Imágenes


Mostrando entradas con la etiqueta #Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Navidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de diciembre de 2024

carta No. 268: Navidad: la inaudita ternura de Dios

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 268 – 22 de diciembre 2024
---------------------------------------------

Navidad: la inaudita ternura de Dios

“Si realmente queremos celebrar la Navidad, redescubramos a través del pesebre la sorpresa y el asombro de la pequeñez, la pequeñez de Dios, que se hace pequeño, no nace en el esplendor de las apariencias, sino en la pobreza de un establo. Para encontrarse con Él hay que llegar allí, donde está; hay que rebajarse, hacerse pequeño, dejar toda la vanidad, donde está Él”.  (Papa Francisco).

NAVIDAD: DIOS CON NOSOTROS

La Navidad para los cristianos es un hecho trascendental que transformó la historia de la humanidad y fundamenta toda su fe; casi todos los pueblos de la tierra la celebran, es una fiesta universal. “La Navidad no es una mezcla de afectos melosos y de consuelos mundanos, sino la inaudita ternura de Dios que salva el mundo encarnándose. Jesús con su nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección redime todo lo creado y restablece el Plan de salvación original, puesto cuando todo fue hecho. Si queremos que sea Navidad, Nacimiento de Jesús y de paz, miremos a Belén y contemplemos el rostro del Niño que nace por nosotros. Y en ese rostro pequeño e inocente, veamos el rostro de todos esos niños que, en todas partes del mundo, anhelan la paz” (Papa Francisco).

La gratitud y reciprocidad son la respuesta al amor, a la entrega generosa, si Dios se hace humano como acto de amor infinito, su encarnación es un derroche de amor, generosidad, misericordia. La Navidad se concreta compartiendo dones con los demás, sobre todo con los más débiles, sin esperar recompensa. Esta actitud de respuesta al amor de Dios, a lo largo de los tiempos, fue tomando forma, tradiciones, costumbres en cada pueblo. La Navidad es compartir, lo que cada uno tiene con los demás, en medio de cantos, juegos, danzas...

Pero, desde una visión egocéntrica se va transformando la comprensión comunitaria de la Navidad en una visión individualista y en un entorno mercantilista donde prima más el tener y aparecer que el ser, el mensaje de la Encarnación de Jesucristo se diluye y muchas veces queda atrapado en los vicios del consumo y del descarte. Para muchos su motor es el económico y la finalidad, al parecer, se reduce a dinamizar el comercio.

A pesar de que vivimos en una sociedad donde la mayoría se dice cristiana, no es fácil descubrir el verdadero sentido de la Navidad. Esta fiesta se ha difuminado, y en muchos lugares Jesús, siendo el protagonista principal, ha quedado fuera y es reemplazado por papa Noel. El superficialismo, el quedar bien y aparentar, va tomando fuerza. La Navidad se ha secularizado.  Para los cristianos es exclusivamente Jesucristo y su misión salvadora que nos ayuda a distinguir el espíritu navideño y sus implicaciones prácticas para los 365 días del año. No hay Navidad sin Jesús de Nazareth, que con su vida y palabra proclamó la urgencia de la venida del Reino de paz, justicia, solidaridad, libertad, honradez.

Días antes de la Navidad muchas familias y amigos se reúnen en torno al Nacimiento para rezar la Novena, un encuentro maravilloso, en donde a la luz del evangelio se comparte y reflexiona sobre muchas temáticas. Es una ocasión para alimentar nuestra fe en medio de un consumismo absorbente que carcome la manifestación del “Dios con nosotros”.

Hace muchos años la Navidad giraba alrededor del Niño Dios, del nacimiento, de la familia, de la solidaridad, de los villancicos, ahora el árbol ha desplazado al nacimiento, al Niños Jesús se lo va archivando por los regalos, el compartir se subsume al aparentar. Hay dos caminos: un camino que nos lleva a Jesús y el otro que nos lleva al consumismo, bajo estas dos realidades celebramos la Navidad.

