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domingo, 30 de noviembre de 2025

carta No. 317: Un poder que sirva a los pobres

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 317 –30 de noviembre de 2025
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   Un poder que sirva a los pobres

"¡No a una economía de la exclusión! ¡Esa economía mata!".

"La opción preferencial por los pobres [...] nos da el impulso a pensar y a diseñar una economía donde las personas, y sobre todo los más pobres, estén en el centro". "No a la inequidad que genera violencia". Papa Francisco.

“Un poder que sirva a los pobres” es un modelo de Estado que se configura junto a los más vulnerables, necesitados y marginados, abrazando la pobreza como un estilo de gobierno. Es una forma de ejercer el poder que contrasta directamente con aquel que utiliza y manipula a los pobres, enfatizando en cambio la solidaridad, la austeridad y el compromiso directo con los desposeídos.

Se compromete con los más vulnerables y los hace su prioridad. No solo planifica y ejecuta proyectos u obras que les permitan salir de la pobreza, sino que se vincula directamente con su realidad y su cultura, recorriendo territorio para conocer sus múltiples necesidades y buscar, juntos, soluciones.

El poder de la pobreza no es un poder acumulado o absoluto, sino la renuncia a él, lo que permite servir mejor a los más necesitados y mantenerse cercano a la gente. Rompe con los privilegios, las canonjías y las prebendas. En ese modelo, las autoridades se convierten en facilitadoras, no en intermediarias que se aprovechan de la confianza ciudadana.

Es también una opción de vida que implica austeridad tanto para los miembros del Gobierno como para el Estado. Se alinea con la misión de servir y trabajar por el bien común, para que impere la justicia social, la equidad y la inclusión. Sirve a los pobres con generosidad y mesura, sin aprovecharse del cargo, sin despilfarrar fondos, sin prestarse a la corrupción ni buscar impunidad.

Este poder sigue el modelo del Buen Samaritano: un gobierno que se inclina a ayudar, cooperar, curar y atender a quienes están sufriendo, a los más necesitados, sin pasar de largo ni hacerse el desentendido.

Este poder en servicio a los pobres contrasta directamente con el “poder que usa a los pobres” para conseguir beneficios personales o de grupo, instrumentalizándolos para obtener y mantener el poder. Ese poder no une ni fortalece, sino que disgrega, polariza y desintegra a la sociedad, mientras los problemas no resueltos se agravan con el tiempo.

El poder pobre se sustenta en una ética social centrada en la justicia, la inclusión y la equidad, buscando transformar estructuras injustas y promover el bien común. Se basa en la dignidad humana y en la fraternidad, extendiéndose también a la protección de la casa común y a la denuncia de las desigualdades e injusticias sociales, tanto económicas como tecnológicas. Su enfoque moral integra el diálogo y la acción para crear una sociedad más justa, siempre priorizando el cuidado del más vulnerable.

Los principios clave de esta ética social, según el papa Francisco, surgen de la misericordia y la caridad como expresiones del amor de Dios que orientan las acciones hacia la vida en común y la integración de los más frágiles; de la justicia social, que exige enfrentar las estructuras que generan pobreza y desigualdad; de la opción preferencial por los pobres, que invita a una Iglesia pobre con y para los pobres; de la dignidad humana y la fraternidad como fuentes de comunión; del cuidado de la creación mediante una ecología integral que protege al ser humano y a la naturaleza reconociendo su interconexión; y del uso de la tecnología al servicio de todos, procurando que no profundice la brecha entre ricos y pobres.

La ética social del papa Francisco no es abstracta: nace de la realidad afectiva y efectiva de los desafíos concretos del mundo, priorizando siempre a las personas sobre la economía, promoviendo la solidaridad y la justicia social.

En este Adviento —tiempo de espera— que hoy comienza, preguntémonos: ¿Qué poder quisiéramos tener? #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 13 de enero de 2024

carta No. 218: Inteligencia Artificial: ¿camino hacia la PAZ?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 218 – 7 enero 2024
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Inteligencia Artificial: ¿camino hacia la PAZ?

