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sábado, 3 de octubre de 2026

carta No. 361: “Paz desarmada y desarmante”

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 361 – 4 de octubre, 2026
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   “Paz desarmada y desarmante” 

“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia. Por eso, les exhorto a no resignarse nunca ante la perspectiva de una guerra considerándola “inevitable”, sino a promover sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas de la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos”. Papa León XIV, París, 25 de septiembre de 2026.

Desde París, “ciudad de la Luz”, durante su reciente visita a Francia, el papa León XIV volvió a colocar ante el mundo una palabra que hoy necesitamos escuchar con la mente y el corazón: PAZ. Ante las autoridades, la sociedad civil, el cuerpo diplomático francés y el mundo entero, su llamado fue claro: no resignarnos nunca ante la guerra como si fuera inevitable. Frente al estruendo de las armas, invitó a promover incansablemente el diálogo y la diplomacia como caminos para construir sociedades que respeten la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos.

En este mismo sentido, ha reclamado soluciones políticas justas, fundadas en la igual dignidad y los mismos derechos de toda persona, rechazando las acciones militares y las decisiones unilaterales que vulneran el respeto debido a la vida.

Por eso, hablar de paz, además de pedir y exigir que cesen las guerras y se depongan las armas, significa preguntarnos: ¿qué clase de mundo estamos construyendo cuando la vida humana puede quedar subordinada a intereses políticos, económicos, territoriales o militares? Es reconocer que ninguna causa puede justificar la deshumanización del otro, la violencia y la destrucción de la vida y de la creación.

La paz que propone el Papa es una “paz desarmada y desarmante”. Una paz que no nace de la imposición del más fuerte, sino de la capacidad de encontrarnos con el otro sin convertirlo en enemigo; que no se sostiene únicamente en acuerdos, sino en la justicia, la fraternidad, el respeto a los derechos humanos y el bien común.

En la UNESCO, León XIV llamó a fortalecer la cooperación internacional y la memoria de nuestra humanidad común. Recordó que cada persona es única, insustituible y digna de protección. Por eso, ninguna guerra debe acostumbrarnos a contar víctimas como cifras, olvidando sus nombres, familias, sueños y futuro.

Estas palabras cobran especial fuerza al mirar a Cisjordania y Gaza, donde miles de personas, especialmente niñas y niños, siguen enfrentando desplazamiento, miedo y graves carencias de vivienda, agua, salud y saneamiento. Ante esta realidad, no podemos ser indiferentes: las víctimas de la guerra no pueden reducirse a cifras o estadísticas.

Por eso, nuestra voz se une a quienes claman por el fin del sufrimiento en Gaza, pero también a quienes padecen la guerra y la violencia en Ucrania, Sudán, Haití y tantos otros lugares donde la vida se encuentra amenazada.

Y esta realidad nos conduce a mirar nuestro propio país: ¿qué hacemos frente a las distintas formas de violencia que hieren al Ecuador? ¿Cómo podemos hablar de paz cuando tantas familias viven bajo el miedo, la pobreza, la exclusión y la incertidumbre?

La paz mundial comienza también en nuestras familias y comunidades: cuando dejamos de responder a la violencia con más violencia y aprendemos a dialogar; cuando protegemos a los más vulnerables y rechazamos la indiferencia; cuando defendemos la verdad y la justicia; cuando educamos a las nuevas generaciones para el encuentro y la fraternidad. Cada acción, por pequeña que parezca, abre caminos hacia la paz, permite a las familias reconstruirse, protege a la niñez, abre las puertas de escuelas y hospitales, y permite a los pueblos vivir con mayor seguridad y libertad.

Que el clamor de Gaza despierte nuestras conciencias. La paz no puede esperar únicamente la buena voluntad: la paz se construye y es tarea de toda la humanidad. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 


domingo, 31 de mayo de 2026

carta No. 343: Elección decisiva

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 343–31 de mayo de 2026
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     Elección decisiva

 “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos... En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud. Papa León XIV, Magnifica humanitas.

El 25 de mayo, el papa León XIV publicó su primera encíclica: Magnífica humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Enfrenta un reto que ha definido como una elección decisiva para el futuro de la humanidad. Es valiente, desafiante y amerita un análisis amplio y profundo. Aquí analizamos sus tres primeros capítulos (N. 1 a 130).

El Papa deja muy claro que las nuevas tecnologías -la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica- no son “una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio, en cuanto es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre” (N. 4).

