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domingo, 17 de julio de 2022

carta No.141: Diálogo que escuche, entienda y decida

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 141– 17 de julio 2022

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Diálogo que escuche, entienda y decida

“La discusión pública, si verdaderamente da espacio a todos y no manipula ni esconde información, es un permanente estímulo que permite alcanzar más adecuadamente la verdad, o al menos expresarla mejor, impide que los diversos sectores se instalen cómodos y autosuficientes en su modo de ver las cosas y en sus intereses limitados.  Pensemos que «las diferencias son creativas, crean tensión y en la resolución de una tensión está el progreso de la humanidad” Papa Francisco (Fratelli Tutti 203).

Vivimos un momento sociopolítico histórico. Después de la firma del “Acta de Paz” entre las Organizaciones Indígenas y el Gobierno Nacional, que devolvió tranquilidad temporal al país, se establecieron mesas temáticas para dialogar y llegar a acuerdos alrededor de los diez temas propuestos por los indígenas para el país y que fueron aceptados por el gobierno del presidente Lasso.

Durante el paro, desde diferentes sectores se demandó con fuerza la necesidad de un diálogo vivo, dinámico, sincero, oportuno, transparente y efectivo, como manifestamos en cartas anteriores (Nos. 139 y 140), con varias recomendaciones para que en las negociaciones se siga una metodología que dé los resultados esperados en los 90 días acordados para resolver los temas planteados.

El proceso para un diálogo auténtico que se aplica desde hace muchos años en los ámbitos comunitarios, organizativos y eclesiales es el: “ver, juzgar y actuar”. Que también podemos entenderlo como: escuchar, entender y decidir.

Una escucha atenta y activa exige voluntad, clara intención, apertura y disposición de las partes para “atender y enterarse”. La verdadera escucha da la oportunidad de conocer las situaciones o problemas reales, los informes o referencias, la interpretación sobre las causas y efectos, los sufrimientos y las preocupaciones de los otros. Escuchar permite conocer nuevas perspectivas, diferentes puntos de vista, ciertas posturas o intereses del distinto, visualizar la disposición de las partes para buscar el bien común.  Escuchar alivia y libera de tensiones y de prejuicios, y lleva a una comprensión global y ecuánime.

Después de escuchar hay que entender, a través de fundamentar y discernir sobre lo expuesto por cada parte, argumentado con razones y datos concretos, los pros y los contras de cada situación dialogada, las experiencias exitosas del pasado, el aquí y ahora y las proyecciones para el futuro, que permitirán vislumbrar de manera conjunta objetivos comunes, propuestas viables, soluciones reales, acciones concretas y políticas a ejecutarse. Hay que buscar la verdad, distinguir lo justo de lo injusto, lo esencial de lo secundario, para lo cual se requieren espacios de reflexión serios, de estudios profundos y verificables sobre los planteamientos hechos, para lo que es preciso la participación de asesores entendidos y/o técnicos expertos.

Analizados y consensuados los diferentes aspectos de los asuntos propuestos, llega el tiempo de decidir: este momento debe ser fruto de la participación y corresponsabilidad de quienes buscan y quieren alcanzar los propósitos comunes, metas o acuerdos orientados al mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres y vulnerables, y alcanzar el bien común para todos.

Las decisiones deben tomarse valorando y justipreciando la factibilidad, la oportunidad, el costo social, político, económico y la efectividad de las políticas, resoluciones y acciones que se proponen llevar adelante.  Las decisiones están ligadas también a un juicio ético por lo cual se requiere honestidad intelectual, creatividad, valentía, coherencia y hasta audacia.

