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domingo, 14 de abril de 2024

carta No. 232: Polarización sin sentido

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 232 – 14 de abril 2024
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Polarización sin sentido

“El diálogo, por su parte, debe ser el alma de la comunidad internacional... Existe el riesgo de una “monadología” y de la fragmentación en clubes que sólo admiten a los Estados considerados ideológicamente afines. Incluso aquellos organismos, hasta ahora eficaces, centrados en el bien común y en cuestiones técnicas, corren el riesgo de paralizarse debido a polarizaciones ideológicas al ser instrumentalizados por algunos Estados…El camino hacia la paz pasa por el diálogo político y social”. (Papa Francisco al Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede, 8 de enero 2024).

Ecuador y México establecieron relaciones diplomáticas en 1837, bilateralismo que se ha desarrollado, desde entonces, de manera fraternal y amistosa. En la actualidad comparten un gran problema: el narcotráfico, delito vinculado con el incremento de la violencia y que salpica las estructuras políticas, económicas y sociales de ambos países.

El 17 de diciembre de 2023, Jorge Glas, exvicepresidente del Ecuador, ya con una sentencia judicial ejecutoriada, ingresa a la embajada de México en Quito. Los primeros días de abril de 2024, el presidente Mexicano Andrés López Obrador hace declaraciones polémicas sobre asuntos de política interna de Ecuador, tras lo cual el gobierno del presidente Daniel Noboa declara a la Embajadora Mexicana “persona non grata”, solicitándole abandonar el país. México responde otorgando asilo político a Glas. Ante el supuesto riesgo inminente de fuga de Glas, la policía y las Fuerzas Armadas ecuatorianas irrumpen, sin permiso, en la Embajada Mexicana para detenerlo, contraviniendo el artículo 22 la Convención de Viena de 1961 sobre la inviolabilidad de una misión diplomática. México inmediatamente “rompe relaciones diplomáticas con Ecuador”.

Esto acontecimiento generó reacciones diversas. La mayor parte de las naciones apoyan a México; incluso la OEA y la Unión Europea condenan la invasión a la embajada. Otros países mantienen una posición ambigua y unos pocos respaldan a Ecuador, con matices. Estas reacciones se dan en un escenario político interno que mantiene el binarismo correísmo-anticorreísmo, y a nivel internacional con una realidad que no define si la soberanía nacional es un elemento ordenador de las relaciones internacionales.

No es justificable ante ninguna circunstancia la irrupción en la Embajada mexicana, pero tampoco que dicha embajada se haya convertido en refugio de alguien con sentencia ejecutoriada, requerido por la justicia ecuatoriana, conforme establece la Convención de Caracas de 1954 (art. 3 y 4). Un error no puede ser enmendado por otro error. Hay faltas compartidas por ambos presidentes al tomar acciones unilaterales sin profundizar en el diálogo y que desembocaron en un conflicto diplomático de connotación internacional. México procedió mal al dar asilo a un sentenciado y la acción del Gobierno ecuatoriano fracturó la inviolabilidad de la embajada. Reacciones viscerales que obstruyeron cualquier posibilidad de diálogo para encontrar salidas a un impasse que llevaba varios meses y se hace más complejo resolverlo.

La sensatez y la mesura desaparecieron como camino para encontrar salida al problema ya que, les asistían razones poderosas para sostener su proceder, queriendo ambos imponerse. Ningún gobierno reconoció que podían resolver sus diferencias sin llegar a extremos. Esta crisis ha alcanzado alta notoriedad a nivel nacional e internacional. Procedieron al margen del marco jurídico internacional.

Hay límites éticos en la acción diplomática, cuyas normas y derecho deben propiciar el diálogo y la protección de los más débiles, otorgando asilo a personas que realmente lo necesiten, ya sea por persecución política, étnica, y/o religiosa.

