Imágenes


Mostrando entradas con la etiqueta #esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #esperanza. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de abril de 2026

carta No. 335: Resucitar esperanza para un mundo herido

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 335 –5 de abril de 2026
---------------------------------------------

Resucitar esperanza para un mundo herido

“Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; el poder de usar la economía para oprimir los pueblos o para liberarlos de la miseria; el poder de pisotear la dignidad humana o de tutelarla; el de promover y defender la vida o de rechazarla y suprimirla. También cada uno de nosotros está llamado a responder por el poder que ejerce en la vida de todos los días. Tú, Jesús, le dices: haz buen uso del poder que te ha sido dado y no olvides que cualquier cosa que hagas a un ser humano, especialmente si es pequeño y frágil, me lo haces a mí; y es a mí a quien deberás responder por ello un día”. Papa León XIV, Vía Crucis 2026.

La palabra “cruz” produce en nosotros una reacción de rechazo, más que de deseo. Es más fácil que surja en nosotros la tentación de huir de ella antes que el anhelo de abrazarla. Cada año, en Semana Santa, recordamos el viacrucis que vivió Jesús como un camino que no termina con su muerte en la cruz, sino en su Resurrección gloriosa. Pero su muerte nos lleva a cuestionarnos: ¿queremos que viva Cristo o no nos importa que siga crucificado y sufriendo hasta morir?

Hoy Jesús sigue siendo torturado, condenado y obligado a cargar una pesada cruz. Es un viacrucis intenso y doloroso a causa de guerras fratricidas que continúan matando a tantos seres humanos. Guerras como la de Gaza, donde vemos a niños huérfanos que deambulan con hambre, angustia y terror; la de los soldados en la guerra de Ucrania, que siguen muriendo sin sentido, rebasando ya los 200.000 muertos en cada lado, sin contar a los civiles inocentes; la de los muertos en Irán por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel y el peligroso conflicto iniciado en estos meses, un atentado contra la paz mundial; la de millones de niños menores de cinco años que mueren en África por desnutrición y hambre ante la despreocupación infame de sus autoridades; la de miles de migrantes que sufren y hasta mueren cruzando el Mediterráneo para llegar a Europa como alternativa desesperada a su extrema pobreza; la de tantos “inmigrantes indocumentados” en Estados Unidos que sufren persecución, agresión y deportación violenta. En Ecuador, el de los más de 9.000 muertos de 2025, fruto de la violencia ligada a grupos de delincuencia organizada y narcotráfico; el de los cientos de miles de niños desnutridos; el de las personas que mueren paulatinamente por la falta de medicinas, alimentos y trabajo…

Frente a esos viacrucis y crucifixiones diarias, cabe preguntarnos qué postura asumimos como creyentes: si la de quienes condenan al pueblo y a los pobres, la de gobernantes que anteponen su riqueza y comodidad, la de soldados que actúan con brutalidad, la de Pedro que traiciona, la de Judas que se vende, o la de los apóstoles que, por miedo, se esconden ante la represión y el poder.

El papa León ha condenado “la actuación oculta de las autoridades poderosas, dispuestas a matar sin escrúpulos”, e inició la Semana Santa diciendo que Dios rechaza las oraciones de quienes inician guerras y tienen “las manos manchadas de sangre”. En su meditación del Viacrucis manifestó que: “También cada uno de nosotros está llamado a responder por el poder que ejerce en la vida de todos los días. Tú, Jesús, le dices: haz buen uso del poder que te ha sido dado y no olvides que cualquier cosa que hagas a un ser humano, especialmente si es pequeño y frágil, me lo haces a mí; y es a mí a quien deberás responder por ello un día”.

Entonces, ¿qué postura tomamos quienes nos decimos cristianos? Aprendamos de María, Juan y María Magdalena, que no se rindieron y acompañaron a Jesús hasta el final. Pongamos nuestra mirada, nuestra mente, nuestro corazón, nuestros principios, nuestros valores y nuestra fuerza en el Resucitado, vencedor de esa muerte infringida por la maldad que destruye la belleza de la creación y del amor fraterno. Contemplemos a Cristo, que ha dado su vida, que nos acompaña y vive en nuestras luchas, que sigue resucitando a lo largo de la historia para defender a los inocentes de la explotación, la mentira y la esclavitud.

