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domingo, 18 de mayo de 2025

carta No. 289: ¡La Asamblea que necesitamos!

 

 

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 289– 18 de mayo 2025
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¡La Asamblea que necesitamos!

La democracia tiene inherente un gran e indudable valor: el de estar "juntos", el de que el ejercicio del gobierno tenga lugar en el contexto de una comunidad que se confronta libre y secularmente en el arte del bien común, que no es sino un nombre diferente de lo que llamamos política. Papa Francisco.



La función legislativa en Ecuador ha sido, desde sus inicios, un actor central en la vida política, espacio de debate y búsqueda de consensos. Pero también ha caído en prácticas de componenda, incoherencia y uso indebido del poder, favoreciendo intereses particulares y aprobando leyes a conveniencia.

Por el Parlamento han pasado destacados ecuatorianos en la agitada historia nacional: los próceres que se reunieron en la sala Capitular de San Agustín el 10 de agosto de 1809, quienes proclamaron la independencia de Guayaquil en 1820, y los legisladores que fundaron la República en 1830. Pero también han pasado personajes que han esquilmado y vilipendiado el prestigio de la legislatura, al punto de convertirla en una de las instituciones más desacreditadas y rechazadas por la ciudadanía.

Desde 1979, el Congreso —hoy Asamblea Nacional— ha decaído notablemente, debido a la “calidad” de muchos de sus integrantes, los constantes “camisetazos”, la ineficiencia, los escándalos, los pactos, los amarres. El “toma y daca” se volvió, en muchos casos, el método de trabajo de numerosos legisladores. Antes que el interés nacional, prevalecieron los intereses partidistas o grupales.

La Asamblea Nacional que inició funciones el 14 de mayo (período 2025–2029), conformada por 151 asambleístas y ahora bajo mayoría del partido de gobierno, hereda más de 1.500 proyectos de ley —algunos desde 2009— de diversa índole. En sus 18 meses de funcionamiento, la anterior Asamblea (2023–2025) presentó 554 proyectos de ley; 472 siguen en trámite, 58 fueron aprobados: 14 propuestos por el presidente Noboa, 38 de períodos anteriores y solo 6 nacidos de la propia Asamblea saliente.
La Asamblea Nacional es el reflejo del país: muestra lo que somos, con nuestras virtudes, defectos y contradicciones. En ella se expresa nuestra diversidad, exclusiones, lealtades y aspiraciones. Sus integrantes son fruto de la misma sociedad que los elige: su formación, sueños y ambiciones nacieron de ella.

Pero la realidad y las urgencias nacionales superan ampliamente la capacidad de respuesta del Legislativo. A pesar de contar con presupuesto, asesores, personal administrativo y todos los recursos, muchos asambleístas se ven atrapados en discusiones espurias, declaraciones estériles, exhortaciones improcedentes o debates vacíos, amplificados solo para responder a consignas o retaliaciones políticas.

En 2023, la confrontación parlamentaria llegó a tal punto que el expresidente Guillermo Lasso optó por aplicar la muerte cruzada, como único recurso para destrabar esa expresión de la barbarie politiquera nacional.

Esperamos que la nueva Asamblea rompa con esa “hoja de ruta” que ha desacreditado al Parlamento y ha sumido al país en enfrentamientos, bloqueos y obstáculos que han imposibilitado una gobernanza conjunta, articulada y estructurada entre el Ejecutivo y el Legislativo. Los problemas graves del país exigen consensos y acuerdos mínimos que permitan adoptar soluciones reales para los 18 millones de ecuatorianos.

Los asambleístas electos deben dejar de ser “adalides” de partidos o intereses particulares, y asumir con integridad su compromiso con el país: legislar y fiscalizar con responsabilidad, pensando en las múltiples necesidades que requieren un marco legal oportuno, viable, pertinente y justo. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

 

domingo, 13 de octubre de 2024

carta No. 258: El Voto: Corazón de la Democracia

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 258– 13 de octubre 2024
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El Voto: Corazón de la Democracia 

“…pensando hoy en lo que significa el "corazón" de la democracia: juntos es mejor porque solos es peor. Juntos es bueno porque solos es triste. Juntos significa que uno más uno no es dos, sino tres, porque la participación y la cooperación crean lo que los economistas llaman valor añadido, es decir, ese sentido positivo y casi concreto de la solidaridad que surge de compartir y plantear, por ejemplo en el ámbito público, cuestiones sobre las que existe convergencia”, Papa Francisco.

