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domingo, 2 de noviembre de 2025

carta No. 313: Moralidad (Moeurs)

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 313 –2  noviembre de 2025
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Moralidad (Moeurs)

“Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia. De ahí que la política sea un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, si bien cuando quienes los que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción” Papa Francisco, diciembre 2018

La democracia necesita más que meros procedimientos formales, como las elecciones o las instituciones. Se fundamenta en lo que en francés se llama moeurs, es decir, la moral y las virtudes de los ciudadanos: el civismo, la responsabilidad, la confianza, la amistad y el respeto. No hay lazo social más fuerte que el respeto. Sin moeurs, la democracia se vacía de contenido y se reduce a mero aparato. Incluso las elecciones degeneran en un ritual vacío cuando faltan estas virtudes. Entonces, la política se convierte en lucha por el poder, los parlamentos en escenarios de autopromoción, y el neoliberalismo en una maquinaria que ha producido una gran cantidad de perdedores. La brecha social entre ricos y pobres se agranda cada vez más, y el miedo a caer socialmente afecta incluso a la clase media. “Precisamente estos temores son los que lanzan a la gente hacia los brazos de autócratas y populistas” (Byung-Chul Han).

A lo largo de la historia, reyes y gobernantes han actuado sin apego a la moral para perseguir sus intereses. Maquiavelo estableció el famoso principio: “el fin justifica los medios”. Hoy ese axioma parece invertido: los medios justifican los fines y se han convertido en el objetivo último de la acción política, para alcanzar el poder a cualquier precio y sin consideración moral alguna.

Las estrategias básicas de este estilo político son dos: primero, se crea uno o varios enemigos, a quienes se denigra como “terroristas” o “desechables”; al enemigo no basta con vencerlo, hay que eliminarlo. Segundo, se ofrecen dádivas clientelares, bonos o soluciones mágicas basadas en promesas cautivadoras, pero pasajeras e irrealizables. Son las dos caras de un mismo fenómeno: un populismo autoritario.

Se utiliza un sistema de propaganda que aparenta libertad, apoyado en medios y plataformas digitales que a menudo crean un mundo ficticio. Aunque pueden fomentar empatía y conexión, con frecuencia se transforman en instrumentos de odio y manipulación, volviéndonos esclavos de nuestras propias pasiones en lugar de más humanos y respetuosos. El papa Francisco ha reconocido las enormes posibilidades de la inteligencia artificial, pero también ha advertido sobre los graves riesgos que puede entrañar para la humanidad.

La moralidad y las buenas costumbres se basan en la ética y en las virtudes de los ciudadanos: el civismo, el respeto a las leyes, la confianza, la responsabilidad, el respeto mutuo y la convivencia pacífica. Esto es mucho más que cumplir con el ritual de depositar un voto en las urnas cada cierto tiempo. La auténtica democracia implica una participación ciudadana activa, con formación permanente para ejercer un control social efectivo sobre los mandatarios, tanto a nivel local como nacional.

En Ecuador acudiremos nuevamente a las urnas el 16 de noviembre, para un nuevo referéndum y consulta popular. Allí debemos aplicar nuestras virtudes cívicas y superar la apatía y la anomia que derivan en la degradación de las normas sociales y en la falta de reflexión crítica. Nuestra voz es condición para una democracia fuerte y para frenar los afanes autoritarios del poder. No podemos quedarnos en las ofertas vacías de cambio constitucional que enarbola el poder para asegurar sus propios intereses. “Sed mansos como palomas y astutos como serpientes” (Mt 10,16).

