Con los
ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 343–31 de mayo de 2026
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Elección decisiva
“La magnífica humanidad que Dios ha
creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de
Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos... En
Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida,
abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud. Papa León
XIV, Magnifica humanitas.
El 25 de mayo, el papa
León XIV publicó su primera encíclica: Magnífica humanitas, sobre la custodia
de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Enfrenta un
reto que ha definido como una elección decisiva para el futuro de la humanidad.
Es valiente, desafiante y amerita un análisis amplio y profundo. Aquí
analizamos sus tres primeros capítulos (N. 1 a 130).
El Papa deja muy claro que
las nuevas tecnologías -la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la
robótica- no son “una fuerza antagónica respecto a la persona; por el
contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio, en cuanto es
un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre”
(N. 4).
La valoración de dichas
tecnologías se hace desde consideraciones éticas y políticas: “La tecnología
puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede
dividir, descartar, generar nuevas injusticias… No es una solución a los
problemas de la humanidad” (N. 9). El riesgo principal es que puede conducir a
la deshumanización.
El primer capítulo resume
los principales documentos de la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Rerum
novarum de León XIII hasta las encíclicas del papa Francisco.
El segundo capítulo
presenta la Doctrina Social de la Iglesia como una realidad viva, en diálogo
con la historia, las culturas y las ciencias, pero fiel a un núcleo de verdad
permanente. Destaca la dignidad igual de todo ser humano, creado a imagen de Dios,
y reafirma principios como el bien común, el destino universal de los bienes,
la subsidiaridad, la justicia social y la solidaridad, vinculándolos con el
desarrollo integral de las personas y de toda la humanidad.
El tercer capítulo,
“Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la
IA”, destaca la importancia que está adquiriendo a nivel global el paradigma
tecnológico y el poder digital, dentro del cual la IA ocupa un lugar central.
Sin embargo, esta tiene riesgos y limitaciones: trata de imitar y superar a la
inteligencia humana, pero “no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el
dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan
el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad” (N. 99), y “también
pueden acostumbrarnos a delegar demasiado, debilitando el juicio personal y la
creatividad” (N. 101).
La IA puede volverse
peligrosa cuando su poder creador queda concentrado en monopolios. Por eso no
es moralmente neutra: debe orientarse con responsabilidad, transparencia y
gobernanza al servicio de la dignidad humana, el bien común, la justicia social
y la solidaridad. No basta regularla; hay que desarmarla, liberarla de la
lógica de la competencia y hacerla más humana y acogedora.
Las nuevas ideologías
tecnocráticas hablan de superar lo humano hacia un transhumanismo y
posthumanismo, basados en algoritmos que orientan las decisiones sociales,
económicas y políticas (N. 116). “En nombre del progreso se puede llegar a
pensar en ‘sacrificios necesarios’, y hacer pagar a los más vulnerables el
precio de una presunta optimización de la especie” (N. 117). El límite es la
grandeza del ser humano, porque “en nuestro ser limitado es donde encuentran
lugar la compasión, la sincera preocupación ante las necesidades de los demás,
la generosidad que sorprende incluso en medio de la oscuridad y el fracaso, la
experiencia espiritual y la adoración a Dios” (N. 119). El Papa afirma que “el
ser humano no está encerrado en los límites de la propia naturaleza, sino que
está llamado a trascenderse a sí mismo; no para huir de la realidad o
despreciar el límite, sino para realizarse en el amor. La fe conoce un ‘más
allá’ que nace del don de Dios” (N. 127). #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es
una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de
reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar
y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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