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domingo, 28 de mayo de 2023

carta No.186: Estamos en la misma barca…

 

Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 186 – 28 mayo 2023
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Estamos en la misma barca…

“Estamos llamados a vivir el encuentro político como un encuentro fraterno, especialmente con aquellos que menos están de acuerdo con nosotros; y esto significa ver en aquel con quien dialogamos un verdadero hermano o hermana, un hijo amado de Dios”.  Papa Francisco, mayo 2022 

La politiquería ecuatoriana está basada en las sinrazones de sus actores con el objetivo de contribuir a sus intereses personales o grupales.  Están muy lejos del pueblo y sus necesidades.  Rara vez incluyen el servicio a los más pobres, mas siempre buscan servirse de ellos, especialmente en época de elecciones.

En Ecuador al igual que en otros países, los ‘líderes’ y actores de los partidos y movimientos carecen de una reflexión común que busque el bien general, simplemente su escenario predilecto es la confrontación. De allí que la pugna de intereses, la discrepancia, la imposición, la diatriba, la disputa, la obstrucción, la manipulación, el chantaje, la corrupción, la impunidad… se convirtieron en la brújula que orienta el quehacer politiquero.

En nuestra historia reciente hemos tenido varias crisis democráticas a consecuencia de estos vaivenes politiqueros. El Congreso Nacional, hoy Asamblea, en ocasiones anteriores defenestró a varios presidentes por causas inverosímiles, alejadas de la norma constitucional. El 17 de mayo el Presidente Lasso, disolvió la Asamblea utilizando el artículo 148 de la Constitución vigente.

Con la ‘muerte cruzada’ el país está abocado a una situación política suigéneris, se fueron los asambleístas y el Presidente Lasso lo hará una vez que se realicen las elecciones del nuevo presidente. Este ‘sacrificio’ democrático marcó una cancha inesperada, totalmente diferente a elecciones anteriores. El pasado 24 de mayo el Consejo Nacional Electoral - CNE convocó a que el 20 de agosto acudamos a las urnas para elegir presidente y asambleístas.  Poquísimo tiempo tienen los partidos y movimientos para escoger a sus candidatos y armar listas. Ahora más que nunca buscarán a personajes conocidos, a lo mejor sin preparación o pondrán a los mismos ex asambleístas. El tiempo apremia y ellos solo buscarán ganar la presidencia y el mayor número de curules, para lograrlo harán lo imaginable e inimaginable.

Hay poco tiempo para la campaña y para difundir propuestas. Las papeletas tendrán muchos candidatos, unos calificados, otros sin credenciales, muchos impuestos por los ‘propietarios’ de los partidos y movimientos.  Las primarias serán un cuento y se hará funcionar al máximo la maquinaria electoral con el fin de cautivar al electorado, la votación será dispersa, por lo que los ganadores tendrán poco apoyo ciudadano.

Inmersos en esta realidad política, más allá del desconcierto, desconfianza, desinterés y rechazo que generan ese quehacer politiquero, es menester que nos unamos para discutir, debatir, buscar y acordar los caminos comunes más apropiados para llevar al país hacia adelante. Votar sin botar el voto es nuestra tarea, por lo que es fundamental organizarnos.

Ante la ausencia de partidos políticos que merezcan el nombre de tales, la ciudadanía y los movimientos sociales deben encontrar mecanismos para juzgar y condenar la ineptitud y corrupción. La revocatoria del mandato, la fiscalización social y las consultas directas son algunas formas de control. También es indispensable un nuevo ‘código de la democracia’, que evite la atomización de partidos y movimientos convertidos en meras agencias de promoción de candidaturas ilegítimas. En lo inmediato, el voto consciente es una necesidad.

Que este tiempo electoral se convierta en una ‘cuarentena democrática’ que permita recuperar el sentido de pertenencia a la Patria. A fin de cuentas, “estamos todos en la misma barca”, y si remamos en el mismo sentido, venciendo las adversidades que encontraremos en el trayecto, llegaremos a puerto seguro. La invitación está hecha, ¡la decisión es suya!  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

"Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 24 de septiembre de 2022

carta No.151: Si quiebra el IESS, quiebra ECUADOR

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 151– 25 de septiembre 2022

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Si quiebra el IESS, quiebra ECUADOR

“La seguridad social es un derecho fundamental, una poderosa herramienta para combatir la discriminación y un instrumento esencial para reducir la pobreza y promover la inclusión social.”