En esta hora de definiciones para el futuro de la convivencia pacífica, la toma de decisiones en favor de los sectores marginados y olvidados es trascendental por lo que debe estar acompañada, desde todos los sectores, con una mirada de solidaridad, optimismo, esperanza, evitando la crítica destructiva, la confrontación e interferencia gratuita, la difusión de noticias falsas o atentatorias al diálogo. Nos jugamos un momento histórico y trascendente para el futuro del país.  Que este diálogo que busca escuchar, entender y decidir, nos permita descubrir y aceptar que todos somos ecuatorianos y que merecemos una vida justa y en paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Descarga esta carta en Pdf 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 18 de junio de 2022

Carta enviada al Presidente Guillermo Lasso

 


La Comisión Ecuatoriana de Justicia y Paz envió este viernes 17 de junio, una carta al Presidente de la República del Ecuador, Guillermo Lasso con la sugerencia de algunas acciones que el Ejecutivo puede implementar.





sábado, 24 de abril de 2021

Carta No. 77: ¡Por una Minga Nacional!

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 77 – 25 de abril 2021

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¡Por una Minga Nacional!

Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva (Papa Francisco, Laudato si', 14).

Vivimos de escándalo en escándalo.  Nos oponemos por oponernos.  Somos campeones para la crítica, sin presentar propuestas ni alternativas. Sacamos nuestra capacidad de crítica y ataque hacia cualquier persona, proyecto o idea, buscando su descrédito y que la opinión pública se focalice en su contra.

Los desafueros de ciertos personajes e instituciones, la corrupción más descarada y generalizada, la falta de credibilidad, entre otras, son causas valederas de nuestro negativismo. Pero a pesar de estas trabas y contra todo pronóstico, surgen propuestas y acciones encaminadas a enfrentar los problemas que nos han sumido en la peor crisis social, política, económica, sanitaria, educativa y ética.

En este escenario, es muy complicado alcanzar acuerdos nacionales, diálogos abiertos y desprendidos, así como lograr detectar propuestas colectivas que construyan e implementen programas que atiendan lo más urgente. Pensemos en una Minga Nacional que nos encamine a un mejor futuro, que trabaje desde la diversidad por la unidad para construir, cuidar y cultivar colectivamente: paz, justicia, salud, honradez, estabilidad financiera, seguridad climática y ciudadana, cuidado de la naturaleza, generación y conservación del empleo, atención prioritaria a los más vulnerables, un plan de vacunación que llegue a todos sin excluir a ningún grupo social ni persona.

Es imprescindible un gran diálogo nacional que sea amplio, honesto y profundo que incluya a todas las organizaciones de la sociedad civil como partidos y movimientos políticos, academia, minorías étnicas, sector productivo -trabajadores y empresarios-, desempleados, campesinos, comunidades religiosas, maestros, jóvenes, organizaciones femeninas y todos quienes tengan algo que decir y algo que aportar. Diálogos abiertos y sin tapujos que identifiquen y determinen sus necesidades, prioridades y anhelos.  Esa producción colectiva determinará los senderos a seguir para salir de la postración en la que estamos sumidos.

Escuchar a los otros, reconocer sus planteamientos, estar dispuestos a modificar nuestros objetivos y trayectorias, reconocer y enmendar errores, todo esto implica, poner la Patria por delante y dejar en último plano los intereses personales y de grupo o gremio. Tarea nada fácil pero no imposible.

Abramos las puertas, tendamos puentes para identificar y construir mínimos comunes que, con actitudes y acciones éticas y honestas, permitirán alcanzar acuerdos reales. Hay que dejar al margen las prebendas y las negociaciones mezquinas que buscan cuotas de poder a cambio de colaboraciones espurias.

Vivimos un momento especial. Llamamos al encuentro, a juntarnos, a renunciar a nuestras obsesiones, a deponer extremismos, a desterrar la corrupción, a exigir justicia para todos, a sembrar solidaridad y equidad, a compartir para crecer. Nadie puede quedarse rezagado. Debemos poner en marcha una combinación virtuosa de políticas sociales, económicas, ambientales, que con tecnología y ética nos lleven hacia el desarrollo integral en los términos que nos enseñaba san Pablo VI “de todo el hombre y de todos los hombres”, lo que se traducirá en un futuro digno para todos porque “La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Laudato si', 13).  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.