Imágenes


Mostrando entradas con la etiqueta #partidospoliticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #partidospoliticos. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de agosto de 2023

carta No.199: La campaña electoral que queremos…

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 199 – 27 agosto 2023
---------------------------------------------

La campaña electoral que queremos…

“¡No pierdan nunca la valentía de soñar y de vivir en grande! sean campeones de fraternidad; afronten los desafíos de la vida dejándose orientar por la creatividad fiel de Dios y por buenos consejeros.”  Papa Francisco a los jóvenes en la JMJ 2023.

 

Terminó la primera parte del proceso electoral.  Escogimos a dos candidatos y el 15 de octubre elegiremos al nuevo presidente.  Como sucede en muchos casos y países, tendremos ‘balotaje’, una segunda vuelta entre los dos más votados.  Proclamados los resultados oficiales inicia una nueva campaña electoral.

Hemos sido testigos, en varios procesos electorales, de cómo los partidos y movimientos políticos y los candidatos, en lugar de plantear sus propuestas, presentar y defender sus planes de gobierno, atacan a sus contrarios de manera burda, exponiendo sus antecedentes personales, falta de honradez, inexperiencia, desacreditan sus estudios y profesión, inventan incapacidades, husmean sobre sus bienes, carácter, aspecto físico… ‘sacan todos los cueros al sol’, haciendo interpretaciones maliciosas o inventando falsedades para descalificarlo.  Todos dejan de lado la ética política.

Hablan sobre la familia, padre, madre, hijos, círculo de amigos, de trabajo, de empresa, de los movimientos políticos que lo apoyan, de los intereses económicos que representa, de los respaldos -principalmente financieros- que reciben para su campaña...  Pero ¿será verdad? o se armarán mentiras, utilizando todo tipo de artimañas, incluso de las nuevas tecnologías de comunicación.  Se lanzarán juicios condenatorios y temerarios que resten puntos al oponente frente a sus seguidores y a los indecisos electores.

Harán esto aprovechándose de que buena parte de la población carece de formación política y de conciencia crítica frente a decisiones importantes, por lo que no le interesa conocer ni analizar las propuestas de los candidatos, simplemente se dejan llevar por las subjetividades, minuciosidades, banalidades, que las asumen como verdaderas y sin verificar las difunden en sus círculos familiares, grupales o sociales.

En estos casos, el populismo es palpable, los aspirantes terminan ofreciendo lo que no cumplirán, engañando al pueblo y manipulando sus necesidades y expectativas.  Ofrecerán una sociedad segura, sin delincuencia, sin corrupción, con empleo, con trabajo, con crecimiento económico y con salud, educación y bienestar para todos, sin decir cómo, cuándo ni de dónde obtendrán el presupuesto para hacerlo…

Al faltar transparencia y no decir la verdad se crea una sociedad que se divide por uno u otro candidato.  En medio de mentiras, el ganador llega desprestigiado y sin apoyo de casi la mitad de la población.  Terminamos injuriando a ‘los otros’ y sintiéndonos ofendidos por ‘los demás’, por lo que atacamos, amenazamos, con ganas de ‘venganza’, generando división, conflicto y violencia.  Esto no es bueno ni justo.

Con estos antecedentes, como cristianos la campaña electoral que queremos debe ser distinta: exigimos que eleven el nivel de debate, sin mentiras ni engaños, sin insultos ni diatribas, que expongan propuestas serias y viables, para que con conocimiento de causa optemos por el mejor proyecto.  Soñamos a lo grande, en la fraternidad, en la solidaridad, en que los candidatos sientan que ‘el otro’ también es parte del ‘nosotros’ y que todos somos responsables del futuro del país.

Hay que confrontar siempre con la verdad, sustentando lo que decimos, analizando y valorando objetivamente las propuestas.  Tenemos el mandato de “no levantar falso testimonio ni mentir”, principio que debemos promover en nuestros círculos y trabajar arduamente para que en los medios de comunicación y en las redes sociales se difunda la verdad y no mentiras ni ataques u ofensas.

