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domingo, 2 de junio de 2024

carta No. 239: Deben apagar los mecheros

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 239 – 2 de junio 2024
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Deben apagar los mecheros

“Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos. Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como “radicalizados”. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos. Papa Francisco, Laudate Deum, 58.

El 17 marzo de 2024, en nuestra carta 228, tratamos sobre los mecheros que queman el gas que sale de los pozos, plataformas y campos petroleros de Orellana y Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana. Los gases que se desprenden de los mecheros son dióxido y monóxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, metano, propano, butano y benceno, gases que contaminan el agua, el aire, la tierra, la selva, la vida… y que han generado gravísimos problemas de salud y hasta la muerte en sus habitantes.

El 18 de febrero de 2020, nueve niñas amazónicas presentaron una acción de protección contra el Estado, el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) y el Ministerio de Energía y Recursos Naturales no Renovables, señalando que el impacto de los mecheros vulneraba su derecho al agua, a la salud, a la soberanía alimentaria y a un ambiente sano. En primera instancia, la petición fue rechazada; apelaron y la Corte Provincial de Sucumbíos aceptó la acción y dispuso medidas de reparación integral. Entre ellas, la eliminación gradual de los mecheros. Los primeros en retirarse debían ser los que se encuentran "aledaños a los centros poblados", con una fecha tope del 29 de marzo de 2023. El resto deberán retirarse hasta diciembre de 2030, pero no se ha cumplido.

Es una larga historia de lucha en defensa de la vida, que tiene como protagonistas a las nueve niñas, ahora adolescentes y jóvenes, con el apoyo de los Vicariatos de Aguarico y Sucumbíos, la UDAPT, Derechos Humanos y numerosas ONGs.

El testimonio de una de estas jóvenes es muy claro: “Tenía una compañera de mi edad, 13 años, y hace dos años y medio falleció de cáncer. Como ella, muchos otros han muerto. Las personas que trabajan con los mecheros no se dan cuenta de que poco a poco nos está n matando”. Los casos de cáncer en las zonas de los mecheros son mucho más altos que en el resto del Ecuador, de acuerdo con algunos datos el 71% de los casos de cáncer afectan más a las mujeres, siendo más letales para los hombres.

Van más de tres años de evasión por parte de las autoridades, quienes señalan que se han cerrado mecheros, cuando en realidad se los trasladan y esconden; que se ha convocado a licitaciones para que empresas nacionales o internacionales ejecuten la reparación, pero que se han “caído” los procesos.  Lo cierto es que el número de mecheros ha aumentado, de 447 en el 2020 a 486 en el 2023. Actualmente hay tecnología que ya han aplicado empresas privadas en Ecuador. ¿Qué intereses impiden que el gas se utilice, incluso, genere electricidad ahora que sufrimos la crisis

Apagar los mecheros es posible, pese a los costos que implica, siempre y cuando se promueva, convoque, viabilice el proceso hasta culminar con la adjudicación para que se implemente la tecnología que permita apagar los mecheros y aprovechar ese gas que ahora se quema y deteriora la salud y la vida de miles de personas y contamina la naturaleza. Además, apagarlos generará ingresos económicos significativos para el país y se optimizará la explotación petrolera.

La decisión judicial lograda es un hito trascendental en la protección de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente, pero indigna que no se cumpla. Es una muestra para todo el Ecuador que es posible defender los derechos humanos, la salud, el vivir en un ambiente sano en armonía con la naturaleza, que es nuestra casa común. La valentía, decisión y constancia de estas nueve niñas es una gran lección de vida. No podemos permanecer indiferentes, porque construir un Ecuador con justicia y paz es una tarea conjunta. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 17 de marzo de 2024

carta No. 228: Apaguen los mecheros y enciendan la vida

Apaguen los mecheros y enciendan la vida

“Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas. La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras.. Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: "Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales" (Papa Francisco, encíclica Laudato si).

Muchas personas se preguntarán: ¿qué son esos “mecheros”? y ¿por qué es necesario apagarlos? Los mecheros son una práctica de la industria petrolera en la que se quema y lanza al ambiente los subproductos del gas que acompañan al petróleo a una temperatura promedio de 400 grados centígrados. Fueron instalados inicialmente por la multinacional Chevron – Texaco en los años 60 y desde entonces se han multipilcado, sobre todo en Orellana y Sucumbíos. Estos mecheros funcionan día y noche. La combustión de gas envía miles de toneladas de CO2 a la atmósfera, contribuyendo al cambio climático. Los casos de cáncer en las zonas son mucho más altos que en el resto del Ecuador debido a que, de 170.000 habitantes, se han documentado 451 casos. Las cifras muestran que el 71% en mujeres, poseen generalmente cáncer de útero.