Consolidar nuestra conciencia cívica como ciudadanos es un desafío, sobre todo en tiempos electorales. Aún mejor si lo hacemos en grupo o en comunidad, promoviendo estos valores en las familias y en los espacios educativos. La moral social y política es compromiso de todos; implica servicio, corresponsabilidad con el bien común, la justicia y la paz.  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 15 de febrero de 2025

carta No. 276: El Pueblo habla…

 

 

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 276– 16 de febrero 2025
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El Pueblo habla…


“La democracia, en cambio, exige la participación, la exigencia de poner el propio esfuerzo, de arriesgarse a la confrontación, de aportar los propios ideales, las propias razones. Arriesgar. Pero el riesgo es la tierra fértil en la que germina la libertad. Mientras que balconear, quedarse en la ventana ante lo que ocurre a nuestro alrededor, no sólo no es éticamente aceptable, sino que, egoístamente, tampoco es sabio ni conveniente.”. Papa Francisco.

 

"Vox Populi, Vox Dei", que significa "La voz del pueblo es la voz de Dios", ha sido clave en la historia política, especialmente en la lucha contra el absolutismo. Esta idea reafirma la democracia como el sistema menos imperfecto, constituyendo una mejor opción frente a cualquier forma de autoritarismo o dictadura.

Más allá de su dimensión política, "Vox Populi, Vox Dei" nos invita a reconocer la manifestación de Dios en la realidad. Si Dios se expresa en la historia y la vida cotidiana, debemos estar atentos a los signos de los tiempos para discernir su voluntad en nuestras decisiones individuales y colectivas.

"Vox Populi, Vox Dei" resalta la importancia de la voz del pueblo tanto en la gobernanza como en la interpretación de la voluntad divina. Afirma los principios democráticos y promueve la construcción del Reino de Dios en la historia humana.

Este principio adquiere mayor relevancia para quienes aspiran a la representación popular. Si buscan ejercer un poder que pertenece a todos, deben comprender las realidades del pueblo: sus problemas, sufrimientos, desafíos y aspiraciones, especialmente las de los más pobres y vulnerables. A partir de esta escucha, deben formular proyectos que respondan genuinamente a ese clamor, ofreciendo soluciones objetivas, viables y eficaces.

Concluyó la primera vuelta electoral de 2025 y la campaña volvió a incumplir principios esenciales de la democracia: escuchar a la ciudadanía y proponer respuestas viables. Con 16 candidatos en disputa, pero polarizada en dos opciones, la contienda estuvo marcada por promesas sin sustento, impidiendo un debate profundo.

Se repitió la democracia convertida en espectáculo, dominada por el marketing político. Otra vez, las encuestadoras fallaron al anticipar un triunfo claro. El resultado fue un empate entre Daniel Noboa y Luisa González, evidenciando no solo el peso del anticorreísmo, sino también el surgimiento del antinoboísmo. Este equilibrio de fuerzas se refleja en la Asamblea Nacional, generando un escenario de posible ingobernabilidad. Destaca el tercer lugar de Pachakutik, que podría definir el rumbo de la segunda vuelta.

Por nuestro presente y futuro, el estrecho margen entre los finalistas debe trascender la confrontación y las acusaciones. Es necesario superar estereotipos, abandonar estigmas y evitar descalificaciones que degradan el debate democrático. La ciudadanía exige propuestas claras, viables y con financiamiento definido. Los candidatos deben comprometerse a convertirlas en políticas de Estado.

Desde la sociedad, debemos advertir sobre los peligros que acechan al Ecuador y plantear preguntas clave: ¿Cómo enfrentarán la violencia tras el fracaso de la estrategia de guerra interna? ¿Cumplirán los mandatos de las consultas populares? ¿Cómo mejorarán la salud pública? ¿Cómo reactivarán la economía para generar empleo y reducir la pobreza? ¿Defenderán la soberanía y protegerán la seguridad social? ¿Respetarán la vida y los derechos humanos? Exijamos respuestas concretas: qué harán, cómo lo harán y con qué recursos. En las elecciones, el pueblo habla fuerte y claro a través de su voto. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

 

domingo, 17 de noviembre de 2024

carta No. 263: Institucionalidad base del desarrollo

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 263– 17 de noviembre 2024
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Institucionalidad base del desarrollo

“La paz es como la esperanza de la que habla el poeta Charles Péguy; es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia. Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia... la política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, si los políticos no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”. Papa Francisco.


