pobreza. Estas condiciones reflejan la humildad, el recato y la sencillez con que Dios quiso manifestarse al mundo, haciéndose accesible a toda la humanidad, especialmente a los más vulnerables, necesitados y olvidados.

Si Jesús viniera hoy al mundo, ¿dónde nacería? Con toda seguridad nacería en circunstancias similares a las de Belén, hace más de dos mil años. No nacería en medio de abundancia y comodidades. Nacería en condiciones de humildad, sencillez, pobreza y desplazamiento, muchas veces ignorado e invisibilizado.

Su llegada sería en la periferia: en un campamento de refugiados, un hospital desbordado, un centro de salud sin medicinas o un asentamiento informal sin servicios básicos. Podría nacer en una choza andina, un bohío amazónico, una cabaña montubia o en un barrio periférico, incluso en un contexto de conflicto. Sería un nacimiento marcado por el desplazamiento y el exilio, en una familia migrante o refugiada que huye de la pobreza o la persecución, como eco de la huida a Egipto.

No sería noticia de primera plana ni aparecería en las páginas del jet set internacional. Nacería lejos de los círculos de poder económico y social. Y, aunque muchos hablan de Dios y dicen ser sus discípulos, Él sigue revelándose en los millones de niños y niñas que nacen en condiciones de riesgo inminente, marcadas por una pobreza integral que avanza sin freno.

Dios eligió y elige lo humilde para revelarse. Desde esa fragilidad y vulnerabilidad envía un mensaje potente de amor y solidaridad con los más sencillos y marginados. Aunque cambien los escenarios, el no tener un lugar en un albergue, la ausencia de una sala de hospital, la falta de recursos y de cuidado siguen presentes a lo largo y ancho del mundo. Esta encarnación de Dios en el aquí y ahora continúa cuestionando el sistema establecido y reivindica la tarea urgente de atender y proteger a los más vulnerables.

¿En qué condiciones nacería hoy? En pobreza extrema: sin lujos, envuelto en mantas sencillas, no en pañales finos, sino en lo que se tenga a mano, como lo fue el pesebre. Con falta de atención médica básica: como ayer, podría carecer de los cuidados que exige un parto, subrayando la fragilidad de la vida humana. Acompañado por los humildes: los pastores de hoy, trabajadores manuales, gente sencilla, desempleados, serían los primeros en reconocerlo y adorarlo.

Su nacimiento, hoy como ayer, es anuncio de amor, esperanza y salvación. Ha cambiado el escenario, del establo de Belén a un albergue moderno, pero la esencia permanece: humildad, desplazamiento y la compañía de los desfavorecidos, como reflejo de su misión de nacer y estar con los más pobres.

“Dios desea tanto abrazar nuestra existencia que, infinito, por nosotros se hace finito; grande, se hace pequeño. He aquí la maravilla de la Navidad: la inaudita ternura de Dios que salva el mundo encarnándose” (Papa Francisco). Una Navidad llena del amor de Dios, Uno y Trino.  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 31 de agosto de 2025

carta No. 304: ¿NUESTRA DEMOCRACIA NOS REPRESENTA?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 304 – 31 de agosto 2025
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¿NUESTRA DEMOCRACIA NOS REPRESENTA?

“La democracia tiene inherente un gran e indudable valor: el de estar "juntos", el de que el ejercicio del gobierno tenga lugar en el contexto de una comunidad que se confronta libre y secularmente en el arte del bien común, que no es sino un nombre diferente de lo que llamamos política”. Papa Francisco, En el corazón de la democracia.

La democracia representativa es un sistema de gobierno en el que el poder reside en el pueblo, pero se ejerce a través de representantes electos en elecciones libres y periódicas. Se sustenta en cuatro pilares fundamentales: la independencia de las funciones del Estado, el respeto pleno a los derechos humanos, la escucha de la voz del pueblo y la vigencia del Estado de derecho. En teoría, en el Ecuador vivimos en una democracia representativa.

