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domingo, 19 de julio de 2026

carta No. 350: Con claridad Dios nos habla hoy

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 350 19 de julio, 2026
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         Con claridad Dios nos habla hoy

“El Señor te da su Palabra, para que puedas aceptarla como la carta de amor que escribió para ti, para hacerte sentir que está a tu lado. Su Palabra nos consuela y nos anima. Al mismo tiempo, provoca la conversión, nos sacude, nos libera de la parálisis del egoísmo. Porque su Palabra tiene este poder: cambia la vida, hace pasar de la oscuridad a la luz”. Papa Francisco.

¿Cómo, cuándo y dónde nos habla Dios hoy? En medio del ajetreo cotidiano, su voz puede pasar desapercibida, como un eco que suena sin que sepamos escucharlo.

Su voz puede estar sonando fuerte y, sin embargo, pasamos sin darnos cuenta, por la prisa que llevamos para cumplir con nuestras tareas. Ocupados en nuestros pensamientos, lo tenemos olvidado, ignorado, descartado, excluido, negado. Pero Dios es “porfiado, necio, insistente”: pese a nuestra sordera, indiferencia o ceguera monumental, sigue hablando y sigue manifestándose abundantemente.

Basta detenernos, escuchar y ver: donde hay amistad y amor, ahí está el Señor; donde hay solidaridad e inclusión, ahí está el Señor; donde hay paz y justicia, ahí está el Señor. Hoy, para hablarnos, el Señor no utiliza necesariamente una voz física; se comunica a través de mediaciones concretas, cotidianas, espirituales, culturales y comunitarias. Dios sigue hablando activa y fuertemente a través de varios canales:

1.      La Sagrada Escritura -La Biblia—: es Palabra viva, activa y efectiva. Si la leemos con el corazón abierto y reflexionamos profundamente, el Espíritu Santo actualiza el mensaje para dar respuestas concretas a los problemas actuales.

2.      Los acontecimientos de la vida cotidiana: Dios habla a través de la realidad.

3.      El silencio y la oración de discernimiento: Dios se manifiesta en el silencio interior. Allí nos habla fuerte y claro. No se trata de la ausencia de sonido, sino del espacio donde se acallan los ruidos externos para sentir la guía del Espíritu.

4.      Los más necesitados y los pobres: el Evangelio y el magisterio social enfatizan que Dios “grita” a través del sufrimiento de los oprimidos, los descartados, los excluidos, los enfermos y los vulnerables. Su realidad interpela la conciencia del creyente.

5.      La creación y la naturaleza: el orden, la belleza y la inmensidad del universo actúan como un lenguaje no verbal que revela el carácter, el cuidado y la grandeza de Dios.

Dios nos habla de muchas maneras y por medio de múltiples mensajeros; por eso debemos aprender a escucharlo en la Palabra, en la realidad y en los más vulnerables. A lo largo de la historia, muchos testigos del Evangelio escucharon a Jesús, se dejaron transformar por su Palabra e hicieron vida las Bienaventuranzas, anunciando el Reino de Dios y comprometiéndose con los pobres.

En tiempos actuales, en Ecuador, tenemos ejemplos de testimonios de vida de pastores que evidencian la escucha y la presencia viva y elocuente de Jesús, como Mons. Leonidas Proaño, Mons. Cándido Rada, Mons. Alejandro Labaka, Hna. Inés Arango, Mons. Luis Alberto Luna, Mons. Gonzalo López Marañón, P. José Carollo, P. Lauren Fernández, Santa María Troncatti y Mons. Néstor Herrera. En Latinoamérica también destacan Fray Bartolomé de las Casas, San Alberto Hurtado, San Óscar Arnulfo Romero, Santa Laura Montoya, Dom Hélder Câmara, P. Ignacio Ellacuría, Mons. Pedro Casaldáliga, Mons. Samuel Ruiz, Mons. Sergio Méndez, el papa Francisco, entre otros.