¡Sembremos esperanza y trabajemos para que nuestra fe no sea una utopía, sino una realidad que promueva la dignidad y la vida!  

¡Cristo ha resucitado!  #ComuniquemosEsperanza

 


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 


domingo, 13 de abril de 2025

carta No. 284: EDUCACIÓN: base de la democracia

  

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 284– 13 de abril 2025
---------------------------------------------

EDUCACIÓN: base de la democracia


“… se augura una jornada electoral … (que) sea una fiesta de la democracia en la que la verdad de los resultados esté garantizada, tomando en cuenta hasta el último voto.  Un acto de fraternidad social y política en la que vencidos y vencedores acepten la voluntad de la mayoría y se comprometan a trabajar juntos, respetando el estado de derecho, la división de poderes y la oportuna alternatividad en el ejercicio del poder”. Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

Este 13 de abril de 2025 es un día especial para las ecuatorianas y ecuatorianos: elegimos a quienes dirigirán el país durante los próximos cuatro años, celebramos el Día del Maestro y su tarea trascendental de educar para la vida, y conmemoramos el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa.

Votaremos por los candidatos de nuestra preferencia, acto esencial de la democracia representativa. El voto por quien ejercerá el poder en nombre de todos es un derecho y una obligación: derecho, porque nos corresponde como ciudadanos delegar el poder; obligación, porque así expresamos nuestra corresponsabilidad con el bien común y el futuro de todos. Es un acto personal de soberanía y de confianza.

Dios quiere el bien de todos a través de nuestro voto, respeta nuestra libertad y nos exige conciencia, responsabilidad y solidaridad. Cuando le pedimos que salve al Ecuador, le pedimos sabiduría para decidir lo que más conviene a todos, particularmente a los más pobres.

Esa sabiduría se cultiva con conciencia, responsabilidad y solidaridad, frutos en gran medida de la educación, tradicionalmente encargada a la familia y a la escuela. Estas dos instituciones han sido pilares fundamentales para informar, educar y formar a las presentes y futuras generaciones, a través de los maestros, quienes encarnan y transmiten ejemplarmente estos valores.

Con el vertiginoso desarrollo de los medios tecnológicos de comunicación, enfrentamos una sobreabundancia de información, pero sin el debido procesamiento, evaluación y aprovechamiento. Esto genera una crisis educativa y una grave relativización de valores y culturas. La familia y la escuela han sido rebasadas e incluso suplantadas en sus tareas fundamentales de educar y formar, lo que representa un desafío urgente para el Estado y la sociedad.

Los nuevos gobernantes deben atender el sistema educativo ecuatoriano, que no ha sido priorizado conforme a su importancia y trascendencia social, ni siquiera cumpliendo mandatos constitucionales como la entrega del presupuesto nacional que le corresponde por ley. Es imprescindible priorizar una educación universal, gratuita y de calidad, que instruya, eduque y forme, junto con las familias, en valores éticos y sociales.

En el acto educativo, el estudiante es el sujeto y razón del proceso. Pero si no hay un referente claro que oriente al sistema hacia el cumplimiento de sus objetivos, la educación se vuelve ineficaz: un gasto y no una inversión social. El acompañante y guía del proceso es el educador. Muchos maestros, fieles a su vocación, se han dedicado heroicamente a servir a sus educandos y a la comunidad. A ellos, nuestro reconocimiento y gratitud.

Junto a la vocación de servicio, los maestros requieren constante actualización científica y profesional, acompañamiento, apoyo de autoridades y pares, un salario digno y, sobre todo, una revalorización plena de su tarea y misión. La educación es la base de la democracia.

Un pueblo educado y formado está capacitado para elegir a los mejores candidatos. Es urgente mejorar la calidad de la educación para contar con ciudadanos excelentes y autoridades óptimas, que lleguen al poder para servir con honestidad, respetando el Estado de derecho, la división de poderes y la oportuna alternancia en el ejercicio del poder, haciendo del Estado un instrumento de servicio y no de dominación.

