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domingo, 27 de septiembre de 2026

carta No. 360: La salud es derecho universal

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 360 –27 de septiembre, 2026
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   La salud es derecho universal

“La salud, especialmente la de base, se niega de hecho en diferentes partes del mundo y en muchas regiones de África.  No es un derecho de todos, sino todavía el privilegio de unos pocos, aquellos que pueden pagarla. La accesibilidad a los servicios sanitarios, al tratamiento y a las medicinas sigue siendo un espejismo. Los más pobres no pueden pagarlo y están excluidos de los servicios hospitalarios, incluso de los más básicos y primarios”. Papa Francisco.

Hay muchos síntomas que revelan que una persona está enferma, y también existen señales que evidencian que una sociedad está enferma. Los achaques personales y sociales están íntimamente relacionados. Cuando el Estado aún es incapaz de garantizar a su población servicios básicos como agua potable y alcantarillado, contribuye directamente al deterioro de la salud física. A esto se suma que, por diversos factores, muchas personas están sometidas actualmente a una fuerte presión emocional que ha provocado un deterioro acelerado de la salud psíquica.

En este contexto podemos decir que la situación actual del Ecuador presenta dos grandes frentes de emergencia en el ámbito sanitario: la salud mental y la salud física. La salud mental demanda cada vez mayor asistencia psicológica y psiquiátrica; ha alcanzado niveles críticos, impulsada por entornos de alta presión, estrés, inseguridad y dificultades económicas. Uno de los sectores más golpeados es el juvenil. Según el Ministerio de Salud, 9 de cada 10 consultas en salud mental corresponden a niños, adolescentes y jóvenes, principalmente por crisis de ansiedad y depresión. Se registraron 146.190 casos de depresión en un año. También se han incrementado los intentos de suicidio en un 14,9 % en lo que va de 2026 entre la población de 25 a 44 años.

Ante esta realidad, el sistema público se encuentra desbordado por este incremento inesperado. Los profesionales simplemente no se dan abasto. Solo el 23,92 % de los centros de salud de primer nivel cuentan con atención psicológica o psiquiátrica, y el país apenas dispone de 2,8 psiquiatras por cada 100.000 habitantes. Esta deficiencia estatal hace que el 84,5 % requiera atención del sector privado; sin embargo, muchas familias no pueden asumir sus costos y se quedan sin acompañamiento, aun cuando su situación requiera atención urgente.

La demanda de atención médica atraviesa una crisis histórica que se acrecienta y agudiza con el paso de los años. El desabastecimiento de medicinas e insumos es constante y se ha agravado últimamente. Los pacientes que logran una cita médica luego no tienen acceso a los medicamentos prescritos. Los medios de comunicación reportan permanentemente esta problemática, relacionada con una profunda brecha presupuestaria. Para 2026, el MSP calculó que necesitaba USD 687 millones para medicamentos e insumos, mientras que el Ministerio de Finanzas presupuestó únicamente USD 300,4 millones. Esta diferencia mantiene niveles críticos de desabastecimiento en hospitales de la red pública. A ello se suma la lentitud en los procesos de adquisición. Se anunció la importación de medicinas desde la India, cuya llegada estaba prevista en tres meses; ese plazo se cumplió hace tiempo y no hay respuestas concretas. El pueblo sigue esperando la medicación para tratar sus dolencias.

El sector rural, por su parte, ha sido desatendido históricamente. Existe una necesidad urgente de reducir las brechas de atención entre los sectores urbano y rural. La atención médica en estos territorios está, en gran medida, bajo la responsabilidad de profesionales recién graduados que cumplen su año de servicio rural, práctica que se mantiene desde hace muchos años para atender zonas alejadas de los principales centros poblados.

El país espera una solución urgente a la crisis del sistema de salud pública. Muchas familias viven con incertidumbre y angustia ante la posibilidad de no recibir atención adecuada ni acceder a los medicamentos que necesitan. El derecho a la salud en el Ecuador es universal, gratuito y está garantizado por el Estado, bajo principios de equidad y solidaridad. La Constitución de la República del Ecuador establece en su artículo 32 que la salud no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental vinculado directamente con una vida digna. La salud no puede convertirse en privilegio de quienes pueden pagarla. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 23 de agosto de 2026

carta No. 355: Solidaridad: una acción colectiva

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 355 –23 de agosto, 2026
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     Solidaridad: una acción colectiva

"La palabra ‘solidaridad’ está un poco desgastada y a veces se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. ¡Es más! Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. Esto significa solidaridad. No es solo cuestión de ayudar a los otros, esto está bien hacerlo, pero, es más: se trata de justicia” Papa Francisco.

