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domingo, 2 de enero de 2022

Carta No. 113: La Paz es diálogo, educación y trabajo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 113– 2 de enero 2022

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La Paz es diálogo, educación y trabajo

"Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos.  Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida" (Papa Francisco - 55 Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2022).

El 1 de enero de 1968 –hace 54 años– el Papa Paulo VI propuso la primera Jornada mundial por la Paz.  Desde entonces, los Papas han enviado al mundo un mensaje anual por la PAZ el primer día de cada año. Aquí recogemos algunos puntos del mensaje para este 2022.

El Papa Francisco inicia con las palabras del profeta Isaías «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7), que expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. La llegada del mensajero de la paz significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el inicio de un futuro prometedor.

El camino de la paz, que propuso el Papa san Pablo VI con el nuevo nombre de desarrollo integral, desafortunadamente permanece alejado de la vida real de millones de hombres y mujeres en el mundo. A pesar de los esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras se amplifica, al tiempo que se propagan pandemias y se agravan los efectos del cambio climático, degradando cada vez más el medioambiente y empeorando la tragedia del hambre y la sed. El modelo económico dominante se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, "el clamor de los pobres y de la tierra" sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz.

En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso humano. Existe, en efecto, una "arquitectura" de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, pero existe un trabajo artesanal –dedicado– de la paz, que nos involucra personalmente a cada uno. Todos debemos colaborar en la construcción de un mundo pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y los Estados.

Tres caminos propone el Papa Francisco para construir una paz duradera: 1ro - el diálogo entre las generaciones, como base de proyectos compartidos; 2do - la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo; y por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social».

En nuestra sociedad hace falta un diálogo que "sea sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores…". En el ámbito de la educación hay que tener claro que «un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación».

En el campo del trabajo, en medio de la pandemia, "es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo –y en nuestro país en particular– condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación".

El llamado es claro y directo. Está en cada uno, asumir la responsabilidad / compromiso de, como se ha dicho, iniciar desde el entorno más cercano la construcción de espacios – ambientes de PAZ… en la familia, el trabajo, el barrio, la comunidad… Desde la Comisión Justicia y Paz, reciban nuestro abrazo fraterno con los mejores deseos de cercanía, diálogo, bienestar y prosperidad, como promesa de ESPERANZA.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 22 de agosto de 2021

Carta No. 94: Los subsidios: ¿a quiénes y por qué?

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 94 – 22 de agosto 2021

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Los subsidios: ¿a quiénes y por qué?

La solidaridad expresa de buena forma el vínculo entre la sociedad y el individuo.  Es una acción decidida que prioriza el bien común por sobre el bien individual".  (Mons. Fernando Chomali, "El rol del Estado: el principio de subsidiariedad", junio 2020)

La subsidiariedad es uno de los principios característicos de la Doctrina Social de la Iglesia y que fue presentado en la Encíclica Rerum novarum (1891).  Su formulación ha estado presente en referencia a la vida de la comunidad en cuanto a lo social, político o económico. La subsidiariedad es un principio de ética social que sistematiza la relación entre las personas, entre ellas y la sociedad en general, con el Estado en sus distintos niveles, y aún en la dimensión internacional.

Desde lo económico, un subsidio es una ayuda monetaria que recibe una persona o entidad de parte del Estado a efecto de compensar carencias o inequidades en sus ingresos. En el país tenemos algunos subsidios, entre ellos el de Desarrollo Humano o aquellos aplicables a la tarifa eléctrica, a los combustibles, al gas doméstico, entre otros.

El subsidio a los combustibles es el más conocido y polémico, y el que más conflicto ha generado, pues su eliminación ocasiona la subida del costo de la gasolina y el diésel. El Ecuador, en los últimos 10 años, anualmente ha gastado alrededor de 3 mil millones de dólares en este subsidio, lo que representa el 3% de PIB, el 22% de las exportaciones de petróleo y el 17% del Presupuesto General del Estado.

La severa crisis fiscal, la obligada derogatoria del decreto ejecutivo 883 que eliminaba los subsidios a los combustibles (octubre 2019) y las sugerencias del FMI para la firma del acuerdo de financiamiento, llevaron al gobierno anterior a fijar el precio de los combustibles mediante el sistema de bandas (mayo 2020), que regula los precios de los derivados de acuerdo a los costos internacionales del petróleo.