Cuando el mundo y el Ecuador, en particular, viven momentos críticos de empobrecimiento creciente de la mayoría, con enriquecimiento de una minoría; violencia, guerras y exterminio; armamentismo y polución; cambio climático con graves fenómenos de sequía, aridez, inundaciones, destrucción del medio ambiente; dictaduras y opresión; pandemias e imperios farmacéuticos; sufrimiento y muerte…debemos trabajar para que fluya el amor y dejar que salga el Samaritano que llevamos dentro.

Que esta Navidad sea ocasión propicia para que clamemos VEN SEÑOR JESÚS, y cambiemos nuestras conciencias para que todos, juntos, nos comprometamos en la construcción de un mundo más humano y fraterno. #ComuniquemosEsperanza

 


Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

lunes, 26 de diciembre de 2022

carta No.164: Navidad, es solidaridad en movimiento

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 164– 25 de diciembre 2022

------------------------------------------------

Navidad, es solidaridad en movimiento

La Navidad es reconocer que "Dios se hace pequeño, se hace niño para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con humilde bondad, para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo" Papa Francisco, 22 diciembre 2015.

"El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel, es decir: Dios-con-nosotros." (Is. 7, 14)

La Navidad es la celebración gozosa del pueblo que caminaba en tinieblas, vivía entre sombras y ve una gran luz, como relata el profeta Isaías, de allí surge el gozo y la alegría, pero no solo sentimental ni emotiva sino gozo en el espíritu y del Espíritu, tal como el que embarga a la joven María y su prima Isabel en su encuentro estando embarazadas.  En ese tierno niño ha aparecido la gracia, la ternura y la misericordia de Dios Padre.

En torno al Pesebre, donde hemos rezado la Novena, todo nos habla de este acontecimiento espiritual a través de imágenes: María y José, los pastores con sus rebaños, los Reyes Magos con sus regalos, la estrella, la ciudad de Jerusalén...  lo demás, los excesos con los que se adorna y se quiere resaltar este evento irrepetible, sólo lo desfiguran y le hace perder su esplendor natural y carácter fundamental: motivar la misericordia, llamar a la oración, promover la solidaridad y despertar sentimientos de amor y ternura a Dios, a los humanos y a la naturaleza.

“La Navidad es la fiesta de la fe en los corazones que se convierten en un pesebre para recibirlo, en las almas que dejan que del tronco de su pobreza Dios haga germinar el brote de la esperanza, de la caridad y de la fe” propone el Papa Francisco, pues la celebración de la Navidad no surgió como una fiesta social en la que había regalos, música, luces de mil colores, cenas suculentas, diversiones exacerbadas, paseos. Comenzó en el portal Belén, en el frío, en la pobreza, en la sencillez y humildad.  Allá llegó Dios, ahí se manifestó y se humanizó.

Hoy la Navidad ha sido secuestrada por el consumismo, que nos somete y conduce a un desenfrenado y desbocado gasto para adquirir lo que el mercado ofrece.  Aparentamos estar ‘felices y contentos’ al entrar en la onda navideña de moda, que deja de lado la celebración de la Natividad de Jesús y se convierte en una fiesta mundana que deja solo vestigios de lo que sucedió aquella noche en Belén hace más de dos mil años.  En medio de tanto alboroto que atrae y envuelve, busquemos los caminos para nutrir nuestra fe y alimentar nuestra vida cristiana y con valor presentar al mundo al “Dios humano y sencillo” que habita en nosotros y está presente en medio de la humanidad, pasando todo lo que vive quien suda en las calles, quien carece de trabajo, quien está enfermo, quien vive solo y olvidado, quien espera un saludo o una llamada de consuelo.  Hoy la presencia de Jesús -niño en Belén- nos interpela y exige coherencia entre fe y vida.

Celebremos la Navidad decidiéndonos a nacer de nuevo, permitiendo que el Niño Dios entre en nuestra vida para que nos transforme en árboles vigorosos, capaces de resistir a los embates seductores de la corrupción, la ambición por el dinero, del egoísmo y todo cuanto mancha nuestra dignidad de cristianos y persona de bien.

