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domingo, 30 de agosto de 2026

carta No. 356: “Quedan los árboles que sembraste”

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 356 30 de agosto, 2026
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“Quedan los árboles que sembraste”

“Mi colegio, mi universidad, han sido las comunidades indígenas. Los indígenas fueron mis maestros, ellos me han enseñado y todo lo que sé lo he aprendido en la cantera del pueblo” “Amo lo que tengo de indio”. Mons. Leonidas Proaño, 1987.

Este 31 de agosto recordamos 38 años de la Pascua de Mons. Leonidas Proaño, conocido en Ecuador como “Taita Leonidas”, “el obispo de los indios” o “el obispo de los pobres”, y destacado como tal por san Juan Pablo II el 30 de enero de 1985, durante su visita al Ecuador. Fue un gran y humilde pastor, amado por los indígenas y por muchas personas de los sectores populares.

Nació el 29 de enero de 1910 en San Antonio de Ibarra, en una familia muy humilde de artesanos y tejedores de sombreros. Como recordaba: “Nací en un hogar pobre y aprendí en ese mismo hogar a amar a los pobres”. Se ordenó sacerdote en 1936. Pronto se interesó por las corrientes más progresistas de la Doctrina Social de la Iglesia y la Teología de la Liberación. Empezó como profesor en Ibarra, impulsó la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Acción Católica Obrera (ACO). Fundó la librería Cardijn y el bisemanario La Verdad, del que fue editor. En 1954, el papa Pío XII lo nombró obispo de Bolívar, diócesis que abarcaba las provincias de Chimborazo y Bolívar, con sede en Riobamba. En 1958 la diócesis se dividió en Riobamba y Guaranda, y permaneció en la primera hasta 1985.

Vivió humildemente en Santa Cruz, de manera sumamente austera, despojado de lujos y consagrado por entero a las comunidades indígenas y a los sectores populares. Se revistió con su característico poncho, signo de su compromiso con la justicia social y con los pueblos indígenas, promoviendo su acceso a la vida pública y al poder político. Autenticidad, comunidad y Reino de Dios definieron su pensamiento y su acción pastoral.

En 1960 realizó la reforma agraria de las haciendas de la diócesis y repartió esas tierras entre las comunidades indígenas, lo que provocó el rechazo de los poderosos y de los gobiernos de entonces, que lo consideraban un “sacerdote rojo”. En 1962 creó las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE) para la alfabetización, educación y evangelización de los indígenas, bajo el lema “Educar es liberar”, y también el Centro de Estudios y Acción Social para apoyar el desarrollo de las comunidades indígenas.

Participó en el Concilio Vaticano II (1962-1965). Fue parte del conocido “Pacto de las Catacumbas”, donde 40 obispos latinoamericanos se comprometieron con una vida sencilla y una opción preferencial por los pobres. Fue elegido presidente del Departamento de Pastoral del CELAM (1964-1968) y participó en la creación del Instituto Itinerante de Pastoral de América Latina (IPLA).

Su compromiso se expresó en misiones, equipos pastorales y formación de agentes y diáconos indígenas. Apoyó la creación de ECUARUNARI y la CONAIE, y sufrió persecución por su labor: fue denunciado ante el Vaticano y, durante la dictadura militar, detenido y acusado de traición a la patria.

En 1985 presentó su renuncia al episcopado por razones de edad y luego fue nombrado responsable de la pastoral indígena de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana hasta 1988. Fundó la filial ecuatoriana del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ). Fue candidato al Premio Nobel de la Paz en 1986 y recibió diversos reconocimientos nacionales e internacionales.

En 1987 se le detectó un cáncer que debilitó rápidamente su salud. Falleció al amanecer del 31 de agosto de 1988 y fue enterrado, de acuerdo con sus deseos, en la comunidad de Pucahuaico, cerca de su natal San Antonio de Ibarra, donde la Fundación Pueblo Indio del Ecuador conserva su memoria y legado espiritual.

Rememorar hoy la vida, las acciones y el ejemplo de Mons. Proaño no es solo recordar a una figura muy importante de la historia ecuatoriana y latinoamericana; es revivir sus motivaciones y opciones desde la fe. Como poéticamente decía: “quedan los árboles que sembraste…”, como semillas vivas que siguen dando frutos de esperanza, amor por los indígenas, por los pobres y por la solidaridad comunitaria. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

carta No. 332: LA GUERRA: locura que ofende a Dios

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 332 –15 de marzo de 2026
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LA GUERRA: locura que ofende a Dios

La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte. Oremos juntos para que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se pueda escuchar la voz de los pueblos. Papa León XIV.