“Mi oración al comienzo del nuevo año es que el rápido desarrollo de formas de inteligencia artificial no aumente las ya numerosas desigualdades e injusticias presentes en el mundo, sino que ayude a poner fin a las guerras y los conflictos, y a aliviar tantas formas de sufrimiento que afectan a la familia humana” Papa Francisco Mensaje de Año Nuevo 2024.

El término inteligencia artificial – IA- fue utilizado por primera vez en la conferencia «Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence» de John McCarthy en 1956, en Hanover, Connecticut, New Hampshire, Estados Unidos.

Aunque la mayoría de los ecuatorianos aún no conozcamos todos los aspectos técnicos y las posibilidades positivas y negativas que en sí misma encierra todo el meteórico desarrollo tecnológico relacionado con la “inteligencia artificial”, no hay duda de que representa un mundo que nos terminará por afectar e incidir en nuestras vidas cotidianas.  Es por eso que el papa Francisco dedica su mensaje de Año Nuevo de 2024 a la “Inteligencia Artificial y la Paz”. 

La Inteligencia Artificial es la combinación de algoritmos plateados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que los seres humanos.  Los algoritmos, en informática, son un conjunto de instrucciones sistemáticas y previamente definidas que se utilizan para realizar determinadas tareas.  Los algoritmos otorgan autonomía a la Inteligencia Artificial.  Hablar en plural de “formas de inteligencia” quizás pretenda crear una muralla infranqueable entre estos sistemas y la propia persona humana.

La diversidad de nuestro mundo y de la propia mente humana nunca podrán agotar su inmensa riqueza compuesta no sólo de pensamientos, sino también de sentimientos, memoria, fe, sueños y esperanzas que no podrán ser reducidas a algoritmos y previsiones computarizadas manipulables.

Es evidente que los avances científicos y tecnológicos han ayudado a poner remedio a muchos males que afectaban a la humanidad, y que, igualmente, las nuevas tecnologías de la información, especialmente en la esfera digital, constituyen un mundo de posibilidades que ya entusiasman a empresarios y personas que ejercen varias profesiones.  No es posible negar el extraordinario potencial creativo que se abre para el futuro en campos como la medicina, la educación, agricultura, los servicios…

Sin embargo, estos avances no están exentos de riesgos y amenazas con serias implicaciones para la búsqueda de la justicia y la armonía entre los pueblos.  Es necesario plantearse algunas preguntas urgentes: ¿Cuáles serán las consecuencias, a medio y a largo plazo, de estas tecnologías?  ¿Cómo afectarán en el campo laboral? ¿Qué impacto tendrán sobre la vida de los individuos, de la sociedad, sobre la estabilidad internacional y sobre la paz? ¿Realmente apoyarán la libertad de las personas y de los pueblos o serán herramientas para manipular a la ciudadanía? ¿Instrumentos de paz o nuevas armas para generar muerte en nuestro Ecuador y en otras partes del mundo?

La respuesta está en la dimensión ética que debe regir el uso de estas tecnologías.  No hay que olvidar que sólo son máquinas y herramientas y deben estar al servicio de los seres humanos y no por encima nuestro.  Ya el Papa Francisco en la Laudato si advertía de la necesidad de poner límite al sistema tecnocrático que sólo busca beneficios inmediatos e ilimitados, que ponen en riesgo nuestra casa común y nuestra solidaridad con las generaciones futuras.

Para ello es fundamental que desde el derecho internacional y de los diversos países se establezcan normas vinculantes que regulen el desarrollo, el límite y uso de estas tecnologías en beneficio de toda la comunidad y del conjunto de las naciones, previniendo las malas prácticas.  Este poder no puede dejarse sólo en manos de la iniciativa privada.  Son los valores del bien común los que deben aportar las orientaciones éticas para la producción de formas de inteligencia artificial con base en los derechos humanos fundamentales y en la búsqueda de la justicia y la paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 16 de septiembre de 2023

carta No.202: Ecuador exige una verdadera Justicia

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 202 –17 septiembre 2023
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Ecuador exige una verdadera Justicia

“Para que la función penal no se convierta en un mecanismo cínico e impersonal, necesitamos personas nutridas en formación técnica, pero sobre todo apasionadas por la justicia, conscientes del gran deber que cumplen.  Solo así ninguna norma será un fin en sí misma, sino que todas estarán al servicio de las personas implicadas, ya sean los autores de los delitos o las víctimas que han sido ofendidas.”  Papa Francisco, carta a profesores de Derecho Penal, nov 2022.