Navidad es mucho más que el regalo que ofrecemos o recibimos en Nochebuena, más que un buen deseo o un saludo afectuoso, más que los anuncios de Tv y medios digitales… Navidad es dar amor sin limitación, es comprender que Dios quiere nacer en nuestro corazón, es solidaridad en movimiento, es amor en acción, es ternura realizada, es la libertad de servir, es Jesús dándose a cada uno de nosotros.

En la pequeñez del Niño acunado en un pesebre de Belén, se encuentra toda la grandeza de Dios, que nos invita a vivir y celebrar este misterio que ha mantenido oculto a sabios y entendidos y se lo revela a la gente sencilla de antes y de hoy (cfr Mt 11, 25).  Dios, a través de su Hijo Jesús, quiere estar y compartir con nosotros… ¡Feliz Navidad!   ·  #ComuniquemosEsperanza

 

·         Descarga esta carta en Pdf

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 18 de diciembre de 2022

carta No.163: Pesebre con rumbo incierto…

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 163– 17 de diciembre 2022

------------------------------------------------

Pesebre con rumbo incierto…

“Y si de verdad queremos celebrar la Navidad, redescubramos a través del pesebre la sorpresa y el asombro de la pequeñez, la pequeñez de Dios, que se hace pequeño, que no nace en el esplendor de las apariencias, sino en la pobreza de un establo. Y para encontrarse con Él hay que llegar allí, donde Él está; hay que rebajarse, hay que hacerse pequeño, dejar atrás toda vanidad, para llegar donde Él está.” Papa Francisco, diciembre 2022.

El pesebre, la representación del Nacimiento de Jesús, lo inició San Francisco de Asís en la Navidad de 1223, en el pueblo de Greccio, al centro de lo que hoy es Italia.  Esta primera representación del Nacimiento fue en una cueva donde colocó una pesebrera llena de heno y alrededor también acomodó un asno y un buey.

En Latinoamérica, desde el siglo XVIII, los días previos a la Natividad, se desarrolla una Novena en honor al niño Jesús, tradición arraigada especialmente en Ecuador, Colombia y parte de Venezuela.  Un encuentro fraterno de familiares y amigos para compartir la fe, reflexionar sobre la venida del Salvador, cantar villancicos y luego compartir un ágape fraterno.

En el mundo cristiano, desde varias semanas antes del 25 de diciembre, la gente vive con mucho entusiasmo, alegría y jolgorio... las casas se ponen en “modo Navidad”.  Están pendientes de la Novena.  Se preocupan y ocupan en preparar la cena de la fiesta.  En escuelas y colegios se realizan varios actos dedicados a la celebración de la Nochebuena.  Algunas instituciones y familias se organizan para visitar lugares olvidados y alejados para “hacer Navidad”.  En varios pueblos y ciudades se organiza “el pase del del Niño”.  En fin, el ajetreo es generalizado.

Pero, esta fiesta ha tenido una especie de metamorfosis, en la que de alguna manera se ha cambiado la esencia navideña... quizá hoy tenemos una Navidad vacía del Niño Jesús, pues, paulatinamente, gracias al consumismo, al marketing, se ha reemplazando el Pesebre, por el árbol de Navidad, al niño Jesús por Santa Claus, a los Reyes Magos por los centros comerciales, a los pastores por cenas y shows artísticos, a los ofrendas de los Reyes Magos por fundas de caramelos, regalos diversos por farras de todo calado, fiestas subidas de tono y borracheras de diferente grado.

En estas fechas el consumismo se manifiesta en su máxima expresión: luces de colores, árboles varios, vistosos arreglos navideños, música diversa y personajes conocidos aparecen por doquier, en todos los medios y redes, con las mejores ofertas y mayores créditos… el bombardeo induce al endeudarnos al por mayor y menor, y los marketeros (profesionales en la promoción publicitaria), hacer creer que la “felicidad” está en comprar lo que es y lo que no es. Caemos y nos endeudamos con demasiada facilidad sin pensar en que luego, debemos cancelar. El mucho o poco dinero que tengamos, lo dilapidamos sin pensar dos veces.  Lo importante es gastar a como dé lugar para estar bien provistos para el “destape” en la Nochebuena.