La valoración de dichas tecnologías se hace desde consideraciones éticas y políticas: “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias… No es una solución a los problemas de la humanidad” (N. 9). El riesgo principal es que puede conducir a la deshumanización.

El primer capítulo resume los principales documentos de la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Rerum novarum de León XIII hasta las encíclicas del papa Francisco.

El segundo capítulo presenta la Doctrina Social de la Iglesia como una realidad viva, en diálogo con la historia, las culturas y las ciencias, pero fiel a un núcleo de verdad permanente. Destaca la dignidad igual de todo ser humano, creado a imagen de Dios, y reafirma principios como el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la justicia social y la solidaridad, vinculándolos con el desarrollo integral de las personas y de toda la humanidad.

El tercer capítulo, “Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA”, destaca la importancia que está adquiriendo a nivel global el paradigma tecnológico y el poder digital, dentro del cual la IA ocupa un lugar central. Sin embargo, esta tiene riesgos y limitaciones: trata de imitar y superar a la inteligencia humana, pero “no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad” (N. 99), y “también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado, debilitando el juicio personal y la creatividad” (N. 101).

La IA puede volverse peligrosa cuando su poder creador queda concentrado en monopolios. Por eso no es moralmente neutra: debe orientarse con responsabilidad, transparencia y gobernanza al servicio de la dignidad humana, el bien común, la justicia social y la solidaridad. No basta regularla; hay que desarmarla, liberarla de la lógica de la competencia y hacerla más humana y acogedora.

Las nuevas ideologías tecnocráticas hablan de superar lo humano hacia un transhumanismo y posthumanismo, basados en algoritmos que orientan las decisiones sociales, económicas y políticas (N. 116). “En nombre del progreso se puede llegar a pensar en ‘sacrificios necesarios’, y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie” (N. 117). El límite es la grandeza del ser humano, porque “en nuestro ser limitado es donde encuentran lugar la compasión, la sincera preocupación ante las necesidades de los demás, la generosidad que sorprende incluso en medio de la oscuridad y el fracaso, la experiencia espiritual y la adoración a Dios” (N. 119). El Papa afirma que “el ser humano no está encerrado en los límites de la propia naturaleza, sino que está llamado a trascenderse a sí mismo; no para huir de la realidad o despreciar el límite, sino para realizarse en el amor. La fe conoce un ‘más allá’ que nace del don de Dios” (N. 127).   #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

carta No. 320: ¿Dónde nacería Jesús hoy?

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 320 –21 de diciembre de 2025
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¿Dónde nacería Jesús hoy?

“Viene en cada campesino, en cada niño que nace, en cada obrero que lucha, en cada hermano que sufre. Viene en el pueblo que gime, bajo el peso de la angustia y en la voz que se levanta, en demanda de justicia. Viene en las madres que lloran hijos desaparecidos. VIENE!... y si los recibimos nos salva y nos da poder de ser los hijos de Dios. Mons. Leonidas Proaño, Navidad de 1979.

Jesús nació en condiciones físicas muy modestas y austeras. La migración de María y José marcó su nacimiento. En Belén no encontraron un lugar adecuado: solo una cueva o un establo sencillo, improvisado para el alumbramiento. Allí, en Belén, en un entorno humilde y extremadamente precario, sin comodidades, con poquísima higiene, rodeados de animales y con la tenue luz de lámparas de aceite, María y el Niño quedaron expuestos a una alta inseguridad. Les tocó vivir la realidad más dura de su época: los riesgos sanitarios del parto, el descarte y la pobreza. Estas condiciones reflejan la humildad, el recato y la sencillez con que Dios quiso manifestarse al mundo, haciéndose accesible a toda la humanidad, especialmente a los más vulnerables, necesitados y olvidados.

Si Jesús viniera hoy al mundo, ¿dónde nacería? Con toda seguridad nacería en circunstancias similares a las de Belén, hace más de dos mil años. No nacería en medio de abundancia y comodidades. Nacería en condiciones de humildad, sencillez, pobreza y desplazamiento, muchas veces ignorado e invisibilizado.

Su llegada sería en la periferia: en un campamento de refugiados, un hospital desbordado, un centro de salud sin medicinas o un asentamiento informal sin servicios básicos. Podría nacer en una choza andina, un bohío amazónico, una cabaña montubia o en un barrio periférico, incluso en un contexto de conflicto. Sería un nacimiento marcado por el desplazamiento y el exilio, en una familia migrante o refugiada que huye de la pobreza o la persecución, como eco de la huida a Egipto.

