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viernes, 5 de agosto de 2022

carta No.143: Vamos a arriesgar la Vida

 

 Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 143– 31 de julio 2022

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Vamos a arriesgar la Vida

En verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. (Juan 12,24).

Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. (Juan 15, 13).


El martes 21 de julio de 1987, la Hna. Inés Arango y Mons. Alejandro Labaka entregaron su vida al intentar contactar con los Tagaeri.  Eran tiempos difíciles en los que se valoraba más, como hoy, el beneficio económico sobre la vida de los pobres y marginados.  Una compañía petrolera se acercaba peligrosamente a esa comunidad y había amenaza de violencia.  Sabían de los riesgos, días antes al encuentro con los Tagaeri, Mons. Alejandro dijo que “si no vamos nosotros, los matan a ellos”.

La espiritualidad de estos grandes misioneros se nota en que “Dios quiere que entremos hasta espiritualmente desnudos.  Nuestra tarea fundamental y prioritaria es descubrir las ‘semillas del Verbo’ en las costumbres, cultura y acción del pueblo Huaorani”, escribió Mons. Alejandro; “Si muero me voy feliz y ojalá nadie sepa nada de mí.  No busco nombre… ni fama.  Dios lo sabe” escribió en su Testamento la Hna. Inés.  Juan Pablo II, en 1997, reconoció a Inés y Alejandro como "testigos de la fe".  Actualmente se sigue la causa para su beatificación.

En la selva eran caminantes de mochila y botas, y navegantes en los caudalosos ríos de Orellana. Como buenos pastores, dieron la vida por su rebaño, ejemplo de una Iglesia en salida, en busca de marginados y descartados, como pide el Papa Francisco.

Han pasado 35 años y su ejemplo sigue vivo e inspira a muchas personas. Cada año se realizan caminatas hasta el Coca para celebrar su martirio, partiendo desde Orellana, Sucumbíos y Quito.  Caminan en un ambiente de alegría y de hermandad, también con botas y mochila. Son días de reflexión sobre Inés y Alejando, de oración a Dios y de defensa y celebración de la vida. Auténticas peregrinaciones en las que se establecen compromisos para continuar con la lucha en defensa de los derechos humanos, de las nacionalidades y pueblos, de las familias mestizas y de la naturaleza.

Los tiempos han cambiado y algunas amenazas siguen presentes: el extractivismo descontrolado aún es una opción inevitable para asegurar el sostenimiento de la economía nacional, por eso se priorizan los intereses de las multinacionales antes que el derecho de nuestra casa común.

Los ejemplos de vida de Inés y Alejandro han cambiado conciencias. Hoy sigue retando y dando frutos: los pueblos y nacionalidades indígenas hacen oír su propia voz y junto con las comunidades mestizas defienden sus derechos, el pueblo se moviliza para lograr una mayor justicia y equidad, las mujeres y jóvenes reclaman igualdad y la Iglesia de Aguarico es referente para esta esperanza. Las compañías ya no tienen carta blanca para hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie. Con los años, se ha configurado una espiritualidad muy particular y fuerte alrededor del legado dejado por Alejando e Inés.  Niños, jóvenes y adultos conocen de cerca y siguen los pasos de estos dos grandes misioneros.

Muchas instituciones siguen a Inés y Alejandro, algunas de inspiración cristiana, otras desde los derechos humanos, de los pueblos y el cuidado y preservación de la naturaleza.  Hay organizaciones indígenas y populares creadas con el apoyo de la Iglesia, y que, poco a poco, van conquistando sus propias reivindicaciones.

Nos hacemos eco del himno de la caminata:“Hoy nuestro camino no tiene fronteras, ni de tiempo ni lugar.  Somos caminantes, somos misioneros, mensajeros de Jesús. ¡Vamos a arriesgar la vida por el Evangelio, sin reservas ni temor, Con Cristo! hoy es nuestro reto: construir un mundo de justicia e igualdad, es nuestro destino: la misión.  Somos de esa gente que no tiene miedo a la muerte y al dolor.  Somos los profetas de los nuevos tiempos, mensajeros de la paz. Somos muy conscientes de lo que implica ser testigos de Jesús.  No queremos nunca ser indiferentes al dolor de los demás”.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Descarga esta carta en Pdf 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 1 de mayo de 2022

Carta No. 130: 150 años con los pobres y vulnerables

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 130– 1 de mayo 2022

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150 años con los pobres y vulnerables

“Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón vacío de Dios.  Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo.  En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe.  Si en cambio se deja a Dios el lugar que le espera, o sea el primer lugar, entonces su amor conduce a compartir también las riquezas, a ponerlas al servicio de proyectos de solidaridad y de desarrollo, como demuestran tantos ejemplos, también recientes, en la historia de la Iglesia” (Papa Francisco, 2014).


Ocho Hermanas de la Providencia, llegaron a Ecuador en enero de 1872. El terremoto que asoló Ibarra unos años antes, en 1868, dejó muchas niñas en la orfandad y, para responder a esta situación de vulnerabilidad, Monseñor Checa y Barba y el presidente García Moreno, invitaron a las Hermanas de la Providencia de Bélgica, para que las acojan, protejan y les den los conocimientos apropiados de la época.