Estas personas se entregaron por completo a la causa del Reino. Escucharon a Jesús en los más humildes, se dejaron inquietar y convertir por su Palabra, y con sus vidas sembraron semillas de paz, justicia, liberación, solidaridad e inclusión, anunciando el Reino de Dios con alegría y sencillez.

Dios nos habla hoy claramente a través de la realidad y de su Palabra. Es la realidad la que nos acerca a Dios, y es su Palabra la que nos ilumina, nos guía y orienta a los creyentes para seguir tras las huellas de Jesús.  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 28 de junio de 2026

carta No. 347: Un pastor con olor a oveja

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 347 28 de junio, 2026
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         Un pastor con olor a oveja

“El pastor es testigo de esperanza con el ejemplo de una vida firmemente anclada en Dios y totalmente dedicada al servicio de la Iglesia … La Iglesia en este tiempo de polarizaciones y contraposiciones, debe ofrecer un testimonio de unidad en la pluralidad, una comunión capaz de acoger la riqueza de los dones, de los carismas y sensibilidades que el Espíritu Santo suscita en el pueblo de Dios”. Papa León XIV.

El 24 de junio de 2026 recibimos la triste noticia del fallecimiento de Mons. Néstor Rafael Herrera Heredia. Sabíamos que su estado de salud era muy delicado. Durante todo este tiempo recibió los cuidados y la atención cercana de sus hermanos y familiares. Siempre estuvo acompañado. Muchas personas le expresaron su cariño a través de la oración y de sus visitas. Nunca estuvo solo.

Monseñor Néstor, nacido en 1933 en Pujilí, Cotopaxi, fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1957. Después de desempeñar diversos cargos pastorales, fue consagrado obispo el 14 de febrero de 1982 por Mons. José Mario Ruiz Navas, para servir en la Diócesis de Machala. Inmediatamente enfrentó los estragos causados por el fenómeno de El Niño y movilizó la acción social en favor de las personas damnificadas y más desprotegidas. Su labor pastoral se centró en las comunidades eclesiales de base, y promovió y apoyó a diversos movimientos eclesiales. Sirvió a la Diócesis de Machala durante 28 años, donde dejó una profunda huella humana y pastoral.

Impulsó la llegada de nuevos agentes pastorales y órdenes religiosas, como los Monfortianos; fortaleció la relación con los misioneros vascos y promovió servicios laicales en los ámbitos pastoral y social. También apoyó trabajos comunitarios, asociaciones laborales, dispensarios médicos y la Clínica-Hospital Esperanza de Machala, siempre al servicio de las personas más pobres y vulnerables.

Su acción social fue reconocida por autoridades nacionales y por la academia, que destacaron su defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, así como su compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres, sin discriminación ni violencia.

Fue presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, del FEPP y consejero del Movimiento Juan XXIII y de la Comisión Ecuatoriana de Justicia y Paz.

Como Comisión Ecuatoriana de Justicia y Paz, durante su enfermedad añoramos su presencia en nuestras reuniones y siempre lo tuvimos presente en nuestras oraciones. Fue un referente. Sus reflexiones y aportes, siempre enriquecedores, así como su palabra, apertura y ejemplo, representaron una luz orientadora que encaminó nuestro análisis y discernimiento sobre diversos temas de nuestra realidad, para luego compartir esas reflexiones, desde la realidad y la fe, con el pueblo de Dios a través de nuestras Cartas Semanales.

Esta carta expresa todo nuestro cariño, agradecimiento y admiración por Monseñor Néstor, así como nuestra solidaridad con sus hermanas, hermanos y demás familiares. Su partida es una prueba, pero, a la vez, una señal del amor de Dios, en cuya voluntad y misericordia siempre confió.

A Monseñor Néstor Herrera lo recordaremos como una persona afable, sencilla, cercana, disponible y siempre dialogante; un “pastor con olor a oveja”, como pedía el papa Francisco, involucrado con el pueblo y sus necesidades. Se hacía presente en las comunidades más alejadas y en los barrios marginales para compartir y expresar el amor de Dios con palabras de esperanza y acciones concretas. Fue un ejemplo del Buen Pastor que conoce a sus ovejas y entrega su vida por ellas (cf. Jn 10,11-16).

