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domingo, 12 de julio de 2026

carta No. 349: Las candidaturas: baile de máscaras

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 349 –12 de julio, 2026
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         Las candidaturas: baile de máscaras

 “El total es superior a la parte, y la realidad es superior al conflicto. Siempre hay que buscar la realidad y no perderse en el conflicto. Si no se produce este cambio de corazón, la política corre el riesgo de convertirse en una confrontación, a menudo violenta, para hacer triunfar las propias ideas, en una búsqueda de intereses particulares más que del bien común". Papa Francisco.


La democracia es el mejor, o tal vez el menos malo, de los sistemas políticos conocidos. Lo han dejado claro, a lo largo de los años, los mensajes papales y la Doctrina Social de la Iglesia. En Ecuador, desde 1979, con algunos altibajos y diversos sucesos de cuestionada legalidad, vivimos en democracia. Pero es tiempo de cuestionarnos: ¿hemos fortalecido nuestro sistema democrático o es apenas un remedo, un ritual vacío reducido a elecciones y a votar cuando nos dicen que debemos hacerlo? ¿Sentimos y sabemos lo que es realmente la democracia, o es algo que no nos interesa y creemos que solo es cuestión de los politiqueros?


El Consejo Nacional Electoral convocó a elecciones para gobiernos autónomos descentralizados y el Consejo de Participación Ciudadana, previstas para el 29 de noviembre de 2026, aunque debían realizarse en febrero de 2027. El cambio fue justificado por la posible llegada del fenómeno de El Niño, pero esta y otras decisiones cuestionables han limitado la participación de varios partidos y movimientos, generando dudas sobre la limpieza e imparcialidad del proceso.


Estamos en la primera etapa del proceso. Los partidos y movimientos deben seleccionar, en eventos de democracia interna, a sus candidatas y candidatos. Es aquí cuando se mueven las fichas, se producen acomodos, alianzas y lo que hemos denominado el “baile de máscaras de las candidaturas”. ¿Son serios estos procesos de democracia interna? ¿Son realmente democráticos u obedecen a decisiones previas de los “dueños y caciques” de las organizaciones políticas?


Por otra parte, ¿qué consistencia ideológica y calidad ética tienen las futuras candidatas y candidatos? ¿Contribuirán al bien común de sus poblaciones con honestidad, planes, proyectos, ideas y soluciones prácticas para resolver los problemas de sus localidades? ¿Presentarán programas realizables o solo serán promesas demagógicas que aumentarán la futura frustración de sus votantes?


Ciertamente, no podemos generalizar; sin duda, entre los postulantes hay personas honestas y capaces. Sin embargo, queda la sospecha de que muchos de ellos son figuras de paja, sin raíces ni fondo, que basarán su campaña en cuentos, cuñas publicitarias y redes sociales, usando inteligencia artificial para vender humo, engañar, generar división o conflictos, y manipular descaradamente a la población, como advierte el papa León XIV en su encíclica Magnífica humanitas.


Dejemos de lado la indiferencia política, el «quemeimportismo» y la anomia. Decir que “todos son iguales y no van a solucionar mis problemas ni los de mi familia, sino solo yo” es dejar nuestro presente y futuro en manos de faranduleros de la politiquería. Estas actitudes son el caldo de cultivo para seguir permitiendo la corrupción, la impunidad, la mentira y los abusos desde el poder. La inacción de los buenos es, muchas veces, más grave que las acciones de los malvados. El miedo y el terror generados por la violencia son otro factor paralizante de la movilización social.