Las características de este modelo son claras: voto popular mediante el cual los ciudadanos eligen a sus representantes; autoridades electas —ejecutivo y legislativo— que toman decisiones en favor del bien común; participación electoral en comicios libres y competitivos; elecciones periódicas en los plazos establecidos; igualdad de todos los electores; y la garantía de derechos y libertades como la expresión, la asociación y el acceso a la información. Todo esto debería cumplirse en nuestra democracia. La pregunta es: ¿ocurre realmente en la práctica?

El primer pilar, la independencia de las funciones del Estado, debería permitir un contrapeso de poderes. Sin embargo, el carácter hiperpresidencialista de nuestra Constitución otorga atribuciones excesivas al Ejecutivo en detrimento de las demás funciones. Los sucesivos gobiernos han aprovechado esta concentración de poder para ejercer control total. La paradoja es evidente: quienes critican esta práctica desde la oposición, al llegar al poder la repiten y profundizan.

El segundo pilar es el respeto a los derechos humanos, comenzando por el derecho a la vida. En nombre de la “guerra interna” contra las bandas criminales y el narcotráfico, el Gobierno impulsa una estrategia de choque que busca canjear libertad por seguridad. Al mismo tiempo, el derecho a la salud se ve desmantelado: el presupuesto se redujo en 1.200 millones de dólares y apenas se ejecutó el 20%, con el resultado de hospitales deteriorados, falta de medicinas y corrupción que persiste. El derecho al trabajo se erosiona con despidos masivos y propuestas de precarización.

El tercer pilar es escuchar la voz del pueblo. Sin embargo, el Gobierno ha ignorado los resultados de consultas populares como la del Yasuní, la defensa del agua en Cuenca o la protección del Chocó Andino. Del mismo modo, incumple mandatos judiciales como la eliminación de los mecheros de gas en la Amazonía. La participación ciudadana y el derecho a la resistencia se perciben como amenazas, y el Consejo de Participación Ciudadana —espacio de representación directa— ha sido convertido en botín político, con intentos actuales de eliminarlo para regresar a mecanismos controlados por los gobiernos de turno.

El cuarto pilar es la vigencia del Estado de derecho. En lugar de ello, prevalece la imposición de la voluntad del Ejecutivo, ignorando leyes y tratados. Si se requiere cambiar la Constitución, existen mecanismos establecidos para hacerlo. Sin embargo, la tendencia apunta hacia un Estado policial y autoritario, donde la verdad jurídica se sustituye por hechos consumados y discrecionalidad, otorgando carta blanca a los aparatos represivos.

Frente a este escenario, cabe preguntarse: ¿cómo romper el círculo vicioso de regímenes que hablan de democracia, pero consolidan modelos autoritarios? La respuesta está en los pueblos y comunidades que, pese a las amenazas, la inseguridad y la violencia, continúan organizándose para defender la vida y la Pacha Mama. Todavía es posible una democracia basada en el principio de “mandar obedeciendo”: “quien quiera ser primero, que sea el último y el servidor de todos” (Mc 9,15). ¿Será una utopía irrealizable? #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 24 de agosto de 2025

carta No. 303: ¡Hechos, no palabras¡

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 303 – 24 de agosto 2025
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¡Hechos, no palabras¡

¿Cómo es el amor de Jesús? ¿Cómo sé que yo siento el amor verdadero?». «dos criterios que nos ayudarán a distinguir el amor verdadero del no verdadero». El primer criterio es que «el amor se debe poner más en los hechos que en las palabras». Y el «segundo criterio» consiste en que «comunicar es propio del amor: el amor se comunica». Sólo «con estos dos criterios podemos encontrar el verdadero amor de Jesús en los hechos, pero en los hechos concretos» Papa Francisco.