Frente a desastres y tragedias -como los devastadores terremotos sufridos recientemente en Venezuela y Colombia-, la solidaridad emerge no como un simple acto de caridad, sino como una respuesta colectiva vital que une esfuerzos para reconstruir vidas y devolver la esperanza en momentos de crisis.

Para el papa León XIV, la solidaridad es un compromiso institucional e individual profundo con la dignidad humana, que supera la mera asistencia material. Se expresa cuando cada persona, de forma individual y colectiva, rechaza la indiferencia y se convierte en constructora de puentes de esperanza y justicia social.

La solidaridad, según León XIV, se sostiene en la acción colectiva y en redes globales: es un llamado para que la Iglesia y las organizaciones actúen de manera rápida, coordinada y transfronteriza. Incluye, además, la protección de los más vulnerables, con especial atención a los menores desplazados, los migrantes y los grupos marginados por la sociedad. Frente a la limosna, plantea una justicia estructural: si bien la ayuda directa es necesaria, la verdadera solidaridad exige transformar los sistemas económicos para combatir la desigualdad y asegurar el acceso universal a alimentos, agua y empleo digno. También rechaza la indiferencia, pues requiere escuchar activamente las historias de quienes sufren, en lugar de reducirlos a estadísticas.

La solidaridad como acción colectiva es la unión de muchas personas para alcanzar un fin común y mejorar la vida de todos. No consiste en dar lo que sobra, sino en trabajar en equipo, compartir responsabilidades y buscar juntos la justicia social.

Se caracteriza por la cooperación mutua, porque todos se apoyan entre sí; por la responsabilidad compartida, porque el problema de uno concierne al grupo entero; por la acción organizada, porque el esfuerzo conjunto permite lograr un impacto real; y por la igualdad, porque no hay una persona superior que ayuda a otra inferior, sino hermanos que caminan y luchan juntos.

Uno de los ejemplos más significativos de solidaridad colectiva es la minga, una palabra sencilla que encierra un profundo concepto. En Ecuador aún se conserva y practica tanto en sectores rurales como urbanos, con especial trascendencia en las comunidades indígenas.

La minga es una práctica ancestral de trabajo colectivo y una de las máximas expresiones de solidaridad comunitaria. No es simple voluntariado, sino una institución cultural y social basada en la reciprocidad, la unidad y el bienestar común. Se fundamenta en el principio del randimpa, “dar y recibir”. El esfuerzo físico y mental de todos se une para realizar obras que una sola familia no podría alcanzar. No existe remuneración económica: el beneficio es para la comunidad y, muchas veces, el trabajo culmina con una celebración compartida.

Otra expresión de solidaridad es la pambamesa, en la que los alimentos se comparten sobre el suelo como signo del trabajo colectivo. Cada familia aporta lo preparado en su hogar y todos comen de una mesa común. Comer a ras de tierra simboliza también el agradecimiento a la Pachamama, la Madre Tierra, por las cosechas y los alimentos recibidos.

La pambamesa tiene un significado profundo: elimina jerarquías, porque todos se sientan al mismo nivel; garantiza la equidad, porque quien no pudo llevar alimentos participa de igual manera; y fortalece el tejido social, porque se convierte en un espacio para conversar, reír, resolver tensiones y celebrar el éxito de la minga.

Ante las tragedias y los desastres, educar en la solidaridad, experimentarla en familia y vivirla en comunidad nos abre una enorme posibilidad de respuesta cristiana frente a las emergencias. Está en nosotros asumirla en la cotidianidad y ponerla en práctica en tiempos de crisis. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 4 de julio de 2026

carta No. 348: Movilizar la solidaridad

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 348 –5 de julio, 2026
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         Movilizar la solidaridad

“Esto significa solidaridad. No es solo cuestión de ayudar a los otros, esto está bien hacerlo, pero, es más: se trata de justicia. La interdependencia, para ser solidario y fructífero, necesita raíces fuertes en la humanidad y en la naturaleza creada por Dios, necesita respeto por los rostros y la tierra”.  (Papa Francisco).