Técnicamente es favorable que la comercialización se dé a precios reales, pues evita el contrabando, impide que se beneficien los grupos sociales y económicos de mayores ingresos (transportistas, industriales, extranjeros) y permite reorientar esos recursos hacia los sectores más necesitados. Sin embargo, socialmente el tema es muy sensible, tanto que en nombre del pueblo, surgen discursos radicalmente opuestos a la eliminación de este subsidio, con lo que favorecen a la injusta distribución de los recursos del Estado y paradójicamente perjudican al pueblo que dicen representar y defender.

Sobre el tema, el Gobierno sostiene que el sistema de bandas de precios de los combustibles debe continuar; e invita al diálogo a la Conaie, para buscar acuerdos y reorientar esos fondos en beneficio de quienes más lo precisan.

Si bien la oposición y resistencia son derechos constitucionales, existe una actitud cultural negativa basada, muchas veces, en el desconocimiento y la arrogancia que conducen al grito y la confrontación, acciones lejanas a la subsidiaridad y solidaridad. La búsqueda de réditos políticos o económicos no cede y como casi siempre el Ecuador pierde, y más aún quienes carecen de oportunidades de educación, empleo, salud, de una vida digna. Subsidios sí, pero para quienes más necesitan pues están en clara desventaja y sumidos en la extrema pobreza.

Asumamos corresponsablemente el futuro del país, superemos la confrontación dañina. Despojémonos de intereses grupales, económicos, partidistas, raciales y demos paso a un proceso democrático de reflexión y trabajo conjunto que lleve a construir justicia y gobernabilidad, en paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 24 de abril de 2021

Carta No. 77: ¡Por una Minga Nacional!

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 77 – 25 de abril 2021

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¡Por una Minga Nacional!

Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva (Papa Francisco, Laudato si', 14).

Vivimos de escándalo en escándalo.  Nos oponemos por oponernos.  Somos campeones para la crítica, sin presentar propuestas ni alternativas. Sacamos nuestra capacidad de crítica y ataque hacia cualquier persona, proyecto o idea, buscando su descrédito y que la opinión pública se focalice en su contra.

Los desafueros de ciertos personajes e instituciones, la corrupción más descarada y generalizada, la falta de credibilidad, entre otras, son causas valederas de nuestro negativismo. Pero a pesar de estas trabas y contra todo pronóstico, surgen propuestas y acciones encaminadas a enfrentar los problemas que nos han sumido en la peor crisis social, política, económica, sanitaria, educativa y ética.

En este escenario, es muy complicado alcanzar acuerdos nacionales, diálogos abiertos y desprendidos, así como lograr detectar propuestas colectivas que construyan e implementen programas que atiendan lo más urgente. Pensemos en una Minga Nacional que nos encamine a un mejor futuro, que trabaje desde la diversidad por la unidad para construir, cuidar y cultivar colectivamente: paz, justicia, salud, honradez, estabilidad financiera, seguridad climática y ciudadana, cuidado de la naturaleza, generación y conservación del empleo, atención prioritaria a los más vulnerables, un plan de vacunación que llegue a todos sin excluir a ningún grupo social ni persona.

Es imprescindible un gran diálogo nacional que sea amplio, honesto y profundo que incluya a todas las organizaciones de la sociedad civil como partidos y movimientos políticos, academia, minorías étnicas, sector productivo -trabajadores y empresarios-, desempleados, campesinos, comunidades religiosas, maestros, jóvenes, organizaciones femeninas y todos quienes tengan algo que decir y algo que aportar. Diálogos abiertos y sin tapujos que identifiquen y determinen sus necesidades, prioridades y anhelos.  Esa producción colectiva determinará los senderos a seguir para salir de la postración en la que estamos sumidos.

Escuchar a los otros, reconocer sus planteamientos, estar dispuestos a modificar nuestros objetivos y trayectorias, reconocer y enmendar errores, todo esto implica, poner la Patria por delante y dejar en último plano los intereses personales y de grupo o gremio. Tarea nada fácil pero no imposible.