Tal vez en una sola cosa esté de acuerdo la humanidad: que el mundo debe cambiar, porque a este ritmo parece caminar hacia el abismo. Unos quieren que cambie de una forma, otros de otra. A todos nos preocupa el planeta que dejaremos a nuestros hijos, nietos y bisnietos. Al paso que vamos, nos estamos “comiendo el mundo” como vulgares glotones, sin pensar en el futuro de las próximas generaciones. Empachados de codicia, desbordados de prepotencia, aniquilados por la soberbia, envalentonados por la vanidad. Todos creen tener la razón, aunque sea sinrazón. Nadie cede, todos imponen. La palabra está devaluada: todos gritan, nadie oye; todos están conectados digitalmente, pero viviendo profundas soledades.

Un sinfín de estudios, análisis, investigaciones y estadísticas revelan múltiples crisis. Por décadas hablamos y vivimos las mismas realidades: nada cambia. Todo sigue igual, con diferentes actores y diversas circunstancias. Muchos solo hablan, sin respaldo de acción alguna. La verborrea oral y escrita se derrama por doquier, es un vendaval que arrasa con la dignidad y no deja “piedra sobre piedra”. El mundo se ha convertido en un cuadrilátero de violencia multidimensional: todos contra todos, sin excepciones. Incluso la tecnología, en lugar de unir, muchas veces potencia este desenfreno. La incoherencia —esa ruptura entre palabra y acción— es la raíz de los conflictos que padecemos.

Por el bien de la humanidad, debe existir una relación estrecha entre “palabra y acción”, para evitar la brecha creciente entre lo que se dice y lo que se hace. Las palabras son fáciles de pronunciar, pero las acciones revelan la verdadera intención y compromiso. En esencia: las acciones hablan más fuerte que las palabras. Recordemos: “las palabras convencen, pero las acciones arrastran”. Si aspiramos a transformar nuestra realidad, debemos pasar de las palabras a los hechos.

Ser personas de acción exige compromiso, integridad, verdad y confianza.

  • Compromiso, porque las acciones son la prueba concreta de que alguien realmente cumple lo que dice.
  • Integridad, porque palabra y acción deben estar alineadas, siendo coherentes.
  • Verdad, porque las acciones revelan lo que somos, mientras las palabras pueden manipular o engañar.
  • Confianza, porque solo se construye cuando alguien hace lo que promete.

Sobran ejemplos que muestran la contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos. Las palabras de los “politiqueros” se han devaluado tanto que nadie les cree. En campaña prometen mejorar la salud, la educación, generar empleo, dignificar la vida del pueblo. Pero una vez en el poder, se “olvidan” de todo lo ofrecido. Las acciones son la verdadera medida del compromiso, la integridad y la verdad: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7,16).

La pregunta es ineludible: ¿qué haría Jesús en nuestro lugar, aquí y ahora? ¿Qué palabra y qué acción esperan de nosotros nuestros vecinos, comunidades, familias? En parroquias, diócesis, órdenes religiosas y también en sectores de la sociedad civil hay ejemplos concretos de hechos que muestran diariamente el amor de Cristo. Son esas acciones las que mantienen viva una esperanza obstinada en mejores días.

Todos estamos llamados a actuar desde nuestro compromiso de fe, a comunicar que hay esperanza de una “vida plena”, y a romper con el círculo perverso de deshumanización que padecemos. Estas iniciativas deben multiplicarse y coordinarse, demostrando con hechos que es posible devolver la dignidad a las personas. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 13 de abril de 2025

carta No. 284: EDUCACIÓN: base de la democracia

  

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 284– 13 de abril 2025
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EDUCACIÓN: base de la democracia


“… se augura una jornada electoral … (que) sea una fiesta de la democracia en la que la verdad de los resultados esté garantizada, tomando en cuenta hasta el último voto.  Un acto de fraternidad social y política en la que vencidos y vencedores acepten la voluntad de la mayoría y se comprometan a trabajar juntos, respetando el estado de derecho, la división de poderes y la oportuna alternatividad en el ejercicio del poder”. Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

Este 13 de abril de 2025 es un día especial para las ecuatorianas y ecuatorianos: elegimos a quienes dirigirán el país durante los próximos cuatro años, celebramos el Día del Maestro y su tarea trascendental de educar para la vida, y conmemoramos el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa.