La Congregación de las Hermanas de la Providencia fue fundada por el Padre Juan Martin Moye, quien, conmovido por la pobreza de los campesinos, en 1789, en Francia, invitó a Margarita Lecomte a visitar la humilde aldea Béfey, a convivir con los más pobres y hacer suya la situación de los aldeanos, enseñando, especialmente a las mujeres jóvenes, para que tengan una vida con menos carencias, según el designio de la Providencia. Luego se le unieron otras jóvenes más. El Carisma es la atención privilegiada a los más pobres, desde las obras de misericordia.

Desde aquel 1872, cientos de hermanas han continuado y continúan esta misión de evangelización y humanización, especialmente de las jóvenes. En Ecuador están presentes en casi todas las provincias, en comunidades pobres y alejadas, colegios y en un hospital; y dese aquí se organizaron y realizaron dos fundaciones: Colombia y Haití.

El fundador de las Hermanas de la Providencia, el Beato Juan Martin, vivió el Carisma de Providencia en la radicalidad, exigía audacia y entrega en la misión, siempre atento a las necesidades de su tiempo. Viajó a China, en donde fue misionero y se identificó con ese pueblo, no solo aprendió esa lengua sino también su cultura.  Ver la realidad de su tiempo, le llevó a dar respuestas decisivas al seguimiento de Jesús, en función de la Construcción del Reino. Hoy es para la Familia Providencia, el referente de Espiritualidad y de Misión.

En los sectores pobres y alejados y en el trabajo misionero de los colegios, las hermans de la Providencia, privilegian el acompañamiento a las comunidades de fe y el apoyo a las organizaciones populares, promoviendo el surgimiento de catequistas, animadores de fe y líderes, que sean gestores de su propio caminar, tanto en el seguimiento de Jesús como en el compromiso sociopolítico, para que comunitariamente busquen dar respuestas a las necesidades y proyectos de su barrio o pueblo, y así construyan el Reino. Los desafíos son cada día más complejos y difíciles de enfrentar: droga, trata de personas, avance del extractivismo, etc.; un gran reto, especialmente, para la educación y para promover la vigencia de los valores humanos y cristianos.

Desde 1971, en Ecuador, abrieron la posibilidad para misioneros laicos, jóvenes bachilleres que querían hacer labor social y pastoral en los lugares más empobrecidos, y a quienes se les ofrece la posibilidad de prepararse para realizar esta misión y fortalecer su compromiso en sus respectivos lugares. Muchos de ellos se han convertido en verdaderos líderes locales y en sus lugares de trabajo.

Esta apertura impulsó la creación de las ramas de los Hermanos y de los Sacerdotes de la Providencia. Con base en los jóvenes que tuvieron la experiencia como misioneros, se organizaron los Misioneros Providencia en el Mundo.

A lo largo de estos 150 años en Ecuador, las hermanas de la Providencia han trabajado incansablemente en los sectores más pobres y vulnerables, allí han compartido la Palabra y el pan, allí han dejado y dejan, con su testimonio y trabajo, la presencia de la Providencia de Dios.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Carta No. 99: "Justicia y Paz es su nombre y su programa" (Paulo VI)

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 99 – 26 de septiembre 2021

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"Justicia y Paz es su nombre y
 su programa" (Paulo VI)

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz cumple 50 años de vida.  Fundada en 1971, es una organización de la sociedad civil, reconocida por el Estado ecuatoriano y cuenta con el aval de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.  Celebraremos este feliz aniversario con una Eucaristía de Acción de Gracias y una sesión solemne virtual el 29 del presente mes y en ella presentaremos el libro "Ecuador: Realidad y Perspectivas 1971-2021".

Invitamos a nuestros amigos y colaboradores a unirse a este especial acontecimiento.

ZOOM: https://bit.ly/3AbNrYs

ID reunión:
840 6948 3578

Código: 50ª


Justicia y Paz "promueve la dignidad de la persona humana, la integridad de la creación y defiende el respeto y garantía de los derechos humanos y su ejercicio integral, preferentemente de personas y colectivos en situación de exclusión, discriminación y vulnerabilidad a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia".

Somos parte de una comunidad ecuménica de creyentes, mujeres y hombres, laicos, religiosos y clérigos, personas naturales o jurídicas que, con los ojos fijos en Jesús y con los pies en la realidad cotidiana, se afana por vivir un espíritu abierto, incluyente e inclusivo, al servicio de los más débiles de nuestra sociedad.

Estamos convencidos que "la paz no es solo ausencia de la guerra, sino vida rica de sentido, configurada en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros. Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el egoísmo, la maldad, se convierte en posible y realizable" (Papa Francisco), razón por la cual a lo largo de estos años hemos trabajado, con altos y bajos, en promover la paz y la justicia, defendiendo los derechos de los más vulnerables, pronunciándonos sobre temas políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales… desde la Doctrina Social de la Iglesia y nuestra experiencia de cristianos comprometidos con la causa de Jesús y de su Reino.