Abramos las puertas, tendamos puentes para identificar y construir mínimos comunes que, con actitudes y acciones éticas y honestas, permitirán alcanzar acuerdos reales. Hay que dejar al margen las prebendas y las negociaciones mezquinas que buscan cuotas de poder a cambio de colaboraciones espurias.

Vivimos un momento especial. Llamamos al encuentro, a juntarnos, a renunciar a nuestras obsesiones, a deponer extremismos, a desterrar la corrupción, a exigir justicia para todos, a sembrar solidaridad y equidad, a compartir para crecer. Nadie puede quedarse rezagado. Debemos poner en marcha una combinación virtuosa de políticas sociales, económicas, ambientales, que con tecnología y ética nos lleven hacia el desarrollo integral en los términos que nos enseñaba san Pablo VI “de todo el hombre y de todos los hombres”, lo que se traducirá en un futuro digno para todos porque “La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Laudato si', 13).  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 18 de abril de 2021

Carta No. 76: Diálogo: sin exclusión ni manipulación

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 76 – 18 de abril 2021

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                  Diálogo:
                        sin exclusión ni manipulación

«El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación.  No se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes» (Papa Francisco, Jornada Mundial de la Paz, 2020).

Vivimos una crisis social, política, económica, familiar, educativa, laboral… en las raíces del problema encontramos una crisis ética y de valores de proporciones inimaginables. Ahora lo importante es que unidos y renunciando a nuestros intereses particulares, concertemos en la solución, para salir de la casi catastrófica situación que padecemos.

Al ser una problemática global, no podemos esperar que sea una persona la que solucione la crisis, ni siquiera un grupo; algunos se atreven a pensar que el gobierno de turno o el presidente electo, sea el que está obligado a semejante tarea… La solución la conseguiremos entre todos actuando juntos, pero queda la duda: ¿Cómo será posible esta unión si uno de los indicadores de la crisis es la desunión?

Ha llegado la hora del encuentro, de una concertación ciudadana total. El gobierno desde las diversas funciones del Estado debe ser el principal facilitador, para eso fue elegido. Un Acuerdo Nacional, en el que todos tenemos una palabra que dar y la decisión que tomar.

La primera condición para un acuerdo nacional es el Diálogo: no de anuncios o propuesto a manera de zancadilla, como en ocasiones pasadas, sino como una auténtica invitación a conversar entre diferentes para analizar posibles soluciones a la crisis. Solo un diálogo honesto, abierto, sincero, respetuoso, libre de agendas ocultas y agresiones encubiertas, que buscan de manera imperceptible descalificar y anular sistemáticamente al otro, permitirá que cada interlocutor proponga alternativas acordes a su propia manera de pensar y entender la problemática. Solamente un análisis franco, directo, sin tapujos, de todas las propuestas presentadas llevará a escoger las más eficientes, viables, eficaces y menos costosas, sobre todo para los más vulnerables. El diálogo, entonces, no será entre ganadores y perdedores, sino entre personas con ideologías propias, pero con afán patriótico, sincero, abierto… enfocado al bien y al progreso de la Patria.

Un diálogo con planteamientos contrapuestos requiere de negociaciones, de la búsqueda racional e inteligente de coincidencias, distinguiendo causas y efectos. Negociaciones indispensables en la vida democrática: transparentes, frontales y directas, con base en la realidad nacional y propuestas ideológicas fundamentadas y sustentadas, y no sujetas a prebendas y beneficios personales ni de grupo o partido. Por tanto, los diálogos nacionales deben ser escuelas de pensamiento, de análisis, de transmisión ideológica y de fortalecimiento democrático.

El papa Francisco llama específicamente a un diálogo que sea constructivo, para evitar vivir entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta. Venciendo estas taras nacionales alcanzaremos, por el bien de todos, un diálogo político que abra las puertas a un encuentro social que solucione problemas y se mantenga al margen de mezquindades y oportunismos fétidos. En Ecuador debemos “«…asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio» (Papa Francisco, Sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019).

Emprendamos una marcha renovada de encuentro, diálogo, confrontación, mediación, negociación y acuerdos, para reconstruir el país y abrir nuevos surcos de prosperidad para todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 17 de enero de 2021

Carta No. 63: Política fraterna: Respeta y valora al que piensa distinto

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 63 – 17 de enero 2021

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Política fraterna: Respeta y valora al que piensa distinto

“Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar.  Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos.  No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte.  La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz.”  (Papa Francisco, FT 2020).