Nueve niñas de entre nueve y quince años interpusieron una acción de protección para que se apagaran los mecheros, la acción fue inicialmente negada y la Corte Provincial de Sucumbíos en agosto de 2021 emitió una sentencia positiva en el caso “Mecheros”. El Estado les dio la razón. La sentencia está debidamente ejecutoriada.

Consideramos esta decisión judicial un hito trascendental e histórico en la protección de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente. La demanda no solicitaba que se pare la producción petrolera, sino que estableciera un plazo para que traten el gas y no lo quemen. La sentencia judicial estableció eliminarlo. Han pasado 30 meses y en lugar de disminuir los mecheros se han incrementado de 447 en 2020 a 486 en 2023.

Los días 12 y 13 de marzo de 2024, las comunidades indígenas, las organizaciones campesinas e instituciones sociales en Quito, exigieron el cumplimiento de la sentencia. En un ambiente pacífico, pero a la vez firme, plantearon ante el Gobierno y la Corte Constitucional dar cumplimiento inmediato a la sentencia judicial.

Se conoce que en Ecuador la empresa privada ha invertido en la implementación de sistemas que permiten la utilización del gas para la generación de energía de uso operativo en sus mismas instalaciones, o sistemas que generan calor para facilitar los procesos de separación del crudo. Además, existen propuestas viables para la conversión de los mecheros, a fin de producir gas de consumo interno, que fueron analizadas, pero nunca llegó a concretarse una licitación formal. ¿Cuáles serían los criterios legales, técnicos y/o financieros para no aplicar la tecnología disponible en los bloques del sector petrolero público y empezar a reducirlos hasta llegar a eliminar el uso de los mecheros y dar cumplimiento a la sentencia? ¿Cuál es la justificación válida para no convertir estos mecheros tóxicos y contaminantes en productores de gas para el país?

La excusa para no hacerlo es el hecho de que cambiar la tecnología es muy oneroso para el Estado; sin embargo, es más costoso quemar el gas y no usarse para generar electricidad para diferentes usos. Esta inversión evitaría los enormes costos anuales en la importación de gas. A modo de ejemplo, en 2022 el Estado gastó 874 millones de dólares en importar gas. En enero de 2023, el Gobierno importó, por medio de una empresa privada, el primer barco con “gas licuado”. Cabe la duda de que, si en el trasfondo de este incumplimiento están los intereses y negocios de algunos sectores políticos y económicos, sin importar la vida y la salud de miles de personas

Los pueblos de la Amazonía nos dan ejemplo y enseñan a asumir con compromiso la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza. Siempre optar por las personas y comunidades en situación de vulnerabilidad social, económica y ambiental.    ·  #ComuniquemosEsperanza

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.  

sábado, 17 de febrero de 2024

carta No. 224: Serafín: Discípulo fiel en nuestro tiempo

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 224 – 18 febrero 2024
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Serafín: Discípulo fiel en nuestro tiempo

“Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos, sólo falta el deseo gratuito, puro y simple de querer ser pueblo, de ser constantes e incansables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído” Papa Francisco (Fratelli Tutti).

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”, es que Cristo se encarna en la historia, en el presente y en el futuro, planta su tienda en las coordenadas diarias de la humanidad. Hay un gesto empático de Dios con cada uno de sus hijos e hijas. Dios acoge la historia, se manifiesta en el presente y coopera en la construcción del futuro. Camina junto a su pueblo.

El discípulo permanece con los ojos abiertos a los signos de los tiempos, pero también está abierto a Dios. Se configura con Cristo, se llena de su presencia en la oración, en la lectura de la Palabra, en la práctica cotidiana del Evangelio, en su labor incansable por construir el Reino de Dios aquí y ahora. Camina con Jesús, se entrega a la causa del Maestro, persevera, a la hora de la prueba da la cara sin temor, recibe la misión de ser testigos de Jesús.