Es un círculo vicioso del que solo saldremos si asumimos nuestras responsabilidades como ciudadanos, si somos capaces de analizar con espíritu crítico la idoneidad de los candidatos y sus trayectorias previas, sus historias familiares y de vida. Hacerlo de forma conjunta, a través de la reflexión en nuestras comunidades, barrios y grupos, es urgente y necesario para identificar los verdaderos intereses detrás de esas candidaturas. Aquí y ahora, el discernimiento político es una obligación moral y ética. Ya el Señor nos advertía sobre los falsos profetas vestidos de ovejas que, en realidad, son lobos rapaces: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7,16).  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

 

domingo, 29 de marzo de 2026

carta No. 334: Bancarrota hídrica mundial

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 334 –29 de marzo de 2026
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Bancarrota hídrica mundial

Esto se debe a que las vergonzosas cifras de la sed no se pueden considerar como una fatalidad sin solución, en cuanto ya disponemos de los conocimientos de ingeniería y de gestión para el suministro de agua, también en las zonas más remotas, e incluso en alta mar. Y también porque la gestión del agua no puede depender de «un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. Papa Francisco, 2019.

Esto se debe a que las vergonzosas cifras de la sed no pueden considerarse una fatalidad sin solución, pues ya disponemos de conocimientos de ingeniería y de gestión para el suministro de agua, incluso en las zonas más remotas y en alta mar. Además, la gestión del agua no puede depender de «un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual» (Papa Francisco, 2019).

El Día del Agua es un momento para reflexionar y fortalecer la defensa de esta fuente de vida ante las amenazas que la acechan. Preguntémonos: ¿por qué la ONU afirma que vivimos una bancarrota hídrica mundial?, ¿cómo podemos detenerla para garantizar agua en abundancia para todos y todas?

La ONU señala que «la cuenta corriente de la naturaleza está en números rojos» y que el mundo ha entrado en una era de “quiebra hídrica global”: un punto de no retorno en el que la demanda humana ha agotado irreversiblemente los acuíferos y ha secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo todo el sistema hídrico del planeta. La humanidad no solo ha consumido el ingreso anual de agua proveniente de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios almacenados en glaciares, humedales y acuíferos.

Esta tendencia se agrava por el uso intensivo del agua en actividades extractivas tradicionales como la minería y la explotación petrolera, así como en nuevos sectores tecnológicos como la inteligencia artificial, la minería de bitcoins y la explotación de tierras raras necesarias para productos tecnológicos y bélicos.

La crisis hídrica se agrava por el enorme consumo de agua en actividades extractivas y tecnológicas. La minería del oro requiere más de mil litros por cada gramo extraído; la red Bitcoin ha consumido a nivel mundial miles de gigalitros, y una sola transacción puede gastar alrededor de 16.000 litros; a su vez, los sistemas de inteligencia artificial usan cada año volúmenes de agua comparables o superiores a los de toda la industria mundial del agua embotellada.

Ante esta realidad, el llamado de Laudato Si’ se vuelve urgente: existe una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, privándolos de un derecho ligado directamente a la vida y a su dignidad. El agua es un derecho humano básico y universal, indispensable para la supervivencia y para el ejercicio de los demás derechos, y además posee un profundo valor espiritual como regalo del Creador, fuente de vida y signo de purificación.

Bajo ningún punto de vista debe ser tratada como mercancía. El agua no puede someterse a las leyes del mercado ni a la especulación; es un bien común que debe ser protegido, cuidado y compartido.

Este día es también una oportunidad para recordar y aprender de las luchas en defensa de la vida y del agua. Podemos aprender de la experiencia del “Quinto Río” en Cuenca; de los esfuerzos por recuperar el río San Pedro y el río Machángara; y de la larga lucha de organizaciones sociales, comunidades campesinas e indígenas, acompañadas por la Iglesia, en defensa de la vida.

Es tiempo de unir todas estas luchas para defender la fuente de vida. Es tiempo de sentir, junto a Dios, que todo estaba bien y que aún podemos continuar la obra del Creador:

“Entonces Dios dijo: «Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.» Y así fue. A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al agua que se había juntado la llamó «mar». Al ver Dios que todo estaba bien, dijo: «Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.» Y así fue.” (Génesis 1,9-11). Para salir de esta bancarrota hídrica mundial debemos trabajar juntos y emprender acciones concretas que nos permitan cuidar, proteger y utilizar el agua con responsabilidad. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 15 de marzo de 2026

carta No. 332: LA GUERRA: locura que ofende a Dios

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 332 –15 de marzo de 2026
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LA GUERRA: locura que ofende a Dios

La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte. Oremos juntos para que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se pueda escuchar la voz de los pueblos. Papa León XIV.