Frente a la dura realidad que vivimos es necesario promover la escucha y el diálogo, los acuerdos mínimos posibles y transparentes, la confrontación de ideas con altura y verdad, para que el candidato que gane genere, con el apoyo de todos, soluciones a los problemas que nos afectan, especialmente a las mayorías empobrecidas y excluidas.  Solo la verdad nos lleva a la justicia y a la paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 21 de mayo de 2023

carta No.185: Y después de la muerte cruzada ¿qué?

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 185 – 21 mayo 2023
---------------------------------------------

Y después de la muerte cruzada ¿qué?

“La esperanza es audaz… sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna”. Papa Francisco, Fratelli tutti No.55

 


Al decretar la “muerte cruzada”, el presidente Lasso disolvió la Asamblea, eliminando el riesgo de su destitución por el juicio político, al costo de reducir su período restante como presidente a 6 meses.  El 20 de agosto los ecuatorianos elegiremos un nuevo presidente y una nueva Asamblea, con funciones hasta 2025.

Si bien se ha superado la incertidumbre generada por el juicio político y la posible destitución del presidente, aparecen nuevos interrogantes de difícil respuesta.  En principio las próximas elecciones significan nuevas oportunidades para enmendar los errores del pasado, superar la pugna de poderes que ha generado la ingobernabilidad, y evitar la incompetencia y corrupción que han sido frecuentes entre los asambleístas, jueces y varias autoridades del poder ejecutivo.

Como ecuatorianos tenemos una enorme responsabilidad: contribuir con nuestro voto de manera consciente para superar la crisis que paraliza el país, evitando el apoyo ingenuo a propuestas demagógicas, eligiendo a candidatos honestos y competentes, y votando con memoria de los errores del pasado.

Todos tenemos derecho a vivir en una sociedad participativa, que provea una vida digna en condiciones de justicia y equidad, como lo promueve la Doctrina Social de la Iglesia.  Desafortunadamente estamos aún muy lejos de estas metas.  En 2023 la pobreza afecta a uno de cada tres ecuatorianos, y el 42% de los trabajadores está subempleado.  Las políticas neoliberales aplicadas por los gobiernos de Moreno y Lasso han reducido fuertemente la inversión social: como resultado, la salud pública está en condiciones críticas por desabastecimiento y corrupción; y decenas de miles de bachilleres no pueden ingresar a la universidad.  La pobreza ha ascendido al 70% en la población indígena y la desigualdad social se ha mantenido (UISA UASB, 2023).

Cómo telón económico de fondo, el próximo agotamiento del petróleo en el Ecuador (carta 180) demanda al Estado una estrategia de transición económica y energética, conservando la biodiversidad y estimulando la diversificación productiva, que ningún gobierno ha logrado.  Las próximas consultas populares sobre el Yasuní y la minería en Quito son una oportunidad para preservar la naturaleza.

Así como ha fracasado la política neoliberal de los dos últimos gobiernos, fracasó también la estrategia promovida por más de una década por el correísmo, que condujo a excesos autoritarios, violaciones de derechos humanos y una corrupción generalizada, sin haber alcanzado mejoras sostenidas en las condiciones sociales.

El difícil panorama social y económico se complica aún más por la creciente inseguridad que vive el país como resultado de la acelerada expansión del narcotráfico y las luchas entre bandas rivales.  En los últimos meses hemos llegado a promedios cercanos a 16 homicidios por día, cosa jamás vivida antes en Ecuador.

La democracia apenas está en condiciones para facilitar la elección de ciudadanos honestos y competentes, como es indispensable.  Los partidos políticos, atomizados y carentes de principios ideológicos, apropiados por caciques, funcionan como agencias de promoción o de alquiler de candidatos por mera conveniencia (carta No.55).  Sin partidos y movimientos políticos estructurados e ideológicamente fundamentados, las elecciones seguirán perpetuando los vicios del pasado.