La República Islámica de Irán es teocrática, establecida en 1979. El poder supremo reside en un líder religioso, el Ayatola, que supervisa las instituciones electas y no electas. Tiene una población de 90 millones de habitantes, una extensión de 1.648.195 km², su idioma oficial es el persa (farsi), con otras minorías étnicas, y su religión mayoritaria es el islam chiita. Tiene casi 4000 años de historia y una cosmovisión totalmente diferente a la occidental.

El 28 de febrero, los Estados Unidos e Israel atacaron y asesinaron al Ayatola Alí Jameneí durante el mes sagrado del Ramadán; el 4 de marzo bombardearon la escuela primaria Shajareh Tayebeh, en Minab, asesinando a 168 niños. Estos ataques, en vez de amedrentar a Irán, generaron una reacción inesperada para Estados Unidos e Israel. Esta “guerra”, que según Trump duraría apenas unos pocos días, escaló y se extendió a toda la región por un tiempo indeterminado. Es más, cada día el conflicto se vuelve más complejo y de difícil solución. Esta guerra pasó de ser un conflicto regional a uno global.

Todo está conectado a nivel mundial y las guerras marcan la ruta. Parece que está terminándose un orden hegemónico unilateral, dominado por Estados Unidos y Occidente, y dando paso a una multi-tripolaridad por la incidencia de Rusia y China.

La guerra promovida por Israel busca cumplir su proyecto del Gran Israel. Irán es el único obstáculo en Medio Oriente; los otros regímenes del Golfo Pérsico están alineados con Estados Unidos.

El cálculo inicial de Trump y Netanyahu era una intervención rápida: eliminar al líder, como lo hicieron en Venezuela, y precipitar el cambio hacia un régimen favorable a Estados Unidos. El discurso es evitar una bomba atómica iraní, que no podía existir por la prohibición religiosa del Ayatola; sin embargo, esta prohibición puede terminar con el nuevo Ayatola, Mojtaba Jameneí, elegido líder después del asesinato de su padre.

Se esperaba que el régimen cayera por protestas internas, pero el pueblo se cohesionó en torno a sus líderes religiosos. La respuesta militar iraní sorprendió por su capacidad de resistencia, su tecnología y sus apoyos externos, mientras el cierre del estrecho de Ormuz disparó el precio del petróleo y agravó el impacto global de la guerra.

Los ataques aéreos destruyen infraestructuras y población, pero no debilitan al régimen, que ha nombrado sucesor de Alí Jameneí a su hijo, Mojtaba Jameneí. La estrategia norteamericana-israelí no ha causado, hasta ahora, los efectos esperados.

Se sabe cómo empezar una guerra, pero no cómo terminarla. La ofensiva muestra desgaste, Irán mantiene su resistencia y ataca intereses estratégicos de Estados Unidos, mientras Trump busca una salida presentándose como vencedor, aunque Irán sostiene que no será él quien decida el final del conflicto.

Como Justicia y Paz no tomamos partido en este conflicto; exponemos algunos criterios que se ocultan en los medios y señalamos lo absurdo del mismo: “La guerra es siempre una derrota, siempre. Dondequiera que se haga, las poblaciones están agotadas, están cansadas de la guerra, que como siempre es inútil e inconclusa, y solo traerá muerte, solo destrucción y nunca aportará una solución al problema” (Papa Francisco).

La paz en Medio Oriente es posible si vamos a las raíces y si se eliminan los afanes de dominio. Debe empezar un diálogo respetuoso entre civilizaciones y cosmovisiones, reconociendo al otro como un interlocutor válido para llegar a acuerdos de desarme de las conciencias, escuchando la voz de los pueblos para proteger la vida de la población, empezando por los más vulnerables. “La guerra es una locura que ofende a Dios”#ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

sábado, 23 de septiembre de 2023

carta No.203: El presidente que necesita Ecuador

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 203 – 24 septiembre 2023
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El presidente que necesita Ecuador

“Oramos hoy por los gobernantes que tienen la responsabilidad de cuidar a sus pueblos en estos momentos de crisis: jefes de estado, presidentes de gobierno, legisladores, alcaldes, presidentes de regiones...  para que el Señor los ayude y les dé fuerzas, porque su trabajo no es fácil.  Y cuando haya diferencias entre ellos, entiendan que, en tiempos de crisis, deben estar muy unidos por el bien de los pueblos, porque la unidad es superior al conflicto”.  Papa Francisco, mayo 2020.