Votaremos por los candidatos de nuestra preferencia, acto esencial de la democracia representativa. El voto por quien ejercerá el poder en nombre de todos es un derecho y una obligación: derecho, porque nos corresponde como ciudadanos delegar el poder; obligación, porque así expresamos nuestra corresponsabilidad con el bien común y el futuro de todos. Es un acto personal de soberanía y de confianza.

Dios quiere el bien de todos a través de nuestro voto, respeta nuestra libertad y nos exige conciencia, responsabilidad y solidaridad. Cuando le pedimos que salve al Ecuador, le pedimos sabiduría para decidir lo que más conviene a todos, particularmente a los más pobres.

Esa sabiduría se cultiva con conciencia, responsabilidad y solidaridad, frutos en gran medida de la educación, tradicionalmente encargada a la familia y a la escuela. Estas dos instituciones han sido pilares fundamentales para informar, educar y formar a las presentes y futuras generaciones, a través de los maestros, quienes encarnan y transmiten ejemplarmente estos valores.

Con el vertiginoso desarrollo de los medios tecnológicos de comunicación, enfrentamos una sobreabundancia de información, pero sin el debido procesamiento, evaluación y aprovechamiento. Esto genera una crisis educativa y una grave relativización de valores y culturas. La familia y la escuela han sido rebasadas e incluso suplantadas en sus tareas fundamentales de educar y formar, lo que representa un desafío urgente para el Estado y la sociedad.

Los nuevos gobernantes deben atender el sistema educativo ecuatoriano, que no ha sido priorizado conforme a su importancia y trascendencia social, ni siquiera cumpliendo mandatos constitucionales como la entrega del presupuesto nacional que le corresponde por ley. Es imprescindible priorizar una educación universal, gratuita y de calidad, que instruya, eduque y forme, junto con las familias, en valores éticos y sociales.

En el acto educativo, el estudiante es el sujeto y razón del proceso. Pero si no hay un referente claro que oriente al sistema hacia el cumplimiento de sus objetivos, la educación se vuelve ineficaz: un gasto y no una inversión social. El acompañante y guía del proceso es el educador. Muchos maestros, fieles a su vocación, se han dedicado heroicamente a servir a sus educandos y a la comunidad. A ellos, nuestro reconocimiento y gratitud.

Junto a la vocación de servicio, los maestros requieren constante actualización científica y profesional, acompañamiento, apoyo de autoridades y pares, un salario digno y, sobre todo, una revalorización plena de su tarea y misión. La educación es la base de la democracia.

Un pueblo educado y formado está capacitado para elegir a los mejores candidatos. Es urgente mejorar la calidad de la educación para contar con ciudadanos excelentes y autoridades óptimas, que lleguen al poder para servir con honestidad, respetando el Estado de derecho, la división de poderes y la oportuna alternancia en el ejercicio del poder, haciendo del Estado un instrumento de servicio y no de dominación.

Que Jesús, el gran Maestro, ilumine a los votantes, a los elegidos y a los maestros ecuatorianos. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 16 de marzo de 2025

carta No. 280: MIGRACIÓN: entre el sueño y la pesadilla

 

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 280– 16 de marzo 2025
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MIGRACIÓN: entre el sueño y la pesadilla 


“Soy hijo de migrantes y en casa siempre hemos vivido eso de ir allí para hacer América, para progresar, con la esperanza de encontrar el pan de cada día en otra parte…Incluso cuando se encuentra cerrazón y rechazos”

(Papa Francisco, a los Misioneros Scalabrinianos).

 

“Deportar a personas que han huido de su patria debido a factores como la pobreza extrema, la persecución y el deterioro del medio ambiente deteriora la dignidad de muchos hombres y mujeres, y de familias enteras y los deja indefensos y vulnerables”

 (Papa Francisco, a los obispos de EEUU).