Hay tantos Ecuadores como presidentes. Cada vez que llega un político al poder, actúa como si con él empezara el país. Los planes y proyectos del gobierno anterior se archivan, desechan o descartan, solo por ser del antecesor. Así, comienzan “su proyecto”, aunque sea similar, le cambian el nombre y borran la historia. Creen empezar otro Ecuador, pero el país sigue tropezando con la pobreza, el desempleo, la migración, la falta de educación y salud, la violencia y hasta la escasez de energía.

La fragilidad institucional de Ecuador se refleja en las 20 Constituciones que hemos tenido en 194 años de república. Con una duración promedio de 9.7 años, no alcanzan a consolidarse ni a enraizarse en la sociedad. Apenas entra en vigencia una Constitución, ya se pide una Constituyente o se promueven reformas. Muchos presidentes la han irrespetado y violado repetidamente. Si la Constitución se ignora y desconoce, con mayor descaro se manipula la ley y se desechan planes y proyectos. Todo para imponer un sello personal, incluso en contra de la Constitución y las leyes.

Con el paso de los años, las instituciones del Estado, en lugar de fortalecerse y convertirse en referentes nacionales, se han deteriorado al punto de casi desaparecer o convertirse en una estructura escuálida y raquítica que apenas sostiene a un débil Estado nacional. La institucionalidad, la Constitución y los políticos deberían estar estrechamente interrelacionados, pues son fundamentales para la gobernanza y el desarrollo del país.

En Ecuador, la débil institucionalidad soporta un aluvión de intereses corporativos y de grupo que la minan y desgranan, dejándola sin capacidad de reacción ni acción frente a realidades que evidencian una desarticulación "estructural". Esta situación carcome toda posibilidad de construir una política de Estado que permita al país alcanzar un futuro de desarrollo y progreso. En lugar de una visión de Estado, prevalecen el inmediatismo, el individualismo, la improvisación, las transgresiones a la Constitución y las leyes, y los enfrentamientos entre grupos de poder por el dominio del país y la obtención de prebendas y privilegios.

Para una institucionalidad vigorosa, es fundamental la separación de poderes, una democracia participativa, transparencia, y rendición de cuentas a través de mecanismos de control y supervisión efectivos y eficaces. Cada institución debe ser fuerte e independiente, con elecciones libres y justas, instituciones de control transparentes y un servicio público compuesto por funcionarios capacitados y seleccionados por mérito. En cuanto a derechos y libertades, debe garantizarse el respeto a los derechos humanos, la igualdad ante la ley, la libertad de expresión y el acceso a la justicia, con mecanismos efectivos para resolver conflictos.

Una economía estable es clave para el desarrollo, sustentada en políticas económicas sólidas, inversión social e infraestructura adecuada. El desarrollo sostenible debe estar acompañado de políticas ambientales y sociales responsables. En el ámbito de sociedad y cultura, se requiere cohesión social, promoviendo la unidad, la inclusión, la participación ciudadana, la diversidad cultural y una ética pública sólida.

Algunos indicadores de una institucionalidad vigorosa incluyen un Índice de Desarrollo Humano (IDH) alto, un Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) bajo, un Índice de Libertad Económica alto, un Índice de Democracia alto, y estabilidad política y gubernamental, como ejes fundamentales de una política de Estado.

Recuperar la institucionalidad y alcanzar un Estado fuerte es una responsabilidad que debe asumir cada ecuatoriano.   #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

 

lunes, 17 de julio de 2023

carta No.193: La demagogia decapita la democracia

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 193 – 16 julio 2023
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La demagogia decapita la democracia

“El servicio que prestan [los líderes políticos], aglutinando y conduciendo, puede ser la base para un proyecto duradero de transformación y crecimiento, que implica también la capacidad de ceder lugar a otros en pos del bien común.  Pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder.  Otras veces busca sumar popularidad exacerbando las inclinaciones más bajas y egoístas de algunos sectores de la población.  Esto se agrava cuando se convierte, con formas groseras o sutiles, en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad”.  Papa Francisco