Nos encontramos nuevamente ante un proceso electoral. Los candidatos irrumpen en nuestra vida cotidiana, proclamando que tienen la solución a todos nuestros problemas. Se presentan como "iluminados", armando por sí solos propuestas con el fin de cautivar al electorado, buscando convertirse en una especie de "rey Midas" que, con solo pronunciar palabras, creen poder resolverlo todo. Son "demagogos estrella" que, con sus "cantos de sirena", nos sorprenden, pero permanecen alejados del pueblo, sin contenido ni sustento real. Así, demuestran que carecen de propuestas viables para enfrentar los gravísimos problemas que atravesamos.

Debemos ser conscientes de que, en esta "democracia representativa", la participación de la ciudadanía se reduce al acto de votar; no existe una participación activa y efectiva. En cada elección, arriesgamos tanto nuestro presente como nuestro futuro. No podemos quedarnos como meros observadores, "balconeando" lo que sucede a nuestro alrededor. Es éticamente inaceptable tomarlo a la ligera, mostrarse indiferente o ignorar la trascendencia de una elección presidencial y legislativa. Debemos votar con plena conciencia, no solo para cumplir con una obligación, mucho menos por compromiso o, peor aún, por intereses particulares.

Debemos participar activamente para evitar la indiferencia, que es un cáncer para la democracia. No basta con conocer los nombres de los candidatos o hacer campaña por uno; es crucial exigir, conocer y analizar sus propuestas, antecedentes, vínculos y fuentes de financiamiento. También debemos evaluar sus principios, capacidad de liderazgo, y su disposición a servir, no a servirse. Solo así podemos empezar a sanar esta democracia gravemente enferma, que clama por participación y cooperación ciudadana.

No nos dejemos engañar por soluciones fáciles que se difunden en redes sociales y medios cooptados por el poder. Para superar esta crisis, debemos unir esfuerzos, apasionarnos por el bien común y trabajar para sanar un corazón democrático gravemente herido por la corrupción y la ilegalidad, que destruyen la institucionalidad.

Nuestro voto debe ser consciente y reflexivo, evaluando si los planes de los candidatos promueven inclusión, desarrollo económico con equidad, sostenibilidad, solidaridad y el bien común. Es fundamental que ofrezcan mejorar la calidad de vida, la convivencia, la participación democrática, la libertad, la seguridad, la salud, la creación de empleos dignos, y la lucha contra la corrupción y la impunidad, así como la recuperación de la institucionalidad y la legalidad.

“…El centro de gravedad de toda democracia sana […] reside en la representación popular, de la que depende el destino nacional para todo el periodo del mandato. De que la elección sea buena o mala depende la prosperidad o la decadencia, la salud o la perpetua enfermedad del estado. Hay, pues, que tomar conciencia plena de la responsabilidad que tenemos […] Hay que llevar al poder personas […] que actúen con objetividad, honestidad e incorruptibilidad para que un gobierno democrático logre conquistar el respeto y la confianza del pueblo” (Muñoz Vega, 1978).

El voto es el corazón de la democracia. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 27 de noviembre de 2022

carta No.160: Fútbol: motivación y esperanza

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 160– 27 de noviembre 2022

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Fútbol: motivación y esperanza

“El balón se convierte en un medio para invitar a personas reales a compartir amistad, a encontrarse en un espacio, a mirarse a la cara, a desafiarse mutuamente para poner a prueba sus habilidades.  Queridos amigos: el fútbol es un juego de equipo, ¡no se puede divertir solo! (...) Jugar te hace feliz porque puedes expresar tu libertad, compites de una manera divertida, vives un tiempo en lo libre simplemente porque te gusta, persigues un sueño sin ser necesariamente un campeón”.  Papa Francisco, mayo 2019.

El mundo vive una situación compleja y caótica: guerras, muerte, migración forzada, hambruna, deforestación, cambio climático, corrupción, violencia social y un largo etcétera de realidades que duelen y desmotivan… pero cada cuatro años, durante un mes, ese mismo mundo dedica mayor atención a un balón y 22 jugadores que, en una cancha, compiten por la copa que reconoce a un país como el mejor en fútbol.  Para los ecuatorianos, en esta ocasión como en otras tres anteriores, el sueño es que la selección logre un buen desempeño y avance a las siguientes etapas.