No sería noticia de primera plana ni aparecería en las páginas del jet set internacional. Nacería lejos de los círculos de poder económico y social. Y, aunque muchos hablan de Dios y dicen ser sus discípulos, Él sigue revelándose en los millones de niños y niñas que nacen en condiciones de riesgo inminente, marcadas por una pobreza integral que avanza sin freno.

Dios eligió y elige lo humilde para revelarse. Desde esa fragilidad y vulnerabilidad envía un mensaje potente de amor y solidaridad con los más sencillos y marginados. Aunque cambien los escenarios, el no tener un lugar en un albergue, la ausencia de una sala de hospital, la falta de recursos y de cuidado siguen presentes a lo largo y ancho del mundo. Esta encarnación de Dios en el aquí y ahora continúa cuestionando el sistema establecido y reivindica la tarea urgente de atender y proteger a los más vulnerables.

¿En qué condiciones nacería hoy? En pobreza extrema: sin lujos, envuelto en mantas sencillas, no en pañales finos, sino en lo que se tenga a mano, como lo fue el pesebre. Con falta de atención médica básica: como ayer, podría carecer de los cuidados que exige un parto, subrayando la fragilidad de la vida humana. Acompañado por los humildes: los pastores de hoy, trabajadores manuales, gente sencilla, desempleados, serían los primeros en reconocerlo y adorarlo.

Su nacimiento, hoy como ayer, es anuncio de amor, esperanza y salvación. Ha cambiado el escenario, del establo de Belén a un albergue moderno, pero la esencia permanece: humildad, desplazamiento y la compañía de los desfavorecidos, como reflejo de su misión de nacer y estar con los más pobres.

“Dios desea tanto abrazar nuestra existencia que, infinito, por nosotros se hace finito; grande, se hace pequeño. He aquí la maravilla de la Navidad: la inaudita ternura de Dios que salva el mundo encarnándose” (Papa Francisco). Una Navidad llena del amor de Dios, Uno y Trino.  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 28 de julio de 2024

carta No. 247: ¡Crecer en humanidad y como humanidad!

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 247– 28 de julio 2024
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¡Crecer en humanidad y como humanidad!

“Estamos llamados a crecer juntos, en humanidad y como humanidad. El reto que tenemos ante nosotros es dar un salto cualitativo para estar a la altura de una sociedad compleja, multiétnica, pluralista, multirreligiosa y multicultural. Nos corresponde cuestionarnos sobre el desarrollo teórico y el uso práctico de estos nuevos instrumentos de comunicación y conocimiento. Grandes posibilidades de bien acompañan al riesgo de que todo se transforme en un cálculo abstracto, que reduzca las personas a meros datos, el pensamiento a un esquema, la experiencia a un caso, el bien a un beneficio, y sobre todo que acabemos negando la unicidad de cada persona y de su historia, disolviendo la concreción de la realidad en una serie de estadísticas” (Papa Francisco).

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana en Opciones Pastorales 25, dice: “Los recursos persuasivos y altamente tecnificados de la publicidad infunden una escala de valores desenfocada exaltando costumbres estrechamente ligadas a la sociedad de consumo, individualismo narcisista, falso concepto de personalidad, liberación por el poder del dinero, mal entendida libertad sexual e instrumentalización de la imagen de la mujer”. Actualmente vivimos en medio de esta realidad, muchas veces sin darnos cuenta.

Comunicar la verdad desde la cercanía a la realidad en que vive el pueblo, con sus penas y alegrías, con sus frustraciones y esperanzas, para construir una renovada sociedad con responsabilidad histórica y visión esperanzadora de futuro, es tarea ineludible de la humanidad en el mundo de hoy. La tarea de comunicadores y quienes consumimos medios de comunicación es buscar la verdad, porque en la verdad y en la caridad encontraremos el camino que nos liberará y nos permitirá encontrar la paz, la justicia y la solidaridad.

En esa búsqueda permanente de la verdad, debemos auscultar diversas fuentes, que nos permita romper con el pensamiento único o con una supuesta verdad que mutila la realidad para parecer lo que no es en función de intereses ocultos del poder. Una tarea nada fácil porque nos corresponde navegar por un océano de información y desinformación, en donde fácilmente podemos extraviarnos y convertirnos en náufragos que nos movemos de acuerdo con el vaivén de las olas informativas, desconociendo de dónde viene y a dónde quieren ir y llevarnos, vacíos de criterios y fundamentos para discernir y tomar una posición que responda a la realidad.