Ahora más que nunca, debemos avivar la esperanza de convertir a las próximas elecciones en un camino que conduzca a construir un país diferente, participativo y justo.  Los cristianos “estamos obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común” (cfr Fratelli Tutti No.75).  El futuro depende de cada uno de nosotros.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

domingo, 29 de enero de 2023

carta No.169: Nuestro voto construye o destruye el país

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 169– 29 de enero 2023

------------------------------------------------

Nuestro voto construye o destruye el país

“Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del «bien común» como fin y criterio regulador de la vida política.  Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad” Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 407.

El 5 de febrero elegiremos: 221 alcaldes, 864 concejales urbanos, 443 concejales rurales, 23 prefectos, 23 viceprefectos, 4109 vocales de juntas parroquiales, de acuerdo con nuestra ubicación territorial.  Los candidatos y candidatas en campaña expresan ideas, propuestas y promesas, algunas muy simples, otras más consistentes.  Con nuestro voto encargaremos, a los ganadores, una responsabilidad por 4 años, por lo que no podemos votar a ciegas, sino analizar en conciencia para elegir a los que consideremos personas idóneas junto a las mejores propuestas.

 También seleccionaremos a siete personas que conformarán el nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social - CPCCS.  Si bien, muchos no tenemos claridad en este aspecto, debido a un sistema de campaña sui géneris impuesto por el Consejo Nacional Electoral - CNE, lo que nos impide contar con elementos válidos para escoger a tres hombres, tres mujeres y uno por los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos o montubios y ecuatorianos en el exterior.

Por último, debemos aprobar con el SI o rechazar con el NO, en ocho preguntas en un referéndum importante para el país.  Es esencial dedicar un tiempo, antes de llegar a las votaciones, para analizar bien las preguntas planteadas (incluyendo los anexos), mirando las connotaciones y consecuencias si se aprueban o no.

El domingo, una vez concluidas las votaciones, toda la sociedad y por los distintos medios, exijamos a las autoridades del CNE la total transparencia, para evitar dudas y cuestionamientos sobre los resultados.  Los escrutinios deben reflejar fielmente la voluntad ciudadana expresada en las urnas.  La integridad del sistema electoral es fundamental: los procedimientos aplicados en las mesas receptoras del voto, la consolidación de los datos y la proclamación de los resultados deben entregarlos a tiempo sin disculpas ni excusas que generen suspicacias.

Los partidos, movimientos y alianzas políticas deben aceptar con profundo respeto y altura, el veredicto inapelable de las urnas.  Es deber de todos los candidatos y candidatas tener la suficiente cultura democrática para reconocer el pronunciamiento de los electores.  En política hay que saber ganar con humildad y agradecimiento y perder con dignidad.

Hay que evitar disturbios y conflictos, o peor, llamar a acciones antidemocráticas como las que hemos visto en otros países, que podrían comprometer nuestra estabilidad democrática.

Si queremos consolidar una república auténtica, si queremos una sociedad verdaderamente democrática, si queremos fortalecer las instituciones, tenemos que combinar armónicamente tres elementos fundamentales:

Una población responsable y comprometida con el futuro del país, que sienta que es actora y no mera espectadora del accionar de unas autoridades de las que luego reniega.

Un sistema electoral serio, transparente, neutral, sin ningún tipo de sesgo que beneficie a unos sobre otros y con reglas de juego claras e iguales para todos.

Unos políticos, partidos y movimientos responsables, con solvencia ideológica y comprometidos con el bien común.