En la primera semana de este torneo mundial algunas tradiciones y muchos pronósticos mundialistas se rompieron: Ecuador ganó el partido inaugural, convirtiéndose en la primera selección en vencer al equipo anfitrión y en su segundo encuentro dio una demostración de buen fútbol y de cuanto ha progresado; equipos de larga data y favoritos como Argentina y Alemania perdieron ante selecciones nacionales menos conocidas y sin historia futbolística; tampoco se puede dejar de lado más de una goleada, poco esperadas y menos deseadas.

Esta cuarta participación de Ecuador generó muy buenas expectativas, en especial por la mayoritaria plantilla joven que juega fuera del país, con buena valoración y reconocimiento de sus equipos, lo que aporta experiencia y calidad a la selección nacional, y por el entrenador Gustavo Alfaro, de excelente desempeño y de una condición humana notoria.

En este contexto, el mundial modifica la cotidianidad y cambia los ritmos de la sociedad.  Estar pendiente de los horarios y resultados de los diferentes partidos, vestir “la piel del país”, que se resume en atuendos y parafernalia coloridos, hacer cuentas matemáticas de puntos, goles y errores que llevan a pronósticos que se alientan o derrumban luego del pitazo final.

Los partidos de la selección nacional y de los de los equipos más importantes, motivan a que las familias, los amigos, compañeros de trabajo se reúnan a disfrutar del juego y a compartir esos momentos intensos.  A nivel económico activa el comercio, tanto el formal como informal, con la venta de artículos como camisetas de la Tri, televisores, adornos especiales o consumos en restaurantes y cafeterías.

Los equipos de fútbol son un buen ejemplo, aplicable en diferentes ámbitos como: la sociedad, la política, la educación, la salud, la empresa, la misma familia, entre otros… Debemos organizarnos y funcionar como un equipo, en donde todos cumplimos una función; un buen director técnico con experiencia y liderazgo es fundamental para guiar al equipo.  El lenguaje futbolístico se impone: ’hay que sacarle tarjeta roja a la corrupción’, ‘a la desnutrición’ o a los politiqueros o burócratas que en alguna función del Estado están actuando ‘fuera de juego’… y expulsarlos de la vida nacional.

Si bien, muchas voces se han levantado en pro y contra de este mundial de fútbol: que si Qatar no es la sede más adecuada por la falta de tradición, los altos costos de movilización y estadía; los derechos humanos de la población y en especial de los trabajadores contratados para la construcción de los estadios, de los que se denuncia que varios miles murieron; o la misma polémica por la manera como fue la designación de la sede por allá en el 2010.

No se puede negar que el fútbol copa buena parte de la atención mundial, como un distractor, pero a la vez como un momento de respiro y cambio de aire, cambio de atención y preocupación, para oxigenar la mentalidad y retomar fuerzas que nos motiven y permitan trabajar para convertir nuestros sueños y esperenzas de paz y justicia en realidades.   ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

lunes, 4 de abril de 2022

Carta No. 126: La Política: una de las formas más preciosas de la caridad

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 126– 3 de abril 2022

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La Política: una de las formas
más preciosas de la
caridad

Es caridad acompañar a una persona que sufre, y también es caridad todo lo que se realiza, aun sin tener contacto directo con esa persona, para modificar las condiciones sociales que provocan su sufrimiento.  Si alguien ayuda a un anciano a cruzar un río, y eso es exquisita caridad, el político le construye un puente, y eso también es caridad.  Si alguien ayuda a otro con comida, el político le crea una fuente de trabajo, y ejercita un modo altísimo de la caridad que ennoblece su acción política (Fratelli Tutti, 186).  Papa Francisco, octubre 2020.


Suena raro un titular que hable bien de la Política.  La Política está muy desprestigiada y es rechazada por la colectividad, por todo lo que hemos visto, oído y palpado.  Sin duda alguna, la politiquería se ha apropiado de la Política.

