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domingo, 21 de mayo de 2023

carta No.185: Y después de la muerte cruzada ¿qué?

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 185 – 21 mayo 2023
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Y después de la muerte cruzada ¿qué?

“La esperanza es audaz… sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna”. Papa Francisco, Fratelli tutti No.55

 


Al decretar la “muerte cruzada”, el presidente Lasso disolvió la Asamblea, eliminando el riesgo de su destitución por el juicio político, al costo de reducir su período restante como presidente a 6 meses.  El 20 de agosto los ecuatorianos elegiremos un nuevo presidente y una nueva Asamblea, con funciones hasta 2025.

Si bien se ha superado la incertidumbre generada por el juicio político y la posible destitución del presidente, aparecen nuevos interrogantes de difícil respuesta.  En principio las próximas elecciones significan nuevas oportunidades para enmendar los errores del pasado, superar la pugna de poderes que ha generado la ingobernabilidad, y evitar la incompetencia y corrupción que han sido frecuentes entre los asambleístas, jueces y varias autoridades del poder ejecutivo.

Como ecuatorianos tenemos una enorme responsabilidad: contribuir con nuestro voto de manera consciente para superar la crisis que paraliza el país, evitando el apoyo ingenuo a propuestas demagógicas, eligiendo a candidatos honestos y competentes, y votando con memoria de los errores del pasado.

Todos tenemos derecho a vivir en una sociedad participativa, que provea una vida digna en condiciones de justicia y equidad, como lo promueve la Doctrina Social de la Iglesia.  Desafortunadamente estamos aún muy lejos de estas metas.  En 2023 la pobreza afecta a uno de cada tres ecuatorianos, y el 42% de los trabajadores está subempleado.  Las políticas neoliberales aplicadas por los gobiernos de Moreno y Lasso han reducido fuertemente la inversión social: como resultado, la salud pública está en condiciones críticas por desabastecimiento y corrupción; y decenas de miles de bachilleres no pueden ingresar a la universidad.  La pobreza ha ascendido al 70% en la población indígena y la desigualdad social se ha mantenido (UISA UASB, 2023).

Cómo telón económico de fondo, el próximo agotamiento del petróleo en el Ecuador (carta 180) demanda al Estado una estrategia de transición económica y energética, conservando la biodiversidad y estimulando la diversificación productiva, que ningún gobierno ha logrado.  Las próximas consultas populares sobre el Yasuní y la minería en Quito son una oportunidad para preservar la naturaleza.

Así como ha fracasado la política neoliberal de los dos últimos gobiernos, fracasó también la estrategia promovida por más de una década por el correísmo, que condujo a excesos autoritarios, violaciones de derechos humanos y una corrupción generalizada, sin haber alcanzado mejoras sostenidas en las condiciones sociales.

El difícil panorama social y económico se complica aún más por la creciente inseguridad que vive el país como resultado de la acelerada expansión del narcotráfico y las luchas entre bandas rivales.  En los últimos meses hemos llegado a promedios cercanos a 16 homicidios por día, cosa jamás vivida antes en Ecuador.

La democracia apenas está en condiciones para facilitar la elección de ciudadanos honestos y competentes, como es indispensable.  Los partidos políticos, atomizados y carentes de principios ideológicos, apropiados por caciques, funcionan como agencias de promoción o de alquiler de candidatos por mera conveniencia (carta No.55).  Sin partidos y movimientos políticos estructurados e ideológicamente fundamentados, las elecciones seguirán perpetuando los vicios del pasado.

Ahora más que nunca, debemos avivar la esperanza de convertir a las próximas elecciones en un camino que conduzca a construir un país diferente, participativo y justo.  Los cristianos “estamos obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común” (cfr Fratelli Tutti No.75).  El futuro depende de cada uno de nosotros.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

domingo, 9 de abril de 2023

carta No.179: La Paz se construye sin armas

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 179 – 9 abril 2023
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La Paz se construye sin armas

 “La paz no es un producto industrial: la paz es un producto artesanal.  Se construye cada día con nuestro trabajo, con nuestra vida, con nuestro amor, con nuestra cercanía, con nuestro querernos mutuamente.  ¿Entendido?  ¡La paz se construye cada día!”  Papa Francisco (11 mayo 2015)

En Semana Santa celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.  Parecía que la misión de Jesús había terminado en un fracaso total, pero Dios Padre lo resucitó, mostrando a los apóstoles y al mundo entero que Jesús es el Hijo Amado desde antes de la creación del mundo.