Afortunadamente, en estos días el mundo cristiano chorrea solidaridad y sin querer pensamos en los demás.  Sale a flote la gratitud, el agradecimiento, la amistad, el reconocimiento y nos invade el “espíritu navideño”, sin embargo, la realidad está ahí, taladrando la conciencia nacional, sin rumbo común, esperando cambio y reivindicaciones, especialmente para los más pobres y vulnerables: los desempleados quieren trabajo, los niños con desnutrición crónica reclaman atención urgente, los pacientes demandan medicinas para tratar sus enfermedades, los chicos requieren educación de calidad, los jóvenes piden acceder a la universidad o un empleo digno, la ciudadanía reclama seguridad, extirpar la corrupción, desterrar la impunidad…

Un gran regalo para esta Navidad sería que todos y cada uno, trabajemos mancomunadamente por la honestidad, la transparencia, la administración eficiente de los fondos y bienes públicos, por solucionar todas las falencias que aquejan al tejido social y que impiden que las grandes mayorías tengan una vida digna, equitativa y solidaria.  Al fin y al cabo, ya casi es NAVIDAD.   ·  #ComuniquemosEsperanza

 

·         Descarga esta carta en Pdf

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 19 de diciembre de 2021

Carta No. 111: La Esperanza está de pie

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 111– 19 de diciembre 2021

------------------------------------------------

La Esperanza está de pie

“La esperanza es una virtud que no se ve: trabaja desde abajo; nos hace ir y mirar desde abajo. No es fácil vivir en la esperanza, pero yo diría que debería ser el aire que respira un cristiano, el aire de la esperanza; de lo contrario, no podrá caminar, no podrá seguir adelante porque no sabe adónde ir. La esperanza –esto sí es verdad– nos da seguridad: la esperanza no defrauda. Jamás.  Si tú esperas, no te decepcionarás… (Papa Francisco, octubre. 2019).


 Frente a la cruel realidad de dolores, angustias, tristezas, problemas… desde nuestro compromiso cristiano debemos insistir en la esperanza. Vivirla, respirar su aire, saborear sus obras, disfrutar sus logros es una tarea diaria. La esperanza vive en acciones concretas de solidaridad y vence la adversidad.

Qué lindo y maravilloso es ver a mujeres de escasos recursos, jefas de hogar que no tienen apoyo o han sido abandonadas de su pareja, ayudándose entre sí para que a ninguna de ellas le falte el pan cotidiano; o aquellas familias que han decidido juntar ropa, víveres, juguetes y otros enseres para agasajar con villancicos, una buena comida y un regalito por Navidad a los niños del orfanato; a familias enteras que dan una cuota mensual para apoyar a ancianos abandonados; a niños que, privándose de su colación, compran con sus ahorros algo que hará feliz a un niño de otra escuela; o las abuelas que tejen, pintan, bordan o confeccionan unas prendas lindas para cada uno de sus hijos y nietos; o los jóvenes que visitan voluntariamente a los enfermos de un hospital para compartir su tiempo y alegría… Estas son algunas de las demostraciones de solidaridad concretas… hay muchas otras llenas de esperanza, que manifiestan que somos sensibles y generosos.

Pero hay también muestras más grandes: el aporte y trabajo en minga para construir la casa para un hombre con discapacidad y seis hijos, uno de ellos con discapacidad y una adolescente con una criatura de 2; la donación de pupitres para todo un grado de una escuelita rural; la construcción de un tanque reservorio de agua que sirve a toda una comunidad; la donación de aquella máquina que le faltaba a esa microempresa en la que trabajan varias familias, la creación de una panadería, de una quesera, de una fábrica de mermeladas... Igual que estas expresiones fehacientes de esperanza comunitaria en el trabajo, en el esfuerzo, en la justicia, en la paz, hay miles de manifestaciones de solidaridad a lo largo y ancho de nuestro país.