El próxima 15 de octubre elegiremos al presidente del Ecuador.  En varias cartas hemos ponderado la importancia y responsabilidad de dar el voto a tal o cual candidato. Es darle el poder y capacidad de tomar decisiones y actuar buscando el bien de todos.

Es una elección de mucha importancia. Quien resulte elegido durará en sus funciones hasta el 24 de mayo de 2025, este gobierno deberá enfrentar grandes desafíos, pues el país sufre graves problemas que exigen urgentes acciones.  Aquí algunos:

1.  Una situación de violencia social como nunca ha vivido nuestro país.  Perdimos la calma, hay miedo y la inseguridad nos amenaza a todos, a algunos con mayor fuerza y agresividad.  Problema complejo y de difícil solución, pero de inmediato y urgente enfrentamiento.

2.  Un creciente desempleo y aumento de la pobreza. Cada vez hay más pobres. Las manifestaciones y consecuencias son múltiples: desnutrición, deserción escolar, violencia doméstica y callejera, suicidios, emigración temeraria, etc.

3.  La realidad de niños y jóvenes, principalmente en sectores populares y periféricos, que engrosan las filas de las mafias y el narcotráfico, abandonan la educación y se convierten en víctimas del abuso sexual, la prostitución y el tráfico de órganos.

4.  La llegada inminente del fenómeno de El Niño, con grave amenaza de devastación de grandes poblaciones y extensiones territoriales.

5.  Una crisis política y económica con múltiples quejas, acusaciones, síntomas y escándalos que derivan de una descomposición institucional a todo nivel.  Se escucha de graves crímenes, la existencia de narcopolíticos, narco generales; policías, militares y jueces cooptados con prebendas o miedo, por carteles internacionales.  Hay acusaciones de un sistema electoral corrompido y tramposo que no respeta la voluntad de los electores.  La instauración, en la administración pública y privada, de la coima, la comisión, el sobreprecio −aberraciones criminales, penadas en cualquier país− como si fueran modus operandi normal y necesario para que las instituciones funcionen; y para colmo, individuos investidos de jueces que pretenden mediante providencias amañadas, consagrar la impunidad.

Podríamos continuar relatando la tragedia nacional, sin embargo, queremos más bien poner énfasis en los requerimientos y exigencias para el próximo gobierno nacional. Dada la magnitud de los desafíos la primera tarea del nuevo gobierno es, no de palabras sino de actitudes y hechos: convocar a toda la ciudadanía a un debate nacional abierto, sincero y desprendido, que lleve a un acuerdo o pacto de convivencia y civilidad.  El triunfador no puede hacer del Estado un botín de uso y abuso de ‘agnados y cognados’ cercanos al gobierno.  Como tampoco los perdedores pueden convertirse en opositores ciegos, detractores y conspiradores a tiempo completo como en los últimos tiempos.

El diálogo nacional que reclamamos y exige el país, supone una actitud franca, diáfana, transparente de todos los actores, empezando por los gobernantes, en el que las ideologías no se constituyan en reclamos de dominio por encima de las necesidades del pueblo.  Aunque las luchas intestinas se presentan como reivindicadoras de intereses populares, con frecuencia son artimañas de los grupos detentadores del poder o de sus aspirantes frustrados.  La Democracia se nutre, ante todo, del diálogo y la búsqueda de acuerdos, en donde cada uno tiene su palabra, a condición de que sepan escuchar a los otros, particularmente a los que piensan distinto.