En definitiva, para construir país, hay que votar bien, analizar las propuestas y la trayectoria completa de los candidatos y de su partido o movimiento.  Tengamos presente la enseñanza evangélica: "Cuídense de los falsos profetas: se presentan ante ustedes con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.  Ustedes los reconocerán por sus frutos” (Mateo 7, 15-16).  ·  #ComuniquemosEsperanza


 Descarga esta carta en Pdf


Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 22 de enero de 2023

carta No.168: Elecciones: entre la crisis y el desencanto

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 168– 22 de enero 2023

------------------------------------------------

Elecciones: entre la crisis y el desencanto

“…ninguno de nosotros puede decir: pero yo no tengo que ver, son ellos quienes gobiernan.  No; yo soy responsable de su gobierno y debo hacer lo mejor de mi parte para que ellos gobiernen bien, participando en la política como puedo.  La política, dice la doctrina social de la Iglesia, es una de las formas más altas de la caridad, porque es servir al bien común.  Y yo no puedo lavarme las manos: cada uno de nosotros debe hacer algo.  Pero ya tenemos la costumbre de pensar que de los gobernantes se debe sólo parlotear, hablar mal de ellos y de las cosas que no van bien»  (Papa Francisco, septiembre 2013).

El próximo domingo 5 de febrero los ecuatorianos elegiremos nuevos alcaldes, prefectos, concejales y vocales de juntas parroquiales.  En total elegiremos 5667 nuevas dignidades de entre 63518 candidatos. Ante el alto número de candidaturas, la ausencia de partidos políticos serios y representativos, y los graves problemas que enfrentamos en nuestras ciudades y provincias, la mayor parte de los electores oscilan entre la incredulidad, la indiferencia y el desencanto.

Los debates evidenciaron desconocimiento, improvisación y frases demagógicas en la mayoría de los candidatos. Los partidos políticos convertidos ahora en agencias de gestión de candidaturas han degenerado ante la incompetencia y la corrupción…  tanto que se han mencionado vínculos de varios candidatos con el narcotráfico.

Ante esta profunda crisis de la democracia, lejos de caer en el escepticismo, es nuestro deber ético contribuir para seleccionar los candidatos que, en nuestro criterio, permitan superar la crisis social, política y moral que afecta al país.

¿Cómo escoger los candidatos más adecuados en medio de una multitud de personajes desconocidos?  ¿Cómo diferenciar entre mensajes demagógicos, noticias falsas, promesas irreales y programas serios?...  Para enfrentar esta difícil tarea, aquí algunas de las necesidades más acuciantes de nuestras ciudades y provincias:

Las carencias sociales siguen siendo agudas, según INEC, el 23% de la población urbana y el 51% de la rural no tiene acceso a agua segura, particularmente en la Costa y la Amazonía. Aunque la cobertura del alcantarillado ha mejorado, ninguna ciudad (excepto Cuenca), tiene un sistema de tratamiento de aguas servidas.

La calidad del aire en las principales ciudades no cumple con los límites permitidos por la Organización Mundial de Salud: las emisiones de diésel de los buses, aumenta los riesgos de enfermedades respiratorias y cáncer. 

La movilidad urbana sigue siendo denigrante, contaminante y de mala calidad. Los esfuerzos para mejorarla, como el Metro en Quito, es una clara demostración de la incompetencia municipal. El proyecto, con una deuda de más de 2 mil millones de dólares, lleva ya 10 años en construcción y aún no entra en funcionamiento.

Igualmente es deplorable la gestión de la basura, en la mayoría de ciudades, con porcentajes mínimos de reciclajes y botaderos de basura antitécnicos.

La débil gestión urbana aumenta los peligros ambientales, agudizados por el cambio climático… el aluvión de La Gasca (Quito, enero 2022), dejó 27 muertos. Las grandes inmobiliarias frecuentemente burlan la planificación y las ciudades crecen caóticamente, con pocos espacios verdes y con serias carencias de infraestructura.

El reciente crecimiento de la violencia, sobre todo en la Costa, es alarmante.  Guayaquil se ha convertido en una de las 50 ciudades con mayores tasas de homicidios en el mundo -entre 4 y 7 asesinatos diarios-. Las cifras para Esmeraldas y otras ciudades de la Costa son igualmente graves.