Estamos inmersos, hasta sin darnos cuenta, en una gran revolución digital que es contradictoria, que nos puede hacer más libres porque tenemos acceso a infinidad de información, pero si nos dejamos seducir y atrapar por los fenómenos mediáticos, por esa cámara de eco, por los fake news, por las post-verdades, podemos sumergirnos en un pantano de supuestos que afectan a nuestro pensamiento crítico, a nuestra humanidad.

Los medios de comunicación tradicionales se han ampliado con las redes sociales y la inteligencia artificial. Hay un cambio de fondo, ahora nosotros y nuestros datos son la mercancía, los big-data son comercializados en el mercado de los grandes poderes. “La representación de la realidad en macrodatos implica, de hecho, una pérdida sustancial de la verdad de las cosas, que dificulta la comunicación interpersonal y amenaza con dañar nuestra propia humanidad. La información no puede separarse de la relación existencial: implica el cuerpo, el estar en la realidad; exige poner en relación no sólo datos, sino también las experiencias; exige el rostro, la mirada y la compasión más que el intercambio… El uso de la inteligencia artificial podrá contribuir positivamente en el campo de la comunicación si no anula el papel del periodismo sobre el terreno, sino que, por el contrario, lo respalda; si aumenta la profesionalidad de la comunicación, responsabilizando a cada comunicador; si devuelve a cada ser humano el papel de sujeto, con capacidad crítica, respecto de la misma comunicación” (Papa Francisco).

El riesgo se acentúa en tiempos electorales. El marketing suplanta y maquilla la realidad: el dolor, el desempleo, la violencia, la inseguridad, la falta de vivienda, la migración forzada. Realidades manipuladas por los candidatos que, con mensajes de seducción y ofertas sin fundamento, que luego son olvidados en el ejercicio del poder, buscan llegar a cada elector para conquistar el voto. Por eso, para evitar ser engañados, es urgente regresar a la comunidad, empezando por la familia, el barrio, la parroquia, para buscar la verdad, analizar la realidad, sacar conclusiones y tejer redes de reflexión, pensamiento crítico, cumplir el mandato evangélico: “sed mansos como palomas, y astutos como serpientes”. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 19 de mayo de 2024

carta No. 237: Cultivar los valores y virtudes

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 237 – 19 mayo 2024
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Cultivar los valores y virtudes

“Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco.”  Papa Francisco (LS 229).

Seguir de cerca el acontecer nacional y mundial resulta un acto frustrante y desalentador. Corrupción, impunidad, “metástasis” social, política y económica, desempleo, catástrofes ambientales, racismo, violencia generalizada, entre otros males, cubren la mayor parte de los noticieros y páginas de los informativos, especialmente, digitales.

Al redirigir nuestra mirada, nos encontramos con otra cara de la moneda: una realidad distópica, inundada de imágenes ficticias, juegos, aplicaciones, videos y otras pantallas que alteran la percepción de lo que sucede a nuestro alrededor, sumergiéndonos en un espejismo que seduce y engaña, sobre todo a los más jóvenes, quienes prefieren destinar su tiempo a refugiarse en un mundo alterno para evadir el presente.

Por un lado, programas que se enfocan en presentar el lado oscuro de la sociedad, el que es más cercano y tangible para las víctimas de un orden que descarta y desecha a los más débiles y vulnerables -entre ellos la naturaleza-; que promueve el consumismo, el dinero fácil, las mafias, el crimen y la impunidad, especialmente en un país en el que la memoria colectiva es frágil y selectiva, quizás por el hastío y el cansancio de saber que tras las figuras visibles hay poderes que son sumamente difíciles de desenmascarar y enfrentar.

Por otro lado, una burbuja virtual que cautiva y engendra ciudadanos hundidos en la superficialidad del entretenimiento, un universo paralelo que paraliza y produce generaciones que desprecian la disciplina, el esfuerzo, el compromiso y, en lugar de interesarse en cultivarse, prefieren la monetización de su imagen para convertirse en youtubers, influencers o cualquier nueva denominación que genere popularidad, además de réditos altos y a corto plazo. La “mentalidad de éxito” sobrepasa la capacidad innata del ser humano de generar pensamiento crítico y conocimiento, olvidando que, sin ello, la humanidad no hubiese alcanzado los logros científicos que nos permiten gozar del avance tecnológico actual en todas las áreas.