Fue un pastor ejemplar, de profunda humanidad y cercano a los más pobres, que acogió con calidez a quienes buscaron su consejo. Sentimos profundamente su partida y pedimos al Señor que lo reciba en su Reino, agradecidos por su vida, su testimonio y la semilla de Evangelio que dejó en nuestras comunidades.

Gracias, Padre, por la vida de Mons. Néstor Herrera Heredia. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 24 de mayo de 2026

carta No. 342: El Espíritu Santo transforma vidas

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 342 –24 de mayo de 2026
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El Espíritu Santo 

transforma vidas 

“El Espíritu nos invita a no perder nunca la confianza. El Espíritu es concreto, no es idealista y quiere que nos concentremos en el aquí y ahora, porque el sitio donde estamos y el tiempo en que vivimos son los lugares de la gracia…  Entremos en la escuela del Espíritu Santo, para que nos enseñe todo. Invoquémoslo cada día, para que nos recuerde que debemos partir siempre de la mirada de Dios sobre nosotros, tomar decisiones escuchando su voz, y caminar juntos, dóciles a Él y abiertos al mundo". Papa Francisco.

 A esos discípulos asustados, que se escondieron, que salieron despavoridos, que no sabían qué pasaba, que estaban confundidos, que sentían miedo y angustia, que estaban decepcionados, porque, al fin y al cabo, su “Maestro” fue crucificado, y ellos se quedaron “como gallina sin cabeza”.

Estaban refugiados en algún lugar secreto para que ninguna autoridad los encontrara. Amedrentados, acobardados, sin saber qué hacer con su vida… hasta que supieron que Jesús resucitó y sintieron y vivieron Pentecostés. El Espíritu Santo marcó la vida de los apóstoles y la cambió radicalmente. Vencieron el miedo y la angustia, salieron a las calles y plazas a anunciar al Resucitado. Nada ni nadie los detenía. El Espíritu les hizo ver, pensar, comprender y actuar en el mundo con los ojos, con el pensamiento, con la comprensión y con las acciones del Señor.

Aquí y ahora, los cristianos estamos llamados a preguntarnos cómo actuamos frente a la realidad y si de verdad vivimos como testigos fieles del Señor y constructores de su Reino, o si más bien acomodamos la fe a nuestra conveniencia, creyendo cumplir la voluntad de Dios mientras hacemos solo lo que nos resulta más fácil o favorable.

Si permitimos que el Espíritu Santo irrumpa en nuestras vidas, sentiremos que es “una fuerza que no nos pertenece, pero que nos habita, se hace cargo de nuestra vida y se encarga de ella bastante mejor de lo que lo haríamos nosotros mismos si nos empeñáramos”. Nos ayuda a discernir, a ser humildes y a salir de la ceguera espiritual, del amodorramiento, del egoísmo, de la explotación, de la exclusión, de las guerras, del hambre, de la violencia, de la corrupción y de todas las manifestaciones de pecado y de muerte que hoy abundan en nuestro mundo.

Bajo ningún punto de vista se trata de un acto de magia, ni es cuestión de buena voluntad, de discursos conciliadores o de decir hipócritamente que somos hermanos, manteniendo privilegios y olvidando a los más necesitados… El Espíritu Santo es fuego, es viento que estremece. Tenemos que nacer del Espíritu (Juan 3, 8) para seguir labrando el mismo terreno, sembrando la misma semilla y esperando que crezcan frutos derivados de su acción en cada creyente, y que ese testimonio se proyecte en la familia, en el trabajo, en la sociedad, en la ciudad, en el país y en el mundo. Las pequeñas comunidades cristianas son tierra fértil para que la acción del Espíritu empiece a manifestarse y a obrar.