La República Islámica de Irán es teocrática, establecida en 1979. El poder supremo reside en un líder religioso, el Ayatola, que supervisa las instituciones electas y no electas. Tiene una población de 90 millones de habitantes, una extensión de 1.648.195 km², su idioma oficial es el persa (farsi), con otras minorías étnicas, y su religión mayoritaria es el islam chiita. Tiene casi 4000 años de historia y una cosmovisión totalmente diferente a la occidental.

El 28 de febrero, los Estados Unidos e Israel atacaron y asesinaron al Ayatola Alí Jameneí durante el mes sagrado del Ramadán; el 4 de marzo bombardearon la escuela primaria Shajareh Tayebeh, en Minab, asesinando a 168 niños. Estos ataques, en vez de amedrentar a Irán, generaron una reacción inesperada para Estados Unidos e Israel. Esta “guerra”, que según Trump duraría apenas unos pocos días, escaló y se extendió a toda la región por un tiempo indeterminado. Es más, cada día el conflicto se vuelve más complejo y de difícil solución. Esta guerra pasó de ser un conflicto regional a uno global.

Todo está conectado a nivel mundial y las guerras marcan la ruta. Parece que está terminándose un orden hegemónico unilateral, dominado por Estados Unidos y Occidente, y dando paso a una multi-tripolaridad por la incidencia de Rusia y China.

La guerra promovida por Israel busca cumplir su proyecto del Gran Israel. Irán es el único obstáculo en Medio Oriente; los otros regímenes del Golfo Pérsico están alineados con Estados Unidos.

El cálculo inicial de Trump y Netanyahu era una intervención rápida: eliminar al líder, como lo hicieron en Venezuela, y precipitar el cambio hacia un régimen favorable a Estados Unidos. El discurso es evitar una bomba atómica iraní, que no podía existir por la prohibición religiosa del Ayatola; sin embargo, esta prohibición puede terminar con el nuevo Ayatola, Mojtaba Jameneí, elegido líder después del asesinato de su padre.

Se esperaba que el régimen cayera por protestas internas, pero el pueblo se cohesionó en torno a sus líderes religiosos. La respuesta militar iraní sorprendió por su capacidad de resistencia, su tecnología y sus apoyos externos, mientras el cierre del estrecho de Ormuz disparó el precio del petróleo y agravó el impacto global de la guerra.

Los ataques aéreos destruyen infraestructuras y población, pero no debilitan al régimen, que ha nombrado sucesor de Alí Jameneí a su hijo, Mojtaba Jameneí. La estrategia norteamericana-israelí no ha causado, hasta ahora, los efectos esperados.

Se sabe cómo empezar una guerra, pero no cómo terminarla. La ofensiva muestra desgaste, Irán mantiene su resistencia y ataca intereses estratégicos de Estados Unidos, mientras Trump busca una salida presentándose como vencedor, aunque Irán sostiene que no será él quien decida el final del conflicto.

Como Justicia y Paz no tomamos partido en este conflicto; exponemos algunos criterios que se ocultan en los medios y señalamos lo absurdo del mismo: “La guerra es siempre una derrota, siempre. Dondequiera que se haga, las poblaciones están agotadas, están cansadas de la guerra, que como siempre es inútil e inconclusa, y solo traerá muerte, solo destrucción y nunca aportará una solución al problema” (Papa Francisco).

La paz en Medio Oriente es posible si vamos a las raíces y si se eliminan los afanes de dominio. Debe empezar un diálogo respetuoso entre civilizaciones y cosmovisiones, reconociendo al otro como un interlocutor válido para llegar a acuerdos de desarme de las conciencias, escuchando la voz de los pueblos para proteger la vida de la población, empezando por los más vulnerables. “La guerra es una locura que ofende a Dios”#ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

sábado, 21 de febrero de 2026

carta No. 329: Epstein: la degradación y deshumanización

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 329 –22 de febrero de 2026
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Epstein: la degradación y deshumanización

No es menos preocupante la miseria moral que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado… Esta forma de miseria moral que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Papa Francisco, reflexiones sobre la cuaresma.