Estos días vemos y escuchamos testimonios desgarradores de compatriotas que han sufrido una cruel expulsión por las políticas xenófobas implementadas por el gobierno norteamericano de Donald Trump, que trata a nuestros emigrantes como delincuentes violentando sus derechos. Son muchas las historias que hablan de personas fallecidas en su viaje, de mujeres violadas y personas extorsionadas en manos de coyoteros, mientras otras han sido cazadas como animales y muchas han visto frustrados sus sueños de un futuro mejor.

Ecuador, por su crisis estructural, ha generado procesos migratorios, recordemos los de finales del siglo XX e inicios del XXI. En esta coyuntura es importante que analicemos los elementos que provocan esta oleada migratoria del campo a la ciudad y del Ecuador a Norteamérica y Europa, que se ha convertido casi en una pandemia.

Un primer elemento se relaciona con la percepción de muchas personas sobre la situación social, económica y política actual: hay una imagen negativa que se traduce en un pesimismo agudo respecto al futuro del país, esto genera desesperanza e impulsa a asumir los riesgos de abandonar el Ecuador, persiguiendo el sueño de lograr mejores días. Otro aspecto se relaciona con la grave crisis económica y la falta de trabajo, alrededor del 70% de ecuatorianos no acceden a un trabajo digno y muchos de ellos consideran partir al exterior -incluso profesionales altamente preparados forzados a migrar-, aceptando cualquier mínima oportunidad. Finalmente, la violencia creciente expulsa a personas que se ven amenazadas y “vacunadas” por los grupos narcodelictivos y de delincuencia organizada (GDO), viéndose forzadas a dejar sus pequeños negocios, sus viviendas y, al final, su territorio.

También está el efecto “llamada”, donde muchas personas animan a sus parientes para migrar y otras que quieren lograr la reunificación familiar.

En todo este proceso, la peor lacra son esos criminales conocidos como “coyoteros”, que actúan en Ecuador y en todo el trayecto, especialmente antes de pasar las fronteras. Los niveles de extorsión y abusos de estos siniestros personajes provocan deudas que someten a las familias, más si fracasa la llegada o permanencia en su lugar de destino. Es tal la desesperación que corren estos grandes riesgos con tal de lograr su objetivo. Muchos pierden hasta la vida en ese intento.

En contraste, debemos reconocer el significativo aporte de nuestros migrantes, que con sus remesas juegan un rol fundamental en el sostenimiento de la economía nacional, remesas que ahora pueden disminuir por las expulsiones.

No hay duda de que la fe y la esperanza son el soporte de quienes se arriesgan en ese camino. “Al fin y al cabo, la búsqueda de un futuro por parte del migrante expresa una necesidad de salvación compartida por todos”. (Papa Francisco).

El Ecuador envía ciudadanos al exterior, pero también ha recibido y recibe a hermanos latinoamericanos, especialmente colombianos y venezolanos por las tristes circunstancias que sufren sus países y a los que no siempre hemos recibido con amistad y solidaridad.

La movilidad humana es un derecho universal. Como cristianos debemos reconocer que en la Palabra de Dios desde el antiguo testamento se habla de la protección al extranjero (Lev. 19, 33-34), en el Nuevo Testamento se nos dice: “Fui forastero y me acogiste” (Mateo, 31,35) y en las cartas apostólicas: Romanos 15, 9-11; Hebreos 11, 13-14; y Efesios 2,19: “Así pues ya no sois extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y familia de Dios”. Por eso, la acogida a los migrantes es parte de la fraternidad universal, pues todos somos peregrinos de esperanza y la tierra no es nuestra patria definitiva (Jubileo 2025). #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 12 de enero de 2025

carta No. 271: El Ecuador joven que debemos construir

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 271 – 12 de enero 2025
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El Ecuador joven que debemos construir

“Frecuentemente, los que pagan el precio más alto son ustedes, los jóvenes... corriendo así el riesgo de vivir sin esperanza, prisioneros del hastío y de la tristeza. En algunos casos, lo que provoca ansiedad y cansancio interior son las presiones sociales que constriñen a alcanzar ciertos estándares de éxito... ya que vivimos en el afán de un activismo vacío... Papa Francisco.