Una sede diplomática no puede ni debe convertirse en refugio de delincuentes sentenciados y tampoco ser invadida por más argumentos que tenga un país para hacerlo. La política internacional debería ser un componente importante del gobierno, para que su actuar no caiga en el vaivén de los intereses coyunturales de uno u otro sector. Se debe actuar racionalmente, asumiendo que una situación de esta índole jamás debió suceder y para ello se requiere que cada institución cumpla con sus competencias de manera responsable para evitar que las ideologías nublen la objetividad y el cumplimiento cabal de la ley.  •  #ComuniquemosEsperanza

 


Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

domingo, 23 de octubre de 2022

carta No.155: El diálogo supera lo que nos divide

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 155– 23 de octubre 2022

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El diálogo supera lo que nos divide

“El camino hacia la paz no implica homogeneizar la sociedad, pero sí nos permite trabajar juntos.  Puede unir a muchos en pos de búsquedas comunes donde todos ganan.  Frente a un determinado objetivo común, se podrán aportar diferentes propuestas técnicas, distintas experiencias, y trabajar por el bien común.  Es necesario tratar de identificar bien los problemas que atraviesa una sociedad para aceptar que existen diferentes maneras de mirar las dificultades y de resolverlas” Papa Francisco, 2020, Fratelli Tutti, 228.

En las negociaciones entre las organizaciones indígenas y el gobierno se encontraron culturas diferentes, con situaciones socioeconómicas abismalmente contrarias, en donde la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), por pedido directo de las partes, actuó como mediadora de esta histórica gesta basada en el diálogo, en donde se reconoció que se puede rescatar lo esencial, superando los prejuicios generados por las movilizaciones de octubre de 2019 y junio de 2022, que exigen atención a la situación de abandono en que viven los pueblos indígenas y marginales urbanos.

La mediación de la CEE en todo el proceso fue vital para que se desarrollen las negociaciones de manera eficaz.  No solo proporcionó el espacio físico, sino que su respaldo ético y moral permitió que sea abierto, frontal, sincero, honesto, transparente, sin aspavientos ni cálculos politiqueros ni protagonismos fatuos.

También jugaron un papel preponderante las universidades: Católica, Salesiana y Central al poner al servicio de este diálogo a sus mejores docentes, que con conocimiento y sabiduría encaminaron metodológicamente las diferentes mesas de trabajo, facilitando todo el proceso en medio de la pluralidad de visiones y la complejidad que implicaba encontrar acuerdos.

Un “Diálogo con resultados” fue el desafío planteado y que había que conseguirlo en 90 días.  Desde luego que hubo fricciones y desencuentros, por decir lo menos, a veces parecía que se estancaban y se veía muy complicado encontrar acuerdos como en el caso de los subsidios a los combustibles. Sin embargo, pese a que, en ciertos momentos, se agotaban todos los esfuerzos para proseguir, la voluntad y la decisión política de las partes para encontrar los puentes que permitan unir las visiones opuestas, permitieron zanjar muchos obstáculos y llegar a acuerdos y a desacuerdos.

Este diálogo se convirtió en una escuela de aprendizaje, no solo para las partes involucradas, sino para todos los ecuatorianos, por este medio, se puede construir país, se vencen intereses personales o partidistas, se antepone el bien común, es así que se pueden conocer y reconocer las posibilidades y limitaciones que tienen los sectores populares y el gobierno, además ha permitido adentrarse en realidades que eran desconocidas e ignoradas por los sectores en ‘conflicto’.

Al parecer de algunos, los resultados de este diálogo: los acuerdos y desacuerdos conseguidos benefician solo a los indígenas, es pertinente señalar que favorecerá a toda la población ecuatoriana, inclusive al mismo gobierno, al convertirse en su agenda de trabajo, que debe, sin dilaciones, llevarla a la práctica y hacerla realidad; de allí la importancia del seguimiento y de la evaluación del avance de cada uno de los 208 acuerdos logrados en las 10 mesas de trabajo y en buscar los caminos para que los desacuerdos se conviertan en acuerdos.

“El esfuerzo duro por superar lo que nos divide sin perder la identidad de cada uno, supone que en todos permanezca vivo un básico sentimiento de pertenencia.  Porque «nuestra sociedad gana cuando cada persona, cada grupo social, se siente verdaderamente en casa.  En una familia, los padres, los abuelos, los hijos son de casa; ninguno está excluido.  Si uno tiene una dificultad, incluso grave, aunque se la haya buscado él, los demás acuden en su ayuda, lo apoyan; su dolor es de todos.  […]” propone el Papa Francisco en la Fratelli Tutti (230), para aunar esfuerzos y encontrar la unidad en medio de la diversidad y de esta manera superar adversidades y encontrar acuerdo que permitan construir un país próspero y solidario, además de justo y en paz.   ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 17 de julio de 2022

carta No.141: Diálogo que escuche, entienda y decida

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 141– 17 de julio 2022

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Diálogo que escuche, entienda y decida

“La discusión pública, si verdaderamente da espacio a todos y no manipula ni esconde información, es un permanente estímulo que permite alcanzar más adecuadamente la verdad, o al menos expresarla mejor, impide que los diversos sectores se instalen cómodos y autosuficientes en su modo de ver las cosas y en sus intereses limitados.  Pensemos que «las diferencias son creativas, crean tensión y en la resolución de una tensión está el progreso de la humanidad” Papa Francisco (Fratelli Tutti 203).