Serafín Ilvay, nuestro amigo de camino fue un discípulo de Jesús en nuestro tiempo, que se adentró en el seguimiento fiel, alegre, ilimitado a “Quien sabemos nos ama”, lo demostró en todas las facetas de su vida, ya sea como hijo, como esposo, como padre, como catequista, como formador de jóvenes, como orientador de parejas, como comunicador social, como documentalista, como experto en medios digitales, como lector, como profesor, como trabajador. Desde la sencillez, la humildad, el servicio, el equilibrio, la tranquilidad, la ecuanimidad presentó a Jesús en todo momento y circunstancia. Se esforzó, con la ayuda del Señor, en ser un hombre justo y bueno. Para él siempre fue primero todo ser humano, al que consideraba un hermano. Nunca se desesperó por más angustias y tristezas que podía tener o llevar por dentro, tenía la paz en su mente y corazón. Siempre confío en la misericordia y en la voluntad de Dios.

Durante los cuatro meses que caminó junto a la “hermana enfermedad’, llevó a cuestas ese cáncer con una serenidad impresionante y, pese al dolor, tuvo una actitud de paz, una serenidad que edificaba y proyectaba esperanza; y en vez de recibir consuelo, él, con su testimonio, edificó y animó a todo aquel que lo visitaba, mensajeaba o le llamaba por teléfono.  En el lecho del dolor seguía anunciando la Buena Nueva, disponible para seguir colaborando y cooperando con las tareas que aún las podía hacer. Hasta el último aliento de su vida fue testigo del Reino de Dios.

Ahora Serafín ha realizado su nombre y puede mirarnos y protegernos desde el Trono del Cordero. Él fue referente del compromiso cristiano y social. Con su actitud sencilla en el campo de la comunicación, en la coordinación de Justicia y Paz, en la amistad, reacercó a muchas personas al compromiso cristiano. “Buenos días de Dios” era su saludo de siempre.  Su marca espiritual carmelitana le dio la fortaleza y la vitalidad para acoger al “hermano cáncer”, que minaba su salud aceleradamente. Pese a esa realidad tan dura, demostró una absoluta confianza en el amor y la misericordia del SEÑOR JESÚS.

Serafín fue un cristiano coherente, entregado, apasionado por el Reino de Dios, la verdad, la justicia, el amor y la paz, sin envolturas, sin máscaras. Se adelantó... Estaba listo. Nosotros no queríamos aceptar que ya era hora y queríamos que caminara más tiempo en medio de nosotros. Pero le llamó su Hermano Mayor y Amigo.

Qué gran testimonio nos deja su vida, su amor y su fe; es ese legado que lo mantendrá siempre presente y junto a nosotros y que nos comprometemos a continuar ¡¡¡Serafín ya está contemplando el rostro de Aquel a quien siguió toda su vida!!!  •#ComuniquemosEsperanza
 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

domingo, 4 de diciembre de 2022

carta No.161: Invertir para vivir con Dignidad

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 161– 4 de diciembre 2022

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Invertir para vivir con Dignidad

“Hay que poner la economía al servicio de los pueblos, los seres humanos y la naturaleza, no debe estar al servicio del dios dinero” Papa Francisco, II Encuentro de Movimientos Populares, Bolivia 2015.

Frecuentemente se escucha que la economía, frente a las situaciones difíciles que atraviesa la mayoría de la población (pobreza, desempleo, falta de atención médica, educación, vivienda, etc.), como efecto de la crisis económica mundial, del cambio climático, del covid, de la guerra y del endeudamiento… debe evitar gastar.

Las propias autoridades de gobierno señalan que la economía ha mejorado, que no tendremos déficit, que hay buenas reservas y un buen manejo fiscal.  La realidad muestra lo contrario, la sociedad reclama arduamente por la falta de medicinas en los hospitales, por las escuelas sin infraestructura apropiada, por la falta servicios básicos, por el desempleo; además hay familias sin tierra o vivienda; se han incrementado las migraciones, el alto costo de los productos, las carreteras en mal estado, etc.

En nombre de reducir los gastos, el gobierno ha disminuido la inversión social, a tal punto que es una de las más bajas de América Latina.  Por ejemplo, el proyecto de intervención y mejoramiento de infraestructura educativa tiene un presupuesto para este año de USD 66,4 millones. Pero hasta agosto se ha ejecutado solo USD 12,4 millones (18,6%). Asimismo, el plan de reingeniería de infraestructura y el equipamiento hospitalario tienen un presupuesto de USD 73,6 millones, pero se ha ejecutado solo el 1,3%, menos de USD 1 millón (El Comercio 30/10/2022).