Entonces necesitamosQue todos aunemos esfuerzos en favor de la Patria. Que el diálogo, arraigado en la verdad y la justicia, sea el camino a las soluciones. Que construyamos procesos de encuentro y compromiso por el bien común, desterrando la corrupción, recuperando la ética y los valores.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 2 de septiembre de 2023

carta No.200: Mas Ética para un Ecuador de confianza

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 200 – 27 agosto 2023
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Mas Ética para un Ecuador de confianza

“… el hombre a cada paso que da debe discernir qué decisión tomar.  El discernimiento es esa reflexión de la mente, del corazón que debemos hacer antes de tomar una decisión”.  “El discernimiento es agotador pero indispensable para vivir.  Requiere que me conozca a mí mismo, que sepa lo que es bueno para mí aquí y ahora.”  (Papa Francisco, agosto 2022)

 


La Comisión Justicia y Paz de Ecuador llega la carta No. 200 “Con los ojos fijos en El en la realidad y la fe.  Gracias a ustedes por acogerla semanalmente, leerla y compartirla.

El objetivo de esta publicación es abrir un espacio de diálogo fecundo, inclusivo y de reflexión comunitaria, desde la realidad y la fe en Jesucristo, que provoque análisis, nuevas reflexiones y discusiones a todos los niveles.  Recogen y plantean temas basados en la realidad social, política, económica, cultural, ambiental del país, de América y del mundo; busca analizarlos desde una visión humanista a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, para que nos lleve a asumir compromisos personales y comunitarios.

En agosto de 2017 iniciamos con la redacción de la carta, en aquel entonces mensual, hasta el 20 de marzo de 2020 (cuatro días después del inicio de la pandemia de la covid 19) en el que se publicó la No. 21. Y desde la carta No. 22, en medio del encierro, intensificamos el discernimiento comunitario y la convertimos en una entrega semanal.

En este tiempo hemos analizado temas como: corrupción, impunidad, politiquería, pobreza, desempleo, educación, salud comunitaria, economía, organización social y gobernabilidad, democracia y partidos políticos... entre otros.

Hace seis años, en la carta No. 1, bajo el título “La corrupción destruye la ética”, denunciamos un agravamiento de las condiciones de vida de los ecuatorianos.  La corrupción, lacra de vieja data en nuestra sociedad, al menos en sus montos, arrasaban caudales inmensos de dinero e iban invadiendo espacios públicos y privados nunca imaginados.  Al mismo tiempo veíamos que llegaba a una inmensa deuda nacional, con alarmantes montos globales, que significaban, aproximadamente, una deuda de tres mil doscientos dólares (US$ 3200) que correspondían pagar a cada ecuatoriano.  Al mismo tiempo se constataban las necesidades vitales insatisfechas en amplios sectores poblacionales, una grave situación económica-laboral y de desempleo, así como problemas por una escasa inversión.  Esa realidad del país que hoy por hoy, en vez de mejorar se ha deteriorado hasta llegar a niveles imprevisibles.

Subrayamos, en aquel momento, las palabras el Papa Francisco al dice que “la hipocresía es lenguaje de los corruptos” y “la corrupción es la peor plaga social, porque genera gravísimos problemas y crímenes que implican a todos”.  A nivel general, ninguna institución cuenta con la confianza ciudadana, de todo se duda y está bajo sospecha.  También hemos perdido la aparente paz en la que vivíamos, pues ahora pulula la violencia y la inseguridad, impera el crimen organizado, el narcotráfico, la narcopolítica, la impunidad... cada vez experimentamos con más fuerza el miedo y la desesperación.

Creemos que para enfrentar la corrupción que nos carcome y consume, hay que recuperar la ética, y esta tarea debe comenzar en cada familia, en la escuela, el trabajo, en las actividades comerciales y en el ejercicio de las profesiones a nivel personal y corporativo.

Para ello es menester: - Cultivar una ética personal desde la dignidad de la persona humana que sostenga y oriente un desempeño apegado a los principios éticos. - Recuperar y vivir cotidianamente los valores fundamentales del amor, la confianza, la reciprocidad, la convivencia, el perdón y el reencuentro.  - Edificar un tejido social sólido, cimentado en valores humanos, tales como: transparencia, confianza, solidaridad, inclusión e integridad, para generar un proceso de construcción de una sociedad humana, justa, equitativa, solidaria e integral vinculada a la opción preferencial por los pobres.

A través de nuestra carta semanal “Con los ojos fijos en Él en la realidad y la feseguiremos en esta tarea de discernimiento comunitario, para juntos construir un Ecuador de confianza y esperanza para nosotros y para nuestros hijos.