¿El Ecuador está desmantelado institucionalmente?  Por las múltiples manifestaciones de decadencia ética y moral, enfrentamientos y desprestigio, deshonestidad y corrupción, entre otras, parece que la institucionalidad del Estado está en caída libre y vertiginosamente rueda hacia el despeñadero de la desidia e indolencia.

El pueblo está hundido en una desilusión desbordante, en que nada cree… de todo duda.  Cada día quienes administran el Estado se empeñan en enviar señales claras, fuertes y concretas de esa descomposición integral.  El sistema judicial está seriamente averiado, descompuesto, politizado, al servicio de intereses particulares que destrozan su equidad. La problemática ética y moral que se derivan de la conflictividad y de la injusticia impiden abruptamente que lleguen soluciones que presenten a los servidores judiciales como operadores neutrales e implacables de la justicia.

Los pronunciamientos de los jueces, difundidos por los medios, en ocasiones demuestran inconsistencias y falencias que ponen en evidencia el deterioro y el descalabro en la que está inmersa la Función Judicial. Muchas veces las decisiones de la Fiscalía o jueces contradicen lo que dictan las leyes o se buscan subterfugios para negarlas.

Realidad que nos está conduciendo a un ‘Estado de barbarie’, donde puede imperar el ‘hacer justicia por cuenta propia’.  Fatalidad letal para la vigencia del Estado de derecho.

En este itinerario es fundamental recuperar los valores humanos y la ética en todos y cada uno de los operadores de justicia, para ello su formación y capacitación en esta línea es determinante, ya que, quieran o no, están sometidos a presiones que muchas veces no solo son ofertas económicas sino también amenazas y chantajes.  El “estar a favor o estar en contra” es un condicionamiento que doblega, en muchos casos, la verticalidad de los jueces, obviamente prefieren proteger sus vidas y la de sus familias.

¿Todavía hay una salida para detener esta degradación institucional del sistema judicial?  Es un camino difícil, pero que se debe emprender para recuperar la confianza ciudadana.  Eso implica desmontar redes de corrupción, desterrar la impunidad, las influencias de politiqueros o grupos de poder, parar los tentáculos del narcotráfico y del crimen organizado.  Una tarea inmensa y nada fácil para iniciarla, sostenerla y culminarla.

“Los expertos en Derecho penal y quienes, en sus diversas tareas, están llamados a desempeñar funciones relacionadas con su aplicación, tienen a su cargo una altísima responsabilidad. Tanto la academia como la judicatura deben tener presente el respeto de la ley, cuyas disposiciones de orden superior constitucional e internacional deben observarse, junto a un deber de conciencia adecuado a la gravedad de las consecuencias.  Más, es menester recordar que la ley por sí sola nunca puede alcanzar los objetivos reales de la función penal.  Muchas veces la doctrina jurídica presenta cierto gnosticismo por no llegar a conducir el poder de la técnica. Tiempo atrás he llamado la atención acerca de los riesgos del idealismo penal y del modo en que «lejos de ser una virtud técnica, contribuye a ocultar los rasgos más autoritarios del ejercicio del poder»" señaló el Papa Francisco en carta a los profesores de Derecho Penal.