El Ecuador es una zona altamente sísmica. Está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona de colisión de la placa oceánica de Nazca con la placa continental Sudamericana.  La peligrosidad sísmica varía según la región: muy alta amenaza en la Costa central y norte, sobre todo en Manabí y Esmeraldas. Alta amenaza en zonas de la Sierra centro-norte, incluyendo Quito y áreas cercanas a fallas geológicas. Esta sismicidad se ha vivido a lo largo de la historia con numerosos terremoto s que afectaron a varias poblaciones y causaron un sinnúmero de víctimas.

El terremoto de Riobamba en 1797, de magnitud estimada de 8.3, considerado el más devastador, destruyó por completo la antigua ciudad de Riobamba, dejó más de 12.000 fallecidos. El de Esmeraldas y Colombia en 1906, de 8.8 de magnitud, el de mayor magnitud instrumental registrado, provocó un devastador tsunami que causó entre 1000 y 1500 muertes. Ambato en 1949, magnitud 6.8, destruyó Ambato, Pelileo y otras localidades de Tungurahua. En Ecuador y Colombia en 1979, de magnitud entre 7.8 a 8.2, afectó las zonas costeras fronterizas y generó un fuerte tsunami con graves consecuencias en el Pacífico.

Los terremotos más recientes en Napo / Reventador, 1987, magnitudes de 6.1 y 6.9, a lo largo de las faldas orientales de los Andes y causaron estragos en la infraestructura petrolera y vial. En marzo de 1996 en Pujilí, Cotopaxi, superior a los 6 grados. El de Pedernales con magnitud 7.8 del 16 de abril de 2016, afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas, dejó más de 670 fallecidos, miles de heridos y destruyó varias localidades.

Los terremotos llegan sin avisar y la ciencia aún no puede alertar con anticipación estos eventos para evitar las víctimas mortales. El doble terremoto en Venezuela del 24 de junio de 2026, de 7.2 y 7.5 respectivamente, hasta la fecha se han reportado más de 2.000 víctimas fatales, cerca de 12.000 heridos, colapso de viviendas, edificios, vías de transporte. El dolor de miles de venezolanos es inmenso y están pasando momentos muy difíciles derivados de la devastación que dejaron estos eventos.

Los terremotos generan un drama humano profundo, desolador, devastador en quienes los viven y experimentan. Al no estar preparados ni educados para enfrentar y reaccionar apropiadamente, estas situaciones generan miedo, terror, confusión, incertidumbre y, desde luego muerte, es desolador mirar los efectos: miles de dramas, escenas abrumadoras, muertos y desaparecidos son las secuelas inmediatas. Los gobiernos y los entes especializados deben encargarse de la formación ciudadana al respecto y tener planes de contingencia de reacción inmediata en caso de un terremoto. Sin embargo, en muchos casos los medios públicos no alcanzan y, en algunos, lamentablemente se desentienden.

Ante estos acontecimientos se moviliza la solidaridad de pueblos enteros, que colaboran con vituallas, alimentos no perecibles, vestuario, medicinas, para cooperar de alguna manera y aplacar las múltiples necesidades de las poblaciones afectadas. Estos actos de solidaridad surgen espontáneamente con mucha generosidad. La desgracia convoca, moviliza y concretas acciones para tender la mano a las personas afectadas. También la Iglesia reacciona inmediatamente ante estas catástrofes con apoyo espiritual y material para los afectados.  En la experiencia ecuatoriana son las organizaciones populares, la iglesia y las ONG las que se movilizan para atender y dirigir la ayuda hacia las personas más afectadas.

"La palabra ‘solidaridad’ está un poco desgastada y a veces se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. ¡Es más! Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos” (Papa Francisco). En los desastres naturales se activa la solidaridad, pero es importante que esta sensibilidad y valores trasciendan las crisis humanitarias para reactivar una fraternidad universal, basada en el bien común y el amor pleno.  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 22 de diciembre de 2024

carta No. 268: Navidad: la inaudita ternura de Dios

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 268 – 22 de diciembre 2024
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Navidad: la inaudita ternura de Dios

“Si realmente queremos celebrar la Navidad, redescubramos a través del pesebre la sorpresa y el asombro de la pequeñez, la pequeñez de Dios, que se hace pequeño, no nace en el esplendor de las apariencias, sino en la pobreza de un establo. Para encontrarse con Él hay que llegar allí, donde está; hay que rebajarse, hacerse pequeño, dejar toda la vanidad, donde está Él”.  (Papa Francisco).