La Cuaresma es un período de reflexión y conversión. Un tiempo para mirar nuestro presente y buscar caminos de purificación, abiertos a la Buena Noticia. El Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma (Lc 4,1-13) relata las tres tentaciones de Jesús en el desierto: 1) convertir piedras en pan (hambre y materialismo), 2) lanzarse del templo (probar a Dios y soberbia), y 3) adorar a Satanás a cambio de reinos (poder e idolatría), antes de empezar su misión pública.

Vivimos un tiempo de cambios profundos, no solo en lo económico y lo político, sino también en la moral y la ética, en la forma en que se redefine el bien y el mal. En nuestro tiempo, la clave parece estar en la tercera tentación: la idolatría del poder, que termina por suplantar el bien, normalizar el mal y, a veces, incluso glorificarlo. Hay acontecimientos que reflejan este viraje, como el caso Jeffrey Epstein a nivel mundial, o el caso del “Marino” en Ecuador, que muestran un ciclo renovado de deshumanización.

Epstein empezó con una red de empresas de asesoría fiscal y financiera dirigida a multimillonarios, vinculada desde el inicio con prácticas especulativas y hechos ilegales. Paralelamente, se denunció la existencia de redes de violencia y explotación contra mujeres y menores, sostenidas por un territorio bajo control propio y por vínculos con círculos económicos y políticos. También se ha señalado su cercanía con estructuras de inteligencia, utilizadas como mecanismos de presión y control. La cadena se completa así: poder económico, mercado de explotación y control político. De esta manera se habrían tejido pactos, lealtades forzadas y una red de participación, impunidad y chantaje, al servicio de negocios y poder.

El caso Epstein puede leerse como desenlace de un largo proceso de reajuste cultural, acentuado en el período neoliberal, que coloca en el centro el hedonismo, la ética individualista y el consumismo. El obstáculo pasa a ser el bien y la virtud, mientras se exalta la conquista del éxito y la acumulación por encima de normas y límites. Con ello se abre la puerta a una transición cultural, ética y moral.

El dominio patriarcal sobre el cuerpo de las mujeres, y la explotación sexual, sobre todo de niñas, fue una puerta decisiva para este paso. Se combinaron diversas formas de violencia estructural, física y sexual, junto con el chantaje, el temor y la manipulación simbólica, envueltas en la promesa de acceso a los círculos del poder y al brillo del jet set.

Es, en cierto sentido, un catálogo del poder occidental: allí desfilaron gobernantes, nobles, magnates, publicistas, militares, artistas y escritores. Una red de hombres poderosos, marcada por la lógica del dominio.

En el “mundo Epstein” no había espacio para el otro, para el prójimo. El otro aparece como amenaza o como objeto: el migrante, el negro, el indio, el gay, la mujer. Se anula así la posibilidad del amor, en sus diversas formas, desde el amor familiar hasta el amor erótico, que solo existen cuando se reconoce la presencia y la dignidad del otro.

Un esquema similar se percibe en el caso del “Marino” en Ecuador y en las mujeres incorporadas a redes de mafias. Denominarlas “muñecas de la mafia” revictimiza a las mujeres y oculta la raíz del problema: una cultura patriarcal atravesada por consumismo, placer inmediato y narcocultura, que mercantiliza el cuerpo femenino.

Este ciclo de deshumanización, hoy con proyección universal, se convierte en punto de partida para redes de complicidad e impunidad económica y política. Otra vez parece difícil encontrar, entre las élites, a los diez justos de los que hablaba Abraham. Vivimos una época caótica y violenta, un tiempo que muchos sienten como apocalíptico, pero que también puede ser anuncio de nuevos tiempos.