Romper el modus operandi del sistema judicial imperante exige recuperar, fortalecer y sostener su institucionalidad, lo que demanda un pacto social amplio, concreto, eficaz, eficiente, viable y ejecutable, donde tanto la ciudadanía como las autoridades de todas las funciones del Estado asumamos que la Función Judicial debe someterse solo al mandato único y exclusivo de las leyes y su espíritu. Si para eso, se requieren nuevas leyes o reformar las existentes, hay que hacerlo sin cálculos ni privilegios para nadie.  Se necesita una justicia equitativa y pronta para todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 2 de septiembre de 2023

carta No.200: Mas Ética para un Ecuador de confianza

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 200 – 27 agosto 2023
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Mas Ética para un Ecuador de confianza

“… el hombre a cada paso que da debe discernir qué decisión tomar.  El discernimiento es esa reflexión de la mente, del corazón que debemos hacer antes de tomar una decisión”.  “El discernimiento es agotador pero indispensable para vivir.  Requiere que me conozca a mí mismo, que sepa lo que es bueno para mí aquí y ahora.”  (Papa Francisco, agosto 2022)

 


La Comisión Justicia y Paz de Ecuador llega la carta No. 200 “Con los ojos fijos en El en la realidad y la fe”.  Gracias a ustedes por acogerla semanalmente, leerla y compartirla.

El objetivo de esta publicación es abrir un espacio de diálogo fecundo, inclusivo y de reflexión comunitaria, desde la realidad y la fe en Jesucristo, que provoque análisis, nuevas reflexiones y discusiones a todos los niveles.  Recogen y plantean temas basados en la realidad social, política, económica, cultural, ambiental del país, de América y del mundo; busca analizarlos desde una visión humanista a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, para que nos lleve a asumir compromisos personales y comunitarios.

En agosto de 2017 iniciamos con la redacción de la carta, en aquel entonces mensual, hasta el 20 de marzo de 2020 (cuatro días después del inicio de la pandemia de la covid 19) en el que se publicó la No. 21. Y desde la carta No. 22, en medio del encierro, intensificamos el discernimiento comunitario y la convertimos en una entrega semanal.

En este tiempo hemos analizado temas como: corrupción, impunidad, politiquería, pobreza, desempleo, educación, salud comunitaria, economía, organización social y gobernabilidad, democracia y partidos políticos... entre otros.

Hace seis años, en la carta No. 1, bajo el título “La corrupción destruye la ética”, denunciamos un agravamiento de las condiciones de vida de los ecuatorianos.  La corrupción, lacra de vieja data en nuestra sociedad, al menos en sus montos, arrasaban caudales inmensos de dinero e iban invadiendo espacios públicos y privados nunca imaginados.  Al mismo tiempo veíamos que llegaba a una inmensa deuda nacional, con alarmantes montos globales, que significaban, aproximadamente, una deuda de tres mil doscientos dólares (US$ 3200) que correspondían pagar a cada ecuatoriano.  Al mismo tiempo se constataban las necesidades vitales insatisfechas en amplios sectores poblacionales, una grave situación económica-laboral y de desempleo, así como problemas por una escasa inversión.  Esa realidad del país que hoy por hoy, en vez de mejorar se ha deteriorado hasta llegar a niveles imprevisibles.

Subrayamos, en aquel momento, las palabras el Papa Francisco al dice que “la hipocresía es lenguaje de los corruptos” y “la corrupción es la peor plaga social, porque genera gravísimos problemas y crímenes que implican a todos”.  A nivel general, ninguna institución cuenta con la confianza ciudadana, de todo se duda y está bajo sospecha.  También hemos perdido la aparente paz en la que vivíamos, pues ahora pulula la violencia y la inseguridad, impera el crimen organizado, el narcotráfico, la narcopolítica, la impunidad... cada vez experimentamos con más fuerza el miedo y la desesperación.

Creemos que para enfrentar la corrupción que nos carcome y consume, hay que recuperar la ética, y esta tarea debe comenzar en cada familia, en la escuela, el trabajo, en las actividades comerciales y en el ejercicio de las profesiones a nivel personal y corporativo.