NAVIDAD: DIOS CON NOSOTROS

La Navidad para los cristianos es un hecho trascendental que transformó la historia de la humanidad y fundamenta toda su fe; casi todos los pueblos de la tierra la celebran, es una fiesta universal. “La Navidad no es una mezcla de afectos melosos y de consuelos mundanos, sino la inaudita ternura de Dios que salva el mundo encarnándose. Jesús con su nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección redime todo lo creado y restablece el Plan de salvación original, puesto cuando todo fue hecho. Si queremos que sea Navidad, Nacimiento de Jesús y de paz, miremos a Belén y contemplemos el rostro del Niño que nace por nosotros. Y en ese rostro pequeño e inocente, veamos el rostro de todos esos niños que, en todas partes del mundo, anhelan la paz” (Papa Francisco).

La gratitud y reciprocidad son la respuesta al amor, a la entrega generosa, si Dios se hace humano como acto de amor infinito, su encarnación es un derroche de amor, generosidad, misericordia. La Navidad se concreta compartiendo dones con los demás, sobre todo con los más débiles, sin esperar recompensa. Esta actitud de respuesta al amor de Dios, a lo largo de los tiempos, fue tomando forma, tradiciones, costumbres en cada pueblo. La Navidad es compartir, lo que cada uno tiene con los demás, en medio de cantos, juegos, danzas...

Pero, desde una visión egocéntrica se va transformando la comprensión comunitaria de la Navidad en una visión individualista y en un entorno mercantilista donde prima más el tener y aparecer que el ser, el mensaje de la Encarnación de Jesucristo se diluye y muchas veces queda atrapado en los vicios del consumo y del descarte. Para muchos su motor es el económico y la finalidad, al parecer, se reduce a dinamizar el comercio.

A pesar de que vivimos en una sociedad donde la mayoría se dice cristiana, no es fácil descubrir el verdadero sentido de la Navidad. Esta fiesta se ha difuminado, y en muchos lugares Jesús, siendo el protagonista principal, ha quedado fuera y es reemplazado por papa Noel. El superficialismo, el quedar bien y aparentar, va tomando fuerza. La Navidad se ha secularizado.  Para los cristianos es exclusivamente Jesucristo y su misión salvadora que nos ayuda a distinguir el espíritu navideño y sus implicaciones prácticas para los 365 días del año. No hay Navidad sin Jesús de Nazareth, que con su vida y palabra proclamó la urgencia de la venida del Reino de paz, justicia, solidaridad, libertad, honradez.

Días antes de la Navidad muchas familias y amigos se reúnen en torno al Nacimiento para rezar la Novena, un encuentro maravilloso, en donde a la luz del evangelio se comparte y reflexiona sobre muchas temáticas. Es una ocasión para alimentar nuestra fe en medio de un consumismo absorbente que carcome la manifestación del “Dios con nosotros”.

Hace muchos años la Navidad giraba alrededor del Niño Dios, del nacimiento, de la familia, de la solidaridad, de los villancicos, ahora el árbol ha desplazado al nacimiento, al Niños Jesús se lo va archivando por los regalos, el compartir se subsume al aparentar. Hay dos caminos: un camino que nos lleva a Jesús y el otro que nos lleva al consumismo, bajo estas dos realidades celebramos la Navidad.

Cuando el mundo y el Ecuador, en particular, viven momentos críticos de empobrecimiento creciente de la mayoría, con enriquecimiento de una minoría; violencia, guerras y exterminio; armamentismo y polución; cambio climático con graves fenómenos de sequía, aridez, inundaciones, destrucción del medio ambiente; dictaduras y opresión; pandemias e imperios farmacéuticos; sufrimiento y muerte…debemos trabajar para que fluya el amor y dejar que salga el Samaritano que llevamos dentro.

Que esta Navidad sea ocasión propicia para que clamemos VEN SEÑOR JESÚS, y cambiemos nuestras conciencias para que todos, juntos, nos comprometamos en la construcción de un mundo más humano y fraterno. #ComuniquemosEsperanza

 


Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 19 de noviembre de 2023

carta No. 211: «No apartes tu rostro del pobre»

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 211 – 19 noviembre 2023
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«No apartes tu rostro del pobre»

“Cada día nos comprometemos a acoger a los pobres, pero esto no basta.  Un río de pobreza atraviesa nuestras ciudades y se hace cada vez más grande hasta desbordarse; ese río parece arrastrarnos, tanto que el grito de nuestros hermanos y hermanas que piden ayuda, apoyo y solidaridad se hace cada vez más fuerte.ˮ Papa Francisco, Jornada Mundial de los Pobres, 2023.