La Cuaresma es tiempo de reflexión para abrir los ojos y mirar de frente la realidad del mal. Conviene preguntarnos: ¿todavía el mensaje de amor de Jesús tiene fuerza para construir el Reino? Desafiémonos a mirar la realidad desde la esperanza y desde el misterio de la resurrección, para vencer a la muerte. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 8 de febrero de 2026

carta No. 327: La trata de personas rompe la Paz

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 3278 de febrero de 2026
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La trata de personas rompe la Paz

“La inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los refugiados…Estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama...” Papa León XIV, 6 de febrero de 2025.

La trata de personas es un delito muy complejo que implica la captación, el transporte y el sometimiento de personas, dentro o fuera de su país, con el propósito de explotarlas en diversas formas. Los tratantes recurren a la fuerza, el engaño, la coacción, el abuso de poder o incluso la seducción para controlar a sus víctimas, quienes terminan privadas de sus derechos fundamentales. Los fines de esta explotación incluyen el trabajo forzoso, la explotación sexual, la extracción de órganos, el reclutamiento en conflictos armados o actividades delictivas, la mendicidad, el matrimonio servil y la adopción ilegal.

Se considera la nueva esclavitud del siglo XXI porque las víctimas son aisladas de su entorno familiar y social, sometidas a dominación y control, y reducidas a objetos de explotación. Este fenómeno refleja una profunda herida en la humanidad, pues se aprovecha de la vulnerabilidad de las personas y perpetúa un sistema de sometimiento y abuso que degrada la dignidad humana.

La trata de personas se alimenta del silencio, la indiferencia y la normalización de la violencia. No es normal que una niña sea explotada sexualmente; no es normal que la pobreza empuje a tantas personas al trabajo forzoso, a la mendicidad forzada u otras formas de esclavitud; no es normal que adolescentes sean captados por el crimen organizado, que se aprovecha de la exclusión, la falta de oportunidades y el abandono para destruir sus sueños y su futuro. Allí donde esto ocurre, la paz se rompe y la humanidad se desfigura.

Cada 8 de febrero la Iglesia recuerda a santa Josefina Bakhita, mujer africana que sufrió la trata de personas desde su infancia y cuya vida fue transformada por el encuentro con Dios. Su historia, marcada por la esclavitud, pero iluminada por la gracia, nos enseña que la dignidad humana nunca puede ser arrebatada y que ninguna herida es más fuerte que el amor divino. Hoy, Bakhita es símbolo de esperanza para las víctimas de la esclavitud moderna y un llamado a no acostumbrarnos al sufrimiento ajeno.

El papa Francisco convocó en 2015 a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. En su XII edición, el tema es: “La paz comienza con la dignidad: una llamada mundial para poner fin a la trata de personas”. No puede haber paz verdadera allí donde la dignidad de las personas es negada, comerciada o destruida. La paz que viene de Dios no se edifica sobre el dolor de los más vulnerables, sino sobre el reconocimiento de cada vida como sagrada.

Esta Jornada invita a unir oración y acción: orar por las víctimas de la trata, por su sanación, y por quienes las previenen y acompañan, a menudo en medio de riesgos y carencias. Pero esa oración debe traducirse en compromiso concreto: combatir la pobreza, generar empleo, asegurar educación, salud y servicios básicos, defender derechos laborales y promover migración segura. También exige acompañar a las familias, reconstruir el tejido comunitario y exigir políticas públicas que protejan a los más vulnerables, para que la violencia y el reclutamiento criminal no se normalicen como destino de la niñez y la juventud.

Estamos llamados a caminar juntos, a tejer redes de cuidado y a escuchar el clamor de quienes no tienen voz. Solo el trabajo articulado entre comunidades eclesiales, organizaciones sociales, instituciones del Estado y ciudadanía permitirá romper las cadenas de la trata.