Para ello es menester: - Cultivar una ética personal desde la dignidad de la persona humana que sostenga y oriente un desempeño apegado a los principios éticos. - Recuperar y vivir cotidianamente los valores fundamentales del amor, la confianza, la reciprocidad, la convivencia, el perdón y el reencuentro.  - Edificar un tejido social sólido, cimentado en valores humanos, tales como: transparencia, confianza, solidaridad, inclusión e integridad, para generar un proceso de construcción de una sociedad humana, justa, equitativa, solidaria e integral vinculada a la opción preferencial por los pobres.

A través de nuestra carta semanal “Con los ojos fijos en Él en la realidad y la fe” seguiremos en esta tarea de discernimiento comunitario, para juntos construir un Ecuador de confianza y esperanza para nosotros y para nuestros hijos.

Necesitamos más ética en todas las actividades personales y sociales para recuperar nuestro país y enrumbarlo por caminos de paz y justicia.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 7 de agosto de 2022

carta No.144: Partidos políticos vacíos de democracia

 

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 144– 7 de agosto 2022

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Partidos políticos vacíos de democracia

“… vivir el encuentro político como un encuentro fraterno, especialmente con aquellos que están menos de acuerdo con nosotros. La política es también reflexión, es decir, formulación de un proyecto común… la política es acción, y no un mero espacio "de debate e intercambio". Por lo tanto, es necesario que los mismos conduzcan a un “compromiso concreto”. La política es 'la forma más elevada de caridad'” (Papa Francisco, mayo 2022).

La Democracia pretende que las decisiones políticas se tomen en beneficio de las mayorías que eligen a sus mandatarios. Sin embargo, en Ecuador como también en otros países, gobiernos inclusive elegidos legalmente, concentran el poder en un pequeño grupo social que favorece sus propios intereses, en perjuicio de la mayoría de la población. Y esto se da en gobiernos de derechas como de izquierdas.

Los grandes sectores e intereses sociales deben ser representados por los partidos políticos, que con distintas visiones sobre la realidad aplican las políticas y acciones necesarias para lograr el país propuesto en su plan de gobierno. Partidos que conscientes de las necesidades populares y con soluciones eficaces y factibles para esos problemas, deben proponer candidatos coherentes, sin rabo de paja y con la capacidad necesaria para el cargo.

La Democracia permite que la opinión del pueblo se oiga en los estamentos de poder, razón por la cual se requiere de partidos políticos sólidos, coherentes, transparentes y representativos. Ecuador, como otros países de América Latina, va perdiendo el sentido de la Democracia, expresado, entre otras manifestaciones, en la degradación de sus partidos políticos: la gran mayoría son inestables, dependientes de un caudillo, huérfanos de una militancia activa, sin formulaciones ideológicas claras y consistentes, carentes de representatividad y legitimidad y muy dispersos, que buscan alcanzar alguna dignidad eleccionaria para desde ahí gestionar sus propios intereses y ambiciones.

Las crisis económicas, la exclusión social y la corrupción, generadas y alimentadas por los partidos y movimientos políticos, los han desprestigiado inmensamente. El pueblo ha dejado de creer y confiar en su acción.  Hoy son estructuras atomizadas, caudillistas, poco representativas, frecuentemente sumergidas en corrupción, que a menudo arriendan o compran candidaturas en tiempos electorales.  La Democracia ha dejado de funcionar y la política ha perdido prestigio y representatividad. La práctica política ha sido desplazada por una enfermiza politiquería.

Para las próximas elecciones seccionales (febrero 2023) se cuentan por cientos, y las candidaturas por miles, con frecuencia poco calificadas y menos reconocidas por su coherencia cívica y de servicio a la sociedad. Cuando son elegidos, representan fracciones mínimas del electorado, debido a la gran dispersión electoral existente, por lo que tienen una débil legitimidad.

Una de las mayores amenazas a la supervivencia del Estado y de las instituciones públicas es una Democracia vacía de ciudadanía, evidenciada en un sistema decadente y carente de representatividad, que implementa mecanismos clientelares proclives a la corrupción y que frustra las legítimas demandas populares. La inestabilidad política, la inseguridad y el malestar ciudadano son una mera fachada que esconde un vacío social.