Según información de prensa “La inversión en obra pública se reduce 11% en proforma presupuestaria 2023”.  Por lo que el gobierno sostiene que “la reducción del déficit permitirá mantener el orden fiscal, consolidar un crecimiento sostenido de la economía y que se genere más empleo”. (El Comercio 8/11/2022).

Evitar gastos no implica ‘cortar, suprimir o cambiar partidas presupuestarias’ que disminuyan las inversiones sociales necesarias y provoquen graves repercusiones sociales, políticas y económicas para la población. Pero, hay muchos gastos superfluos, que deben ser cuestionados y suprimidos, como: viajes y movilizaciones innecesarias, asesorías inútiles, propaganda y publicidad fatuas, también se deben controlar y evaluar los gastos en tantos jueces y magistrados ineficientes, así como en asambleístas y asesores que no producen leyes ni fiscalizan, de concejales y autoridades seccionales que ganan sueldos sin justificarlos; hay que reorientar los gastos electorales, optimizar el gasto en la burocracia, donde muchos ‘solo calientan el puesto’ y frenan la dinámica necesaria para que el país avance.

Debemos sostener que es imposible disminuir los presupuestos y que se incumplan los programas en temas de salud, educación, vivienda, generación de trabajo, que no son gastos sino inversiones que el pueblo necesita y demanda.

Según el Banco Mundial, el Ecuador para mejorar la eficiencia de sus políticas públicas debe proteger a la población más vulnerable. Es impostergable afrontar los desequilibrios sociales, agravados por la crisis económica y sanitaria, hay que reducir los altos índices de desnutrición infantil, promover una mayor calidad de los servicios públicos, mejorar la eficiencia y progresividad de la inversión en salud, educación y protección social, así como cerrar las brechas que afectan negativamente en todos los aspectos a la población rural.

Si queremos una nueva sociedad, un nuevo Ecuador, tenemos que cambiar, tenemos que invertir, tenemos que sembrar, a cualquier costo y con el sacrificio y cooperación de todos, especialmente de quienes más tienen y no cumplen con su deber ciudadano.  Como Estado debemos sacrificar nuestra “buena liquidez” para invertirla bien y atender las múltiples necesidades insatisfechas de los más pobres y vulnerables con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida.   ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

domingo, 12 de junio de 2022

Carta No. 136: El escándalo de la Desnutrición Crónica Infantil

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 136– 12 de junio 2022

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El escándalo de la
Desnutrición Crónica Infantil

“Duele constatar además que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la «prioridad del mercado» y por la «preminencia de la ganancia», que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera.  Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna.”.  (Papa Francisco en la FAO, noviembre 2014)

A más de festejar el Dia del Niño, debemos reflexionar y actuar sobre la realidad infantil tanto en el mundo como en nuestro país.  Debemos superar la actitud contemplativa de mirar y dejar pasar, de no incomodarnos ante la gravedad de, especialmente, la desnutrición infantil.

Según Unicef, la desnutrición infantil es la falta de una dieta suficiente, variada y nutritiva, más el padecimiento de enfermedades infecciosas.  Se evidencia por el bajo peso corporal y la menor estatura, comparados con los valores normales.  Hay diferencia entre la desnutrición (carencia de alimentos) y la mal nutrición (exceso de alimentos) que producen obesidad.

La desnutrición es uno de los problemas más dolorosos que sufre la humanidad.  Según la FAO, alrededor de mil millones padecen hambre y entre ellas, cerca de 200 millones de niños y niñas menores de cinco años.  En Ecuador, a 2018, se estimaba que el 28% de menores de dos años padecían de Desnutrición Crónica Infantil (DCI).

Las consecuencias de la DCI son graves.  A pesar de que su presencia se constata en los primeros años de vida, sus efectos negativos afectan permanentemente: bajo desarrollo cognitivo, ingreso tardío al sistema educativo, mayor deserción escolar, y cuando adulto, gran riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, menor productividad y, en consecuencia, dificultades para la inclusión laboral y social.