En Ecuador vivimos nuestra propia pasión y muerte. Estamos amenazados constantemente por una violencia irracional a manos de narcotraficantes, terroristas y delincuentes, sin ningún respeto para la vida o los bienes de las personas.  Es un ambiente de terror, donde el miedo y la desconfianza crecen, personas inocentes son agredidas, torturadas y asesinadas… reflejan a Cristo crucificado.

En este clima de violencia no es extraño que desde distintos sectores de la sociedad se haya pedido al gobierno que facilite medios para su defensa.  El Presidente de la República con el decreto ejecutivo 707, permite la tenencia y porte de armas para la sociedad civil.  Años atrás estaba ya regulado este aspecto, sin embargo, el gobierno de turno lo anuló.  La apertura actual, no implica una desregulación total para el uso libre e indiscriminado de armas, pues hay diez requisitos que se deben cumplir.  Por otra parte, nadie puede negar el derecho a la legítima defensa como indica el art. 33 de nuestro Código Orgánico Integral Penal, así como en la Doctrina Social de la Iglesia que la justifica en situaciones excepcionales como nos recuerda el Papa Francisco: “…cuando hay que defenderse no queda otra que tener los elementos para defenderse…” (enero 2023).

Ante esta controversia social, generada por este decreto presidencial, desde la Comisión ecuatoriana de Justicia y Paz queremos aportar con algunos criterios que nos ayuden a discernir y clarificar esta situación.  Los poderes públicos, de su parte tienen la responsabilidad de evaluar nuevamente la situación del país y de ser necesario, rectificar cualquier medida para ajustarla a las necesidades reales del pueblo y adicionalmente justipreciar las posibilidades de eficacia y efectividad.

El Estado tiene la obligación de garantizar la paz y dar seguridad a la ciudadanía y no es apropiado delegar esta responsabilidad al pueblo. Una parte del incremento de la violencia se debe a una cultura de impunidad que se relaciona con la ineficiencia, corrupción y ausencia de justicia. Es imposible lograr la paz sin justicia, por ello debemos exigir el pleno ejercicio y respeto de los derechos de todas las personas.

La experiencia en otros países, como Estados Unidos o Brasil, demuestra que donde hay posesión y uso de armas, no disminuye la violencia, más bien la incrementa.  Si en Ecuador avanzáramos por esa misma senda, es posible que las armas se utilicen más allá de la legítima defensa; que incluso los delincuentes encuentren formas para superar los reglamentos y controles establecidos; que sean las personas con mayor poder económico y/o político las que tengan el acceso a las armas, mientras que las más pobres queden totalmente indefensas.  Además, si los delincuentes creen que las personas a las que van a asaltar pueden estar armadas, posiblemente disparen primero para no correr riesgos…

Es urgente trabajar por la cultura de la paz, fortaleciendo los lazos y relaciones sociales para enfrentar la violencia desde la organización ciudadana con vínculos de solidaridad, fomento de la justicia, fortalecimiento y equipamiento de la policía, creación de trabajo, educación de calidad, salud para todos y de esa manera vencer la violencia y la inseguridad.

Es tarea de todos, superar este calvario de violencia y muerte para acceder a la Pascua de Resurrección con una vida más plena y fraterna, con Justicia que lleve a la PAZ.  ¡Felices Pascuas!     #ComuniquemosEsperanza

  

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas. 

  

domingo, 29 de agosto de 2021

Carta No. 95: Nueva Normalidad… ¡Normalidad Nueva!

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 95 – 29 de agosto 2021

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Nueva Normalidad…

¡Normalidad Nueva!

"«Una emergencia como la del covid-19 es derrotada en primer lugar con los anticuerpos de la solidaridad».  Lección que romperá todo el fatalismo en el que nos habíamos inmerso y permitirá volver a sentirnos artífices y protagonistas de una historia común y, así, responder mancomunadamente a tantos males que aquejan a millones de hermanos alrededor del mundo".  (Un plan para resucitar, Papa Francisco, abril 2020).