Que la memoria de las víctimas nos sacuda y nos mueva a la conversión. Y que, convencidos de que la paz comienza con la dignidad, sigamos construyendo una sociedad que promueva y proteja la vida de todas las personas. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 4 de enero de 2026

carta No. 322: Una economía con alma

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
Carta semanal No. 3224 de enero, 2026
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Una economía con alma

“La economía de Dios no mata, no descarta, no aplasta; es humilde, fiel a la tierra. Hoy existen economías inhumanas, porque lo que hemos construido es un mundo de cálculos y algoritmos, de lógica fría e interés implacable”. Papa Francisco.

Cuando empieza un nuevo año, aún latentes las oscuridades que deja el año que termina, quisiéramos ver la luz que todavía no llega. Queremos prever qué puede suceder y lo expresamos en los saludos: el deseo de un feliz año, la salud, las bendiciones, la prosperidad. Deseamos la realización de los planes y de los sueños inconclusos. Pensando en el futuro, ponemos la mirada en la luz que vamos construyendo a partir de las oscuridades pasadas y presentes.

Vemos los juegos de poder y los flujos de la economía a nivel nacional y mundial. Vemos un mundo en disputa, entre un Occidente en decadencia y el ascenso de los BRICS, con el paso hacia un orden tripolar. Vemos un país que se mueve en un círculo vicioso, porque el año que termina empezó con las mismas ofertas de solución desde el poder.

La “guerra interna” se presentó como la fórmula para frenar al crimen organizado, pero al final de 2025 Ecuador sigue entre los países más violentos, con cerca de nueve mil muertes. Con instituciones de seguridad y justicia afectadas, la violencia cuesta alrededor de 14.000 millones al año y la paz se percibe cada vez más lejana.

Las noticias oficiales dicen que todo está bien: que el PIB ha crecido 3,8%, que la inflación está por debajo del 1%, que el riesgo país está en 499, que han subido las reservas internacionales, que la banca ha obtenido utilidades del 41% y que las exportaciones han crecido 8%. El FMI nos da una buena calificación y ofrece nuevos créditos. Se repite la oferta de que nos salvarán los convenios firmados en los viajes presidenciales.

Para la mayoría de la gente, la realidad es distinta. Según el INEC, el 67% de los jóvenes no tiene empleo adecuado; más del 60% de los hogares no cubre el costo de la Canasta Básica Familiar; la mediana del ingreso es de 391 dólares; hay mayor pobreza; no hay medicinas y muchos no pueden acceder a la educación. No hay inversión pública ni privada. El esfuerzo de los migrantes sostiene la economía: 7 mil millones de dólares en remesas en el año, aunque la mayor parte se va en consumo.

En 2025 hubo una subejecución del Presupuesto General del Estado del 49%: de 41.317 millones de dólares, se ejecutaron apenas 26.365 millones, afectando sobre todo a salud, educación, bienestar social, vivienda e infraestructura pública. Para 2026, el presupuesto es de USD 46.255 millones. Se han asignado 12.800 millones al pago del servicio de la deuda, mientras cae el presupuesto para salud y educación. La deuda pública suma 89.500 millones. La reducción de la inversión pública y del presupuesto social se ha convertido en la fórmula del ajuste del modelo.

Por eso el año estuvo marcado por la protesta social: la Marcha del Quinto Río en Cuenca, el Paro Nacional y el triunfo del NO en la Consulta expresaron una resistencia desde abajo que busca un camino distinto y un acuerdo nacional para enfrentar los problemas de fondo y defender la democracia. Para 2026, miramos la palabra del Papa Francisco: la economía no puede someterse a los intereses del poder, sino orientarse al bienestar de la gente, poniendo en el centro a los más vulnerables y al ser humano como prioridad.

La salida no pasa por el libre mercado. La economía debe estar fundamentada en la ética, la inclusión, la fraternidad y la solidaridad. No podemos confiar en un cambio solo desde arriba: los grupos de poder suelen colocar sus intereses por encima de la colectividad. El cambio en el nuevo año empieza por las semillas de solidaridad y justicia desde abajo, como una luz que construimos en una minga solidaria.