Tras un año convulso y doloroso a nivel global, la escena política vuelve a situarse en el centro de la vida del país a causa de las próximas elecciones.  Sin embargo, en esta ocasión la llamada ‘fiesta de la democracia’ tiene connotaciones particulares, una de ellas, el progreso de las tecnologías de información y comunicación que han transformado el marketing político, fomentando el uso de las redes sociales, espacios virtuales que son utilizados también para evidenciar las posiciones electorales que, en la mayoría de las ocasiones, genera enfrentamientos entre opositores. Otro hecho que se evidencia en estas plataformas es el bombardeo de noticias falsas o fake news que distorsionan la realidad.

En el pasado, la humanidad ya fue víctima de ideologías degradadas a fanatismos -en ocasiones enfermizos- que cobijaron actos de barbarie contra la dignidad humana. A lo largo de la historia, las discrepancias políticas han generado división social e incluso enemistad. Haciendo caso omiso de la historia y las consecuencias de los discursos de odio vertidos por diversas líneas políticas alrededor del mundo, nos hemos convertido en pleno siglo XXI en testigos -y en ciertos casos protagonistas- de una contienda que fractura el diálogo respetuoso y saludable e impide la construcción de una verdadera democracia.

En la actualidad, hablar de política es sinónimo de discusión, pelea e imposición. Nos hemos convertido en seres intolerantes que, en lugar de escuchar al otro, buscar puntos de encuentro y generar puentes que acerquen a quienes piensan distinto, causamos fisuras en una sociedad que involuciona, tornándose casi primitiva y finalmente, autodestructiva. Urge implementar, desarrollar y practicar una cultura de diálogo para empezar a recuperar la política.

Es tiempo de exigir un signo de esperanza a la clase política, empezando por la forma de operar sus campañas. Quienes aspiran a una posición de SERVICIO al país son los primeros llamados a cambiar su lenguaje y la forma de relacionarse con sus contendores, dejando de lado los ataques personales y las calumnias, debatiendo sobre contenidos dentro de un marco ético, y manteniendo un intercambio de altura que demuestre que poseen la integridad moral suficiente para merecer nuestra confianza y voto para que nos representen como gobernantes.

Los ciudadanos que respetamos y fomentamos la democracia, creyentes o no, debemos recordar que en el encuentro y en el reconocimiento del otro, con voz y pensamiento propio, reconocemos también nuestras responsabilidades, derechos y libertades. Cuando nos descubrimos como miembros de una sociedad civilizada y fraterna que busca la solidaridad, la justicia, la paz, el progreso, el bien común…, estamos en capacidad de escuchar los pensamientos y las necesidades de los demás, sin forzarles a que asuman nuestra manera de pensar y actuar para satisfacer intereses individualistas o sectarios.

Dialoguemos con el poder, a través del voto, que queremos una política de respeto que considere y valore al que piensa distinto.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Carta No. 60: Cultura del Cuidado - Cultura de la Paz

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 60 – 27 de diciembre 2020

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Cultura del Cuidado - Cultura de la Paz

El 1ro de enero de 2021, se llevará a cabo la 54 jornada mundial de la Paz, iniciativa del Papa Pablo VI que en 1968 la propuso para que "cada año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa…, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura."

En los pasados días, buena parte del mundo se pintó de Navidad, se deseó paz y esperanza a nombre del nacimiento de Jesús.  En el mundo católico las familias se congregaron alrededor de un pesebre, rezaron la novena y cantaron villancicos.  Las plataformas de comunicación mostraron rostros sonrientes o con alguna lágrima de nostalgia.  A metros la situación se muestra diferente, hay miedo a contagiarse y ansias por una vacuna, la amenaza de pandemia, está vigente.

La crisis económica, política, social y sanitaria se ha agravado drásticamente.  La necesidad de atención a la salud pasó a primer plano y se mostraron con dramatismo escenas de solidaridad donde el personal sanitario, de seguridad y ayuda altruista fueron los protagonistas.  Por un corto tiempo el ser humano necesitado pasó a ser el centro de atención.