La pandemia del Covid cambió la humanidad. Algo inexplicable y nuevo pasó, estuvimos "encerrados", el miedo se apropió y ni autoridades ni científicos acertaban a actuar… meses muy complejos y llenos de incertidumbre. Los investigadores continuaron estudiando al virus y decodificando su comportamiento, formas de transmisión, síntomas, tratamiento e iniciar un trabajo maratónico para desarrollar la vacuna.

Las claves para evitar el contagio se concretaron en el uso de mascarilla, lavado de manos y distanciamiento físico: ¡el triángulo de la vida! y se convirtió en la esperanza para salvar al mundo y en un llamado para vacunarse. Cerca del 45% de los ecuatorianos ya se han vacunado con las dos dosis.

Después de 18 meses del inicio de la cuarentena, se habla de "regresar a la normalidad", de reactivación económica, de retomar las labores cotidianas, de volver a clases…, se siente el movimiento en las calles, parques, plazas, centros comerciales, en los encuentros familiares y sociales… todo vuelve a ser cotidiano.  Si bien el sistema de salud pasa por un momento de 'respiro' al menorar el número de hospitalizados, no dejan de atender a personas contagiadas, ahora más jóvenes o por alguna de las nuevas y agresivas variantes del covid-19.

¡No debemos bajar la guardia!  Aún en Ecuador el uso de la mascarilla, el lavado de manos y el distanciamiento físico junto con la vacuna, son una obligación.  Son las armas y escudo con que enfrentamos y combatimos los nuevos tiempos.

En septiembre, en forma progresiva, retornarán a clases presenciales y semipresenciales: 112 269 estudiantes de 1533 instituciones, en Sierra-Amazonía.  Ya son 2691 instituciones educativas que tienen sus Planes Institucionales de Continuidad Educativa (PICE) aprobados.

Enviar a nuestros hijos e hijas a clases presenciales genera alguna inseguridad y miedo…, ¿cómo se comportarán? ¿se contagiarán? y si es el caso ¿qué hacer? ¿cómo será el transporte? ¿cómo utilizarán la mascarilla y el alcohol?  Hay más dudas que certezas.  La recomendación es el diálogo familiar… si bien existen dudas, temores, angustias, a la vez hay esperanza y confianza en el nuevo tiempo de regreso a clases.

Es muy importante activar el "COE familiar" que planifique, diseñe e implemente todas las medidas de bioseguridad alrededor del regreso a clases. Una tarea conjunta y coordinada entre padres de familia, estudiantes, docentes, transportistas y autoridades de salud que trabajen en un "COE estudiantil" para prever todos los escenarios posibles y preparen las acciones pertinentes, orientadas a brindar seguridad personal y colectiva a los miles de estudiantes que regresan a clases.  Tarea titánica pero necesaria y urgente para garantizar la salud y el bienestar de la comunidad educativa.

"No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas.  Miran, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? Trazaré un camino en el desierto, rutas en la llanura" (Is 43, 18-19).  Es esta "nueva normalidad" que nos invita a vencer el miedo, a guardar y cumplir con todas las normas de bioseguridad, a estar unidos y atentos, a cuidarnos y protegernos personal y colectivamente para enfrentar y vencer al covid 19.  ·  #ComuniquemosEsperanza

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domingo, 1 de agosto de 2021

Carta No. 91: El escándalo de la desnutrición infantil

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 91 – 1 de agosto 2021
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El escándalo de la desnutrición infantil

“Duele constatar que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la ‘prioridad del mercado’ y por la ‘permanencia de la ganancia’, que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera.  Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana.  Nos pide dignidad, no limosna”.  Papa Francisco, FAO – 2014.

En Ecuador la desnutrición crónica infantil afecta al 27,2%, es decir, a uno de cada cuatro niños menores 5 años y la situación es más grave si se mira solo el sector indígena donde 1 de cada 2 niños la padece y 4 de cada 10 presentan anemia.