Los gobiernos provinciales han dejado de lado sus responsabilidades en la conservación de la biodiversidad y el ambiente, permitiendo la expansión de la deforestación y actividades mineras, con serio deterioro ambiental.

Votemos por candidatos que ofrezcan soluciones reales a los problemas mencionados y que se aparten de discursos demagógicos y vacíos.El destino de muestras ciudades y provincias está amenazado por una democracia débil y engañosa, y ante este panorama obscuro de crisis y desencanto, nuestra responsabilidad, como ciudadanos consientes, es determinante para salir de la crisis en la que estamos sumergidos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Descarga esta carta en Pdf

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 7 de agosto de 2022

carta No.144: Partidos políticos vacíos de democracia

 

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 144– 7 de agosto 2022

------------------------------------------------

Partidos políticos vacíos de democracia

“… vivir el encuentro político como un encuentro fraterno, especialmente con aquellos que están menos de acuerdo con nosotros. La política es también reflexión, es decir, formulación de un proyecto común… la política es acción, y no un mero espacio "de debate e intercambio". Por lo tanto, es necesario que los mismos conduzcan a un “compromiso concreto”. La política es 'la forma más elevada de caridad'” (Papa Francisco, mayo 2022).

La Democracia pretende que las decisiones políticas se tomen en beneficio de las mayorías que eligen a sus mandatarios. Sin embargo, en Ecuador como también en otros países, gobiernos inclusive elegidos legalmente, concentran el poder en un pequeño grupo social que favorece sus propios intereses, en perjuicio de la mayoría de la población. Y esto se da en gobiernos de derechas como de izquierdas.

Los grandes sectores e intereses sociales deben ser representados por los partidos políticos, que con distintas visiones sobre la realidad aplican las políticas y acciones necesarias para lograr el país propuesto en su plan de gobierno. Partidos que conscientes de las necesidades populares y con soluciones eficaces y factibles para esos problemas, deben proponer candidatos coherentes, sin rabo de paja y con la capacidad necesaria para el cargo.

La Democracia permite que la opinión del pueblo se oiga en los estamentos de poder, razón por la cual se requiere de partidos políticos sólidos, coherentes, transparentes y representativos. Ecuador, como otros países de América Latina, va perdiendo el sentido de la Democracia, expresado, entre otras manifestaciones, en la degradación de sus partidos políticos: la gran mayoría son inestables, dependientes de un caudillo, huérfanos de una militancia activa, sin formulaciones ideológicas claras y consistentes, carentes de representatividad y legitimidad y muy dispersos, que buscan alcanzar alguna dignidad eleccionaria para desde ahí gestionar sus propios intereses y ambiciones.

Las crisis económicas, la exclusión social y la corrupción, generadas y alimentadas por los partidos y movimientos políticos, los han desprestigiado inmensamente. El pueblo ha dejado de creer y confiar en su acción.  Hoy son estructuras atomizadas, caudillistas, poco representativas, frecuentemente sumergidas en corrupción, que a menudo arriendan o compran candidaturas en tiempos electorales.  La Democracia ha dejado de funcionar y la política ha perdido prestigio y representatividad. La práctica política ha sido desplazada por una enfermiza politiquería.

Para las próximas elecciones seccionales (febrero 2023) se cuentan por cientos, y las candidaturas por miles, con frecuencia poco calificadas y menos reconocidas por su coherencia cívica y de servicio a la sociedad. Cuando son elegidos, representan fracciones mínimas del electorado, debido a la gran dispersión electoral existente, por lo que tienen una débil legitimidad.

Una de las mayores amenazas a la supervivencia del Estado y de las instituciones públicas es una Democracia vacía de ciudadanía, evidenciada en un sistema decadente y carente de representatividad, que implementa mecanismos clientelares proclives a la corrupción y que frustra las legítimas demandas populares. La inestabilidad política, la inseguridad y el malestar ciudadano son una mera fachada que esconde un vacío social.