Pasados más de nueve meses de crisis, el drama humano se ha agudizado, las estadísticas, la información en los medios y las redes sociales tratan sobre la violencia y los conflictos sociales, políticos, económicos, con desenlaces escandalosos como la corrupción e impunidad gubernamental y privada, el despido masivo de trabajadores, la pugna político electoral o asesinatos; y con efectos lamentables como el crecimiento desmedido de la pobreza, la deserción educativa, el abandono y descarte de sectores más pobres.

El Papa Francisco propone "la cultura del cuidado como camino de paz", pues "es doloroso constatar que, lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción", por lo que "estos y otros eventos, que han marcado el camino de la humanidad en el último año, nos enseñan la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad (...) Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día."

La Paz no se establece por decreto, se logra con justicia, con diálogo y consensos, con acuerdos. Es un proceso que construye un camino hacia un horizonte común cultivando, al igual que la tierra, las conciencias, las mentes y los corazones con la responsabilidad ineludible de cuidar de los demás, con los que compartimos la casa común.  Construir la paz es tarea de todos, no se consigue de un momento a otro, es muy complejo y desafiante, pues demanda decisión, esperanza, trabajo incansable, generosidad abundante, además de voluntad y ternura, compasión y preocupación por el otro - algo que seguramente aún nos queda de este tiempo Navideño.

Muchos preguntan, igual que Caín "¿acaso soy el guardián de mi hermano?"...  y claro que lo somos!, pero nos hacemos los desentendidos, nos gana el egoísmo y la indolencia con el 'prójimo' con quienes reclaman dignidad y esperan que sus derechos inalienables, universales y fundamentales sean considerados y aplicados.

Desde la Comisión Justicia y Paz les deseamos que el nuevo año 2021, sea de diálogo, encuentro, de perdón y reconciliación, de honestidad y transparencia, de solidaridad y justicia, de servicio y entrega, para construir juntos el camino hacia la paz y la reconstrucción de la Patria y el mundo.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Carta No. 59: Navidad: un desafío a la humanidad

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 59 – 20 de diciembre 2020

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Navidad: un desafío a la humanidad

“Se hizo presente la gracia de Dios trayendo la salvación a todos los hombres y educándonos para que aprendamos a rechazar la maldad… y vivamos en este mundo como seres responsables, justos y que sirven a Dios” (Tt 2, 11-12).

La Navidad ha sido y es una celebración gozosa para los creyentes, nace Jesús, Dios y Salvador.  Para todas las personas de buena voluntad es una llamada a la solidaridad, fraternidad, generosidad, diálogo, cercanía, encuentro… es un tiempo en que afloran los mejores sentimientos.  La finalización del año y la espera de otro es ocasión para expresar los mejores augurios de paz y felicidad.

La Navidad viene precedida de la Novena al Niño Dios, una expresión de fe en la venida de Jesucristo, alrededor del pesebre nos juntamos, rezamos y cantamos villancicos, hay pases del Niño y el ambiente está lleno de gozo y regocijo.  Es una fiesta que reúne a la familia, amigos y conocidos, que estimula la unión filial y fraterna, en la que disfrutamos con deleite, la música, compartimos la mesa y algún regalito.

La pandemia que nos azota y tiene atemorizados, nos impide reunirnos y exige el aislamiento corporal, por lo que la celebración navideña en esta ocasión es muy particular…  físicamente distante pero espiritualmente cercana, vivamente reflexiva,  ‘más silenciosa pero con profundidad y en familia’.

La Navidad, en tiempos de coronavirus, invita a vivir el Nacimiento de Jesús desde la sencillez del amor.  Miremos a Jesús en la pequeñez del niño pobre y humilde que nace en Belén y en nuestra propia vida.  Pidamos la valentía para seguirle sin descansar, sin mirar atrás ni desmayar y así descubrir su voluntad para encontrar su presencia en la humanidad, especialmente en los más pobres y vulnerables.

Esta Navidad en pandemia, es tiempo propicio para compartir nuestra vida… alegrías y tristezas, riquezas y pobrezas, sueños y lágrimas…, recarguemos fuerzas para seguir enfrentando la crisis sanitaria, social, económica, política y cultural, en la que vivimos.  Llenémonos de esperanza y consuelo, experimentemos la cercanía de Dios hecho hombre, como nosotros.