En los primeros mil días de vida, contados desde la concepción hasta los 2 años, se genera el desarrollo neurológico, crecimiento del cerebro y fortalecimiento de la flora bacteriana. Por esta razón, la desnutrición comienza desde el embarazo, cuando la madre, también desnutrida, da a luz un hijo con peso bajo, que le predispone a tener dificultades de crecimiento y condiciona su pleno desarrollo dejando huellas en toda la vida.  No se ve a simple vista, pero está ahí, lo sufren y padecen millones de menores de edad en el país, América Latina y el mundo.

La desnutrición es un problema de salud pública, sobre todo en países en desarrollo como el nuestro, donde existe miseria, ausencia de servicios básicos para grandes sectores de la población, falta de un eficiente sistema de salud, desempleo, subempleo, entre tantas otras complicaciones. La desnutrición genera índices alarmantes asociados a factores sociales, culturales, religiosos, educativos, entre otros… una realidad presente que se ha agudizado por la pandemia. Donde los índices de desnutrición infantil deben haberse incrementado y su situación debe ser aún más crítica y por tanto, demanda atención urgente y prioritaria por parte del Gobierno y de las diferentes instituciones y organizaciones públicas y privadas que están vinculadas a la niñez.

La desnutrición afecta directa y negativamente al desarrollo sicocognitivo de los niños, lo que provoca un ingreso tardío al sistema educativo y también una mayor deserción escolar. Y cuando ya adulto, un mayor riesgo de enfermedades crónicas, menor productividad y, en consecuencia, dificultades para su inclusión laboral y social, razón por la que, el gobierno nacional debe emprender una tarea titánica para combatirla de manera eficiente, sin escatimar esfuerzos económicos ni técnicos para de una vez por todas, superarla.

Si bien el Estado, desde hace más de cuatro décadas, ha mantenido programas de atención a la niñez de los sectores vulnerables, por diversas razones, las tasas de desnutrición se han incrementado, de allí que esta realidad demanda una política estatal a mediano y largo plazo que no solo 'gaste' en alimentación y estimulación temprana, sino que desarrolle una propuesta integral en la que se busque crear fuentes de trabajo, dotar de servicios básicos, educación, salud, espacios lúdicos…, es decir, promover un cambio del modelo de desarrollo que rompa con el círculo perverso de la pobreza y miseria en el que viven millones de personas.

"Un niño que no recibe una nutrición adecuada en el futuro tendrá problemas de salud, aprendizaje y desarrollo integral real. Según OMS y OPS si no mejoramos de inmediato esta situación, Ecuador tendría después de 20 años una población con graves problemas de salud. Debemos actuar ahora porque la desnutrición es prevenible y es nuestro deber", señaló el presidente Lasso en junio de 2021.

Es un escándalo que exista hambre y malnutrición en un país que es rico en variedad de recursos.  Es hora de que todos pongamos nuestra atención y trabajo en cambiar esta realidad en beneficio de la niñez.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 18 de julio de 2021

Carta No. 89: Delincuencia y miedo social

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 89 – 18 de julio 2021
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Delincuencia y miedo social

“En cualquier caso, esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente”.  Papa Francisco, 50 Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2017.

Los medios de comunicación presentan cotidianamente un panorama de miedo debido al incremento constante de la delincuencia. En los últimos cinco años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos - INEC, los homicidios por año crecieron: 2017: 972 casos; 2018: 994 casos; 2019: 1188 casos; 2020: 1372 casos; 2021 (hasta mayo): 860 casos.

Los asaltos a personas, sea en casas, calles, plazas, parques, vehículos o locales comerciales son cotidianos, cada vez con más peligrosidad y alevosía. Ya no solo amenazan y someten con arma blanca o de fuego, ahora los delincuentes utilizan otros elementos tan o más peligrosos, como rosear gasolina a la víctima o a quien pretenda defenderlo.

La delincuencia llena de miedo a la sociedad y paraliza cualquier acción de la ciudadanía. Los asaltantes son hombres, mujeres y ahora también niños. Sí, niños, a quienes los padres o quienes los manejan, les enseñan mecanismos para robar, asaltar, agredir y hasta matar. Estas escuelas del delito callejero abren un itinerario de perfeccionamiento hacia el crimen mayor. Algunos adolescentes y jóvenes, convertidos en sicarios, cometen asesinatos violentos a cambio de dinero.