Vivimos un momento sociopolítico histórico. Después de la firma del “Acta de Paz” entre las Organizaciones Indígenas y el Gobierno Nacional, que devolvió tranquilidad temporal al país, se establecieron mesas temáticas para dialogar y llegar a acuerdos alrededor de los diez temas propuestos por los indígenas para el país y que fueron aceptados por el gobierno del presidente Lasso.

Durante el paro, desde diferentes sectores se demandó con fuerza la necesidad de un diálogo vivo, dinámico, sincero, oportuno, transparente y efectivo, como manifestamos en cartas anteriores (Nos. 139 y 140), con varias recomendaciones para que en las negociaciones se siga una metodología que dé los resultados esperados en los 90 días acordados para resolver los temas planteados.

El proceso para un diálogo auténtico que se aplica desde hace muchos años en los ámbitos comunitarios, organizativos y eclesiales es el: “ver, juzgar y actuar”. Que también podemos entenderlo como: escuchar, entender y decidir.

Una escucha atenta y activa exige voluntad, clara intención, apertura y disposición de las partes para “atender y enterarse”. La verdadera escucha da la oportunidad de conocer las situaciones o problemas reales, los informes o referencias, la interpretación sobre las causas y efectos, los sufrimientos y las preocupaciones de los otros. Escuchar permite conocer nuevas perspectivas, diferentes puntos de vista, ciertas posturas o intereses del distinto, visualizar la disposición de las partes para buscar el bien común.  Escuchar alivia y libera de tensiones y de prejuicios, y lleva a una comprensión global y ecuánime.

Después de escuchar hay que entender, a través de fundamentar y discernir sobre lo expuesto por cada parte, argumentado con razones y datos concretos, los pros y los contras de cada situación dialogada, las experiencias exitosas del pasado, el aquí y ahora y las proyecciones para el futuro, que permitirán vislumbrar de manera conjunta objetivos comunes, propuestas viables, soluciones reales, acciones concretas y políticas a ejecutarse. Hay que buscar la verdad, distinguir lo justo de lo injusto, lo esencial de lo secundario, para lo cual se requieren espacios de reflexión serios, de estudios profundos y verificables sobre los planteamientos hechos, para lo que es preciso la participación de asesores entendidos y/o técnicos expertos.

Analizados y consensuados los diferentes aspectos de los asuntos propuestos, llega el tiempo de decidir: este momento debe ser fruto de la participación y corresponsabilidad de quienes buscan y quieren alcanzar los propósitos comunes, metas o acuerdos orientados al mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres y vulnerables, y alcanzar el bien común para todos.

Las decisiones deben tomarse valorando y justipreciando la factibilidad, la oportunidad, el costo social, político, económico y la efectividad de las políticas, resoluciones y acciones que se proponen llevar adelante.  Las decisiones están ligadas también a un juicio ético por lo cual se requiere honestidad intelectual, creatividad, valentía, coherencia y hasta audacia.

En esta hora de definiciones para el futuro de la convivencia pacífica, la toma de decisiones en favor de los sectores marginados y olvidados es trascendental por lo que debe estar acompañada, desde todos los sectores, con una mirada de solidaridad, optimismo, esperanza, evitando la crítica destructiva, la confrontación e interferencia gratuita, la difusión de noticias falsas o atentatorias al diálogo. Nos jugamos un momento histórico y trascendente para el futuro del país.  Que este diálogo que busca escuchar, entender y decidir, nos permita descubrir y aceptar que todos somos ecuatorianos y que merecemos una vida justa y en paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 3 de julio de 2022

Carta No. 139: El diálogo construye la paz

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 139– 3 de julio 2022

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El diálogo construye la paz

“De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo” 1ª. Corintios, 12, 12.


El paro terminó el 30 de junio y gracias al diálogo se logró superar una protesta social de 18 días.  Recuperamos la paz y esperamos un proceso de reconciliación nacional.