Que Jesús, el gran Maestro, ilumine a los votantes, a los elegidos y a los maestros ecuatorianos. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 8 de septiembre de 2024

carta No. 253: “Fraternidad para sanar el mundo”

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 253– 8 septiembre 2024
---------------------------------------------


“Fraternidad para sanar el mundo” 

“Hoy no hay tiempo para la indiferencia”, “no nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio”. “O somos hermanos, o se viene todo abajo. Y es que la fraternidad es “la frontera” sobre la cual “tenemos que construir”:  se trata del desafío de “nuestro siglo, de nuestros tiempos” (Papa Francisco).


En Ecuador se está celebrando el 53 Congreso Eucarístico Internacional, su lema: “Fraternidad para sanar el mundo”, coincide con el 150 aniversario de la Consagración de nuestro país al Sagrado Corazón de Jesús.

El mundo sufre, agotado por un pasado oscuro y guerras interminables. Muchas acciones destruyen nuestra humanidad. El amor parece olvidado mientras la muerte, el miedo, la violencia, el hambre, el desempleo y la miseria dominan. La indiferencia prevalece, y la fraternidad se desvanece. “Muchas heridas están abiertas y hay nuevas que se abren cada día. Son heridas que están gangrenando y desangrando al mundo, heridas mortales que acrecientan la cultura del descarte y de la muerte”.

Frente a esta realidad fracturada, hay signos de fraternidad que inspiran esperanza hacia una sociedad más solidaria, inclusiva, justa y segura. La fraternidad florece en pequeñas comunidades y vecindarios. Debemos convertirnos en artesanos de fraternidad, construyendo una nueva sociedad. Como cristianos, partimos del encuentro con Jesucristo y con los más pobres y vulnerables, redescubriendo en ello la fraternidad como fuente y camino para sanar el mundo.

En fraternidad “Todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por nadie. Lo tiene aunque sea poco eficiente, aunque haya nacido o crecido con limitaciones. Porque eso no menoscaba su inmensa dignidad como persona humana, que no se fundamenta en las circunstancias sino en el valor de su ser. Cuando este principio elemental no queda a salvo, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la sobrevivencia de la humanidad” (FT 107). En este sentido, para que la humanidad tenga presente y futuro es pertinente abrir caminos de fraternidad locales, nacionales, regionales y mundiales, privilegiando la educación, salud, empleo… para los más frágiles (FT 108), sin discriminar a nadie, actuando con solidaridad, con sentido de comunidad (FT 116), proponiendo de nuevo la función social de la propiedad (FT 120).

En los sectores populares, en las barriadas marginales, en la ruralidad está vigente la fraternidad en forma de solidaridad. Allí se dan la mano, se ayudan, se prestan, se conduelen, se comparte lo que se tiene. “Los últimos en general «practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos se tiene muchas ganas de olvidar. Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, pero es una palabra que expresa mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero. […] La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares” (FT 116).

Los lazos sociales y culturales se tejen alrededor de la fraternidad, y desde esa convivencia comunitaria, cercana, incluyente, solidaria se construirá un tejido social que sane las heridas dejadas por la arremetida constante de la ausencia de fraternidad.

La eucaristía es el memorial de la muerte y resurrección del Señor, sacramento de nuestra fe, que, celebrado en comunidad, nos lleva a compartir el cuerpo y la sangre de Cristo vivo y a construir la fraternidad como un proyecto conjunto, duradero de transformación y crecimiento, camino efectivo, eficaz y pertinente para sanar las heridas del mundo actual. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 25 de agosto de 2024

carta No. 251: ¿Qué futuro esperamos?

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 251– 25 de agosto 2024
---------------------------------------------

¿Qué futuro esperamos?

“Cuando la vida interior se encierra en los propios intereses” y no “hay espacio para los demás” no se goza más de “la dulce alegría” del amor. En efecto, “no se puede ser felices solos” “porque Dios ama al dador alegre” (2Cor 9,7) “Si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, esto es ya suficiente para justificar el don de mi vida” (Evangelii Gaudium, 182).  "La felicidad no es algo que se compra en el supermercado, la felicidad viene solo de amar y dejarse amar”. Papa Francisco.