El 2025 inicia con un periodo electoral crítico, con una juventud que enfrenta las limitaciones de un sistema económico incapaz de generar oportunidades y la indiferencia de un modelo político que prioriza el cálculo sobre las necesidades reales. Según el INEC, en noviembre de 2024 el desempleo juvenil alcanzó el 9,2% frente al 3.7% de desempleo nacional. El empleo adecuado juvenil es del 29,6%. El ingreso promedio de los jóvenes cayó a USD 359,4 mensuales, por debajo del salario básico unificado. Estas cifras evidencian un país que ha dejado de soñar colectivamente con un futuro donde su juventud pueda prosperar y trabajar su proyecto de vida.

En este contexto, el Gobierno lanzó a finales del 2024 el programa 'Jóvenes en Acción'. Lejos de ser una solución estructural, esta iniciativa revela una lógica coyuntural y oportunista. Las transferencias de USD 400 por tres meses, diseñadas con criterios excluyentes y dirigidas a un grupo poblacional clave en términos electorales, revelan un intento por capitalizar políticamente su desesperanza. Este tipo de políticas no solo perpetúan la precariedad, sino que también subestiman la capacidad crítica de una generación que exige mucho más que paliativos temporales.

Otro rostro de la crisis es migratorio. Según la OIM, 370.000 jóvenes desean abandonar el país, y forman parte de los 1,2 millones de ecuatorianos que ven su futuro fuera del país. La mayoría de migrantes son jóvenes entre 18 y 29 años, muchos con educación secundaria incompleta y atrapados en un mercado laboral que impide desarrollarse. La migración masiva es un síntoma de desaliento y una forma de expulsión estructural.

Los candidatos tienen la responsabilidad ética de superar la lógica transaccional que ha definido la relación Estado-juventud. No es un electorado que deba ser conquistado con TikToks o con políticas asistencialistas sin futuro. La juventud es el presente que estimula la transformación social, económica y política del país.

En un mundo donde la distorsión de la realidad y la justificación de la violencia parecen dominar el discurso público, el Papa Francisco nos recuerda que "el compromiso por los derechos humanos nunca terminó y a este propósito estoy cerca de todos aquellos que luchan para defender los derechos de quienes no cuentan”.

Más allá de los tecnicismos, reconocer la deuda social con las nuevas generaciones y situarla en las decisiones políticas es justo y necesario; es el mejor camino hacia un futuro sostenible. Debemos denunciar el uso político de sus necesidades y destacar las iniciativas que desafían la exclusión con creatividad y resiliencia. Debemos promover un entorno que alimente su desarrollo intelectual, emocional y espiritual, formados en valores como la fraternidad y solidaridad. Así construiremos desde la raíz una sociedad fundada en la dignidad humana, donde los jóvenes puedan prosperar en un Ecuador más justo y solidario.

Todos quienes componen esta sociedad, desde la diversidad intergeneracional como los jóvenes y ancianos son el corazón de la sociedad y no pueden ser vistos como una carga o un recurso electoral. Es hora de apostar por un país donde todos, hombres y mujeres, sin exclusión social, racial o generacional, seamos el núcleo de una transformación profunda y duradera. #ComuniquemosEsperanza

 


Con los ojos fijos en El,
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domingo, 7 de abril de 2024

carta No. 231: Migración: ¿Esperanza porfiada?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 231 – 7 de abril 2024
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Migración: ¿Esperanza porfiada?

“No tengan miedo de mirar a los demás a los ojos porque no son un descarte, sino que también forman parte de la familia humana y de la familia de los hijos de Dios” “…hermanos y hermanas migrantes que representan la carne sufriente de Cristo, cuando se ven forzados a abandonar su tierra, a enfrentarse a los riesgos y a las tribulaciones de un camino duro, al no encontrar otra salida” (Papa Francisco).