Ante esta situación hay que poner especial atención a los ‘1000 días críticos’, contados desde embarazo hasta los dos años de vida, tiempo en el que ocurre el desarrollo fundamental del niño; la falta de atención a la salud de la madre y del niño en este periodo, afectará su desarrollo intelectual para el resto de su vida, además de otras consecuencias como: mal funcionamiento de su sistema neurológico y digestivo, presencia de anemias, pérdida de masa muscular, débil sistema inmunitario…

¿Causas de la DCI? Primer nivel – inmediato: alimentación insuficiente, atención inadecuada, presencia de enfermedades; Segundo nivel: falta de acceso a alimentos, ausencia de atención sanitaria, agua potable y saneamiento; y Tercer nivel – estructural: pobreza, desigualdades sociales y limitada educación de las madres.  También existen otras causas adicionales: carencia de políticas públicas para el desarrollo rural, viviendas inadecuadas, infraestructura sanitaria deficiente, además de insuficientes centros de desarrollo infantil y mala calidad en la atención.

Ante esta realidad, urge que las entidades responsables diseñen, instrumenten y ejecuten políticas públicas que garanticen el cuidado y desarrollo armónico del niño sano centrado en la lactancia materna, la atención médica integral, planes de vacunación, alimentación adecuada, acceso al agua potable y saneamiento, estimulación temprana y, principalmente, cuidado y cariño.

Indudablemente, habrá otras cuestiones que atender, como el fortalecimiento del sistema educativo, especialmente en el sector rural; educación y capacitación para los padres de familia, docentes, y responsables de su atención, así como acceso a trabajo digno, a fin de que dispongan de los recursos para el cuidado de sus hijos.

El Papa Francisco señaló que "es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo (…) el planeta está marcado por el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de alimentos” (2013), por esa razón, debemos poner fin a la DCI.  El país no puede esperar ni un día más.  El Estado tiene que tomar acciones ya, y la sociedad civil debe asumir sus responsabilidades y en minga, juntos trabajar para encontrar soluciones a esta pandemia infantil.  No olvidemos que los niños son el presente del futuro de nuestro Ecuador.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.  

domingo, 7 de noviembre de 2021

Carta No. 105: La Casa Común gime de dolor… ¡escuchémosle!

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 105 – 7 de noviembre 2021

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La Casa Común gime de dolor…
¡escuchémosle!

"La humanidad nunca ha tenido tantos medios para alcanzar ese objetivo como los que tiene ahora.  Los responsables políticos que participan en la COP26 de Glasgow están llamados con urgencia a ofrecer respuestas eficaces a la crisis ecológica en la que vivimos y, de este modo, esperanza concreta a las generaciones futuras.  Pero todos nosotros —y está bien repetirlo, todos y dondequiera nos hallemos— podemos tener un papel modificando nuestra respuesta colectiva a la amenaza sin precedentes del cambio climático y de la degradación de nuestra casa común".  (mensaje del Papa Francisco, a la COP 26, oct. 2021)


Con el objetivo de "orientar los esfuerzos de los países que son parte de la Convención para actuar frente el Cambio Climático", se realiza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o 'Cumbre del Clima' - COP 26, que iniciaron en Río de Janeiro en 1994.

"Si no se actúa con determinación, nos estamos jugando nuestra última oportunidad, literalmente, de cambiar el rumbo de las cosas" señaló António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas.  Y al paso que vamos, según el teólogo  Leonardo Boff,  "no hay solución al 'calentamiento global' si no se asumen medidas sobre ámbitos estratégicos de la producción mundial, caso de la energía, la agricultura, el transporte, los servicios públicos esenciales, la salud, la educación, tendientes a limitar y reducir la emisión de gases de efecto invernadero, algo que no puede quedar en manos del 'mercado', es decir, de los inversores privados, las corporaciones transnacionales, en busca de ganancias y rentabilidad de sus capitales".  Es así que las emisiones acumuladas de gases en la atmósfera en los últimos 100 años provienen de los países ricos del norte, industrializados y ahora grandes consumidores de energía: 20% - EEUU, 11% - China, 7% - Rusia, 5% - Brasil, según información de www.eltiempo.com.

América Latina y El Caribe también contribuyen, en menor proporción, a las emisiones totales (43% en comparación con la media mundial del 74%), en las que son relevantes la agricultura (25% frente a la media mundial 13%), el cambio del uso de la tierra y la silvicultura (19% frente a la media mundial 1%), especifica el FMI.