Aparentemente nos sentimos bien, pero estamos en shock, nos sentimos vulnerables, frágiles, inseguros, con miedo y temor. Aunque no lo admitamos, nuestras vidas han cambiado radicalmente. La politiquería mina nuestra confianza, la pandemia COVID 19 nos dejó una honda huella, la inseguridad y violencia carcome nuestra cotidianidad, la corrupción e impunidad nos azota, la falta de trabajo nos desespera, la ausencia de un sistema de salud y de medicinas nos pone en riesgo permanente, la migración desgrana las familias y pone en peligro a miles de personas que salen “en busca de un mejor futuro”, a más de las preocupaciones diarias que como personas tenemos.

Aún no comprendemos completamente lo que nos sucede como individuos y sociedad. La realidad cambia tan rápido que no alcanzamos a procesar un hecho cuando ya surge otro. Cada día enfrentamos experiencias que nos impactan y nos dejan sin capacidad de reacción. Los noticieros y redes sociales amplifican la violencia, mientras minimizan lo positivo y difunden desinformación. Nos volvemos dependientes del celular, usándolo desde que despertamos hasta que nos acostamos, desconectándonos de la realidad y refugiándonos en una virtualidad que nos distrae de los problemas reales.

Estas situaciones están normalizándose, las vamos aceptando, nos estamos acostumbrando a vivir con ellas. Casi nada nos sorprende, ante un hecho bochornoso apenas decimos “qué horror” y seguimos en nuestras cosas. El individualismo está desplazando a la vida comunitaria, el consumismo nos carcome y somete, el tener y acumular son las metas prioritarias para muchos.

Sin darnos cuenta nos hemos llenado de frustraciones que nos han llevado a desconfiar de todos y de todo. Desconfiamos de los políticos, de la democracia, de las elecciones, de los partidos políticos, de los compañeros de trabajo, de los conocidos, de ciertos amigos y a veces hasta de nosotros mismos. Las dudas nos asaltan por doquier. Vivimos en medio de un mundo raro, lleno de frustraciones e incógnitas. Nuestra salud mental, estabilidad emocional, equilibrio afectivo, ecuanimidad social están seriamente afectadas. Manejarlas se vuelve muy complejo y complicado. Estamos sometidos a mucha presión psico-socioafectiva. Si esta situación la enfrentamos solos, fácilmente podemos hundirnos y sucumbir o desviarnos por caminos tortuosos. Para enfrentarlas es necesario e imprescindible fortalecernos espiritualmente, alimentar nuestra fe y cultivar nuestra interioridad para caminar en comunidad, compartir las dudas, los miedos, los temores, las decepciones, las frustraciones, pero también los sueños, las alegrías y las esperanzas. Tenemos más preguntas que respuestas, pero en comunidad podemos encontrar respuestas a esas preguntas que para nosotros carecían de solución.

En medio de los pantanos, donde todo parece desolación, nace, con una belleza única, la flor de loto. Pese a todo, podemos renacer si caminamos en comunidad, si nos unimos para vencer adversidades y recuperar nuestra salud mental y equilibrio emocional. De esta manera, podremos enfrentar con esperanza y paciencia esta realidad áspera, violenta, insegura, dolorosa, temible y desconcertante. Debemos ser como la flor de loto para atravesar estos complejos procesos y sobrevivir a estos momentos difíciles. Bajo la luz de la fe y sabiéndonos amados por Dios, entendemos que nuestro futuro depende de lo que hagamos aquí y ahora. Somos más futuro que pasado. #ComuniquemosEsperanza 

domingo, 18 de agosto de 2024

carta No. 250: ¿Qué hay detrás del éxito de las medallas?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 250 – 18 de agosto 2024
---------------------------------------------

¿Qué hay detrás del éxito de las medallas?

“Espero que este acontecimiento (los juegos olímpicos) pueda ser un signo del mundo inclusivo que queremos construir y que los atletas, con su testimonio deportivo, sean mensajeros de paz y buenos modelos para los jóvenes en particular” “La constancia y la disponibilidad para hacer el bien son propiedades del ser virtuoso, de modo que nuestros actos no sean casuales e improvisados, sino fruto de un ejercicio y entrenamiento que conlleva esfuerzo y sacrificio, para que esas disposiciones se conviertan en hábito” (Papa Francisco).