En toda sociedad democrática es normal que haya divergencias y conflictos. El tema es cómo enfrentarlos y resolverlos, y si a los que disienten se les trata como adversarios o enemigos. Con el adversario se puede dialogar para converger en acuerdos; al enemigo, por el contrario, hay que destruirlo, porque nos amenaza.

En unos pocos sectores de la sociedad se construyó un enemigo y resurgió el racismo -que creíamos superado-, contra los indígenas. De igual manera, de la otra parte, se dieron algunas actitudes intransigentes.

Durante el paro salió a flote el ‘lado oscuro’ de la sociedad e impidió que reconozcamos y valoremos las diferencias culturales que nacen de la diversidad del pueblo ecuatoriano. Hay una ruptura social: amplios sectores viven en una situación de pobreza, marginación y exclusión. La falta de medios para una vida digna, ausencia de empleo, crisis de los servicios públicos de salud, educación e inseguridad...  son las raíces de las reivindicaciones de las movilizaciones y del ejercicio del derecho a la resistencia.  La falta de una respuesta oportuna del gobierno, ante las propuestas de los indígenas, generó el paro y los consecuentes hechos de violencia y muerte, así como graves pérdidas económicas y la degradación de la paz social.

Repetidamente diferentes sectores llamaron al diálogo porque se estaba estrangulando el tejido social, pero en las partes faltaba predisposición y convencimiento de su efectividad. Sin embargo, sabíamos que el diálogo es el único camino y mecanismo para recuperar la paz. De alguna manera los indígenas y el gobierno oyeron ese clamor popular y dejando a un lado sus posiciones se sentaron en una mesa después varios días de confrontación.

Que se hayan sentado a dialogar indígenas y gobierno ya fue un gran paso. Allí se trató de escuchar, entender y comprender las razones y posturas de cada uno, de alguna manera se generó empatía y sobre todo se notó la voluntad firme para establecer acuerdos comunes con base a consensos. Ventajosamente los actores dejaron a un lado la percepción de que era un conflicto entre buenos y malos y que había que resolverlo como una guerra donde hay vencedores y vencidos.

La acción de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, como mediadora, escuchando y evaluando las razones propuestas por las partes, alcanzó consensos con los que elaboró el “Acta de la Paz”, que permitió destrabar el estancamiento. Luego de las últimas observaciones de las organizaciones indígenas y aceptadas por el gobierno, se logró el acuerdo que permitió firmar el documento final y terminar con el paro.

En esa acta se consignaron alternativas y políticas públicas de Estado, que deben ser permanentes para reducir y terminar con los actuales niveles de exclusión y marginación de los sectores más pobres y vulnerables del país. Esto supone un ejercicio de creatividad, innovación y trabajo dedicado del gobierno y las organizaciones indígenas, con la mirada atenta de los mediadores, para que den respuestas, concretas y efectivas, a los retos sociales actuales.

Las mesas técnicas, que funcionarán por 90 días, deben “mantener siempre atentos los oídos, al grito de dolor de los demás y escuchar su llamada de socorro (con) solidaridad” (Mons. Leonidas Proaño), son la clave para hacer realidad el “Acta de la Paz”.  ·  #ComuniquemosEsperanza


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sábado, 24 de abril de 2021

Carta No. 77: ¡Por una Minga Nacional!

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 77 – 25 de abril 2021

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¡Por una Minga Nacional!

Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva (Papa Francisco, Laudato si', 14).

Vivimos de escándalo en escándalo.  Nos oponemos por oponernos.  Somos campeones para la crítica, sin presentar propuestas ni alternativas. Sacamos nuestra capacidad de crítica y ataque hacia cualquier persona, proyecto o idea, buscando su descrédito y que la opinión pública se focalice en su contra.

Los desafueros de ciertos personajes e instituciones, la corrupción más descarada y generalizada, la falta de credibilidad, entre otras, son causas valederas de nuestro negativismo. Pero a pesar de estas trabas y contra todo pronóstico, surgen propuestas y acciones encaminadas a enfrentar los problemas que nos han sumido en la peor crisis social, política, económica, sanitaria, educativa y ética.