Como dice Juan XXIII "la Justicia se defiende con la razón y no con las armas", de ahí la necesidad y la importancia de una palabra oportuna, clara y comprometida que oriente a los pueblos y sus autoridades "sobre el pleno respeto de derechos y deberes y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas" (Juan Pablo II).

La Justicia no solo se refiere al campo social, sino también al universo que está incluido en la justicia ya que es el escenario en donde podremos construir la paz.

La vigencia de la Paz y la Justicia es imprescindible e inaplazable en toda sociedad que se precie de ecuánime, equitativa, incluyente, solidaria… pues, sabemos bien que "no hay paz sin justicia" (Juan Pablo II).

Nuestra tarea prioritaria ha sido y es promover y realizar el discernimiento comunitario desde y en la realidad ecuatoriana, para llegar a las opciones y compromisos que definen nuestra misión y hacer pronunciamientos fieles a nuestra realidad vista con objetividad, sin compromisos adquiridos, libre de influencias político-partidarias, ausente de intereses de grupo y libre de actitudes extremas y negativas.

Nuestra Comisión promueve la paz y la justicia desde sus cartas semanales "Con los ojos fijos en Él" tratando temáticas que vive el pueblo ecuatoriano y que muchas veces son ignorados por otros medios de comunicación. En ellas decimos nuestra verdad, desde nuestros conocimientos y experiencias con los que esperamos inquietar a nuestros lectores en la búsqueda de la verdad y el camino de solución de los graves problemas nacionales.

Al celebrar nuestros 50 años y presentar el libro "Ecuador, realidad y perspectivas" expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento a la Doctora Isabel Robalino, fundadora de nuestra Comisión.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

  

domingo, 21 de febrero de 2021

Carta No. 68: La universidad: ¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 68 – 21 de febrero 2021

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La universidad:

¿esperanza de un mejor Ecuador?

 

La Universidad encuentra su preeminencia en cuanto sede de la razón, porque de las instituciones sociales, es la única en la que dos características esenciales del ser humano se encuentran como constituyentes igualmente fundamentales: el diálogo y la indagación.  (Hernán Malo González sj).

 La universidad actual enfrenta una difícil misión para constituirse, conforme a su razón de ser, en auténtica comunidad de diálogo e indagación.  La verdad, la ciencia y la técnica son tres rasgos que le caracterizan y diferencian de cualquier otra institución.  Ser una comunidad académica de docentes y estudiantes que, desde la investigación y diálogo, trabaje arduamente por alcanzar y hacer realidad estas características, le proyecta como alternativa de desarrollo integral.

La experiencia comunitaria académica, complementariamente deriva otra tarea muy importante: formar, capacitar y entrenar nuevos profesionales en las diferentes áreas que respondan a las necesidades nacionales.  Contemporáneamente se insiste en que cualquier ejercicio humano y más si es racional debe realizarse en forma ética; en consecuencia, la universidad, debe incentivar una reflexión y compromiso deontológico en todos sus miembros.  En el caso de las universidades católicas hay una tarea adicional: que busque una síntesis entre razón, ética y fe.

El ser y tarea de la universidad, adquiere pleno sentido cuando está comprometida con las realidades concretas del país y de su gente.  Su responsabilidad ineludible es comprometer y exhortar a todos sus miembros para que con rigurosidad, laboriosidad, exigencia y cumpliendo con los más altos cánones de calidad a nivel universal, describan, expliquen y busquen salidas viables y factibles encaminadas a solucionar los problemas y necesidades del país y de su población.

La universidad ecuatoriana tiene grandes retos: retomar el camino de la ciencia, la investigación rigurosa y la tecnología, para dinamizar el desarrollo nacional.  Debe ser crítica y autónoma frente a las prácticas político-partidistas y a los gobiernos de turno.  Reivindicar su rol de formadora de líderes leales al pueblo, seres humanos coherentes y éticamente incorruptibles, eficaces y eficientes en las competencias de su profesión y altamente comprometidos con la sociedad y el bien común.

Una universidad clara en sus objetivos, académicamente solvente, seria y responsable en lo que oferta y produce, incorruptible en todos sus frentes, sensible al pueblo más pobre y vulnerable.  Una universidad que, desde y para la sociedad, labore incansablemente para convertirse en agente que genere cambios, bienestar y que promueva caminos para mejorar la calidad de vida de todos.

El gobierno nacional y la propia universidad tienen que fortalecer el sistema educativo, cuyo nivel superior será la propia universidad, pero esta prioridad nacional tiene que ser objeto de políticas de Estado por encima de políticas gubernamentales transitorias.

Al ser la educación uno de los servicios fundamentales del Estado, tiene que ser de máxima calidad, tanto en establecimientos públicos como privados.  No podemos aceptar la mercantilización de la educación particular en cualquiera de sus niveles, como tampoco la desvalorización y masificación de la educación pública.

Los difíciles tiempos en que vivimos, reclaman con urgencia el pronunciamiento de la academia - las universidades.  Una reflexión rigurosa y comprometida que presente soluciones viables a la múltiple crisis que estamos viviendo y soportando.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.