Que la Navidad en familia nos ayude a descubrir y valorar la oración sencilla, de diálogo, encuentro, esfuerzo, ternura… La familia es para los cristianos una experiencia de camino y una aventura rica en sorpresas (Juan Pablo II), que nos abre a la plenitud de la vida, que nos forma y educa, que nos llena de amor y principios.  En familia caminamos juntos y experimentamos vivencias únicas que nos edifican y fortalecen permanentemente.

Alegría, oración y gratitud, además de respeto, cercanía, perdón y escucha, son actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de modo auténtico, dice el Papa Francisco.  Un “Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado, es su nombre maravilla de consejero, príncipe de la paz” (Is 9, 6).

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz les desea una Navidad llena de felicidad, esperanza y júbilo, en unión de sus seres queridos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

   

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 7 de junio de 2020

Carta No. 31: Siempre hay una salida... con esperanza


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 31 – 7 de junio 2020
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Desde nuestra fe, asumamos el compromiso ético de cuestionar, revisar y cambiar hábitos sociales, económicos, políticos, culturales dañinos como el consumismo, el desperdicio y el descarte.  Siempre hay una salida con esperanza.  Llevemos una vida sencilla, sobria y justa.  Apoyemos la producción local, las iniciativas de comercio justo y eco responsables.  Manejemos de mejor manera las finanzas familiares, priorizando el gasto en necesidades básicas y practicando el ahorro.  Es tiempo de innovar y reinventarnos, de amar y compartir como individuos y como comunidades.


Siempre hay una salida... con esperanza

El Ecuador vive una profunda crisis económico-social agravada, entre otras causas, por el confinamiento social dispuesto por las autoridades para controlar la expansión del covid-19, que ha transparentado profundas injusticias y desigualdades sociales derivadas del actual modelo de desarrollo.

Tras un manejo contradictorio de las finanzas públicas, durante décadas y especialmente en los últimos trece años, que incluyó la ausencia de un fondo de ahorro y reservas que hubiese servido para enfrentar y sostener al país durante esta emergencia, sumado a la caída del precio internacional del petróleo, la destrucción de los oleoductos, la baja de exportaciones de productos y de las remesas de nuestros hermanos inmigrantes, la corrupción e impunidad estructural campante, además de las políticas de austeridad definidas por el gobierno, nos han sumido en la más grave crisis de nuestra historia, que afecta dramáticamente las condiciones de vida de gran parte de la población.
La falta de empleo digno, problema ahora agravado por miles de despidos, el bajo acceso a los servicios básicos, particularmente del sistema sanitario y el déficit creciente de vivienda, son de las múltiples y dolorosas imágenes de la crisis, que además se muestran como de las más urgentes para el tiempo venidero.
En medio de esta difícil realidad, muchos hombres y mujeres han debido salir de casa, desafiando a la pandemia y arriesgando incluso su vida, en busca de medios que ayude a satisfacer sus necesidades básicas, alimentación principalmente.
Urgentemente necesitamos preservar la salud y la vida de todos, poniendo especial cuidado en los más vulnerables,.  Y para cumplir esta responsabilidad general y particularmente del gobierno, requerimos de planes y acciones eficientes, efectivos y eficaces de las autoridades, de la ayuda de organismos multilaterales; de la renegociación de la deuda pública en condiciones favorables; de transparentar la gestión de préstamos, de donaciones e inversiones con la respectiva rendición de cuentas de manera pública.  Es de máxima prioridad salvar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.  Debemos promover el diálogo entre los distintos actores sociales para un Acuerdo Nacional y combatir sin tregua a la corrupción, desterrando la impunidad.
Los ciudadanos y particularmente los cristianos, debemos discernir y comprometernos a no volver a lo anterior como si fuera la “normalidad”, podemos proyectar y construir un nuevo paradigma, basado en una armonía socio-económico-ambiental que vaya de la mano con el cuidado de la creación y la vida.  Pues “sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana.  Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes” señala el Papa Francisco (Laudato si’).
Es hora de ser conscientes de nuestra participación activa en cada una de nuestras acciones y decisiones cotidianas.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.