“La voz de un silencio tenue” (1 Re 19,12) puede convertirse en el grito del silencio, ya que, al revisar y rastrear nuestras vidas, podemos darnos cuenta de las huellas que ha dejado el Espíritu en nosotros. Sin darnos cuenta, “el Espíritu viene en auxilio de nuestra debilidad” (Rom 8, 26); en los momentos más difíciles y vulnerables, está ahí, jamás nos deja ni nos abandona. Sigue siempre a nuestra disposición.

“Pentecostés nos incendia para sentir el mundo como lo sentía Jesús, sin permitir que la ausencia prolongada del Señor y el sufrir de tanta gente nos abrumen hasta el punto de apagar nuestra esperanza. Porque en medio de tantas cosas en contra, allí está también el Espíritu a favor nuestro, amigo fiel a nuestro lado para sostener en nosotros ese deseo que nos hace seguir clamando tercamente: ‘¡Ven, Señor Jesús!’ (Ap 21,17)” (Antonio Pagola).

El Espíritu nos permite navegar por el mar de la vida, abre ventanas, ilumina pensamientos, potencia sabidurías, fortalece las debilidades, consuela aflicciones, nos da paz en medio de la tormenta.

Solo necesitamos “desplegar nuestras velas” y dejar que el Espíritu nos conduzca hacia Dios, Padre y Madre, amor, donación, abundancia, generosidad y solidaridad que se nos ha revelado en Jesús. El Espíritu Santo transforma vidas. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 17 de mayo de 2026

carta No. 341: Misionero hasta el final

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 341 17 de mayo de 2026
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    Misionero hasta el final

Os deseo que seáis “pastores con olor a oveja”, personas capaces de vivir, de reír y llorar con vuestra gente. Os invito a tener siempre grandes horizontes, a soñar, a soñar con una Iglesia totalmente al servicio, con un mundo más fraterno y solidario. Y para ello, como protagonistas, tenéis una contribución que ofrecer. No tengáis miedo de atreveros, de arriesgaros, de seguir adelante, porque todo lo podéis hacer con Cristo, que os conforta. Papa Francisco, mensaje a los sacerdotes.


Hace 10 años, en Luena (Angola), entregó su vida al Creador Mons. Gonzalo López Marañón, carmelita descalzo, obispo vicario apostólico emérito de Sucumbíos y misionero hasta el fin. Dio todo, vivió y murió en, por y para la misión.

En 1970 fue nombrado Prefecto Apostólico de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador), cargo que ejerció hasta 1984, cuando fue consagrado obispo del vicariato del mismo nombre. Trabajó en la Amazonía durante 40 años.

Llegó a Sucumbíos en un tiempo de profundos cambios: avanzaban con fuerza la exploración y explotación petrolera, crecía la colonización interna, los pueblos indígenas sufrían la violación de sus derechos y la frontera con Colombia vivía una violencia constante. Al mismo tiempo, la Iglesia atravesaba una renovación marcada por el Vaticano II y por la opción por los pobres asumida en Medellín y Puebla.

En su labor pastoral lideró una Iglesia abierta, participativa y claramente comprometida con los pobres y las comunidades, sin excluir a otros movimientos. Impulsó la pastoral indígena y afroecuatoriana, promovió equipos pastorales insertos en la realidad del pueblo y fomentó ministerios laicales y asambleas con un espíritu que hoy llamaríamos sinodal. No era una Iglesia perfecta, pero sí una Iglesia local viva: la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, ISAMIS.

Su gestión sociopolítica fue fundamental para estructurar la sociedad y contribuir a la creación de la provincia de Sucumbíos (1989). Apoyó las organizaciones de las nacionalidades indígenas Kichwa, Shuar y Kofán, así como las de los campesinos, las mujeres, los padres de familia por la educación y los derechos humanos. De hecho, casi todas las organizaciones populares que nacieron entonces y muchas de las que siguen funcionando hoy tienen su origen en ISAMIS. Destacan también las acciones sociales en los campos de la educación, la salud, el hogar de acogida, la comercialización después del terremoto de 1987, los procesos de capacitación y la Radio Sucumbíos.