En medio de tantas angustias y temores que sufre nuestro pueblo, desde París nos llegaron alegrías inmensas que elevaron nuestra autoestima nacional: 5 medallas conseguidas en los juegos olímpicos, una de oro, dos de plata y dos de bronce. Adicionalmente, se alcanzaron 6 diplomas olímpicos, lo que muestra que otros deportistas han estado muy cerca de lograr su consagración. En París participaron 40 atletas, y los ganadores de este año se suman a Richard Carapaz, Neisi Dajomes y Tamara Salazar, medallistas en Tokio 2020, y a Jefferson Pérez, oro en Atlanta 1996 y plata en Pekín 2008.

Es justo destacar sus nombres: Daniel Pintado, oro en 20 km marcha y plata junto a Glenda Morejón en relevos mixtos de marcha; Lucía Yépez, plata en lucha; Angie Palacios y Neisi Dajomes, bronce en halterofilia. También se obtuvieron diplomas olímpicos: Génesis Reasco y Luisa Valverde en lucha, Lisseth Ayoví en halterofilia, Glenda Morejón en marcha, y María José Palacios y Gerlon Congo en boxeo.

Al citar estos nombres, destacamos no solo su contribución al país, sino el esfuerzo y sacrificio que representan. De los 9 medallistas y diplomados/as, 7 son mujeres, subrayando la creciente importancia de la participación femenina. Al menos 3 son afrodescendientes, y ninguno proviene de Guayas o Pichincha, sino de provincias como Azuay, Los Ríos, Pastaza, Imbabura, Manabí, Carchi y El Oro. Todos provienen de familias humildes, habiendo alcanzado el éxito a través de su dedicación y constancia.

A lo largo de su trayectoria, estos atletas han recibido poco apoyo consistente del Estado. Algunos, como Neisi y su hermana, han logrado obtener publicidad y auspicios privados, además de algo de respaldo de los gobiernos descentralizados. Sin embargo, sus entrenadores y servicios médicos trabajaban con recursos limitados, y sus lesiones no siempre fueron atendidas adecuadamente; una atleta incluso comentó que “no tenía ni para los zapatos”. Ahora, tras alcanzar sus metas, reciben premios mientras el gobierno y el ministro de deportes se apropian de los logros, a pesar de la falta de apoyo consistente en el proceso.

Ecuador carece de una política eficaz de promoción del deporte; los centros de alto rendimiento están abandonados y deteriorándose. No se promueven las ligas barriales y provinciales, tampoco las federaciones deportivas, a las que además se les debe dinero. La desatención al deporte es parte de la falta de políticas sociales, sin olvidar que este está íntimamente ligado a la cultura, especialmente para la juventud. Quienes han apoyado han sido sus familias, algunas empresas privadas, federaciones y la Iglesia, promoviendo clubes, oratorios, campeonatos barriales, intercolegiales o universitarios.

Nuestros atletas son un faro para la juventud, que en gran parte se enfrenta a la falta de oportunidades, sin estudios ni trabajo, y bajo la amenaza de las bandas criminales. Es crucial que, desde las familias, las comunidades y el Estado se generen alternativas. El deporte y la cultura son herramientas poderosas, complementadas por una educación sólida y acceso a empleo digno.

Estos logros también nos demuestran que los éxitos se logran con esfuerzo, sacrificio y disciplina, y representan un camino de esperanza para todo el Ecuador en esta época de crisis profunda, cuando tantas personas recurren al dinero fácil ligado al narcotráfico, la extorsión, la delincuencia y otras actividades ilegales. Otra de sus lecciones es que, para lograr algo realmente valioso, hay que tener objetivos claros sobre lo que se quiere conseguir y lo que se debe hacer para alcanzarlo. Los políticos y autoridades nacionales y locales deben inspirarse en estos atletas y trabajar por un Ecuador más inclusivo y fraterno, con justicia y en paz. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 17 de febrero de 2024

carta No. 222: Abrir puertas y ventanas a la esperanza

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 222 – 4 febrero 2024
---------------------------------------------

Abrir puertas y ventanas a la esperanza

“Jóvenes…  Tantos de vuestros contemporáneos, que experimentan la guerra, la violencia, el acoso y las diversas formas de penuria, están afligidos por la desesperación, el miedo y la depresión…  Les hago una propuesta concreta: traten de compartir cada día una palabra de esperanza.  Conviértanse en sembradores de esperanza en la vida de sus amigos y de todos aquellos que los rodean" Papa Francisco, Jornada Mundial de la Juventud, 26 nov de 2023.