De entrada y sin tapujos, la Política es vocación al servicio del pueblo, como ciencia y como acción humana, busca, ante todo, el bien común, se mueve en el ámbito de lo público y privado. Es cotidiana.  Trabaja incansablemente por articular y construir una sociedad justa, solidaria, sin descartados ni marginados, sin privilegiados ni olvidados. La politiquería, por su parte, abunda por doquier.  En lugar de servir, busca y consigue servirse del país, engañando y sacando provecho de cualquier oportunidad.  Es común encontrar politiqueros que viven de una forma en público y de otra en privado.

Ante esa politiquería que destruye y carcome la Patria, hace falta rehabilitar la Política, sacarla de ese escenario degradado, vilipendiado, desvergonzado, alejarla de la corrupción, impunidad, ineficiencia, compadrazgo, componenda, diatriba… Urge restablecer la Política como una altísima vocación de servicio y entrega al bienestar del ser humano, mejorarla para que esté al servicio del bien común.

Está claro que el mundo y nuestro país para funcionar necesitan de la Política y no de la politiquería.  Para alcanzar la justicia social, la equidad, la paz social, vencer la pobreza, desterrar la violencia, extirpar la guerra. Para convivir en armonía, respetar las leyes, construir ciudadanía, dotar de servicios básicos a toda la población… debemos sembrar, cuidar y cultivar una Política integral, sistémica, participativa, sin agendas ocultas, orientada a conseguir y alcanzar el bien común.

Como pueblo, debemos ejercer nuestra ciudadanía y participar activa y responsablemente en Política, dejar de creer que sólo eligiendo ya cumplimos con nuestro deber político. Debemos ir más allá.  Sumergirnos en la tarea permanente de construir una nueva sociedad desde nuestro quehacer político en las tareas que cumplimos diariamente. Es, por tanto, una obligación ética y moral que nos involucra y exige participación activa en todos los ambientes en los que se dice y hace política.

Necesitamos una Política libre de corrupción e impunidad, honesta, sincera, consecuente y condescendiente, que no se someta indiscriminadamente a la economía y a la tecnocracia, que busque el bien común al corto, mediano y largo plazo, que lidere los cambios convocando a los otros, a todos.

La politiquería suele utilizar mecanismos para exasperar, exacerbar y polarizar a la sociedad, sin posibilidades de puntos de encuentro que permitan dilucidar caminos e implementar estrategias para enfrentar la compleja, complicada y angustiante realidad socioeconómica en la que viven millones de personas. La realidad popular reclama y grita acciones que le permitan superar su dolorosa realidad.  La politiquería se encierra en su gueto espurio, sacrifica al pueblo que le elige y da rienda suelta a sus intereses personales o de grupo.

El Papa Francisco advierte que en la Política existe lugar para amar con ternura: en medio de la actividad política, los más pequeños, los más débiles, los más pobres deben enternecernos, tienen "derecho" de llenarnos el alma y el corazón (cf. Fratelli Tutti 194). El amor político se expresa en la apertura a todos, sin distinción. Por lo tanto, estamos llamados a escuchar el punto de vista del otro facilitando que todos tengan un lugar, “es un intercambio de ofrendas en favor del bien común” (Fratelli Tutti 190).  · #ComuniquemosEsperanza


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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 20 de junio de 2021

Carta No. 85: La justicia ha de ser justa

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 85 – 20 de junio 2021

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La justicia ha de ser justa

“Recuerden siempre que cuando una justicia es realmente justa, esa justicia hace feliz a los pueblos y dignos a sus habitantes. Ninguna sentencia puede ser justa, ni ninguna ley legítima si lo que producen es más desigualdad, si lo que producen es más pérdida de derechos, indignidad o violencia”.  (Papa Francisco, discurso a jueces, 2020).

En efecto, como nos dice el Papa, la administración de justicia tiene que ser justa, pero para ello es indispensable saber ¿qué es la justicia?, ¿cuál es su concepto? Para responder estas interrogantes encontramos que hay estudiosos que consideran que la justicia es un concepto ético y si bien para cada persona puede tener connotaciones distintas, estas pueden resumirse en una definición general que dice que, justicia es actuar con objetividad, verdad e igualdad otorgando lo que cada uno merece y que sus valores son la equidad, la libertad y la igualdad.