En Ecuador en junio 2023, la pobreza por ingresos, a nivel nacional, llegó a 27% (89,29 USD per capita). Mientras que, la pobreza extrema alcanzó 10,8% (50.32 USD per capita). Esta lacerante realidad nos desafía y cuestiona nuestro ser y quehacer humano y cristiano.  Este domingo 19 de noviembre se celebra la VII Jornada Mundial de los Pobres, compartimos parte del mensaje del Papa Francisco.

«No apartes tu rostro de ningún pobre» (Tb 4,7)... Cada uno de ellos es nuestro prójimo. No importa el color de la piel, la condición social, la procedencia. Si soy pobre, puedo reconocer quién es el hermano que realmente me necesita. Estamos llamados a encontrar a cada pobre y a cada tipo de pobreza, sacudiendo de nosotros la indiferencia y la banalidad con las que escudamos un bienestar ilusorio.

Vivimos un momento histórico que no favorece la atención hacia los más pobres.  La llamada al bienestar sube cada vez más de volumen, mientras las voces del que vive en la pobreza se silencian. Se tiende a descuidar todo aquello que no forma parte de los modelos de vida...  Lo que es desagradable y provoca sufrimiento se pone entre paréntesis, mientras que las cualidades físicas se exaltan, como si fueran la principal meta a alcanzar. La realidad virtual se apodera de la vida real y los dos mundos se confunden cada vez más fácilmente. Los pobres se vuelven imágenes que pueden conmover por algunos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso por la calle, entonces intervienen el fastidio y la marginación.  La prisa, cotidiana compañera de la vida, impide detenerse, socorrer y hacerse cargo de los demás.  La parábola del buen samaritano (cf. Lc 10,25-37), interpela nuestro presente. Delegar en otros es fácil; ofrecer dinero para que otros hagan caridad es un gesto generoso; la vocación de todo cristiano es implicarse en primera persona.

«… el hombre tiene un derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida: principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada uno debe prestar el Estado… el hombre posee también el derecho a la seguridad personal en caso de enfermedad, invalidez, viudedad, vejez, paro y, por último, cualquier otra eventualidad que le prive, sin culpa suya, de los medios necesarios para su sustento» (Pacem in Terris n.11). Cuánto trabajo tenemos por delante para que estas palabras se hagan realidad, también por medio de un serio y eficaz compromiso político y legislativo...

Hay nuevas formas de pobreza: poblaciones que viven en zonas de guerra…  Los salarios se acaban rápidamente, obligando a privaciones que atentan contra la dignidad de las personas.  Si en una familia se debe elegir entre la comida para subsistir y las medicinas para recuperar la salud, entonces debe hacerse escuchar la voz del que reclama el derecho de ambos bienes, en nombre de la dignidad de la persona humana. El trato deshumano que se reserva a tantos trabajadores y trabajadoras; la retribución que no corresponde al trabajo realizado; el flagelo de la precariedad; las excesivas víctimas de accidentes, provocadas a menudo por una mentalidad que prefiere el beneficio inmediato en detrimento de la seguridad.  Esta enumeración, ya de por sí dramática, describe sólo parcialmente las situaciones de pobreza.  Cuántas vidas frustradas e incluso suicidios de jóvenes, engañados por una cultura que los lleva a sentirse “incompletos” y “fracasados”.

Es fácil caer en la retórica.  También es una tentación insidiosa la de quedarse en las estadísticas y en los números.  Los pobres son personas, tienen rostros, historias, corazones y almas.  Son hermanos y hermanas con sus cualidades y defectos, como todos, y es importante entrar en una relación personal con cada uno de ellos.