La demagogia es la forma de gobierno que deriva de la degradación y corrupción de la democracia y el surgimiento de la figura del demagogo es lo que propicia la caída de la democracia (Aristóteles).  Es también la ausencia de valores éticos y morales.  El demagogo se enquista en el engaño, la mentira, la trampa, la artimaña, la treta, la argucia.  Sabe y está muy consciente de sus falacias, pero las suelta sin tapujos con el único fin de cautivar, complacer y manipular a sus potenciales electores para conquistar el voto tan anhelado, haciendo promesas que no serán cumplidas.

Los candidatos en campaña salen a la palestra pública cual mercachifles de feria de pueblo a ofrecer la ‘cura para todos los males’ que le afectan al país.  Sacan de una espacie de ‘sombrero de mago’ las recetas para solucionar los más agobiantes problemas.  De sopetón se convierten en mesías de pacotilla que discursean sobre los más diversos temas y ofrecen soluciones inverosímiles.  Ellos tienen la ‘varita mágica’, son los brujos del engaño, dicen que van a hacer un sin fin de cosas, pero curiosamente jamás precisan cómo, cuándo y con qué recursos lo van a hacer.  Si su mensaje llega al pueblo logran su objetivo, si ven que no es efectivo, junto con sus asesores, buscan nuevas mentiras y engaños.

La ausencia de verdad o las verdades a medias son instrumentos que utilizan de manera recurrente durante la campaña o en el en ejercicio de sus funciones.  La demagogia y los demagogos están vigentes y se reactivan con más fuerza durante las campañas electorales con una clara falta de coherencia política.  En estas elecciones, hay partidos y movimientos que han buscado candidatos de ocasión que no obedecen a un pensamiento político claro, sino que precisamente desde su indefinición cultivan la demagogia.

Los candidatos exacerban las mentiras, ‘venden humo al pueblo’ a sabiendas de que jamás van a cumplir lo que ofrecen en sus efusivos discursos, en los spots de televisión, en los mensajes tiktokeros, en redes sociales, con eslóganes que buscan posicionar por todos los medios.  Es una conducta y comportamiento reprochable que está sostenido por una especulación inventada, mentirosa, alejada de toda objetividad y realidad.  La demagogia se identifica con el discurso barato, de barricada, de regalos, bailes, abrazos, besos, caminatas...  Gran parte de las frustraciones y del rechazo que posteriormente siente el pueblo, respecto a los gobernantes, es cuando se les cae la máscara y se muestran como son.

Como cristianos, nos corresponde denunciar y rechazar esas demagogias falaces y esas propuestas engañosas, puesto que toda afirmación falsa implica una violación a los derechos humanos.  Los discursos de la campaña política deben exponer verdades y acciones realizables, deben dar información correcta que garantice la ‘salud democrática’ y respete profundamente a los más pobres y vulnerables, que, por múltiples causas, son víctimas de estos desafueros politiqueros.

Es urgente un cambio en la mente y el corazón de cada persona, en las costumbres, hábitos y estilos de vida.  Si hay demagogos es porque hay un pueblo que les cree y sigue sus ofertas.  Debemos construir, desde abajo, una cultura democrática y comunitaria en la que seamos protagonistas y estemos implicados en el quehacer político cotidiano, con el fin de bloquear la politiquería demagógica.

Los problemas socioeconómicos, políticos y culturales no se solucionarán con mesías de bambalina ni salvadores de plastilina, sino con una participación permanente, consciente, participativa y cotidiana de todos para lo cual es determinante la educación popular, la organización comunitaria, la responsabilidad integral y la exigencia de nuestros derechos.  ¡A trabajar para evitar que la demagogia decapite a la democracia!  ·  #ComuniquemosEsperanza

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

domingo, 9 de julio de 2023

carta No.192: Economía: Un panorama sombrío

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 192 – 9 julio 2023
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Economía: Un panorama sombrío

“Nosotros no debemos amar la miseria, es más, hay que combatirla, ante todo creando trabajo, trabajo digno.  Pero el Evangelio nos dice que sin estimar a los pobres no se combate ninguna miseria”.  Papa Francisco a los jóvenes economistas y empresarios, septiembre 2022.