Necesitamos más ética en todas las actividades personales y sociales para recuperar nuestro país y enrumbarlo por caminos de paz y justicia.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 26 de agosto de 2023

carta No.199: La campaña electoral que queremos…

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 199 – 27 agosto 2023
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La campaña electoral que queremos…

“¡No pierdan nunca la valentía de soñar y de vivir en grande! sean campeones de fraternidad; afronten los desafíos de la vida dejándose orientar por la creatividad fiel de Dios y por buenos consejeros.”  Papa Francisco a los jóvenes en la JMJ 2023.

 

Terminó la primera parte del proceso electoral.  Escogimos a dos candidatos y el 15 de octubre elegiremos al nuevo presidente.  Como sucede en muchos casos y países, tendremos ‘balotaje’, una segunda vuelta entre los dos más votados.  Proclamados los resultados oficiales inicia una nueva campaña electoral.

Hemos sido testigos, en varios procesos electorales, de cómo los partidos y movimientos políticos y los candidatos, en lugar de plantear sus propuestas, presentar y defender sus planes de gobierno, atacan a sus contrarios de manera burda, exponiendo sus antecedentes personales, falta de honradez, inexperiencia, desacreditan sus estudios y profesión, inventan incapacidades, husmean sobre sus bienes, carácter, aspecto físico… ‘sacan todos los cueros al sol’, haciendo interpretaciones maliciosas o inventando falsedades para descalificarlo.  Todos dejan de lado la ética política.

Hablan sobre la familia, padre, madre, hijos, círculo de amigos, de trabajo, de empresa, de los movimientos políticos que lo apoyan, de los intereses económicos que representa, de los respaldos -principalmente financieros- que reciben para su campaña...  Pero ¿será verdad? o se armarán mentiras, utilizando todo tipo de artimañas, incluso de las nuevas tecnologías de comunicación.  Se lanzarán juicios condenatorios y temerarios que resten puntos al oponente frente a sus seguidores y a los indecisos electores.

Harán esto aprovechándose de que buena parte de la población carece de formación política y de conciencia crítica frente a decisiones importantes, por lo que no le interesa conocer ni analizar las propuestas de los candidatos, simplemente se dejan llevar por las subjetividades, minuciosidades, banalidades, que las asumen como verdaderas y sin verificar las difunden en sus círculos familiares, grupales o sociales.

En estos casos, el populismo es palpable, los aspirantes terminan ofreciendo lo que no cumplirán, engañando al pueblo y manipulando sus necesidades y expectativas.  Ofrecerán una sociedad segura, sin delincuencia, sin corrupción, con empleo, con trabajo, con crecimiento económico y con salud, educación y bienestar para todos, sin decir cómo, cuándo ni de dónde obtendrán el presupuesto para hacerlo…

Al faltar transparencia y no decir la verdad se crea una sociedad que se divide por uno u otro candidato.  En medio de mentiras, el ganador llega desprestigiado y sin apoyo de casi la mitad de la población.  Terminamos injuriando a ‘los otros’ y sintiéndonos ofendidos por ‘los demás’, por lo que atacamos, amenazamos, con ganas de ‘venganza’, generando división, conflicto y violencia.  Esto no es bueno ni justo.

Con estos antecedentes, como cristianos la campaña electoral que queremos debe ser distinta: exigimos que eleven el nivel de debate, sin mentiras ni engaños, sin insultos ni diatribas, que expongan propuestas serias y viables, para que con conocimiento de causa optemos por el mejor proyecto.  Soñamos a lo grande, en la fraternidad, en la solidaridad, en que los candidatos sientan que ‘el otro’ también es parte del ‘nosotros’ y que todos somos responsables del futuro del país.

Hay que confrontar siempre con la verdad, sustentando lo que decimos, analizando y valorando objetivamente las propuestas.  Tenemos el mandato de “no levantar falso testimonio ni mentir”, principio que debemos promover en nuestros círculos y trabajar arduamente para que en los medios de comunicación y en las redes sociales se difunda la verdad y no mentiras ni ataques u ofensas.

Frente a la dura realidad que vivimos es necesario promover la escucha y el diálogo, los acuerdos mínimos posibles y transparentes, la confrontación de ideas con altura y verdad, para que el candidato que gane genere, con el apoyo de todos, soluciones a los problemas que nos afectan, especialmente a las mayorías empobrecidas y excluidas.  Solo la verdad nos lleva a la justicia y a la paz.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 19 de agosto de 2023

carta No.198: ¡Recuperemos la PAZ!