Recordemos que «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25,40) (Papa Francisco 13 jun 2023).  ·  #ComuniquemosEsperanza

domingo, 12 de noviembre de 2023

carta No. 210: !Por amor a Dios… ¡Paren este Genocidio

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 210 – 12 noviembre 2023
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!Por amor a Dios… ¡Paren este Genocidio

"Sigo pensando en la grave situación de Palestina e Israel, donde tantas personas han perdido la vida.  Por favor, en nombre de Dios, cesen el fuego.  Espero que se busquen todos los caminos posibles para que se evite absolutamente una ampliación del conflicto…  Que se pueda socorrer a los heridos y que la ayuda llegue a la población de Gaza, donde la situación humanitaria es desesperada", Papa Francisco, Ángelus, 5 nov. 2023.

Miramos atónitos la violencia entre Israel y el Pueblo Palestino.  El problema tiene más de 70 años.  En 1947 Naciones Unidas aprobó un plan que dividía Palestina en dos Estados, dando a árabes y a judíos una extensión similar de territorio.  En 1948 Israel declaró la independencia y desde entonces no ha habido paz.  Ha habido guerras abiertas en 1948, 1956, 1967, 1973, 1982 y otras intervenciones menores.

En 1993 los acuerdos de Oslo buscaron superar el conflicto mediante la creación de dos Estados independientes, Israel y Palestina. Sin embargo, no llegó la paz, Israel ha continuado arrebatando a los palestinos nuevos territorios, con la entrada de nuevos colonos que los expulsan de sus tierras con violencia.  A estas acciones han respondido las guerrillas palestinas con las intifadas (1987, 2000 y 2017) y otros atentados.

El pasado 7 de octubre el grupo terrorista Hamás atacó en Israel a personas que asistían a un concierto en territorio ocupado por Israel y otros grupos, matando a 1200 personas y secuestrando a 250: un acto terrorista.  En respuesta, Israel declaró una guerra total, con bombardeos masivos e indiscriminados y una invasión militar a Gaza que ha dejado más de 11 mil palestinos muertos, entre ellos 4500 niños y 3000 mujeres. Hubo ataques a personas que escapaban de la violencia, a convoyes de heridos y bloqueos a la ayuda humanitaria.  Además, han suprimido los servicios básicos de agua, alimentos y electricidad.  Estos son actos que claramente violan los derechos humanos y las normas de la guerra.  Israel se muestra en este caso como un “estado terrorista”.

¿Se puede mantener neutralidad entre ambos actores? Ciertamente, no.  De un grupo terrorista se pueden esperar actos como el del 7 de octubre, pero un Estado tiene que regirse por leyes del derecho internacional.  El terrorismo de estado es moralmente más grave y condenable. Netanyahu ha negado un alto el fuego y a lo más puede conceder cortas treguas humanitarias. Se habla de exterminar a los palestinos, de quedarse con su territorio, de tratarlos como animales: esto muestra que estamos ante un auténtico planteamiento genocida.

No se puede confundir al grupo Hamás con el Pueblo Palestino, sin duda hay gente que lo apoya, pero muchos otros son víctimas de sus acciones; tampoco se puede confundir a judíos con los sionistas que proclaman las propuestas de exterminio. En los dos bandos hay fundamentalistas que hacen de su fe un arma de muerte.  El riesgo de una ampliación del conflicto es evidente. Los países se han pronunciado, en su mayoría a favor de Palestina, mientras que Israel cuenta con apoyo irrestricto de Estados Unidos y otros países, como se ha visto en las reuniones de la Organización de las Naciones Unidas - ONU.

¿Tiene solución la crisis? Urge levantar un clamor mundial que obligue a un alto al fuego, a detener la guerra y a la devolución de los rehenes.  A mediano o largo plazo, es importante que desde todo el mundo se reconozca la existencia independiente de dos Estados, como la solución señalada por la ONU desde 1947.

Esta es una propuesta de muy difícil ejecución, porque implica negociar fronteras que acepten ambas partes, acordar un régimen de convivencia para Jerusalén, ciudad santa para las tres religiones: judía, musulmana y cristiana; y establecer al menos durante un tiempo mecanismos con control internacional que garanticen un alto el fuego efectivo.  Sin embargo, sólo así podrá alcanzarse una paz con justicia y respeto de los derechos humanos.