La disolución de la Asamblea Nacional, después de una estéril disputa de poder con el Ejecutivo; el débil poder Ejecutivo, la campaña presidencial y legislativa para las elecciones de agosto, entre otros factores, no mejoran en nada los indicadores macroeconómicos del país, por el contrario, las perspectivas de superar los niveles de crecimiento del Ecuador postpandemia (4.2 % en 2021 y 2.9% en 2022) se esfuman aceleradamente. Es casi seguro que volvamos a tener un déficit fiscal voluminoso, como resultado de la disminución de las exportaciones petroleras, la baja en las recaudaciones tributarias y el excesivo gasto público, sobre todo en el pago de la deuda pública. Sin embargo, la reducción del monto de la deuda y su costo financiero se desvanece. De hecho, el incremento del riesgo país, cercano a los 2 mil puntos, amenaza el cierre del financiamiento internacional, la determinación de sobretasas de interés y la contracción de la inversión extranjera.

La inseguridad, el desempleo, la corrupción y la impunidad son temas estructurales que arrastra el país y cuya reparación demanda como política de Estado, un clima de confianza, una imagen sólida externa y la convergencia de los diferentes sectores y agentes económicos hacia objetivos comunes.  Situación que no puede ser resuelta por un gobierno de 4 años y menos por uno de transición.

La irracionalidad politiquera partidista anuló las pocas acciones en pro de superar el subempleo (60.6%). El empleo adecuado (34.9%) no crecerá mientras no crezca la inversión, la producción y el consumo básico, variables determinantes en el crecimiento de la reactivación productiva, pues el gasto público no cubre las demandas sociales tanto por la escasez, de recursos cuanto por el mal uso de los recursos asignados.

Más allá del resultado de la consulta sobre el Yasuní (bloque 43) es importante definir una política responsable de uso de los recursos naturales, mediante el manejo de tecnología de punta que garantice la optimización en la explotación y mínima afectación a la naturaleza, medio ambiente y comunidades geográficamente cercanas.

Mantener y fortalecer la dolarización es un desafío prioritario para el gobierno entrante, pues, ha permitido que el Ecuador tenga uno de los niveles más bajos de inflación de América Latina, controlar la especulación y revalorizar los salarios reales, con la consiguiente elevación del nivel de vida, al menos de los que tienen empleo. Prescindir del dólar sería un desacierto, con consecuencias sociales y económicas impredecibles.

El país tiene limitaciones financieras, a nivel gubernamental y de todos sus habitantes, particularmente de los más pobres y su financiamiento, es preciso que entendamos, que aún en las mejores condiciones, tiene un alto costo social, y generalmente no soluciona el problema en toda su amplitud. La austeridad en el uso de los recursos financieros, la lucha contra la corrupción, la explotación racional de los recursos naturales, el incremento de la inversión vs el consumo suntuario, el cobro de impuestos a los grandes evasores, la prevención y sanción a los corruptos, son ejes transversales que deben aplicarse como estrategia de Estado.  Hay que generar inversión, empezando por los que tienen recursos en el país y solo aprovechan de la especulación financiera y para eso el Estado debe ser un facilitador y no obstáculo burocrático. Hay que tener una actitud positiva frente a estas inversiones lícitas, que generan trabajo y recursos tributarios.

La vergonzosa y corrupta conducta de jueces y operadores judiciales que con fallos amañados instauran la impunidad de los delincuentes y la impudicia judicial, dando paso a una situación de barbarie donde cada quien pretende ‘hacer justicia por mano propia’, abona a la crisis económica–social–política y frenan el crecimiento y la paz social.