Para Séneca "nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía", por lo tanto, la justicia tiene que ser oportuna, eficaz, acertada, imparcial, sin favoritismos ni predilecciones, sin demora ni dilaciones, pues "justicia que tarda no es justicia".

En Ecuador, el artículo 167 de la Constitución dice: “La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por los órganos de la Función Judicial y por los demás órganos y funciones establecidos en la Constitución”.  Y el art. 168 determina que “la administración de justicia, en el cumplimiento de sus deberes y en el ejercicio de sus atribuciones, aplicará (entre otros) los siguientes principios: (1) Los órganos de la Función Judicial gozarán de independencia interna y externa. Toda violación a este principio conllevará responsabilidad administrativa, civil y penal de acuerdo con la ley.  (4) El acceso a la administración de justicia será gratuito. La ley establecerá el régimen de costas procesales".

La Constitución es clara, especifica condiciones y formas de la administración de justicia y del sistema procesal que se deben aplicar en su ejercicio, sin embargo, se puede comprobar que la administración de justicia con frecuencia no es justa. En el pasado inmediato no hubo independencia de Funciones, bien sea por la designación amañada de jueces o por una clara influencia extrajudicial en las sentencias.  Muchas veces no existió o no se aplicó el debido proceso.

Uno de los aspectos más importantes en la administración de justicia debe ser la gratuidad, pero en la práctica es una quimera, una fantasía, ya que más allá de los costos procesales, los costos reales, generalmente producto de la corrupción son inmensos; y no son solo financieros sino también sicológicos, de tiempo, energía y desperdicio de recursos.  ¡Cuántas lágrimas, dolor y sufrimiento para muchos infelices que cayeron en causas demandantes de justicia!

Las personas más vulnerables, muchas veces, por causas menores, reciben veredictos desproporcionados e injustos, más aún por ser pobres, suele ser un largo y triste calvario, mientras que para quienes poseen contactos y recursos económicos, son sentenciados a penas ínfimas y para colmo, generalmente obtienen dictámenes favorables a sus intereses. Estas y otras injusticias, más si son hechas en nombre de la justicia, acarrean renovadas y profundas violencias que muchas veces se manifiestan al interior de los centros de 'rehabilitación'.

Hay jueces justos, es preciso reconocerlo, pero es de imperiosa necesidad y urgencia el fortalecimiento del Sistema de Administración de Justicia, que destierren la corrupción y que cuenten suficientemente con todo tipo de recursos, sobre todo con ética, honestidad, transparencia, responsabilidad y sentido de servicio a la ciudadanía, como condición impostergable para generar justicia y paz en nuestro país.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 13 de junio de 2021

Carta No. 84: Gobiernos locales, honestos y eficaces

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 84 – 13 de junio 2021

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Gobiernos locales, honestos y eficaces

“Tomar en serio la política en sus diversos niveles (local, regional, nacional y mundial) es afirmar el deber de la persona, de todas las personas, de reconocer la realidad concreta y de valorar la libertad para procurar realizar juntos el bien de la ciudad, de la nación o de la humanidad”.  (San Pablo VI, Octogesima Adveniens, 1971).

El Estado debe trabajar arduamente para lograr el bien común de toda la sociedad. Esa misión debe caracterizarse por la equidad, la justicia, el servicio, la honestidad, la solidaridad y la oportunidad.  Los gobiernos locales, a su vez, buscan la cercanía con la comunidad, pues desde las instancias nacionales, no siempre es fácil entender las preocupaciones y prioritarias cotidianas de la ciudadanía.

Cuando la autoridad administrativa está próxima, es más rápida y oportuna la atención, detección y ejecución de obras necesarias y urgentes. Los grandes proyectos, la materialización de los presupuestos nacionales, el control social del país, la seguridad externa e interna… se reservan para el gobierno central.

Las diferencias humanas, geográficas, educativas, económicas, ambientales… entre provincias, cantones y parroquias rurales incidieron para que los resultados de la gestión gubernamental hayan sido frecuentemente ineficientes, inequitativas e injustas.

Para superar estas falencias, la actual Constitución añadió a la tradicional división territorial, las regiones (aún sin concretar), junto con las provincias, cantones y parroquias rurales, administrados por los Gobiernos Autónomos Descentralizados - GADs, que “gozarán de autonomía política, administrativa y financiera y se regirán por los principios de solidaridad, subsidiaridad, equidad interterritorial, integración y participación ciudadana” (artículo 238).