La responsabilidad política y el empoderamiento poblacional en la gestión de su destino es condición histórica para la supervivencia institucional y el logro del bien común.

El restablecimiento de un sistema ético sólido y representativo de los partidos es una necesidad histórica e ineludible por lo que, aunque su construcción puede tomar tiempo, deberíamos mancomunadamente y como resultante de un pacto social, reformular la Ley de Partidos Políticos y el Código de la Democracia. Decir basta a una farsa derivada de una malsana politiquería que sacrifica al quehacer político. La auténtica política propende el bien común y dignifica a sus actores, creando las condiciones para el desarrollo integral de los pueblos.    ·  #ComuniquemosEsperanza


Descarga esta carta en Pdf 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 17 de octubre de 2021

Carta No. 102: Los Partidos Políticos ¿Construyen o destruyen el País?

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 102 – 17 de octubre 2021

------------------------------------------------

Los Partidos Políticos
¿Construyen o destruyen el País?

“…Hacer política inspirada en el evangelio desde el pueblo en movimiento puede convertirse en una manera potente de sanear nuestras frágiles democracias y de abrir el espacio para reinventar nuevas instancias representativas de origen popular” 
(Papa Francisco a la Academia de Líderes Católicos, 2019)


"SEAN PAÍS", es el desafío que lanzó el canciller brasileño al Ecuador en la firma del Protocolo de Rio de Janeiro en 1941. Este pedido sigue resonando y taladrando fuertemente nuestra conciencia y más aún cuando se agudizan las crisis políticas por luchas intestinas de poder en nombre de la democracia.

Cada vez hay más personas que prefieren alejarse del quehacer político y concentrase en sus tareas particulares porque consideran que la 'política' es decadente, corrupta, oportunista…, sin tener en cuenta que más pronto que tarde, las decisiones que toman 'los políticos' afectan directamente a toda la población.

La democracia, se dice que es el mejor sistema de gobierno y para fortalecerla y hacerla real, es necesario tener partidos políticos fuertes, organizados, estructurados ideológicamente, sin caudillismos, ni caciquismos… para que formen y eduquen a sus militantes, organicen y faciliten la participación democrática de sus seguidores y construyan país.

Es cierto que no hay democracia sin partidos políticos, pero también es cierto que una democracia con partidos políticos débiles, desorganizados, ineficientes, incapaces y electoreros, solo conducen al país al caos sistemático, a la corrupción procesual, a enfrentamientos estériles y a luchas fratricidas… lo que asegura una decadencia nacional sin posibilidades de superar las crisis económica, social, cultural, que arrastramos desde hace décadas, y ha conducido al país a una hecatombe generalizada. Pese a la existencia de leyes, reglamentos y hasta financiamiento para los partidos y movimientos políticos, su acción y participación están muy lejos de cumplir sus tareas y objetivos.

La totalidad de los partidos y movimientos políticos se han constituido, a escondidas del pueblo, en camarillas de mediocres y oportunistas, agrupados para alcanzar el poder, lograr privilegios y prebendas para sí, para los suyos y para allegados y cognados, con una estrategia común: denunciar, condenar, estigmatizar, atacar y deslegitimar todo lo que no conviene a sus intereses. Una práctica perversa y permanente en nuestra historia nacional.

Históricamente, desde el poder recibido rotativamente en las elecciones, las elites partidistas arman una estructura corrupta y corruptora, en la que han construido vías sin salida: nominan y ponen candidatos, eligen y designan autoridades, personas a quienes las utilizan y se sirven de ellas mientras les son útiles.

La participación política es un derecho y una obligación de todo ciudadano, porque de ella depende la construcción de una sociedad justa, pluralista, equitativa y solidaria. Pero en la práctica ¿cuántos han querido o quieren intervenir en la tarea democrática? Muchos renuncian a militar en los partidos políticos como una reacción a una tarea socialmente rechazada y asqueada. Otros prefieren evadir esta misión por percibirla como imposible de un manejo responsable.