Las diferentes COP han llegado a conclusiones muy claras y precisas: en París se fijó la meta de limitar el calentamiento por debajo de 2°C (idealmente 1,5°C).  Pero, en el actual encuentro en Glasgow, se ha desaprovechado la última oportunidad para hacerlo realidad, pues China e India no firmaron el acuerdo y solo ofrecen mitigar las emisiones de gas invernadero. El peligroso aumento de la temperatura global al menos a 2,7°C en este siglo está en proceso.

Es evidente que la producción de la mayoría de los sectores perjudica al planeta, provocando desastres naturales, muerte y más pobreza… Si seguimos en esta carrera desenfrenada, insensata e imprudente por producir y consumir, haciendo caso omiso a las alarmas elocuentes que lanza nuestra 'Casa Común', que pide a gritos, de miles de maneras, que dejemos de hacer lo que estamos haciendo y de vivir como estamos viviendo; simplemente todos, sin excepción, seremos víctimas de la barbarie del 'capitalismo salvaje' que acabará con la humanidad.

No seamos parte de la cultura del descarte, hay que sembrar las bases para reconstruir economías locales y globales, estableciendo un camino sostenible hacia la recuperación de nuestro planeta, se necesita reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero.  Una forma directa de cooperar es en la reducción, reutilización y reciclaje del plástico en nuestra cotidianidad.

Desde Justicia y Paz llamamos a la reflexión y a la conciencia sobre el cambio climático, empezando a sumar esfuerzos desde nuestros espacios, sin caer en el circulo vicioso de la sociedad consumista y comprometiéndonos a ser agentes de cambio que nos involucre a todos y cada uno.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 1 de agosto de 2021

Carta No. 91: El escándalo de la desnutrición infantil

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 91 – 1 de agosto 2021
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El escándalo de la desnutrición infantil

“Duele constatar que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la ‘prioridad del mercado’ y por la ‘permanencia de la ganancia’, que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera.  Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana.  Nos pide dignidad, no limosna”.  Papa Francisco, FAO – 2014.

En Ecuador la desnutrición crónica infantil afecta al 27,2%, es decir, a uno de cada cuatro niños menores 5 años y la situación es más grave si se mira solo el sector indígena donde 1 de cada 2 niños la padece y 4 de cada 10 presentan anemia.

En los primeros mil días de vida, contados desde la concepción hasta los 2 años, se genera el desarrollo neurológico, crecimiento del cerebro y fortalecimiento de la flora bacteriana. Por esta razón, la desnutrición comienza desde el embarazo, cuando la madre, también desnutrida, da a luz un hijo con peso bajo, que le predispone a tener dificultades de crecimiento y condiciona su pleno desarrollo dejando huellas en toda la vida.  No se ve a simple vista, pero está ahí, lo sufren y padecen millones de menores de edad en el país, América Latina y el mundo.

La desnutrición es un problema de salud pública, sobre todo en países en desarrollo como el nuestro, donde existe miseria, ausencia de servicios básicos para grandes sectores de la población, falta de un eficiente sistema de salud, desempleo, subempleo, entre tantas otras complicaciones. La desnutrición genera índices alarmantes asociados a factores sociales, culturales, religiosos, educativos, entre otros… una realidad presente que se ha agudizado por la pandemia. Donde los índices de desnutrición infantil deben haberse incrementado y su situación debe ser aún más crítica y por tanto, demanda atención urgente y prioritaria por parte del Gobierno y de las diferentes instituciones y organizaciones públicas y privadas que están vinculadas a la niñez.

La desnutrición afecta directa y negativamente al desarrollo sicocognitivo de los niños, lo que provoca un ingreso tardío al sistema educativo y también una mayor deserción escolar. Y cuando ya adulto, un mayor riesgo de enfermedades crónicas, menor productividad y, en consecuencia, dificultades para su inclusión laboral y social, razón por la que, el gobierno nacional debe emprender una tarea titánica para combatirla de manera eficiente, sin escatimar esfuerzos económicos ni técnicos para de una vez por todas, superarla.

Si bien el Estado, desde hace más de cuatro décadas, ha mantenido programas de atención a la niñez de los sectores vulnerables, por diversas razones, las tasas de desnutrición se han incrementado, de allí que esta realidad demanda una política estatal a mediano y largo plazo que no solo 'gaste' en alimentación y estimulación temprana, sino que desarrolle una propuesta integral en la que se busque crear fuentes de trabajo, dotar de servicios básicos, educación, salud, espacios lúdicos…, es decir, promover un cambio del modelo de desarrollo que rompa con el círculo perverso de la pobreza y miseria en el que viven millones de personas.