Para llevar a la práctica esta organización se cuenta con el Código Orgánico de Organización Territorial Autonomía y Descentralización - COOTAD, que organiza el funcionamiento de estos entes administrativos, con el objetivo de una oportuna planificación y realización de obras que solventen las carencias de la población.

La cercanía y satisfacción de las necesidades básicas son la razón de ser de los GADs, sin embargo, en la práctica, muchos han incumplido sus objetivos. El tamaño de las circunscripciones territoriales, la ausencia de profesionales capacitados, la improvisación y falta de planificación a mediano y largo plazo, el clientelismo electoral, la demagogia y el populismo en la gestión administrativa, son, entre otros, elementos que conspiran en contra de la realización de sus metas.

Algunas prefecturas, alcaldías y juntas parroquiales son cuestionadas y hasta sujetas de acciones legales, por la falta de ética de sus autoridades. Otros se encuentran enfrentando a la justicia ordinaria por supuestos actos de corrupción.

Para atender las múltiples penurias locales, se debe trabajar evitando círculos viciosos y propender a la unión, organización y participación de todos los pobladores. Es importante la simplificación de los trámites y de la normativa de ordenanzas y reglamentos. Por último, los representantes de la localidad deben acudir ante los organismos nacionales para lograr los recursos que, por justicia, les corresponden y que, con la debida justificación, administración y control eficiente, se espera satisfacer las demandas más urgentes de la población a la que sirven.

En fin, existen una serie de herramientas habilitadas por la Constitución Política del Estado que permiten exigir, controlar y fiscalizar el buen uso y manejo de los recursos públicos, es por tanto, indispensable la participación ciudadana en los GADs para alcanzar los mejores resultados orientados a conseguir el desarrollo integral de toda la sociedad.  ·  #ComuniquemosEsperanza


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domingo, 10 de enero de 2021

Carta No. 62: Elegir bien y gobernar para todos

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 62 – 10 de enero 2021

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Elegir bien y gobernar para todos

la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo.  La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (Papa Francisco, 2019).


El pasado 5 de enero, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, envió, con precisión y claridad, un mensaje al pueblo ecuatoriano sobre la “Responsabilidad Política” frente a las próximas elecciones nacionales a realizarse el 7 de febrero.

Los Obispos manifiestan como ciudadanos que aman al Ecuador y como pastores que sienten como propias las esperanzas y angustias, los sueños y frustraciones de nuestro pueblo, puesto que “los sufrimientos y alegrías de la humanidad son sufrimientos y alegrías de la Iglesia… no hay esperanzas o amenazas para la sociedad que no sean esperanzas o amenazas para toda la Iglesia…”.

Hablan de la responsabilidad ante las próximas elecciones ya que, debido a la particularidad histórica que vive el país, estas pueden ser una esperanza o una amenaza, puesto que debemos enfrentar y superar las crisis que nos afectan en lo sanitario, económico, social, político, laboral y ético.

Proponen que asumamos “el compromiso de elegir a los mejores representantes para presidente, vicepresidente, asambleístas y parlamentarios andinos”, para lo que nos invitan a analizar consciente y razonadamente los planes y programas de cada uno de los candidatos, con el fin de determinar quiénes son los más capaces.

Recordemos que elegir y ser elegido es una obligación ética, puesto que cada persona es responsable de su presente y de su futuro, está llamada a ser dueña de su historia y de la historia de todos.

Los ciudadanos escogemos con nuestro voto, de entre varios candidatos, a las personas a quienes encargamos la tarea de guiar el país hacia el progreso y trabajar por el bien común, administrando honestamente el patrimonio y nuestros recursos, así como para que propongan las leyes para la mejor organización de la sociedad. Y más aún, los elegidos deben gobernar para el pueblo, sin olvidar que gobernar es servir a todos, especialmente a los más empobrecidos y débiles.

Los Obispos piden que respaldemos la democracia, eligiendo a los mejores candidatos y exigiendo a los elegidos que cumplan con sus ofertas de campaña, que busque el bienestar del pueblo, respeten la libertad, trabajen por la justicia, el diálogo, la paz y el encuentro de todos para construir y lograr el bien común.