"A los gobiernos y a todos los políticos, pido que trabajen por el bien común. Cuídense de escuchar solamente a las elites económicas y sean servidores de los pueblos que claman por tierra, techo, trabajo y una vida buena en armonía con toda la humanidad y con la creación" (Papa Francisco, @Pontifex_es 16 oct 2021).  Es nuestro compromiso ético impostergable, que debemos asumirlo responsablemente para "SER PAÍS".  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Descarga esta carta en Pdf

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Carta No. 55: Los partidos políticos: partidos por la demagogia, el engaño y el caciquismo

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 55 – 22 de noviembre 2020

------------------------------------------------ 

 

Los partidos políticos: partidos por la demagogia, el engaño y el caciquismo

 

“La política es una manera exigente (sabiendo que no es la única) de vivir el compromiso cristiano al servicio de los otros.” Paulo VI.

 “La política partidista es el campo propio de los laicos.  Corresponde a su condición laical el constituir y organizar partidos políticos, con ideología y estrategia adecuada para alcanzar sus legítimos fines”.  Puebla 41.


La democracia es un proceso permanente que tiene como sustento a los partidos políticos -organizaciones de la sociedad civil, integradas por ciudadanos con una misma ideología que tienen como finalidad llegar al Poder-, para desde esa responsabilidad, ejecutar los planes de gobierno que elaborados desde sus principios y doctrina, buscan el desarrollo y la solución de los problemas nacionales.

Según la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Puebla 1979), los partidos políticos deben ser “estructuras político-jurídicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna y con perfección creciente, posibilidades efectivas de tomar parte libre y activamente en la fijación de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en el gobierno de la cosa pública, en la determinación de los campos de acción y de los límites de las diferentes instituciones y en la elección de los gobernantes” (39).

En Ecuador, la mayoría de los partidos políticos, sino todos, han ido claudicando a sus principios, desprestigiándose permanentemente y convirtiéndose en simples tiendas electoreras, manejadas por ‘propietarios’ que deciden sin consulta ni participación efectiva de la militancia.  Es más, las actuales leyes contribuyen para esa degeneración, al prácticamente eliminar la diferencia entre partidos y movimientos -grupos iniciales, en proceso de crecimiento para llegar, gracias a la participación ciudadana y a la formación, a ser verdaderos partidos, con dirigencia, candidatos preparados y militancia comprometida-.  El movimiento tiene adherentes ocasionales, carentes del compromiso propio de la militancia partidaria.  Hoy parece ser lo mismo, partido y movimiento.

La degradación de los partidos está tocando fondo en el actual proceso electoral, cuando agrupaciones con reconocimiento legal dudoso, con base a acuerdos políticos oscuros y a firmas falsas y repetidas, prestan, alquilan o venden, su nombre y número a aventureros de la politiquería.  Más aún, en las listas presentan a candidatos sin preparación pero que, por su fama, aportan con votos que se traduce en curules y en oportunidad de aprovechamientos no éticos.  Designación de candidaturas, con la complicidad de las autoridades, ilegales y nada democráticas.  Ganar las elecciones como sea, parece ser la consigna de muchos partidos políticos.

El desprestigio de la política y de los partidos ha generado apreciaciones como que “la política es para los sinvergüenzas, los delincuentes, los corruptos, y como yo soy honesto, entonces no actúo en política”.  Actuar así, es una irresponsabilidad ciudadana porque dejamos el campo libre a la corrupción, es hacernos cómplices por omisión porque conocemos la realidad y no actuamos.  Y tratándose, sobre todo de los jóvenes, es poner en riesgo al país entero y su futuro.

La participación política si es consciente, responsable, digna, honrada… tiene una dimensión ética superior y de intachable patriotismo, porque busca el desarrollo, la paz y la satisfacción de las necesidades de todos, y con preferencia por los más débiles y empobrecidos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.