En este escenario, es muy complicado alcanzar acuerdos nacionales, diálogos abiertos y desprendidos, así como lograr detectar propuestas colectivas que construyan e implementen programas que atiendan lo más urgente. Pensemos en una Minga Nacional que nos encamine a un mejor futuro, que trabaje desde la diversidad por la unidad para construir, cuidar y cultivar colectivamente: paz, justicia, salud, honradez, estabilidad financiera, seguridad climática y ciudadana, cuidado de la naturaleza, generación y conservación del empleo, atención prioritaria a los más vulnerables, un plan de vacunación que llegue a todos sin excluir a ningún grupo social ni persona.

Es imprescindible un gran diálogo nacional que sea amplio, honesto y profundo que incluya a todas las organizaciones de la sociedad civil como partidos y movimientos políticos, academia, minorías étnicas, sector productivo -trabajadores y empresarios-, desempleados, campesinos, comunidades religiosas, maestros, jóvenes, organizaciones femeninas y todos quienes tengan algo que decir y algo que aportar. Diálogos abiertos y sin tapujos que identifiquen y determinen sus necesidades, prioridades y anhelos.  Esa producción colectiva determinará los senderos a seguir para salir de la postración en la que estamos sumidos.

Escuchar a los otros, reconocer sus planteamientos, estar dispuestos a modificar nuestros objetivos y trayectorias, reconocer y enmendar errores, todo esto implica, poner la Patria por delante y dejar en último plano los intereses personales y de grupo o gremio. Tarea nada fácil pero no imposible.

Abramos las puertas, tendamos puentes para identificar y construir mínimos comunes que, con actitudes y acciones éticas y honestas, permitirán alcanzar acuerdos reales. Hay que dejar al margen las prebendas y las negociaciones mezquinas que buscan cuotas de poder a cambio de colaboraciones espurias.

Vivimos un momento especial. Llamamos al encuentro, a juntarnos, a renunciar a nuestras obsesiones, a deponer extremismos, a desterrar la corrupción, a exigir justicia para todos, a sembrar solidaridad y equidad, a compartir para crecer. Nadie puede quedarse rezagado. Debemos poner en marcha una combinación virtuosa de políticas sociales, económicas, ambientales, que con tecnología y ética nos lleven hacia el desarrollo integral en los términos que nos enseñaba san Pablo VI “de todo el hombre y de todos los hombres”, lo que se traducirá en un futuro digno para todos porque “La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Laudato si', 13).  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 18 de abril de 2021

Carta No. 76: Diálogo: sin exclusión ni manipulación

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 76 – 18 de abril 2021

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                  Diálogo:
                        sin exclusión ni manipulación

«El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación.  No se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes» (Papa Francisco, Jornada Mundial de la Paz, 2020).

Vivimos una crisis social, política, económica, familiar, educativa, laboral… en las raíces del problema encontramos una crisis ética y de valores de proporciones inimaginables. Ahora lo importante es que unidos y renunciando a nuestros intereses particulares, concertemos en la solución, para salir de la casi catastrófica situación que padecemos.

Al ser una problemática global, no podemos esperar que sea una persona la que solucione la crisis, ni siquiera un grupo; algunos se atreven a pensar que el gobierno de turno o el presidente electo, sea el que está obligado a semejante tarea… La solución la conseguiremos entre todos actuando juntos, pero queda la duda: ¿Cómo será posible esta unión si uno de los indicadores de la crisis es la desunión?

Ha llegado la hora del encuentro, de una concertación ciudadana total. El gobierno desde las diversas funciones del Estado debe ser el principal facilitador, para eso fue elegido. Un Acuerdo Nacional, en el que todos tenemos una palabra que dar y la decisión que tomar.

La primera condición para un acuerdo nacional es el Diálogo: no de anuncios o propuesto a manera de zancadilla, como en ocasiones pasadas, sino como una auténtica invitación a conversar entre diferentes para analizar posibles soluciones a la crisis. Solo un diálogo honesto, abierto, sincero, respetuoso, libre de agendas ocultas y agresiones encubiertas, que buscan de manera imperceptible descalificar y anular sistemáticamente al otro, permitirá que cada interlocutor proponga alternativas acordes a su propia manera de pensar y entender la problemática. Solamente un análisis franco, directo, sin tapujos, de todas las propuestas presentadas llevará a escoger las más eficientes, viables, eficaces y menos costosas, sobre todo para los más vulnerables. El diálogo, entonces, no será entre ganadores y perdedores, sino entre personas con ideologías propias, pero con afán patriótico, sincero, abierto… enfocado al bien y al progreso de la Patria.