Es necesario aclarar que no se es criminal debido a la pobreza. No confundamos pobre con delincuente, el pobre trabaja para ganar su sustento y el de su familia, en cambio el delincuente perjudica y daña de forma premeditada y violenta a otros. El malhechor olvida el valor de la vida y ataca a mansalva, sin medir consecuencias. La pobreza o desigualdad jamás justifica el robo, asalto, secuestro o asesinato.

La ganancia rápida y fácil se ha convertido en el objetivo principal para muchos, de allí que el narcotráfico, sin importar el daño y muerte que genere, tiene muchos adeptos y tentáculos. La prueba está en la actuación de las mafias que dominan y asesinan a quienes se les oponen, dentro o fuera de los recintos carcelarios.

La corrupción en la política es otra forma de delinquir y es el termómetro para la delincuencia común, ante lo cual, cualquier ciudadano puede pensar que, si los líderes roban y se aprovechan –hasta de la pandemia– para enriquecerse, por qué no hacerlo, aunque sean pequeños objetos como un celular o una billetera.

También vemos como en la protesta social, que es justa y necesaria, se infiltran quienes distorsionan su propósito original y realizan acciones de vandalismo, saqueo, destrucción y hasta crimen. Los casos son más que conocidos en nuestro país, en América Latina y el mundo.

Es imperativa una justicia seria que cumpla con sus deberes y facilite las causas, en lugar de complicarlas y hacerlas impracticables, ya que "a ustedes, jueces, corresponde hacer justicia, y les pido una especial atención en hacer justicia en el campo de la trata y del tráfico de personas y, frente a esto y al crimen organizado, les pido que se defiendan de caer en la telaraña de las corrupciones", señaló el Papa Francisco a la Cumbre internacional de jueces y magistrados contra el tráfico de personas y el crimen organizado, en el 2016.

El país demanda seguridad para desterrar el miedo, tarea prioritaria de las autoridades pertinentes. También es hora para que, desde la educación, recuperemos los valores familiares para construir una sociedad justa, solidaria, inclusiva y equitativa.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 21 de febrero de 2021

Carta No. 68: La universidad: ¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 68 – 21 de febrero 2021

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La universidad:

¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

La Universidad encuentra su preeminencia en cuanto sede de la razón, porque de las instituciones sociales, es la única en la que dos características esenciales del ser humano se encuentran como constituyentes igualmente fundamentales: el diálogo y la indagación.  (Hernán Malo González sj).

 La universidad actual enfrenta una difícil misión para constituirse, conforme a su razón de ser, en auténtica comunidad de diálogo e indagación.  La verdad, la ciencia y la técnica son tres rasgos que le caracterizan y diferencian de cualquier otra institución.  Ser una comunidad académica de docentes y estudiantes que, desde la investigación y diálogo, trabaje arduamente por alcanzar y hacer realidad estas características, le proyecta como alternativa de desarrollo integral.

La experiencia comunitaria académica, complementariamente deriva otra tarea muy importante: formar, capacitar y entrenar nuevos profesionales en las diferentes áreas que respondan a las necesidades nacionales.  Contemporáneamente se insiste en que cualquier ejercicio humano y más si es racional debe realizarse en forma ética; en consecuencia, la universidad, debe incentivar una reflexión y compromiso deontológico en todos sus miembros.  En el caso de las universidades católicas hay una tarea adicional: que busque una síntesis entre razón, ética y fe.

El ser y tarea de la universidad, adquiere pleno sentido cuando está comprometida con las realidades concretas del país y de su gente.  Su responsabilidad ineludible es comprometer y exhortar a todos sus miembros para que con rigurosidad, laboriosidad, exigencia y cumpliendo con los más altos cánones de calidad a nivel universal, describan, expliquen y busquen salidas viables y factibles encaminadas a solucionar los problemas y necesidades del país y de su población.

La universidad ecuatoriana tiene grandes retos: retomar el camino de la ciencia, la investigación rigurosa y la tecnología, para dinamizar el desarrollo nacional.  Debe ser crítica y autónoma frente a las prácticas político-partidistas y a los gobiernos de turno.  Reivindicar su rol de formadora de líderes leales al pueblo, seres humanos coherentes y éticamente incorruptibles, eficaces y eficientes en las competencias de su profesión y altamente comprometidos con la sociedad y el bien común.