En nuestra carta 221 señalábamos con profunda tristeza y dolor cómo muchos niños, adolescentes y jóvenes son víctimas de la situación de violencia que sufre nuestra Patria; “víctimas” incluso a aquellos que, por diversas circunstancias, deciden insertarse en las bandas del crimen organizado y cometen delitos execrables.  Sin embargo, afortunadamente hay muchos casos en los que los adolescentes y jóvenes nos dan ejemplo de esperanza que permiten confiar en un futuro mejor.

- Muchos de estos grupos están relacionados con nuestra Iglesia, otras iglesias y ONGs que apoyan y desarrollan proyectos para atender las necesidades apremiantes de la niñez y juventud, aportando oportunidades y motivaciones positivas para esta población.  También se insiste en la necesidad de contar con políticas públicas en educación, salud y seguridad especialmente, de los sectores más vulnerables y empobrecidos.  Recogemos hoy como ejemplo dos de estas experiencias:

- En San Isidro, cantón Sucre, Manabí, se desarrolla el programa “Raíces y Sueños de San Isidro”, esta iniciativa reúne a un gran número de niños, adolescentes y jóvenes de la parroquia en torno a diversas actividades lúdicas, culturales y económicas.  Con los niños y niñas se promueven actividades combinando el juego con la educación y el desarrollo de sus capacidades creativas; adolescentes y jóvenes se unen en torno a la música, la danza, el teatro, la literatura, la recuperación de la cultura ancestral montuvia, los trabajos comunitarios ligados a la producción agropecuaria y otras iniciativas económicas como el turismo o la artesanía.  Son un referente que revitaliza la vida de la parroquia y de otras zonas de Manabí, presentándose también en otras provincias como Los Ríos y Guayas, en su parroquia no hay bandas de delincuentes y mantienen la relación con sus mayores.

En Esmeraldas, una de las provincias que más sufre y donde hay muchos adolescentes y jóvenes en manos de las mafias criminales, es la acción de la Iglesia la que pone un freno al incremento de la violencia, aportando alternativas sanas para ellos.  Desde Caritas se han implementado varios proyectos como el Hospital de Campaña, el Colegio Ángel Barbisoti Caminos de Paz, cajas de ahorro, atención psicológica…  muchos ejemplos como estos animan a tener esperanza, evitemos el desánimo porque, como recuerda el Papa Francisco “en las redes sociales parece más fácil compartir malas noticias que noticias de esperanza”.  ¿Cuáles son las razones de éxito de este tipo de iniciativas?  ¿Qué puede inducir a los y las adolescentes y jóvenes a insertarse en estas propuestas?  Deben ser respuestas integrales, combinando diversas acciones: motivación, los adolescentes y jóvenes necesitan dar sentido a su vida, una razón para ser y sentir; compartir, encontrar espacios donde pueden ser ellos mismos y expresarse con libertad en un ambiente de comprensión; pertenencia, sentirse parte de un grupo y de una comunidad que les acoge, les aprecia y les quiere, esto buscan incluso quienes se unen a las bandas; sentirse útiles y con capacidades para desarrollarse como personas en un entorno de amistad y amor; mantener los vínculos con sus mayores, recuperando sus raíces y manteniendo los lazos con la familia y la comunidad; y encontrar alternativas económicas para tener un futuro de forma honrada, aportando a la sociedad.