El Ecuador está desbaratándose aceleradamente por todas partes debido a la corrupción galopante, la impunidad delirante, la inseguridad y violencia lacerante; la decadencia de la administración de justicia, así como por la ausencia de fuentes de trabajo, el miedo y desesperanza… La incertidumbre es el “pan de cada día”. Estas y otras causas empujan a miles de ecuatorianos a migrar masivamente, a dejar su patria, cultura, pueblo y familia para “aventurarse” a lo desconocido, como alternativa a la realidad que viven en Ecuador.

Muchos ecuatorianos han migrado mentalmente desde hace varios años atrás. Están esperando la oportunidad para migrar y, cuando la tengan, lo harán sin ninguna duda. Se irán porque casi no tienen nada, pasan hambre y lo único que tienen es un corazón lleno de esperanza. Cogerán su historia y se irán a buscar el futuro.

Según el INEC, en los últimos 20 años han migrado alrededor de 2 millones de personas y han retornado 750 mil. Estamos viviendo el segundo éxodo masivo, el primero fue entre 1999 y 2001 después de la crisis bancaria. En 2022, México registró 22.098 eventos de personas ecuatorianas en situación migratoria irregular. En 2023, la cifra se incrementó a 70.790. Un total de 117.487 ecuatorianos fueron “encontrados” en la frontera de Estados Unidos y México entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, según los datos publicados por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. En este mismo periodo se deportaron a 24.936 compatriotas por ingresar de forma irregular.

Los connacionales que deciden migrar de manera irregular caen en manos de “coyoteros” a los que pagan entre 15 mil y 20mil dólares para que los lleven a Estados Unidos, sin ninguna garantía ni seguridad, exponiendo sus vidas a muchos peligros y en ocasiones, falleciendo algunos en el intento. En 2023 por el tapón del Darién (Panamá) cruzaron, desafiando graves riesgos 57.250 ecuatorianos, travesía que es un verdadero viacrucis. A los coyoteros solo les importa acumular las ganancias ilícitas del tráfico humano.

“Ni los peligros que suponen el tránsito y los chantajes ilegales, ni las crecientes devoluciones o estancamientos en países donde estos hermanos y hermanas no son deseados, disminuyen la atracción de satisfacer las necesidades de empleo y mejores condiciones de vida o, incluso, de una esperada reunificación familiar” (Papa Francisco).

Según CIS-Gallup, el 43% de los ecuatorianos consideran irse del país. Personas de todas las edades, profesionales, estudiantes, trabajadores, desempleados, empleados… averiguan los medios para salir en búsqueda de mejores días, de seguridad, de estabilidad, de ingresos adecuados, lejos del miedo y de la violencia.

Sin embargo, estos compatriotas que migran con tanto sufrimiento, cuando logran llegar a su destino, no se olvidan de su patria y colaboran con la economía del país, enviando remesas que representan en conjunto más de 5 mil millones de dólares al año, recursos fundamentales no solo para sus familias, sino también para todo el Ecuador. A pesar de este esfuerzo hay políticos que los denigran y no les prestan el apoyo necesario en nuestros consulados y embajadas.

Los diferentes gobiernos nacionales han fracasado en crear condiciones de una vida digna para que todos los ecuatorianos se sientan realizados y sin miedo en el país. La migración masiva solo se detendrá cuando Ecuador cambie radicalmente y garantice la vida plena para todos, especialmente para los más débiles y vulnerables.   #ComuniquemosEsperanza


Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 9 de julio de 2023

carta No.192: Economía: Un panorama sombrío

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 192 – 9 julio 2023
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Economía: Un panorama sombrío

“Nosotros no debemos amar la miseria, es más, hay que combatirla, ante todo creando trabajo, trabajo digno.  Pero el Evangelio nos dice que sin estimar a los pobres no se combate ninguna miseria”.  Papa Francisco a los jóvenes economistas y empresarios, septiembre 2022.