Una universidad clara en sus objetivos, académicamente solvente, seria y responsable en lo que oferta y produce, incorruptible en todos sus frentes, sensible al pueblo más pobre y vulnerable.  Una universidad que, desde y para la sociedad, labore incansablemente para convertirse en agente que genere cambios, bienestar y que promueva caminos para mejorar la calidad de vida de todos.

El gobierno nacional y la propia universidad tienen que fortalecer el sistema educativo, cuyo nivel superior será la propia universidad, pero esta prioridad nacional tiene que ser objeto de políticas de Estado por encima de políticas gubernamentales transitorias.

Al ser la educación uno de los servicios fundamentales del Estado, tiene que ser de máxima calidad, tanto en establecimientos públicos como privados.  No podemos aceptar la mercantilización de la educación particular en cualquiera de sus niveles, como tampoco la desvalorización y masificación de la educación pública.

Los difíciles tiempos en que vivimos, reclaman con urgencia el pronunciamiento de la academia - las universidades.  Una reflexión rigurosa y comprometida que presente soluciones viables a la múltiple crisis que estamos viviendo y soportando.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Carta No. 45: La Justicia, nos educa y da esperanza





Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 45 – 13 de septiembre 2020

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Tuvieron hambre y se llevaron su comida.

Tuvieron una enfermedad y se llevaron su salud.

Tuvieron sed y se llevaron su agua.

Quisieron educarse y se llevaron su educación.

Quisieron trabajar y se llevaron sus empleos.

Quisieron superarse y se llevaron su progreso.

Quisieron sonreír y se llevaron su felicidad…

 

La Justicia, nos educa y da esperanza

Esta es la realidad que clama y reclama justicia.  Es la voz que sale desde las entrañas de vidas sin vida que han sido perjudicadas, anuladas, ignoradas, olvidadas, excluidas… por la acción de quienes, en un determinado momento, detentaron el poder y obraron al margen de la ética y la Ley.

Y es que “el tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…“ para el poder, frecuentemente, solo es el pretexto para sacar ventaja y acrecentar sus ‘bienes’ aprovechando la ocasión.  Un 'gran negocio' en el que pierde la vida y 'gana' la corrupción, la impunidad, la ambición, el engaño, la diatriba…


La justicia está para encarar estos desvíos, enderezar caminos, sancionar a quien fractura la democracia, rompe la moral y la Ley, y perjudica directamente el bien común.  La injusticia pone en serio riesgo a la democracia.

Bajo esta consideración, tenemos que "reafirmar con constancia y determinación, con actitudes y ante todo con la práctica, el valor fundamental de la justicia", señala el Papa Francisco, lo que es indispensable para el correcto funcionamiento de la democracia, de cada ámbito de la vida pública y privada y para que todos llevemos una vida equilibrada dentro del marco de la ley.  Sin justicia, toda la vida social se queda atascada, como una puerta imposible de abrir.  Con justicia, al margen de presiones, de coimas, de chantajes, de compadrazgos, de influencias del poder de turno… y en libertad plena, se abre la puerta al bien común, a la solidaridad, a la inclusión, a la equidad.

Nadie, por más pedigrí y palancas que tenga, está fuera del cumplimiento de la ley.  La justicia debe ser ‘inclusiva’, atenta al cumplimiento de los derechos de todos, privilegiando a los últimos, a los más débiles y sencillos, y a su integración plena en la sociedad; en este sentido, debe ser para todos y no 'solo para los de poncho'.  "Todas las energías positivas presentes en la sociedad deben contribuir al logro de la justicia, para que ésta, encargada de dar a cada uno lo suyo, se presente como el principal requisito para lograr la paz” (Papa Francisco, 2019).


Todos somos víctimas de los actos de corrupción, los más pobres los más afectados.  Corrupción e impunidad que se cometieron en los gobiernos anteriores, en éste y posiblemente en los venideros, merecen, demandan y reclaman restitución por el pan que no comimos, por la vacuna que no recibimos, por el agua que nunca bebimos, por la salud que nos quitaron, por el trabajo que se llevaron, por la alegría que marchitaron..., esa restitución debe ser síquica, económica y simbólica.  La restitución se convertirá en un acto de esperanza.