El conflicto palestino no puede resolverse por medios militares, pues traerá más violencia y perpetuará la resistencia, como lo demuestran varios enfrentamientos urbanos similares.  La paz solo puede alcanzarse superando posiciones extremas de ambos lados y creando dos Estados independientes, con apoyo internacional.  Solo de esta forma se evitará la ampliación del conflicto y se alcanzará una paz duradera, con respeto a los derechos humanos y la justicia con los oprimidos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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martes, 7 de noviembre de 2023

carta No. 208: Engrandecer la voz del pueblo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 208 – 29 octubre 2023
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Engrandecer la voz del pueblo

“Escuchar la radio es de alguna manera conectarse uno con otro y hacer comunidad, lleven siempre adelante el barrio, por cada una de las personas, por los chicos, por los abuelos, que Jesús les bendiga y la Virgen los cuide” Papa Francisco.

La radio evolucionó de varias formas en el mundo…en EEUU se afianzó el estilo comercial, en Europa floreció como pública estatal, en América Latina fluyó en una diversidad, a más de los mencionados, como expresión de organizaciones y sectores de la sociedad civil.

La radio en América Latina se eclipsó momentáneamente con la aparición de la televisión y por el tipo de programación que alejó a la audiencia, en este contexto surgen las radios comunitarias, libres e informales, medios alternativos a los monopolios excluyentes de la radio comercial y estatal.

La radio comunitaria considera a sus oyentes como sujetos participantes, actores y protagonistas de su programación.  La comunidad participa en la toma de decisiones sobre la programación, la producción, el funcionamiento y la gestión del medio.  Algo inconcebible en las radios comerciales y estatales.  La responsabilidad y construcción progresiva de contenidos compartidos entre los actores principales y la comunidad de oyentes es su tarea.

Las radios comunitarias se comunican e involucran directamente con la y en la comunidad, promueven la participación ciudadana, no solo en la radio sino también en los procesos culturales, sociales, políticos, ecológicos. Es el medio mejor adaptado a las necesidades del desarrollo social y cultural de los pueblos, debido a su bajo costo y a la participación cívica de voluntarios que apoyan su autogestión.

Las primeras radios comunitarias nacieron simultáneamente en Colombia y EEUU a finales de 1940.  Radio Sutatenza de Colombia (1947) fue una estrategia social para el desarrollo, utilizó medios combinados: la radio comunitaria, las cartillas de alfabetización y la presencia de líderes locales para promover una comunicación interactiva genuina con la comunidad. Este proyecto se multiplicó en diversos países de América Latina.  Grupos étnicos, campesinos, universidades, sindicatos, ONGs, iglesias… potenciaron este tipo de propuesta.  Convirtieron a la radio en un motor de expresión democrática, pluralista.  La programación y producción en lenguas nativas imprimen una perspectiva multicultural que enriquece la comunicación y que la articula a nivel global a través del internet y la vía satélite.

En Ecuador las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, ERPE, fundada por Mons.  Leonidas Proaño en 1962 en Riobamba, irrumpe con una propuesta comunicacional que rompe con lo establecido: sin fines de lucro, de servicio educativo, social y de desarrollo, comprometida con los sectores populares del campo y la ciudad, especialmente con los indígenas. De 1962-1974 alfabetizó a más de 20 mil indígenas y campesinos.

IRFEYAL llega al Ecuador en 1979, bajo la dirección del Padre Pedro Niño sj, desarrolla un proyecto educativo innovador que llega a miles con su propuesta de educación para jóvenes y adultos con el sistema radiofónico.

Radio Latacunga, fundada en 1981 por Mons. José Mario Ruiz Navas, desarrolla una radio comunitaria muy interesante, para el efecto cuenta con 13 cabinas comunitarias en donde los comuneros producían sus programas, exponían sus necesidades, daban a conocer su cultura, sus noticias en su propia lengua.  Por su parte, Radio Sucumbíos, fundada en 1992 por Monseñor Gonzalo López Marañón, integrar a esa provincia y compartir el caminar del pueblo, sus tristezas y alegrías, sus luchas, sus denuncias en la voz de sus protagonistas.  Una radio Integral: popular y comunitaria.

Estas y otras radios comunitarias en el Ecuador han dado y dan la voz a la gente, en donde cada grupo es protagonista, cuenta y comparte su vida, sus voces, su historia, su cultura, su gastronomía, sus noticias, sus reclamos, sus aspiraciones, sin intereses económicos de por medio, sin agendas particulares sino buscando siempre el bien común.  Apoyarlas, sostenerlas y acogerlas fortalece su misión y posiciona sus objetivos.  En la radio comunitaria la voz del pueblo es la que suena y se amplifica a través de sus ondas.  · #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.