Un 2026 con dignidad, salud, educación y seguridad para el pueblo ecuatoriano. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

carta No. 321: Con corazón libre construimos la Paz

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 321 –28 de diciembre de 2025
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                Con corazón libre 
               construimos la Paz

“El Verbo eterno del Padre ha elegido venir al mundo de esa manera. Por amor quiso nacer de una mujer, para compartir nuestra humanidad; por amor aceptó la pobreza y el rechazo y se identificó con los que son marginados y excluidos... Jesucristo es nuestra paz, ante todo porque nos libera del pecado y porque nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales. Sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz”. Papa León XIV, bendición urbi et orbe, Navidad 2025.

En el día de Navidad y en el mensaje de Año Nuevo, el papa León XIV nos ha ofrecido reflexiones sobre la paz que nos invitan a ser constructores de ella y que, como creyentes, estamos llamados a asumir como una tarea impostergable e ineludible.

Vivimos en un contexto nacional marcado por la pobreza, el desempleo, la violencia y la denominada “guerra interna”, así como en una coyuntura internacional atravesada por guerras prolongadas, crisis humanitarias, desigualdades crecientes y una profunda fragilidad tanto nacional como global. La paz no puede reducirse a la mera ausencia de guerra o de conflictos, sino que debe entenderse como un proceso activo, ético y espiritual que exige conversión personal, compromiso social conjunto y responsabilidad política efectiva.

En Ecuador hemos normalizado la violencia en la vida cotidiana y nos hemos convertido, en muchos casos, en simples peones de las dinámicas violentas que atraviesan América Latina y el mundo. La violencia y la guerra no solo destruyen territorios; hieren también la conciencia moral de la humanidad, erosionan la confianza entre los pueblos y dejan cicatrices profundas en las generaciones futuras. La guerra es siempre un fracaso de la política y de la humanidad, una derrota del diálogo frente a la imposición de la fuerza. En nuestro país estamos cayendo en esta lógica al creer que con más armas y mayor presencia militar se alcanzará la paz.

No hay paz auténtica sin justicia social, dignidad humana y verdad para quienes sufren. Cuando la economía y la política producen exclusión, pobreza y nuevas formas de colonialismo, siembran conflictos que terminan estallando. En Ecuador, el desempleo, la falta de salud y educación, y la violencia estructural muestran esa injusticia; por eso es urgente poner en el centro a los más vulnerables, para que dejen de ser “daños colaterales” y la paz se vuelva un cuidado concreto de la vida.Un punto clave es la educación para la paz, especialmente entre los jóvenes. La paz se aprende y se cultiva desde temprana edad mediante la educación en la fraternidad, el diálogo intercultural y la resolución no violenta de los conflictos. Los jóvenes están llamados a soñar con un mundo más justo y a comprometerse activamente en su construcción, superando la indiferencia y el cinismo que con frecuencia paralizan a la sociedad.

La paz es inseparable del cuidado de la creación. La devastación ambiental, el extractivismo irresponsable y el cambio climático intensifican los conflictos y generan nuevas formas de injusticia. Proteger la casa común es, por tanto, una condición indispensable para una paz duradera.

El Papa, en su mensaje, hace un llamado a la esperanza activa. No se trata de un optimismo ingenuo, sino de una esperanza que nace de la fe, del compromiso cotidiano y de la convicción profunda de que la humanidad puede elegir caminos distintos a la violencia. La paz es una vocación personal y colectiva, una tarea permanente que exige valentía moral, memoria histórica y una conversión profunda del corazón.

Como Justicia y Paz, coincidimos plenamente con el mensaje del Papa. La paz se construye con justicia, diálogo, solidaridad y responsabilidad global, interpelando tanto a las conciencias individuales como a las estructuras políticas y económicas, a nivel nacional e internacional. Esperamos que en 2026 sepamos responder con esperanza, compromiso y responsabilidad al llamado del Señor: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. En el nuevo año estamos invitados a trabajar, con decisión y coherencia, para construir la paz. #ComuniquemosEsperanza