 

Cuando la justicia hace su trabajo, aires nuevos circulan y renuevan los estamentos sociales, transmiten un mensaje potente de esperanza a la colectividad y se convierte en recurso educativo para las presentes y futuras generaciones.  Vuelve a sonreír la confianza y el mañana se pinta de colores. · #ComuniquemosEsperanza

 

 

 

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lunes, 20 de julio de 2020

Carta No. 37: Campesino: tu aporte diario es imprescindible



Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe


Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 37 – 19 de julio 2020
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“Gracias campesino, tu aporte es imprescindible para toda la humanidad, como persona, hijo de Dios, mereces una vida digna. 
Pero… ¿Cómo se retribuyen tus esfuerzos? 
La tierra es un don de Dios.  No es justo utilizarla para favorecer solo a unos pocos, despojando a la mayoría de sus derechos y beneficios.  Me gustaría que lo consideres y unas tu voz a la mía en esta intención: Que los pequeños agricultores reciban una remuneración justa por su precioso trabajo”
Papa Francisco (youtu.be/ppajlp8IhPg)

Campesino: tu aporte diario es imprescindible

Abrumados de tantas noticias y mensajes sobre el coronavirus, la corrupción, el uso o no del dióxido de cloro, los falsos discapacitados, los temores y esperanzas, hemos perdido la mirada a mujeres y hombres, que día a día trabajan incansablemente, para labrar la tierra, sembrar y cuidar las plantas, cosechar los frutos.  Los campesinos nos proveen de alimentos que nos sostienen desde siempre y muy especialmente en estas etapas de confinamiento. 

Aproximadamente el 70% de lo que consumimos diariamente vienen del trabajo de los campesinos.  Estos meses de confinamiento han mostrado lo buenos que son los alimentos sanos, al punto que hay ya pequeños huertos urbanos.  Ahora se comprende la paciencia campesina, la atención a lo pequeño, la austeridad, la sencillez, el trabajo familiar y comunitario, la gratitud con el Creador y el respeto a la naturaleza, el valor de las personas y de los productos por encima del dinero.

Pero la situación campesina nos deja tres preocupaciones:

a) ¿Qué ha sucedido con tantos planes, proyectos, discursos?  Constatamos que la mayoría de la pobreza está en el campo, al punto que los jóvenes campesinos ya no quieren serlo, porque su vida carece de las mínimas condiciones de salud, educación, vivienda digna, servicios…

b) ¿Por qué quienes han salido del campo, especialmente los jóvenes, no vuelven con propuestas innovadoras y transformadoras?  Porque no es atractivo ni ofrece posibilidades de desarrollo integral y porque, algunos han olvidado que el campo y la producción agropecuaria son la gran alternativa para generar empleo, producción, diversificación, desarrollo territorial, exportaciones...  Y porque ellos han sufrido un proceso peligroso de aculturación.

c) ¿Por qué los campesinos aún son explotados por los intermediarios que abusan en precios, en peso, en cantidades?  Los precios son bajos para productores y altos para consumidores... sólo ganan los intermediarios.  Es urgente crear canales de comercialización directos al consumidor, apoyo técnico y crediticio al pequeño agricultor, un desafío no sólo para organizaciones sociales o eclesiales que apoyan a los campesinos, sino para todos los gobiernos locales, los ministerios, los empresarios, las organizaciones y comunidades.

Por eso es importante al menos tres compromisos:
Volver nuestra mirada al campo, visibilizar y valorar a los pequeños productores y su trabajo; saber que son pobres no por ser humildes, sencillos y honrados, sino porque son víctimas de un sistema de explotación;

Apreciar sus productos, preferir lo orgánico, natural y agroecológico, sin dejarnos llevar por productos grandes y brillosos que seguramente tienen químicos o son comercializados por grandes empresas agroindustriales; y

Promover un comercio justo y solidario, pagar el precio debido (ni 'rebajas' ni 'yapas'), ser transparentes en lo que ofrecemos y compramos, ser solidarios con las asociaciones, redes y cooperativas campesinas… · #ComuniquemosEsperanza


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