Hubo luchas muy duras: contra los abusos de las petroleras, especialmente la Texaco, origen del Frente de Defensa de la Amazonía; la defensa de los 11 indígenas del Putumayo, apresados y torturados injustamente por las fuerzas de seguridad, acusados de “guerrilleros de finca” en 1993 y declarados inocentes en 1998; y la atención a los desplazados y refugiados colombianos y ecuatorianos de la frontera por la violencia generada durante el “Plan Colombia” del gobierno de Uribe y de los Estados Unidos, a partir del año 2000. Por su prestigio, en numerosas ocasiones fue elegido presidente de la Asamblea Provincial por los sectores sociales, que lo preferían antes que a las autoridades locales.

Resumía su vida y trabajo con estas palabras: “He tenido la oportunidad de ver nacer una sociedad y una Iglesia desde los pobres. Un seguidor de Jesús empieza con Jesús y termina con Él, y va a donde vaya Él. Y eso es lo que me ha mantenido vivo”.

Como todo buen discípulo, tuvo su propio calvario. Aunque había presentado su renuncia varias veces y había cumplido ya los 75 años en 2008, en 2010 fue expulsado de forma cruel del vicariato por una orden del Vaticano. ISAMIS fue entregada a los Heraldos del Evangelio. Fue un cambio radical. La población y las comunidades no lo aceptaron, y se generó una división que involucró incluso a las autoridades del país. La sociedad ecuatoriana reconoció el trabajo de Gonzalo, y él realizó un “Ayuno por la reconciliación en Sucumbíos” en un parque de Quito. Al final, los Heraldos salieron del vicariato, Gonzalo se retiró a España y luego se trasladó a la misión en Angola, donde falleció el 7 de mayo de 2016.

La semilla sembrada por Gonzalo sigue dando frutos. Ahora la tierra de África cubre sus restos, pero su corazón y su alma siguen vivos en Sucumbíos. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 20 de julio de 2025

carta No. 298: Santidad con rostros Amazónicos

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 298 – 20 de julio 2025
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Santidad con rostros Amazónicos

“Así podrán nacer testimonios de santidad con rostro amazónico, que no sean copias de modelos de otros lugares, santidad hecha de encuentro y de entrega, de contemplación y de servicio, de soledad receptiva y de vida común, de alegre sobriedad y de lucha por la justicia. Imaginemos una santidad con rasgos amazónicos, llamada a interpelar a la Iglesia universal.”.  Papa Francisco, Querida Amazonía No. 77.

Cada año, en torno al aniversario del martirio de monseñor Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, el Vicariato Apostólico de Aguarico convoca caminatas que parten desde distintas provincias del Ecuador hasta la tumba de ambos misioneros en El Coca, Orellana. Bajo el lema “Con Alejandro e Inés somos peregrinos de esperanza en la Amazonía”, cientos de personas se suman para recordar su opción misionera: anunciar el Evangelio defendiendo la vida de los pueblos amazónicos. Estas caminatas también se replican en otros países como Colombia, Bolivia, Chile, España e Italia.

Son expresión viva de una “Iglesia en salida”, una Iglesia sinodal que camina al encuentro de los más pobres, que defiende la vida, los derechos de los pueblos, sus culturas, y se compromete con la ecología integral y el cuidado de la casa común.

Apenas iniciado su pontificado, el papa León XIV trajo una buena noticia para nuestra Amazonía: declaró venerables a los mártires Alejandro e Inés y anunció la próxima canonización de la beata María Troncatti, misionera salesiana entre el pueblo Shuar, en el Vicariato de Méndez. Tres rostros de santidad con sello amazónico, propuestos como ejemplo y testimonio para la Iglesia universal.

Sin embargo, estas manifestaciones de fe, esperanza y defensa del territorio no suelen ser noticia en los medios de comunicación. Lamentablemente, los reportajes sobre la Amazonía se enfocan casi exclusivamente en los desastres: derrames petroleros, minería ilegal, incendios, violencia y conflictos sociales. Pocas veces se visibilizan las luchas comunitarias, las resistencias populares o las acciones solidarias que brotan del corazón del pueblo.

