Con los
ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión
ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 361 – 4 de octubre, 2026
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“Paz
desarmada y desarmante”
“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se
construye cada día a través del diálogo y la justicia. Por eso, les exhorto a
no resignarse nunca ante la perspectiva de una guerra considerándola
“inevitable”, sino a promover sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el
fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas de la dignidad y los
derechos de las personas y de los pueblos”. Papa León XIV, París, 25 de
septiembre de 2026.
Desde París, “ciudad de la Luz”, durante
su reciente visita a Francia, el papa León XIV volvió a colocar ante el mundo
una palabra que hoy necesitamos escuchar con la mente y el corazón: PAZ.
Ante las autoridades, la sociedad civil, el cuerpo diplomático francés y el
mundo entero, su llamado fue claro: no resignarnos nunca ante la guerra como si
fuera inevitable. Frente al estruendo de las armas, invitó a promover
incansablemente el diálogo y la diplomacia como caminos para construir
sociedades que respeten la dignidad y los derechos de las personas y de los
pueblos.
En este mismo sentido, ha reclamado
soluciones políticas justas, fundadas en la igual dignidad y los mismos
derechos de toda persona, rechazando las acciones militares y las decisiones
unilaterales que vulneran el respeto debido a la vida.
Por eso, hablar de paz, además de pedir
y exigir que cesen las guerras y se depongan las armas, significa preguntarnos:
¿qué clase de mundo estamos construyendo cuando la vida humana puede quedar
subordinada a intereses políticos, económicos, territoriales o militares? Es
reconocer que ninguna causa puede justificar la deshumanización del otro, la
violencia y la destrucción de la vida y de la creación.
La paz que propone el Papa es una “paz
desarmada y desarmante”. Una paz que no nace de la imposición del más
fuerte, sino de la capacidad de encontrarnos con el otro sin convertirlo en
enemigo; que no se sostiene únicamente en acuerdos, sino en la justicia, la
fraternidad, el respeto a los derechos humanos y el bien común.
En la UNESCO, León XIV llamó a
fortalecer la cooperación internacional y la memoria de nuestra humanidad
común. Recordó que cada persona es única, insustituible y digna de protección.
Por eso, ninguna guerra debe acostumbrarnos a contar víctimas como cifras,
olvidando sus nombres, familias, sueños y futuro.
Estas palabras cobran especial fuerza al
mirar a Cisjordania y Gaza, donde miles de personas, especialmente niñas y
niños, siguen enfrentando desplazamiento, miedo y graves carencias de vivienda,
agua, salud y saneamiento. Ante esta realidad, no podemos ser indiferentes: las
víctimas de la guerra no pueden reducirse a cifras o estadísticas.
Por eso, nuestra voz se une a quienes
claman por el fin del sufrimiento en Gaza, pero también a quienes padecen la
guerra y la violencia en Ucrania, Sudán, Haití y tantos otros lugares donde la
vida se encuentra amenazada.
Y esta realidad nos conduce a mirar
nuestro propio país: ¿qué hacemos frente a las distintas formas de violencia
que hieren al Ecuador? ¿Cómo podemos hablar de paz cuando tantas familias viven
bajo el miedo, la pobreza, la exclusión y la incertidumbre?
La paz mundial comienza también en
nuestras familias y comunidades: cuando dejamos de responder a la violencia con
más violencia y aprendemos a dialogar; cuando protegemos a los más vulnerables
y rechazamos la indiferencia; cuando defendemos la verdad y la justicia; cuando
educamos a las nuevas generaciones para el encuentro y la fraternidad. Cada
acción, por pequeña que parezca, abre caminos hacia la paz, permite a las
familias reconstruirse, protege a la niñez, abre las puertas de escuelas y
hospitales, y permite a los pueblos vivir con mayor seguridad y libertad.
Que el clamor de Gaza despierte nuestras
conciencias. La paz no puede esperar únicamente la buena voluntad: la paz se
construye y es tarea de toda la humanidad. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es
una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de
reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar
y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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