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 198 – 20 agosto 2023
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¡ Recuperemos la PAZ !

“El conocimiento y la estima por los demás también pueden crecer en la escucha mutua, hasta el punto de reconocer en el enemigo el rostro de un hermano” (Papa Francisco, Jornada Mundial de la Paz, 2020).

"Vivir, hablar y actuar sin violencia no es rendirse, no es perder ni renunciar a nada.  Es aspirar a todo" (Papa Francisco, video del Papa, abril 2023)

En el Ecuador de hoy, en mayor o menor grado, todos tenemos miedo, angustia.  Nos sentimos amenazados, inseguros, con el pavor de que en cualquier momento nos asalten, roben, hieran…  Estamos perplejos porque un candidato presidencial fue asesinado por sicarios en medio del resguardo policial.  En el imaginario colectivo están latentes manifestaciones de violencia e inseguridad del pasado.  Anhelamos volver a sentir tranquilidad, seguridad y paz.

El país está sumergido en una espiral de violencia de la que es complejo y difícil salir.  Una realidad completamente nueva para la mayoría, peligrosa y desafiante para el gobierno y no sabemos cómo enfrentarla.  La violencia es el resultado de muchos factores sociales, laborales, económicos, educativos, culturales… que han degradado y minado la institucionalidad.  Hay bandas delincuenciales, crimen organizado y agentes de mafias internacionales que han sometido al país.  La violencia y la inseguridad tienen mil formas de manifestarse, y lo más grave que con el poder que manejan son capaces de comprar o doblegar a determinadas autoridades de las diversas funciones del Estado para ponerlas a su servicio.  Los guardianes del orden, de la paz, de la justicia, vemos con terror que fenecen, son chantajeados o se convierten en cómplices y/o encubridores del crimen organizado dando paso a la impunidad y barbarie.

¿Cómo enfrentarlas?  La represión, la militarización del país, el incremento de las penas, el cambio de fiscales y jueces amedrentados y corrompidos por autoridades probas… son acciones que pueden paliar en algo el problema, pero no son suficientes.  Es importante enfrentar el origen del problema, solucionar la pobreza extrema que afecta a una creciente población: generando fuentes de trabajo digno y bien remunerado; estimulando y promoviendo mayor productividad y eficiencia; dotando de servicios básicos a las poblaciones sin que esto dependa de su tamaño; implementando un servicio de salud integral, eficiente, eficaz y oportuno; aplicando como política de Estado una educación universal, gratuita y de calidad. Dando atención preferente a los más desvalidos y vulnerables… El Papa Pablo VI, advertía que no hay Paz duradera sino hay Justicia.

La responsabilidad es de todos, sin excepción, personal y socialmente de comprometernos a recuperar la institucionalidad de lo público, que normada por leyes justas garantice el ‘Bien Común’. Construirlo es tarea prioritaria e impostergable.  La esencia de la política es trabajar por la comunidad, en la que nadie se quede fuera, sin descartados ni excluidos.  Debe garantizar, por encima de cualquier interés personal o de grupo, el bien común.

Esta labor es de todos, sin excepción, por el hecho de ser humanos.  Si confesamos ser cristianos, testigos de Jesucristo, en medio del mundo, esto se convierte en mandato divino.  Recomendamos examinarnos leyendo Mateo 25, 42-45: una propuesta clara, un desafío concreto y un pedido radical a cada uno.  No podemos quedarnos indiferentes: somos o no somos ‘testigos’, que damos razón de nuestra fe con obras y no solo con palabras.

Imaginemos, por un instante, un ‘Estado Samaritano’ que por todos los medios busca dar de comer al hambriento, de beber al sediento, atender y curar al enfermo, rehabilitar al detenido, emplear al desempleado, desechar la corrupción y la impunidad, administrar justicia justa, promover la paz, erradicar la violencia y garantizar la seguridad.  Donde todos podamos ganarnos el pan de cada día con nuestro esfuerzo y trabajo digno.  Es un inmenso sueño por el que debemos trabajar a tiempo y a destiempo para hacerlo realidad.