La motivación de carácter espiritual es un complemento necesario para el pleno desarrollo de su personalidad.  Necesitamos fortalecer en nuestra iglesia de forma prioritaria la pastoral juvenil como parte de una pastoral de conjunto.  "No debemos huir del mundo, sino amar nuestro tiempo, en el que Dios nos ha puesto no sin razón.  No tengan miedo de compartir con todos la esperanza y la alegría de Cristo resucitado. La chispa que se ha encendido en ustedes, cuídenla, pero al mismo tiempo regálenla: verán que crecerá"  (Papa Francisco).  •  #ComuniquemosEsperanza


 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 9 de septiembre de 2023

carta No.201: La esperanza en los tiempos difíciles

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 201 –10 septiembre 2023
---------------------------------------------

La esperanza en los tiempos difíciles

La esperanza es la más pequeña de las tres virtudes teologales, pero es la más fuerte.
No es una ilusión, es una virtud que nunca decepciona: si esperas, nunca serás decepcionado, es una virtud concreta, de cada día, porque es un encuentro con Cristo.
La esperanza no es un optimismo pasivo sino, por el contrario, es combativa, con la tenacidad de quienes van hacia un destino seguro.

Papa Francisco, discursos entre 2015 - 2019

 


En Ecuador vivimos con miedo, desconfianza y angustia sobre nuestro futuro personal, familiar y como país.  La desesperanza se ha incrustado en lo más profundo de nuestra alma.

El 15 de octubre elegiremos un nuevo presidente o presidenta, pero pocos expresan convicción, confianza y entusiasmo; un trámite que cumpliremos con desgano y a la fuerza.

Muchas personas no ven una salida; la inseguridad y la violencia con todas sus variantes pesan como una losa insoportable en nuestras conciencias. Con las formas más crueles, se viola el derecho más fundamental: la vida… con dolorosas consecuencias en los ámbitos político, económico y social.  Si a esto añadimos la falta de empleo, la ausencia de una adecuada salud y educación públicas, no es extraño que se piense que somos un Estado fallido, a merced de las diferentes mafias politiqueras y narcotraficantes.  Es por ello que muchas personas, corriendo peligros, se arriesgan a migrar en condiciones inhumanas.

Se puede achacar a los últimos gobiernos nuestra situación actual, al haber destruido la poca institucionalidad, la mediocridad, la corrupción generalizada, la inoperancia y la indiferencia ante el dolor del pueblo.  No se puede confiar en la justicia y hay serias dudas sobre la probidad de sectores importantes de las fuerzas de seguridad. Los partidos y movimientos políticos son incapaces de consensos mínimos, mientras triunfan los oportunistas y arribistas, falsos mesías de promesas imposibles.

Si lo antes señalado es grave, hay algo peor: se han quebrado las redes de solidaridad y son suplantadas por individualismos y egoísmos donde impera el “sálvese quien pueda”.  Ideologías falaces como “usted puede ser un emprendedor”, “si quiere, puede lograrlo”, y otras supuestas recetas de autoayuda, más la falsa meritocracia, contribuyen a mantener el estatus quo.  Se quiere negar el dolor, la enfermedad y el sufrimiento, pero cuando no se logra o no se cumplen esas expectativas… esa negación sólo genera frustración y resentimiento.  Esto es especialmente serio en el caso de los adolescentes y jóvenes, que son captados en grupos delincuenciales ante la impotencia de sus familias.  Cuando no, el incremento de suicidios se ha convertido en un problema de salud pública a todo nivel.

¿Es posible renovar nuestra esperanza en medio de esta angustiosa situación?  En la Comisión Justicia y Paz pensamos que no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario, si queremos restaurar y recuperar la patria.  El papa Francisco nos recuerda que, en los tiempos difíciles, Jesús Resucitado es la esperanza.  Nuestra esperanza no es en algo abstracto, sino en alguien concreto: Cristo, el Señor.

El crecimiento personal debe iniciar y continuar a lo largo de la vida, pero sin individualismos ni filosofías egocéntricas que crean personas aisladas y separadas de los demás.  Somos seres sociales que necesitamos a los otros para vivir en armonía con nosotros mismos, donde la esperanza recupera y da sentido a la vida y la existencia, para lo que es preciso restablecer los principios y valores de respeto a vida y la naturaleza, pues siendo todos hijos de Dios, nos hacen a la vez plenamente humanos y hermanos, unos de otros.

Recuperemos los lazos familiares, sociales… debemos asumir nuestras identidades culturales, reconociéndonos diversos pero iguales en dignidad y derechos.  Es importante crear nuevas redes comunitarias o mantener las existentes, donde compartamos, nos cuidemos, donde crezca la amistad y el trabajo conjunto para el bien común.