Las caminatas son un memorial viviente. Nos recuerdan que aquel 21 de julio de 1987, un rincón remoto de la selva se iluminó con el testimonio martirial de Alejandro e Inés. Murieron en silencio, pero con la certeza de que su entrega tenía pleno sentido: defender a los pueblos indígenas en aislamiento. Lo habían dicho con firmeza: “Si no vamos nosotros, los matan a ellos”. Esa convicción sigue inspirando a muchos jóvenes y familias a caminar con alegría y compromiso, desde la fe y el amor solidario.

Para muchos, la selva es vista como un infierno verde o una fuente de riqueza para ser explotada sin piedad. Pero para quienes han dado su vida por ella, la selva es madre, misión y destino sagrado. Como canta Juan Morales:

“La selva es tu gran mansión, por ella viaja tu corazón… el río es una canción, el testigo de tu opción… por la igualdad, la libertad, tu vida das hasta morir… La dignidad de los sin voz es la obsesión de tu misión… Gracias, Señor, por tu amor, por Alejandro y por Inés, fueron la luz que iluminó a estos pueblos con la verdad”.

El ejemplo de Alejandro, Inés y María Troncatti —y el de tantos agentes de pastoral amazónica— debe ser conocido, compartido y celebrado. No solo en la Iglesia, sino en toda la sociedad ecuatoriana, hoy marcada por el miedo, la indiferencia y la pérdida de horizonte ante tanta violencia y destrucción.

Su entrega total nos interpela. Nos recuerda que la misión sigue vigente y que todos estamos llamados a responder con audacia al mandato de Jesús:

“Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15). #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 30 de junio de 2024

carta No. 243: Dieron su vida por la vida

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 243 – 30 de junio 2024
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Dieron su vida por la vida

“Este es mí mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo les he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Juan, 15, 12-13.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará” Lucas, 8, 22-24.

El papa Francisco ha insistido en muchas ocasiones que la Iglesia necesita pastores con olor a oveja, que vivan en medio del rebaño, capaces de salir a las periferias, que acompañen a las personas que sufren, que son desechadas y marginadas. Mons. Alejandro Labaka, obispo del Vicariato Apostólico de Aguarico, nacido el 19 de abril de 1920 en Beizama, España; y la hermana Inés Arango, terciaria capuchina, nacida el 6 de abril de 1937 en Medellín Colombia, siguieron al Señor hasta dar sus vidas. El 21 de julio de 1987 la entregaron en un recóndito rincón de la selva ecuatoriana yendo al encuentro de los Tagaeri, uno de los pueblos aislados del Ecuador.

Ellos sabían del peligro y no vacilaron en arriesgar la vida por el Evangelio. La hermana Inés escribió en su testamento: “Si muero, me voy feliz, ojalá nadie sepa nada de mí, no busco fama ni nombre, Dios lo sabe, siempre con todos, Inés”. Mons. Alejandro manifestó “Si no vamos nosotros, los matan a ellos”. Eran tiempos revueltos y la expansión petrolera amenazaba con acciones violentas y riesgo de muerte contra esos pueblos aislados.

No fue un hecho fortuito ni improvisado, fue consecuencia de su compromiso a favor de los más pobres y olvidados. Los pueblos indígenas, Kichwa, Shuar, Siona, Siekopai, Waorani y en aislamiento voluntario eran ya minoritarios en Orellana y se encontraban amenazados en sus derechos por la explotación petrolera y una colonización agresiva. Alejandro tomó esta realidad como una opción pastoral desde su llegada a Orellana: defendiendo sus territorios y derechos como se muestra en las insistentes cartas y propuestas enviadas a las autoridades nacionales. Tiempo después, la Hna. Inés se unió con todas sus fuerzas a esta misma causa, compartida por toda la iglesia local.