“Con nuestro voto hacemos historia y generamos progreso o retroceso, empleo o desempleo, seguridad o inseguridad, honestidad o corrupción, justicia o impunidad. Un voto que responda fundamentalmente a nuestros valores, a nuestros sueños, a nuestra fe, siempre en el marco del respeto a quien piensa diferente y sin que por ello sea considerado enemigo”, señalan los Obispos.

Ofrecer lo que no se podrá cumplir es demagogia, populismo, mentira y engaño.  Por ello debemos distinguir muy bien a los políticos de los politiqueros.  Como cristianos y como ciudadanos debemos buscar la verdad, discernir respecto de lo que se ofrece y publicita y, en consecuencia, elegir a los más dignos y capaces.

Al igual que los obispos, nuestra Comisión Justicia y Paz pide “que el Corazón de Jesús ilumine nuestra mente para que podamos discernir y elegir a los mejores hombres y mujeres que respondan a los intereses de todo el pueblo ecuatoriano…”.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 1 de noviembre de 2020

Carta No. 52: La inseguridad de la Seguridad Social

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 52 – 1 de noviembre 2020

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La Seguridad Social es un derecho humano asociado a la vida y salud de la población para protegerla de las contingencias derivadas por enfermedad, incapacidad, invalidez, vejez, desempleo o muerte. 

La inseguridad de la Seguridad Social

El sistema ecuatoriano de seguridad social se financia con los aportes de los trabajadores, de los empleadores y del Estado.  Y se sustenta en los principios de solidaridad, eficiencia, equidad, obligatoriedad, subsidiariedad y suficiencia.

La seguridad social es un derecho y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social –IESS es la institución creada para poner en práctica ese derecho, pero en la actualidad tanto el concepto como la institución se encuentran en terapia intensiva.  Conforme pasan los años, la realidad de la seguridad social es más crítica y al borde del desastre.  Cada día que pasa, la situación del IESS es más difícil, compleja, angustiante, desesperante.  Todas las prestaciones sociales del IESS, paulatinamente se han ido deteriorando por múltiples y variados motivos.  Muchos de los problemas han sido causados por el demagógico trato de los últimos gobiernos.

A manera de ejemplo, constatamos la baja calidad y cantidad de las prestaciones de salud, se ha incrementado la población derecho habiente y con escaso aporte, y se ha disminuido en un 40% su presupuesto.  Se hacen listas de medicamentos sin contemplar todas las enfermedades y muchas veces en cantidades insuficientes, y lo que es más grave, se han ido descubriendo criminales acciones de sustracción y caducidad de medicamentos en las bodegas institucionales.

Si queremos que el IESS cumpla con el mandato ético, constitucional y legal, es urgente, prioritario, impostergable, e improrrogable una reforma estructural, técnica y profesionalmente eficiente, efectiva y eficaz y al margen de intereses politiqueros y mezquinos.  Su supervivencia depende de la vigencia absoluta del principio de solidaridad y el manejo científico y técnico de sus recursos.

La seguridad social debe entrar a terapia intensiva y someterse a un tratamiento agresivo e integral, sin contemplaciones ni compadrazgos de ningún estilo.  Los objetivos a trabajar debe ser la eliminación de la corrupción anquilosada desde hace mucho tiempo, al igual que el manejo basado en intereses políticos de su ente rector; también hay que reducir la inflada y en muchos casos inoperante burocracia administrativa, y en su lugar mejorar y optimizar el sistema de atención médica y hospitalaria.  Con esto se logrará sostener y mantener en el tiempo el sistema de pensiones y jubilaciones, así como la mejora de las demás prestaciones.  Además, se debe trabajar en realizar una reforma al sistema de inversiones para garantizar la seguridad del dinero de los afiliados y de los pensionistas, su rentabilidad y uso transparente de acuerdo con las prioridades estratégicas del país.

El IESS tiene que dejar de ser un botín politiquero y la caja chica del gobierno de turno, para convertirse en una institución que garantice el bienestar de sus afiliados y ofrezca prestaciones óptimas, oportunas, en donde la vida y la dignidad humana sean lo primordial.  Por ahora hay mucha inseguridad en la seguridad social ecuatoriana y con esa inseguridad estamos amenazados todos, particularmente los más pobres y débiles.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

 

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