Por lo tanto, la elección presidencial y parlamentaria de agosto definirá el rumbo para el Ecuador. La decisión está en nuestras manos.  ·  #ComuniquemosEsperanza


"Con los ojos fijos en El,
 en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

 

 

domingo, 18 de junio de 2023

carta No.189: El desafío de construir la igualdad de género

 

Con los ojos fijos en Él
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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 189 – 18 junio 2023
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El desafío de construir la igualdad de género

“No se puede conseguir un mundo mejor, más justo, más inclusivo y plenamente sostenible sin la contribución de las mujeres.  Así que debemos trabajar, todos juntos, para ofrecer la igualdad de oportunidades a hombres y mujeres, en todos los contextos, para lograr una situación de igualdad en la diversidad, estable y duradera…  El pensamiento de las mujeres es diferente al de los hombres, están más atentas a la protección del medioambiente, su mirada no se dirige al pasado sino al futuro… dan a luz con dolor para lograr una gran alegría: dar vida y abrir vastos y nuevos horizontes”  Papa Francisco, marzo 2023

Ante las nuevas elecciones afloró el tema de la igualdad de género.  Inicialmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) sostuvo que las listas de candidatos para presidente y vicepresidente sean paritarias a partir de las elecciones de 2025, argumentando que las del 2023 son extraordinarias, pero que aplicarán el 30% de paridad en las listas para asambleístas.

Ante esta decisión del CNE, varias organizaciones ciudadanas levantaron su voz, señalando que la ley dice “elecciones subsiguientes posteriores a la vigencia de la ley” por lo que debe aplicarse ya.  Esto muestra la lucha por la paridad que promueven varias organizaciones, especialmente de mujeres, que sienten un machismo vigente y la vulneración de sus derechos en los procesos democráticos.

Por la presión social, el Tribunal Contencioso Electoral determinó que los binomios presidenciales y listas pluripersonales deben cumplir la paridad entre hombres y mujeres.  Aunque este parece un gran logro para cumplir la Constitución de la República, que reconoce el derecho a una vida libre de violencia en el ámbito público y privado (art. 66), y establece que el Estado promoverá la representación paritaria de mujeres y hombres y que en las candidaturas a las elecciones pluripersonales se respetará su participación alternada y secuencial (art. 65). El camino para lograr una verdadera igualdad aún es largo.

No porque haya una participación del 50% significa que se haya superado el machismo.  Poner en las listas a mujeres de candidatas no garantiza que se hayan escogido a las mejores ni reconoce el gran valor que tienen a nivel profesional, social, cultural, ético y familiar, pues en algunos casos se las escogen de ‘relleno’.  Hay mujeres que contribuyen a eso, porque, al igual que los hombres, aceptan candidaturas sin tener la experiencia ni la capacidad profesional o técnica y, lo peor, buscando solo el interés personal y no el de el bien común.

Es valiosa la presencia de mujeres líderes que, además de cumplir con el rol de madre, esposa, compañera, en nuestra sociedad machista, lo cual implica doble esfuerzo, sacrificio, riesgo, trabajan por el bien de la sociedad con entrega, eficiencia, dedicación, detalle, ternura, servicio, belleza, laborando incansablemente por una sociedad más justa, solidaria, inclusiva, equitativa.

Estos nuevos roles que las mujeres cumplen para servir a la sociedad, exigen a los hombres una responsabilidad y participación mayor en el cuidado y atención de los hijos, como en las tareas domésticas para que las mujeres no realicen jornadas extenuantes.

La participación en igualdad de condiciones en la vida social, cultural, política y económica garantiza que, tanto las políticas públicas y privadas, como los valores, las normas y las prácticas culturales, reflejen los preocupaciones y experiencias conjuntas y los tengan en cuenta, pues los intereses de unos generan desequilibrios que socavan el desarrollo sostenible del país.