Un diálogo con planteamientos contrapuestos requiere de negociaciones, de la búsqueda racional e inteligente de coincidencias, distinguiendo causas y efectos. Negociaciones indispensables en la vida democrática: transparentes, frontales y directas, con base en la realidad nacional y propuestas ideológicas fundamentadas y sustentadas, y no sujetas a prebendas y beneficios personales ni de grupo o partido. Por tanto, los diálogos nacionales deben ser escuelas de pensamiento, de análisis, de transmisión ideológica y de fortalecimiento democrático.

El papa Francisco llama específicamente a un diálogo que sea constructivo, para evitar vivir entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta. Venciendo estas taras nacionales alcanzaremos, por el bien de todos, un diálogo político que abra las puertas a un encuentro social que solucione problemas y se mantenga al margen de mezquindades y oportunismos fétidos. En Ecuador debemos “«…asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio» (Papa Francisco, Sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019).

Emprendamos una marcha renovada de encuentro, diálogo, confrontación, mediación, negociación y acuerdos, para reconstruir el país y abrir nuevos surcos de prosperidad para todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 27 de diciembre de 2020

Carta No. 60: Cultura del Cuidado - Cultura de la Paz

 

Con los ojos fijos en Él
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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 60 – 27 de diciembre 2020

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Cultura del Cuidado - Cultura de la Paz

El 1ro de enero de 2021, se llevará a cabo la 54 jornada mundial de la Paz, iniciativa del Papa Pablo VI que en 1968 la propuso para que "cada año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa…, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura."

En los pasados días, buena parte del mundo se pintó de Navidad, se deseó paz y esperanza a nombre del nacimiento de Jesús.  En el mundo católico las familias se congregaron alrededor de un pesebre, rezaron la novena y cantaron villancicos.  Las plataformas de comunicación mostraron rostros sonrientes o con alguna lágrima de nostalgia.  A metros la situación se muestra diferente, hay miedo a contagiarse y ansias por una vacuna, la amenaza de pandemia, está vigente.

La crisis económica, política, social y sanitaria se ha agravado drásticamente.  La necesidad de atención a la salud pasó a primer plano y se mostraron con dramatismo escenas de solidaridad donde el personal sanitario, de seguridad y ayuda altruista fueron los protagonistas.  Por un corto tiempo el ser humano necesitado pasó a ser el centro de atención.

Pasados más de nueve meses de crisis, el drama humano se ha agudizado, las estadísticas, la información en los medios y las redes sociales tratan sobre la violencia y los conflictos sociales, políticos, económicos, con desenlaces escandalosos como la corrupción e impunidad gubernamental y privada, el despido masivo de trabajadores, la pugna político electoral o asesinatos; y con efectos lamentables como el crecimiento desmedido de la pobreza, la deserción educativa, el abandono y descarte de sectores más pobres.

El Papa Francisco propone "la cultura del cuidado como camino de paz", pues "es doloroso constatar que, lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción", por lo que "estos y otros eventos, que han marcado el camino de la humanidad en el último año, nos enseñan la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad (...) Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día."

La Paz no se establece por decreto, se logra con justicia, con diálogo y consensos, con acuerdos. Es un proceso que construye un camino hacia un horizonte común cultivando, al igual que la tierra, las conciencias, las mentes y los corazones con la responsabilidad ineludible de cuidar de los demás, con los que compartimos la casa común.  Construir la paz es tarea de todos, no se consigue de un momento a otro, es muy complejo y desafiante, pues demanda decisión, esperanza, trabajo incansable, generosidad abundante, además de voluntad y ternura, compasión y preocupación por el otro - algo que seguramente aún nos queda de este tiempo Navideño.

Muchos preguntan, igual que Caín "¿acaso soy el guardián de mi hermano?"...  y claro que lo somos!, pero nos hacemos los desentendidos, nos gana el egoísmo y la indolencia con el 'prójimo' con quienes reclaman dignidad y esperan que sus derechos inalienables, universales y fundamentales sean considerados y aplicados.

Desde la Comisión Justicia y Paz les deseamos que el nuevo año 2021, sea de diálogo, encuentro, de perdón y reconciliación, de honestidad y transparencia, de solidaridad y justicia, de servicio y entrega, para construir juntos el camino hacia la paz y la reconstrucción de la Patria y el mundo.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.