Sin embargo, este mismo terreno áspero y pedregoso es el terreno que elige la vida para defenderse y florecer a la luz del Espíritu, que nos ilumina y nos llena de ánimo y fortaleza para rechazar desde nuestro propio lugar histórico todo aquello que deshumaniza y degrada, todo aquello que nos roba la dignidad. Como hace casi dos mil años, ante un escenario adverso se desarrolla nuestra capacidad de liberarnos y optar por el bien, por la esperanza, por el amor que vence todo y nos mueve a crear y promover espacios donde todos podamos darnos la mano y reconocernos en el otro, sabiendo que la diversidad compone los más sublimes paisajes.

Es urgente que recuperemos la profundidad de seres senti-pensantes, que hemos caminado sobre el planeta desde hace millones de años, permitiéndonos descubrir la belleza que se encuentra tanto en las estrellas como en el vuelo de las aves y que, habiéndolas contemplado, despertaron la llama en nuestro interior ante la maravilla del universo y la naturaleza, llegando a visitar la luna y las estrellas tras construir naves que surcan, como pájaros, la atmosfera a grandes velocidades. Somos seres en camino.

Si cada uno de los que soñamos con un mundo mejor asumiéramos la tarea de construirlo desde nuestro espacio (familia, trabajo, barrio, etc.), reivindicaríamos, cultivaríamos y practicaríamos los valores que nos distinguen como especie con conciencia y creatividad, lograríamos cambios radicales en beneficio de los más pobres y vulnerables. La educación, en casa y en la escuela, tiene un reto enorme:  fomentar y cultivar las virtudes y el carácter que nos faculten elegir siempre el bien, especialmente el bien común por encima del egoísmo y la maldad para convertirlo en acciones concretas, como una demostración de que fuimos concebidos para la bondad y el amor. “En todo Amar y servir”. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Carta No. 47: Tiempo de prueba y solidaridad

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 47 – 27 de septiembre 2020

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Es una nueva realidad en la que es necesario estar con los ojos bien abiertos ante los desafíos que demandan atención extrema y compromiso permanente: oído atento, mente abierta, mano extendida, mascarilla bien puesta, distanciamiento físico eficaz, lavada de manos y uso de alcohol o gel cada que podamos, y en especial evitar aglomeraciones, reuniones sociales, celebraciones masivas, diversiones…

 

Tiempo de prueba y solidaridad

“Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos; proclamaba la buena nueva del Reino y sanaba todas las enfermedades y dolencias”.  Mateo 9, 35

A inicios del mes pasado, el Papa Francisco señaló su “deseo (de) reflexionar y trabajar todos juntos, como seguidores de Jesús que sana, para construir un mundo mejor, lleno de esperanza para las generaciones futuras”, por lo que debemos liberarnos de esa mirada individualista, que no es armonía sino egoísmo.  Actitud mezquina que aparentemente puede beneficiar pero que perjudica a la mayoría… sin duda, ahora más que nunca, dependemos de la solidaridad mutua.  Es tiempo de caminar juntos, de pensar y actuar en común unidad para ser y construir comunidad.  Una nueva manera de portarse y servir a los que nos rodean.

Bajo ninguna consideración debemos ni podemos permanecer indiferentes, pues “el peligro de contagio de un virus debe enseñarnos otro tipo de 'contagio' -señala Francisco-, el del amor, que se transmite de corazón a corazón”, que se vive y se siente haciendo el bien.

Es cierto que la sociedad ha enfrentado la pandemia, con mayor o menor éxito, no todos los sectores han podido trabajar con las mismas posibilidades económicas y sanitarias, sin embargo, hemos observado que la solidaridad se ha derramado a raudales… médicos y personal sanitario arriesgando su vida para atender a los pacientes, campesinos trabajando sin descanso para proveernos de alimentos, personas laborando sin respiro para atender nuestros requerimientos, mujeres luchando por sostener sus hogares, niños renunciando a sus juegos cotidianos, ancianos viviendo esta época con entereza y firmeza… miles de rostros, muchos anónimos, en los cuales se encarnó el amor y se hizo vida.

La pandemia sigue, el coronavirus está por todo lado.  Continuar adelante depende de todos y de cada uno: emprendamos una minga para cuidarnos y cuidar a los de más.  Se trata de un imperativo categórico y una posibilidad de salida.  Ningún descuido es aceptable, debemos seguir sin bajar la guardia, es una tarea en equipo, en la que todos tenemos derechos y responsabilidades.