Hay igualdad de género cuando las medidas aplicadas “de arriba abajo” se complementan plenamente con el apoyo recibido “de abajo arriba”.  El respeto de la diversidad cultural y los derechos culturales es compatible con la igualdad de género si se inscriben en un marco de derechos humanos que favorezcan la integración y el acceso a los derechos y las responsabilidades. La promoción y valorización de la igualdad de género está directamente relacionada con el respeto de la dignidad humana, esencial para el desarrollo integral y para la construcción de la justicia y la paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 28 de mayo de 2023

carta No.186: Estamos en la misma barca…

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 186 – 28 mayo 2023
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Estamos en la misma barca…

“Estamos llamados a vivir el encuentro político como un encuentro fraterno, especialmente con aquellos que menos están de acuerdo con nosotros; y esto significa ver en aquel con quien dialogamos un verdadero hermano o hermana, un hijo amado de Dios”.  Papa Francisco, mayo 2022 

La politiquería ecuatoriana está basada en las sinrazones de sus actores con el objetivo de contribuir a sus intereses personales o grupales.  Están muy lejos del pueblo y sus necesidades.  Rara vez incluyen el servicio a los más pobres, mas siempre buscan servirse de ellos, especialmente en época de elecciones.

En Ecuador al igual que en otros países, los ‘líderes’ y actores de los partidos y movimientos carecen de una reflexión común que busque el bien general, simplemente su escenario predilecto es la confrontación. De allí que la pugna de intereses, la discrepancia, la imposición, la diatriba, la disputa, la obstrucción, la manipulación, el chantaje, la corrupción, la impunidad… se convirtieron en la brújula que orienta el quehacer politiquero.

En nuestra historia reciente hemos tenido varias crisis democráticas a consecuencia de estos vaivenes politiqueros. El Congreso Nacional, hoy Asamblea, en ocasiones anteriores defenestró a varios presidentes por causas inverosímiles, alejadas de la norma constitucional. El 17 de mayo el Presidente Lasso, disolvió la Asamblea utilizando el artículo 148 de la Constitución vigente.

Con la ‘muerte cruzada’ el país está abocado a una situación política suigéneris, se fueron los asambleístas y el Presidente Lasso lo hará una vez que se realicen las elecciones del nuevo presidente. Este ‘sacrificio’ democrático marcó una cancha inesperada, totalmente diferente a elecciones anteriores. El pasado 24 de mayo el Consejo Nacional Electoral - CNE convocó a que el 20 de agosto acudamos a las urnas para elegir presidente y asambleístas.  Poquísimo tiempo tienen los partidos y movimientos para escoger a sus candidatos y armar listas. Ahora más que nunca buscarán a personajes conocidos, a lo mejor sin preparación o pondrán a los mismos ex asambleístas. El tiempo apremia y ellos solo buscarán ganar la presidencia y el mayor número de curules, para lograrlo harán lo imaginable e inimaginable.

Hay poco tiempo para la campaña y para difundir propuestas. Las papeletas tendrán muchos candidatos, unos calificados, otros sin credenciales, muchos impuestos por los ‘propietarios’ de los partidos y movimientos.  Las primarias serán un cuento y se hará funcionar al máximo la maquinaria electoral con el fin de cautivar al electorado, la votación será dispersa, por lo que los ganadores tendrán poco apoyo ciudadano.

Inmersos en esta realidad política, más allá del desconcierto, desconfianza, desinterés y rechazo que generan ese quehacer politiquero, es menester que nos unamos para discutir, debatir, buscar y acordar los caminos comunes más apropiados para llevar al país hacia adelante. Votar sin botar el voto es nuestra tarea, por lo que es fundamental organizarnos.

Ante la ausencia de partidos políticos que merezcan el nombre de tales, la ciudadanía y los movimientos sociales deben encontrar mecanismos para juzgar y condenar la ineptitud y corrupción. La revocatoria del mandato, la fiscalización social y las consultas directas son algunas formas de control. También es indispensable un nuevo ‘código de la democracia’, que evite la atomización de partidos y movimientos convertidos en meras agencias de promoción de candidaturas ilegítimas. En lo inmediato, el voto consciente es una necesidad.