La esperanza y la solidaridad están siempre tocando nuestra vida, hay miles de posibilidades para ejercerlas, por doquier se abren ventanas que requieren de una actitud fraterna y una mano generosa. En este tiempo navideño, cuando nos identificamos plenamente con el amor y la ternura, la sensibilidad se enciende, la hermandad aflora, la mente y el corazón se abren para dar lo poco o mucho que tengamos y compartir la alegría de vivir y estar juntos.

Cómo quisiéramos que esas ganas que tenemos en Navidad de compartir para llevar esperanza y solidaridad a quienes más necesitan, se convierta en un hábito recurrente y permanente que nos permita ser personas generosas y honestas, para construir familias nuevas, sin necesidades de ninguna especie; barrios bien equipados; sociedades equitativas, inclusivas, sin descartados; pueblos y ciudades con gente más buena, en la que diariamente se siembre e implante la justicia y consecuentemente la paz.  La esperanza está de pie.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Descarga esta carta en Pdf

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 12 de diciembre de 2021

Carta No. 110: Todos somos Navidad

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 110 – 12 de diciembre 2021

------------------------------------------------

Todos somos Navidad

“En Navidad Dios se revela no como el que está en lo alto para dominar, sino como el que se abaja, pequeño y pobre, para servir: esto significa que la manera de parecerse a Él es la de abajarse, la del servicio.  Para que sea verdaderamente Navidad, no olvidemos esto: Dios viene a estar con nosotros y nos pide que cuidemos de nuestros hermanos, especialmente de los más pobres, débiles y frágiles, a quienes la pandemia corre el riesgo de marginar aún más.  Porque así es como vino Jesús al mundo, y el pesebre nos lo recuerda”.  (Papa Francisco, dic. 2021)

El nacimiento de Jesús es el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a la humanidad: enviarle un Redentor que instaure una nueva época, un mundo de paz, de amor y de justicia. Desde entonces, la Navidad -Dios con nosotros-, ha llenado y llena de alegría a toda la humanidad que lo celebra con mucha solemnidad.

Pero mientras más la rodeamos de alegría y solemnidad más nos alejamos de Jesús.  El Nacimiento, la Novena, los Villancicos de rico contenido, se quedan en la vanidad social, no alimentan ni cambian nuestra vida, tampoco alientan la espiritualidad.  Cuando se acaba la Navidad solo queda un recuerdo que pronto se olvida.

Nos contentamos con ver a Jesús de lejos, en la imagen del Niño y no hacemos el menor esfuerzo por encontrarnos con Él, dejamos a un lado la "vida en abundancia" y nos extraviamos en laberintos que nos confunden y deshumanizan.

~    Navidad eres tú cuando decides renacer cada día y dejar entrar a Dios en tu vida.

~    El pesebre eres tú cuando te haces pobre para enriquecer a todos y acoger al Dios Niño en el corazón.

~    Los adornos de Navidad eres tú cuando tus virtudes y testimonio son colores que adornan la vida por donde pasas.

~    Las luces de Navidad eres tú cuando iluminas el camino de los demás con la bondad, la paciencia y la generosidad

~    Los ángeles de la Navidad eres tú cuando llenas tu corazón con Aquel que lo tiene todo y lo compartes con los que te rodean.

~    Los Reyes Magos eres tú cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien.

~    La estrella de la Navidad eres tú cuando conduces a alguien al encuentro con Jesús

~    La música de la Navidad eres tú cuando conquistas la armonía dentro de ti y con tus semejantes en el día a día, comenzando por casa.

~    La felicitación de la Navidad eres tú cuando perdonas y restableces la paz aunque sufras, pero estás seguro de que el perdón contribuye a días mejores.

~    El regalo de Navidad eres tú cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano que te rodea, compartiendo de corazón lo que tienes.

~    La cena de Navidad eres tú cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está a tu lado, en de la esquina, el de la carretera…

 

La Navidad 2021, aún con un rostro de pandemia, es una nueva oportunidad para abrir nuestra mente y corazón a nuestros hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados. Ellos están ahí esperando solidaridad, viviendo su exclusión y descarte, sufriendo ausencias materiales, privándose de esa vida en abundancia que les resulta esquiva por miles de razones.