ONU, con base la Declaración Universal de Derechos Humanos.


Se confunde la Seguridad Social con el Seguro Social. Los gobiernos de turno siempre han manipulado de manera oportunista esa aparente identidad. Sin embargo, son dos instituciones diferentes, con objetivos distintos, aunque complementarios.

La Seguridad Social busca el bienestar de toda la población, finalidad de la sociedad y responsabilidad del Estado. A su vez, el Seguro Social se creó para prever y ahorrar, y así enfrentar las complejas realidades de la enfermedad y la vejez.  Con ese fin, los trabajadores aportan, y con el ahorro y la capitalización solidaria, acumulan para cuando se enfermen o lleguen a ancianos y ya no trabajen. Al inicio fueron “cajas comunes de pensiones”, que más tarde se llamaron “cajas de seguridad social”, hoy Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social - IESS.

El IESS debe proteger a sus afiliados, especialmente a los más pobres, los ancianos y los enfermos, por esa razón, el Estado establece legalmente un aporte obligatorio de los patrones y de los trabajadores; y el propio Estado, de sus recursos, destina un fondo compensatorio como estímulo al ahorro interno de las cajas de pensiones.

Con los aportes recibidos, los fondos crecen geométricamente, y esto despierta la codicia, avaricia y ambición de los politiqueros que se han aprovechado de esos recursos acumulados: - captan los órganos directivos para tomar decisiones, muchas fraudulentas, y casi todas ineficientes y populistas, como el aumento desmedido de la burocracia; - mantienen una cartera vencida no cobrada; - dan bienes en préstamos y comodatos en condiciones irrisorias; - realizan inversiones con rendimientos mínimos; - asignan prestamos vinculados a los intereses de amigos y coidearios; - adquieren bienes e insumos innecesarios, de baja calidad y con sobreprecios... Se ha denunciado la existencia de verdaderas mafias al interior del IESS y se ha dicho que cuando alguna autoridad pretende sanear la corrupción, entorpecen su gestión hasta que renuncie y abandone el cargo.

Al interior del IESS, se toman decisiones arbitrarias, demagógicas y populistas, y sin sustento técnico ni financiero, desfinancian los diversos fondos, haciendo insostenible el cumplimiento de obligaciones que aseguren la supervivencia institucional. La quiebra se precipita cuando, a más del pésimo manejo administrativo, el Estado no solo que no aporta los recursos, sino incluso, toma dinero ajeno, con variados pretextos para después negar la deuda, cuyo valor no se conoce exactamente.

Desterrar la politiquería, el amiguismo, el clientelismo y el nepotismo es la primera acción que debe incluir una propuesta seria de reestructuración. Provocar o permitir la quiebra del IESS sería quebrar al país, pues los problemas personales, familiares y sociales que se ocasionarían serían incalculables y de tal magnitud, que el propio Estado no podría enfrentarlos.

Las decisiones por tomarse son urgentes y tienen que ser técnicas, viables y justas, para responder a su finalidad, esto es: ser un fondo mutual, privado y social que desde la solidaridad busque primariamente asistir y atender a sus miembros, oportuna y eficientemente. Para que esto sea posible, el gobierno nacional como política de Estado tiene que privilegiar la salud y la educación.  Toda argucia que pretenda esquivar la responsabilidad del Estado y transferir las responsabilidades que le corresponden a otras instituciones es fraudulenta y mentirosa.

Salvar al Seguro Social exige sacrificios, que debemos asumir todos, con medidas sistémicas que terminen con todas las causas de la crisis institucional y aseguren soluciones definitivas a corto, mediano y largo plazo.  La ciudadanía sabrá ponderar las ventajas y asumir los costos. Basta de vacilaciones evasivas y discursos demagógicos, por parte de las autoridades, que nos llevan al despeñadero. Dejar morir al IESS por politiquería, por inanición o por golpes mortales es perverso con una gravedad de crimen de lesa humanidad.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.