Que este tiempo electoral se convierta en una ‘cuarentena democrática’ que permita recuperar el sentido de pertenencia a la Patria. A fin de cuentas, “estamos todos en la misma barca”, y si remamos en el mismo sentido, venciendo las adversidades que encontraremos en el trayecto, llegaremos a puerto seguro. La invitación está hecha, ¡la decisión es suya!  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

lunes, 16 de enero de 2023

carta No.167: Políticos y ciudadanos conscientes y responsables

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 167– 15 de enero 2023

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Políticos y ciudadanos conscientes y responsables

“Tomar en serio la política en sus diversos niveles –local, regional, nacional y mundial– es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad” (Pablo VI).


En un proceso electoral como el actual se pretende un encuentro o desencuentro entre los candidatos que se presentan a los comicios para ser elegidos con base a las propuestas que presentan y los electores que, de acuerdo con las ofertas inteligenciadas, consignan su voto. Es una relación intrínseca que implica responsabilidades y derechos mutuos, los unos siendo auténticos y veraces, en lo que dicen y proponen y los electores buscando la verdad y la mejor opción de servicio eficaz al bien común.

Sin embargo, la elección no garantiza que el político “profesional” actúe correctamente, razón por la cual debemos implementar herramientas legales y tecnológicas que generen una mayor participación ciudadana, con el fin de que cumpla sus ofrecimientos, escuche la voz de los ciudadanos, eluda la tentación de servirse del poder que se le ha dado y rechace todo tipo de corrupción. Como ciudadanos no podemos ser indiferentes y decir “es que todos son iguales”, caer en el quemeimportismo solo permite que sigan los abusos y la corrupción. Si les dejamos “libres” a los políticos, para que ejerzan como quieran el poder después de ser elegidos, nos faltará fuerza y control que les obligue a responder por sus acciones y omisiones. Es muy difícil confiar en su conciencia moral que muchas veces ha demostrado ser muy débil y voluble.

El desafío impostergable es qué y cómo hacer para que el político elegido no se burle del ciudadano que lo eligió. Deben implementarse contralorías ciudadanas a través de mecanismos idóneos, que ya existen en nuestra constitución y en las leyes, para reducir significativa y efectivamente la presencia de la mentira y la corrupción en la política, tan enquistadas en los diferentes niveles de la administración pública.  La ciudadanía debe exigir cuentas de las inversiones realizadas y de los contratos firmados o aplicar la alternativa de destituirle del poder con una revocatoria del mandato entregado.

Nuestro modelo político es el de una República Democrática, que exige libertad, participación ciudadana, legalidad, vigencia de los derechos humanos, y búsqueda del bien común. En nuestro país se han incumplido muchos de estos requerimientos debido a taras sociales y mentales que dominan la cotidianidad como la pobreza, la exclusión, el desempleo, la falta de servicios básicos, salud, educación y la presencia de corrupción, inseguridad, debilitamiento institucional, demagogia, populismo, caciquismo…

Está pendiente construir un destino colectivo en el que haya “vida digna” para todos y no solo para unos pocos privilegiados. Vivir con dignidad es un derecho que nos corresponde, para ello debemos, además de elegir con responsabilidad, actuar solidariamente y participar responsablemente en la construcción de nuestro propio destino, que es el de todos. Entre ceja y ceja debe estar siempre presente nuestra obligación y derecho de elegir y de participar en los procesos sociales para lograr el bienestar y desarrollo integral de nuestro país.

En esta lógica debemos evolucionar como ciudadanos: dejar de ser ingenuos, donde no analizamos ni nos comprometemos y solo votamos porque es obligatorio, dando un voto cada cierto tiempo... Debemos dejar atrás esta práctica, superarla, para convertirnos en ciudadanos responsables que, racionalmente, comprendemos, estudiamos y analizamos los contextos, intereses y compromisos que hay detrás de cada candidato y autoridad elegida. Debemos tener muy claro que por encima de todo interés personal o de grupo están los intereses nacionales, de la provincia, cantón o parroquia, es decir, el destino del país en el que su fin orientador, es el bien común.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.