Hoy que el mundo camina en tinieblas, hoy que el covid-19 nos ha golpeado muy fuerte y ha evidenciado que somos profundamente frágiles, también nos ha enseñado que la fraternidad y la solidaridad son el mayor y mejor de nuestros bienes; hoy que los hombres se matan y mienten, que la violencia no para, que la corrupción campea, que la lealtad, la verdad y la justicia casi han desaparecido, hoy que los hombres no vivimos como hermanos y la paz ha huido de nuestra vida y hasta nos viene la tentación de perder la fe y la esperanza…, esperamos que el Nacimiento de Jesús, ya no en Belén sino en nosotros, haga brillar un nuevo amanecer en el mundo, en nuestra Patria, en cada familia.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Descarga esta carta en Pdf

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

 

 

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Carta No. 59: Navidad: un desafío a la humanidad

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 59 – 20 de diciembre 2020

------------------------------------------------ 

 

Navidad: un desafío a la humanidad

“Se hizo presente la gracia de Dios trayendo la salvación a todos los hombres y educándonos para que aprendamos a rechazar la maldad… y vivamos en este mundo como seres responsables, justos y que sirven a Dios” (Tt 2, 11-12).

La Navidad ha sido y es una celebración gozosa para los creyentes, nace Jesús, Dios y Salvador.  Para todas las personas de buena voluntad es una llamada a la solidaridad, fraternidad, generosidad, diálogo, cercanía, encuentro… es un tiempo en que afloran los mejores sentimientos.  La finalización del año y la espera de otro es ocasión para expresar los mejores augurios de paz y felicidad.

La Navidad viene precedida de la Novena al Niño Dios, una expresión de fe en la venida de Jesucristo, alrededor del pesebre nos juntamos, rezamos y cantamos villancicos, hay pases del Niño y el ambiente está lleno de gozo y regocijo.  Es una fiesta que reúne a la familia, amigos y conocidos, que estimula la unión filial y fraterna, en la que disfrutamos con deleite, la música, compartimos la mesa y algún regalito.

La pandemia que nos azota y tiene atemorizados, nos impide reunirnos y exige el aislamiento corporal, por lo que la celebración navideña en esta ocasión es muy particular…  físicamente distante pero espiritualmente cercana, vivamente reflexiva,  ‘más silenciosa pero con profundidad y en familia’.

La Navidad, en tiempos de coronavirus, invita a vivir el Nacimiento de Jesús desde la sencillez del amor.  Miremos a Jesús en la pequeñez del niño pobre y humilde que nace en Belén y en nuestra propia vida.  Pidamos la valentía para seguirle sin descansar, sin mirar atrás ni desmayar y así descubrir su voluntad para encontrar su presencia en la humanidad, especialmente en los más pobres y vulnerables.

Esta Navidad en pandemia, es tiempo propicio para compartir nuestra vida… alegrías y tristezas, riquezas y pobrezas, sueños y lágrimas…, recarguemos fuerzas para seguir enfrentando la crisis sanitaria, social, económica, política y cultural, en la que vivimos.  Llenémonos de esperanza y consuelo, experimentemos la cercanía de Dios hecho hombre, como nosotros.

Que la Navidad en familia nos ayude a descubrir y valorar la oración sencilla, de diálogo, encuentro, esfuerzo, ternura… La familia es para los cristianos una experiencia de camino y una aventura rica en sorpresas (Juan Pablo II), que nos abre a la plenitud de la vida, que nos forma y educa, que nos llena de amor y principios.  En familia caminamos juntos y experimentamos vivencias únicas que nos edifican y fortalecen permanentemente.

Alegría, oración y gratitud, además de respeto, cercanía, perdón y escucha, son actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de modo auténtico, dice el Papa Francisco.  Un “Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado, es su nombre maravilla de consejero, príncipe de la paz” (Is 9, 6).

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz les desea una Navidad llena de felicidad, esperanza y júbilo, en unión de sus seres queridos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

   

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.