Erradicaremos la violencia y la inseguridad solo con justicia, con escucha, con diálogo, con consensos, sin privilegios, sin negociados, sin ladrones de cuello blanco, con un Estado fuerte y sólido, con instituciones confiables, con funcionarios atentos a las necesidades del pueblo, con políticos que sirvan a la gente, con un pueblo organizado, educado, saludable, que camine unido y busque siempre el bien de todos.  ·  #ComuniquemosEsperanza

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 13 de agosto de 2023

carta No.197: ¡Ni una gota más de sangre!

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 197 – 13 agosto 2023
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¡Ni una gota más de sangre!

“Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante.»”.  Papa Francisco, Encíclica Fratelli tutti, No. 8.


Profunda consternación, desolación, indignación, tristeza… generó el execrable y cruel crimen político del candidato presidencial Fernando Villavicencio; así como los viles asesinatos del alcalde de Manta, Agustín Intriago, liquidado junto a la joven deportista Estefanía Chancay o contra el candidato a asambleísta de Esmeraldas, Ríder Sánchez, unidos a otros funcionarios públicos que han sido víctimas de asesinatos, atentados, extorsiones o secuestros.  Miles de ciudadanos anónimos han sufrido los mismos hechos, pero al carecer de relevancia social, son olvidados rápidamente, apenas mencionados en la crónica roja. Estas muertes no pueden ni deben quedar en la impunidad. Unimos nuestras voces de condena por estos crímenes, a la vez que expresamos nuestra solidaridad con sus familiares y allegados.

Nos aflige la angustia y el miedo que siente la gente y la inseguridad que vivimos todos. El sicariato y las bandas organizadas ligadas al narcotráfico son auténticos grupos terroristas que gozan de casi una total impunidad; gracias a la pasividad o ineficiencia del gobierno y a la complicidad desvergonzada de los encargados de administrar justicia que han permitido que nuestro país se haya transformado en una tierra sin ley y en un Estado casi fallido.

La crisis ecuatoriana, además de la violencia e inseguridad, tiene otros síntomas políticos, económicos, culturales, ambientales y sociales. A las puertas de las elecciones adelantadas, para escoger presidente y vicepresidente de la república y asambleístas, en el pueblo hay muchas más dudas que certezas y esperanzas.

Hay políticos que contemplan su ombligo, que pronuncian autocomplacientes monólogos y son incapaces de escuchar los clamores y angustias del pueblo y peor de dialogar para lograr acuerdos y construir el bien común. Padecemos de un tribalismo político, donde cada sector, partido, grupo económico o social sólo busca sus propios intereses y acceder al poder para dominar en vez de servir.  Nuestra sociedad está fragmentada en posiciones muchas veces irreconciliables. Carecemos de un proyecto político auténticamente nacional, sin excluidos ni descartados.  Tenemos una crisis de verdad, en la que la propaganda y las redes buscan manipular la conciencia ciudadana.  Contexto que hace que nuestra frágil democracia sea prácticamente inexistente y sea apenas una sombra de lo que debe ser: “el que quiera ser el primero entre ustedes que sea haga su servidor” (Mateo 20, 26).

Aquí y ahora preguntémonos ¿qué postura asumimos los cristianos? Ante hechos dolorosos no podemos sumirnos en la indiferencia ni rechazar, sin más, la acción política, porque “es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” (Fratelli tutti 180).  Es primordial construir caminos para la paz, la escucha, el diálogo y la fraternidad con valores democráticos como la tolerancia, la libertad, la justicia, la participación y el bien común.

El Estado debe responder ante la angustia del pueblo fortaleciendo las instituciones, caso contrario, seguirá el derrame de sangre, tarea impostergable del gobierno actual y venidero. Es vital unirnos, evitando que nuestras diferencias ideológicas creen barreras insalvables que nos impidan construir el Ecuador de justicia y paz que todos queremos, recordando que son “bienaventurados los que trabajan por la paz, pues serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5, 9).  El Reino de Dios es nuestra referencia, Reino de vida, verdad, justicia, paz, gracia y amor.

En este contexto inédito, en la historia reciente de nuestro país, recogemos las palabras del papa Francisco: “Ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de política… la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo” (Fratelli tutti, 178).

¡Venga a nuestro Ecuador, tu Reino, Señor!  ·  #ComuniquemosEsperanza 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.