La responsabilidad política y el empoderamiento poblacional en la gestión de su destino es condición histórica para la supervivencia institucional y el logro del bien común.

El restablecimiento de un sistema ético sólido y representativo de los partidos es una necesidad histórica e ineludible por lo que, aunque su construcción puede tomar tiempo, deberíamos mancomunadamente y como resultante de un pacto social, reformular la Ley de Partidos Políticos y el Código de la Democracia. Decir basta a una farsa derivada de una malsana politiquería que sacrifica al quehacer político. La auténtica política propende el bien común y dignifica a sus actores, creando las condiciones para el desarrollo integral de los pueblos.    ·  #ComuniquemosEsperanza


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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 23 de enero de 2022

Carta No. 116: La Paz es Trabajo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 116– 23 de enero 2022

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La Paz es Trabajo

"El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. El trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.”
(Papa Francisco - 55 Jornada Mundial de la Paz, enero 2022).



El Ecuador al igual que muchos países está sumergido en una profunda crisis socioeconómica. La crisis social, reflejada en la pobreza y sus derivaciones y cuyo origen se ubica en la mala distribución de la riqueza, el mal manejo económico y la corrupción a todo nivel, deterioran aceleradamente la calidad de vida de los ecuatorianos que se traduce en intranquilidad, injusticia, violencia, sin visos de cambio en el corto y mediano plazo.

Antes del covid-19 la falta de trabajo ya era un inmenso problema, solo el 38% de la población en edad de trabajar tenía un empleo adecuado (3,15 millones); con la pandemia se complicó, llegando a bajar hasta el 28% (2,32 millones) y no se ha recuperado. Hasta noviembre de 2021 esta tasa era del 33,7% (2,85 millones), es decir que solo 1 de cada 3 personas tiene un trabajo seguro, 24% son subempleados, 26% tienen algún tipo de trabajo y 10% no tienen empleo remunerado, aunque según las cifras solo el 4,4% es desempleado. En el sector rural esta es aún más grave y complicada. Esta realidad refleja un gran deterioro que bajo ninguna consideración garantiza condiciones de vida digna y respeto a los derechos fundamentales del trabajador. Durante la pandemia muchas empresas cerraron y liquidaron a sus trabajadores con cantidades irrisorias. Quienes tienen trabajo viven en medio de la ansiedad y desesperación porque el salario no les alcanza para satisfacer sus necesidades básica y los que están en el subempleo y desempleo, la mayoría, simplemente buscan alguna estrategia de sobrevivencia.

"El mundo del trabajo se ha visto agravado por la pandemia del covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchas personas que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política... Asimismo, los jóvenes que se asoman al mercado profesional y los adultos que han caído en la desocupación, afrontan actualmente perspectivas dramáticas", expresa el Papa Francisco.

"El impacto de la crisis sobre la economía informal, que a menudo afecta a los trabajadores migrantes, ha sido particularmente devastador. A muchos de ellos las leyes nacionales no los reconocen, es como si no existieran. Ellos y sus familias viven en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud y privados de un sistema de asistencia social que los proteja"... continúa diciendo Francisco.

La respuesta a esta situación sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno, porque "el trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad". Es importante retomar la humanización del trabajo frente a la máquina, invento útil pero muchas veces perjudicial y nocivo. Es imperativo concientizar la necesidad del trabajo, como parte inherente a la vida de las personas y su realización personal.

Entonces, es un desafío inmenso y urgente promover condiciones laborales, legales, éticas y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación y profundizar en la responsabilidad social: gobierno, empresarios y ciudadanos, para encontrar mejores días para la humanidad y construir la paz.  Ojalá todo esto se plasme en una Ley Laboral en que en el centro esté el ser humano y no el capital.

Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones, promover e inventar soluciones reales que beneficien a los más pobres y vulnerables, para que todo ser humano en edad laboral tenga la oportunidad de contribuir con su trabajo al bienestar de la familia y al desarrollo de la sociedad.  Debemos comprometernos, como país, a crear fuentes de trabajo dignas, solo así crearemos justicia y paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

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"Entonces, es un desafío inmenso y urgente promover condiciones laborales, legales, éticas y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación y profundizar en la responsabilidad social: gobierno, empresarios y ciudadanos, para encontrar mejores días para la humanidad y construir la paz."  Carta No.116 – Comisión Justicia y Paz

domingo, 31 de enero de 2021

Carta No. 65: Nuestro voto decide el presente y futuro del país

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 65 – 31 de enero 2021

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Nuestro voto decide 
el presente y futuro del país

 “De que la elección sea buena o mala depende la prosperidad o la decadencia, la salud o la perpetua enfermedad del Estado. Hay, pues, que tomar conciencia plena de la responsabilidad que tenemos de intervenir bien en esos comicios”. Cardenal Pablo Muñoz Vega, 1978.

Nuestra responsabilidad ética y cívica es elegir bien. El domingo 7 de febrero escogeremos a las nuevas autoridades del país.  Como lo advirtió, hace más de cuatro décadas, el Cardenal Muñoz Vega, está en nuestras manos elegir la salud del Estado o condenarlo a la enfermedad que se traduce en pobreza, atraso, subdesarrollo, corrupción, impunidad.

La campaña electoral ha estado llena de cuantiosas ofertas. Los 16 binomios nos han ofrecido: dinero, rebaja de impuestos, eliminación del examen de ingreso a las universidades, creación de miles de puestos de trabajo, exportación de agua, minería inversa para sacar oro de los celulares, vacunación masiva contra el covid 19, aumento de las penas judiciales, inclusive restaurando la pena de muerte, incremento de salario básico.  ¡Promesas! pero ninguno dice ¿cómo lo va a hacer ni cómo va a financiar lo prometido?

Nuestra actitud crítica y de acción ciudadana consciente y responsable, debe llevarnos a un análisis de los ofrecimientos y ver si son posibles de ejecutar, a discernir sobre su validez y eficacia en las actuales condiciones del país, entonces, separaremos el trigo de la cizaña, lo real de lo demagógico, lo posible de ejecutarse de lo imposible; lo que es discurso populista engañoso de lo que es propuesta y compromiso responsable.  Solo así nos daremos cuenta quien dice la verdad y quien engaña.

Los candidatos serios deben decir el ‘cómo’, el ‘de dónde’ sacarán los recursos para solventar las ‘maravillas que nos prometen’, sabiendo que el Estado está al borde de la quiebra. Al eliminar impuestos ¿cómo se financiará el presupuesto del Estado? ¿Cómo, en dónde y con qué financiamiento van a crearse los nuevos empleos? Y que no nos digan que todo se hará gracias al endeudamiento externo. El crédito internacional es usualmente usurero, tenga el origen que sea, capitalista o socialista, su motivación es la misma, el lucro y aprovechamiento del débil.

Sobre la Asamblea Nacional, es necesario tener presente que sus exclusivas tareas son legislar y fiscalizar. Los legisladores tienen prohibición legal de ocuparse de la obra pública; cualquier oferta en ese sentido es falsa y debe ser rechazada.  Es triste mirar como la actual Asamblea apenas tiene el 2% de aceptación por su pésima gestión y además un gran número de ellos están procesados judicialmente.

Debemos escoger personas con capacidad para desempeñarse eficazmente en lo que les corresponde. Que tengan valores éticos y cívicos, que sean honestos y capaces de actuar más allá de sus intereses y de los grupos que representan.

Nuestro pueblo tiene raíces profundamente humanistas que afirman la dignidad y los derechos de la persona, la necesidad de reconstruir ‘la unidad espiritual, moral, jurídica y económica de la familia’, valora y defiende la vida, el trabajo, la justicia social, la protección y cuidado de la ‘casa común’ y la ‘madre naturaleza’.

Justicia y Paz invita a discernir el voto, a hacerlo responsablemente, para defender la verdad, el derecho, la justicia, la libertad.  No lo olvide: ¡nuestro voto decide el futuro del país… de todos! ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.