Lo que hagamos o dejemos de hacer a nuestros semejantes lo hacemos al mismo Jesús (cfr Mt 25-40), de ahí que en esta situación de pandemia la humanidad se está renovando y saca a flote lo mejor de cada persona y de cada grupo humano.  Es un nuevo encuentro con el Evangelio de la vida, de la fe, de la esperanza y del amor, que nos invita a asumir un espíritu creativo, renovado, solidario, fraterno, condescendiente... para descubrir o abrir senderos impensados hace pocos meses.

“En estos momentos nos están faltando espacios en los que podamos, simplemente, escucharnos y mirarnos a la cara” (Mons. Parrilla), sin embargo, hoy más que nunca dependemos de la responsabilidad de todos, nadie se puede quedar fuera.  Nuestros intereses deben quedar al margen, para ver y actuar en función de los intereses de todos.  Podemos enfrentar y vencer al coronavirus, inyectándonos una fuerte dosis de amor y de responsabilidad, esa es nuestra misión y tarea.  ·  #ComuniquemosEsperanza.

 

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domingo, 23 de agosto de 2020

Carta No. 42: El rostro humano de la humanidad

 

Con los ojos fijos en El

en la realidad y la fe

 

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz

carta No. 42 – 23 de agosto 2020

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El virus nos trajo un mensaje potente: la necesidad urgente de un mundo diferente, que era invisible a los ojos de la globalización, más equitativo, más justo, con iguales oportunidades para todos, libre de discriminación, más solidario y más humano, centrado en las personas y alejado del carácter puramente economicista que apoyado, muchas veces, en inútiles indicadores buscaba desesperadamente el lucro inhumano y no el bienestar global.

 

El rostro humano de la humanidad

 

“La pobreza no es natural, es creada por el hombre; erradicarla no es un acto de caridad, es un acto de justicia” Nelson Mandela

 

La pandemia de la que el planeta es víctima, llegó sin aviso previo, con aire destructor y envuelta en un manto de misterio.  Ha confundido y destruido estructuras y paradigmas, pero sobre todo ha dejado al descubierto problemas sociales profundos como la pobreza e inequidad que afectan a miles de millones de seres humanos.  Su impacto ha sido violento y destructor en economías débiles que ya enfrentaban situaciones de crisis antes de su presencia.  Hoy se cierran empresas, el desempleo aumenta, la productividad baja y los excluidos se enfrentan cara a cara con el hambre, la miseria y la enfermedad.

El microscópico virus ha dado más sorpresas de las imaginadas, ha anulado la autoridad de los poderosos, desafiando a la ciencia y descalificando los ‘exitosos’ modelos de desarrollo.  Está imponiendo un nuevo estilo de vida y pese a los esfuerzos humanos: no hay salida, al menos en el corto plazo.  El conocimiento trabaja sin descanso en busca de una vacuna que no llega.

La nueva situación nos muestra la fragilidad humana, lo relativo de las cosas materiales, lo poco que necesitamos para vivir (contraria a la idea de que la persona vale por lo que tiene y no por lo que es), el reconocimiento del valor de la vida, la importancia de la familia, la conservación del medio ambiente, la necesidad de la convivencia...

La pandemia puede constituirse en una enorme oportunidad para “hacer nuevas todas las cosas”: construir una nueva humanidad, con una nueva economía, una nueva política, un nuevo orden social, en la que el ser humano sea el principio y fin de toda actividad, donde la ganancia esté dada por la disminución de la pobreza, por la inclusión económica y social de los menos favorecidos, no con sentido asistencialista sino en estricta justicia y respeto a sus derechos naturales.

Es preciso detener el consumismo arrollador, el coronavirus lo ha hecho, debemos construir un modelo de conservación sustentable que guarde equilibrio entre lo económico, político, social, cultural y ambiental, so pena de la desaparición de esta civilización. En palabras del Papa Francisco corresponde la elección evangélica de la “Opción Preferencial por los Pobres”, como criterio clave de autenticidad cristiana, exigencia ético-social que proviene del amor de Dios, que lleva a pensar y a diseñar el rostro humano de la humanidad, donde las personas, y sobre todo los más pobres, estén en el centro.

Esperemos que el coronavirus sirva para el bosquejo y la práctica de un nuevo contrato social en el que se privilegien la vida, la salud, el derecho al trabajo, la justicia y la solidaridad.  Esta construcción incumbe a los gobiernos que tienen la enorme responsabilidad de formular políticas públicas con objetivos claros y normativas inclusivas, libre de prebendas y distinciones, alejada de la corrupción e impunidad, pegada a la ética en todas las instancias de poder, velando siempre por el bien común y el cuidado de la creación.  ·  #ComuniquemosEsperanza

  

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.