"Un niño que no recibe una nutrición adecuada en el futuro tendrá problemas de salud, aprendizaje y desarrollo integral real. Según OMS y OPS si no mejoramos de inmediato esta situación, Ecuador tendría después de 20 años una población con graves problemas de salud. Debemos actuar ahora porque la desnutrición es prevenible y es nuestro deber", señaló el presidente Lasso en junio de 2021.

Es un escándalo que exista hambre y malnutrición en un país que es rico en variedad de recursos.  Es hora de que todos pongamos nuestra atención y trabajo en cambiar esta realidad en beneficio de la niñez.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 23 de agosto de 2020

Carta No. 42: El rostro humano de la humanidad

 

Con los ojos fijos en El

en la realidad y la fe

 

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz

carta No. 42 – 23 de agosto 2020

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El virus nos trajo un mensaje potente: la necesidad urgente de un mundo diferente, que era invisible a los ojos de la globalización, más equitativo, más justo, con iguales oportunidades para todos, libre de discriminación, más solidario y más humano, centrado en las personas y alejado del carácter puramente economicista que apoyado, muchas veces, en inútiles indicadores buscaba desesperadamente el lucro inhumano y no el bienestar global.

 

El rostro humano de la humanidad

 

“La pobreza no es natural, es creada por el hombre; erradicarla no es un acto de caridad, es un acto de justicia” Nelson Mandela

 

La pandemia de la que el planeta es víctima, llegó sin aviso previo, con aire destructor y envuelta en un manto de misterio.  Ha confundido y destruido estructuras y paradigmas, pero sobre todo ha dejado al descubierto problemas sociales profundos como la pobreza e inequidad que afectan a miles de millones de seres humanos.  Su impacto ha sido violento y destructor en economías débiles que ya enfrentaban situaciones de crisis antes de su presencia.  Hoy se cierran empresas, el desempleo aumenta, la productividad baja y los excluidos se enfrentan cara a cara con el hambre, la miseria y la enfermedad.

El microscópico virus ha dado más sorpresas de las imaginadas, ha anulado la autoridad de los poderosos, desafiando a la ciencia y descalificando los ‘exitosos’ modelos de desarrollo.  Está imponiendo un nuevo estilo de vida y pese a los esfuerzos humanos: no hay salida, al menos en el corto plazo.  El conocimiento trabaja sin descanso en busca de una vacuna que no llega.

La nueva situación nos muestra la fragilidad humana, lo relativo de las cosas materiales, lo poco que necesitamos para vivir (contraria a la idea de que la persona vale por lo que tiene y no por lo que es), el reconocimiento del valor de la vida, la importancia de la familia, la conservación del medio ambiente, la necesidad de la convivencia...

La pandemia puede constituirse en una enorme oportunidad para “hacer nuevas todas las cosas”: construir una nueva humanidad, con una nueva economía, una nueva política, un nuevo orden social, en la que el ser humano sea el principio y fin de toda actividad, donde la ganancia esté dada por la disminución de la pobreza, por la inclusión económica y social de los menos favorecidos, no con sentido asistencialista sino en estricta justicia y respeto a sus derechos naturales.

Es preciso detener el consumismo arrollador, el coronavirus lo ha hecho, debemos construir un modelo de conservación sustentable que guarde equilibrio entre lo económico, político, social, cultural y ambiental, so pena de la desaparición de esta civilización. En palabras del Papa Francisco corresponde la elección evangélica de la “Opción Preferencial por los Pobres”, como criterio clave de autenticidad cristiana, exigencia ético-social que proviene del amor de Dios, que lleva a pensar y a diseñar el rostro humano de la humanidad, donde las personas, y sobre todo los más pobres, estén en el centro.

Esperemos que el coronavirus sirva para el bosquejo y la práctica de un nuevo contrato social en el que se privilegien la vida, la salud, el derecho al trabajo, la justicia y la solidaridad.  Esta construcción incumbe a los gobiernos que tienen la enorme responsabilidad de formular políticas públicas con objetivos claros y normativas inclusivas, libre de prebendas y distinciones, alejada de la corrupción e impunidad, pegada a la ética en todas las instancias de poder, velando siempre por el bien común y el cuidado de la creación.  ·  #ComuniquemosEsperanza

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.