La esperanza, en tiempos difíciles, es también lograr paciencia y constancia, una tarea conjunta, un combate permanente de decisiones y acciones concretas en favor del buen trato, la justicia, la fraternidad y la paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 6 de agosto de 2023

carta No.196: nuestro Voto Construye el Futuro

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 196 – 6 agosto 2023
---------------------------------------------

nuestro Voto Construye el Futuro

“Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante.»”.  Papa Francisco, Encíclica Fratelli tutti, No. 8

 

Este 20 de agosto acudiremos a votar en elecciones anticipadas.  Elegiremos asambleístas, que serán los responsables de normar el comportamiento de todos y vigilar porque todos, incluidos ellos mismos, cumplan la Constitución y las leyes.  También elegiremos presidente y vicepresidente de la República, responsables de una administración honesta y eficaz de los recursos disponibles, y los que pueda conseguir, para solucionar los problemas del país.

Es tarea de los mandatarios elegidos, y que debe ser estrictamente cumplida, priorizar las necesidades más sentidas de la población de acuerdo con la disponibilidad de los recursos, ofreciendo a cada uno una visión y esperanza de futuro.  Es fundamental que sepamos hacia dónde vamos, qué sacrificios debemos hacer y cuáles son los resultados que esperamos a corto, mediano y largo plazo.

Un dicho popular dice que “el pez se pudre por la cabeza”, esto significa que la primera tarea de las autoridades electas es dar testimonio de honestidad, veracidad, servicio, confiabilidad, austeridad y eficacia.  El ejercicio cabal del poder comienza con el escogimiento de sus colaboradores y lo que se haga o se deje de hacer, es siempre su responsabilidad, ya que delega funciones a personas de su confianza.

El mandatario es escogido de entre todos para que haga las veces de todos, no es alguien predestinado para gobernar, sino que se ha preparado para desempeñar esa función, pero la elección es una decisión de la ciudadanía que ve en él, en su vida, en sus valores, en sus capacidades, en su pasado, en sus compañeros y allegados...  a la persona indicada que trabajará y servirá con fidelidad, efectividad y eficacia para cumplir los anhelos del pueblo.

Todo hace pensar que el elegido debe ser el mejor y más capaz para orientar y acompañar a la ciudadanía en su búsqueda de un mañana mejor.  Depositamos en él la confianza que le convierte en nuestro mandatario y todos somos sus mandantes.  Pero debe estar claro que no le entregamos poder para que nos domine y nos haga sus vasallos, le hacemos representante de cada uno para que esté atento a nuestra palabra, necesidades, sueños y esperanzas…  Es el bien común de todos y nuestra voluntad las que debe seguir, así como tiene que señalar el camino que hemos de recorrer en su compañía.

Penosamente, al poco tiempo de los resultados electorales, hay miles de arrepentidos de haber votado por tal persona o partido.  Población que se ve obligada a salir del país en búsqueda de seguridad, emigran incluso arriesgando su vida; otros van perdiendo la esperanza y creen encontrar la causa en una falsa democracia, que se ha convertido en politiquería malsana y perversa, por lo que prefieren una dictadura.

La corrupción y desvergüenza en el sector público y privado, la pérdida de la razón de existir de las instituciones, la casi ninguna fuerza moral y de respeto que tienen las autoridades frente a la ciudadanía, el relativismo y amoralidad en los politiqueros, la permisividad e indiferencia de la ciudadanía; la banalidad, mediocridad y falaz tramposería de los jueces nos tienen indefensos y en el abismo…

Ser elegido para ejercer una función pública es de los más grandes reconocimientos que una persona puede alcanzar y por lo mismo implica la máxima responsabilidad ética y ciudadana.  Moralmente la responsabilidad de los electores es equivalente.  No los elegimos para que, con nuestro voto, robe, mienta, abuse del poder...  La inmensa responsabilidad del voto exige que nos informemos y formemos políticamente para evaluar y discernir sobre la información recibida, analizarla y confrontarla con los valores éticos propios y sociales, para saber qué país propone y cuál es el que quiero para todos.  El voto es un compromiso personal, por eso tiene que ser consciente, libre y fruto de un serio discernimiento.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.