La disolución de la Asamblea Nacional, después de una estéril disputa de poder con el Ejecutivo; el débil poder Ejecutivo, la campaña presidencial y legislativa para las elecciones de agosto, entre otros factores, no mejoran en nada los indicadores macroeconómicos del país, por el contrario, las perspectivas de superar los niveles de crecimiento del Ecuador postpandemia (4.2 % en 2021 y 2.9% en 2022) se esfuman aceleradamente. Es casi seguro que volvamos a tener un déficit fiscal voluminoso, como resultado de la disminución de las exportaciones petroleras, la baja en las recaudaciones tributarias y el excesivo gasto público, sobre todo en el pago de la deuda pública. Sin embargo, la reducción del monto de la deuda y su costo financiero se desvanece. De hecho, el incremento del riesgo país, cercano a los 2 mil puntos, amenaza el cierre del financiamiento internacional, la determinación de sobretasas de interés y la contracción de la inversión extranjera.

La inseguridad, el desempleo, la corrupción y la impunidad son temas estructurales que arrastra el país y cuya reparación demanda como política de Estado, un clima de confianza, una imagen sólida externa y la convergencia de los diferentes sectores y agentes económicos hacia objetivos comunes.  Situación que no puede ser resuelta por un gobierno de 4 años y menos por uno de transición.

La irracionalidad politiquera partidista anuló las pocas acciones en pro de superar el subempleo (60.6%). El empleo adecuado (34.9%) no crecerá mientras no crezca la inversión, la producción y el consumo básico, variables determinantes en el crecimiento de la reactivación productiva, pues el gasto público no cubre las demandas sociales tanto por la escasez, de recursos cuanto por el mal uso de los recursos asignados.

Más allá del resultado de la consulta sobre el Yasuní (bloque 43) es importante definir una política responsable de uso de los recursos naturales, mediante el manejo de tecnología de punta que garantice la optimización en la explotación y mínima afectación a la naturaleza, medio ambiente y comunidades geográficamente cercanas.

Mantener y fortalecer la dolarización es un desafío prioritario para el gobierno entrante, pues, ha permitido que el Ecuador tenga uno de los niveles más bajos de inflación de América Latina, controlar la especulación y revalorizar los salarios reales, con la consiguiente elevación del nivel de vida, al menos de los que tienen empleo. Prescindir del dólar sería un desacierto, con consecuencias sociales y económicas impredecibles.

El país tiene limitaciones financieras, a nivel gubernamental y de todos sus habitantes, particularmente de los más pobres y su financiamiento, es preciso que entendamos, que aún en las mejores condiciones, tiene un alto costo social, y generalmente no soluciona el problema en toda su amplitud. La austeridad en el uso de los recursos financieros, la lucha contra la corrupción, la explotación racional de los recursos naturales, el incremento de la inversión vs el consumo suntuario, el cobro de impuestos a los grandes evasores, la prevención y sanción a los corruptos, son ejes transversales que deben aplicarse como estrategia de Estado.  Hay que generar inversión, empezando por los que tienen recursos en el país y solo aprovechan de la especulación financiera y para eso el Estado debe ser un facilitador y no obstáculo burocrático. Hay que tener una actitud positiva frente a estas inversiones lícitas, que generan trabajo y recursos tributarios.

La vergonzosa y corrupta conducta de jueces y operadores judiciales que con fallos amañados instauran la impunidad de los delincuentes y la impudicia judicial, dando paso a una situación de barbarie donde cada quien pretende ‘hacer justicia por mano propia’, abona a la crisis económica–social–política y frenan el crecimiento y la paz social.

Por lo tanto, la elección presidencial y parlamentaria de agosto definirá el rumbo para el Ecuador. La decisión está en nuestras manos.  ·  #ComuniquemosEsperanza


"Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.