Ambos dieron ejemplo de una pastoral inclusiva, inculturada. Buscaban el respeto mutuo y la convivencia en paz entre los pueblos y nacionalidades indígenas, los campesinos llegados con la colonización, las personas del campo y de las ciudades para construir una sociedad más justa y fraterna. Tanto Alejando como Inés dieron su vida por la vida, con su ejemplo y desde la casa del Padre acompañan la lucha de las personas de la provincia de Orellana por el cuidado de la Casa Común, la justicia y la paz.

Cada año por Alejandro e Inés se realiza una caminata entre el 9 y el 21 de julio, que sale de Quito, diversas localidades y comunidades de la Amazonía para concluir en el Coca en un ambiente festivo, de reflexión y oración. El lema 2024 es: “Con Alejandro e Inés caminamos en fraternidad para sanar la Amazonía”.

Desde el Vicariato de Aguarico y las comunidades de Orellana se siguen las huellas de Alejando e Inés, su legado es actual y un reto para todos, sus martirios van más allá del recuerdo o conmemoración, nos compromete y nos llama a luchar y defender la Amazonia, a movilizarnos en defensa de los derechos ambientales, territoriales y de los pueblos y a caminar desde el servicio, la esperanza y el amor para construir, pese a todos los peros, un Ecuador diferente: fraterno, justo, solidario.

Ahora que en nuestro país pasamos por horas oscuras, debemos comprender que hay un poder más fuerte que la violencia y las ambiciones particulares de los poderes económicos o políticos, esa fortaleza reside en la entrega y la solidaridad. Una fuerza que nace desde la fe y la esperanza, que trabaja y crece la mayor parte del tiempo en silencio, como el grano de mostaza que es semilla del Reino de Dios. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

sábado, 21 de octubre de 2023

carta No. 207: Pastor con Olor a Oveja

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 207 – 22 octubre 2023
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Pastor con Olor a Oveja

“El buen pastor cuida de las ovejas, las conoce, las llama por su nombre, las defiende, está dispuesto a dar la vida por ellas” cfr Sn Juan 10, 1-16.

 

“Los pastores tienen que oler a oveja, a campo, a caminata junto al rebaño”. Papa Francisco, 2013.

Es el primero de diez hijos del hogar formado por Miguel Herrera Quintana y Carmen Heredia Olivo, nace hace 90 años, el 23 de octubre de 1933 en Pujilí.  Un niño alegre, recibe abundante cariño familiar, en las tareas del campo aprende a trabajar con sus padres.

Antes de los seis años, ingresa a la escuela en Pujilí, luego ingresa al Seminario Menor en Quito, sigue en el Mayor, donde ratificó su vocación para el sacerdocio.  A los 24 años se ordena sacerdote, 66 años después, mantiene viva la misma ilusión y entrega al Señor.

En varias parroquias desempeña su ministerio, luego viaja a Roma a estudiar en la Universidad Gregoriana.  A su regreso al Ecuador es Vicario General de la diócesis de Latacunga, Rector del Seminario de Quito, profesor de la Universidad Católica, perito del CELAM y secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana - CEE.  El 12 de enero de 1982 san Juan Pablo II lo nombra Obispo de Machala.

"Escogido de entre los hombres para servir a los hombres" reza su Escudo Episcopal y lo vive todos los días con un servicio a plenitud.  A sus ojos todas las personas son iguales, no cuenta la clase social, el dinero o la casa en donde viven.  Son sus amigos pobres y ricos, negros y blancos, pequeños y grandes y a todos los trata por igual, se sienta en sus mesas y comparte su comida.  Es el mismo cuando viste su sotana, lleva su camisa guayabera o camina por el lodo del suburbio y los campos.

Hace amigos a cada paso, no se olvida de ninguno, recuerda a sus compañeros de escuela con mucha claridad: aquellos catequistas que trabajaron con él cuando tenía 25 años, de los amigos que están cerca y los distantes, de su familia, de los vecinos y amigos de Pujilí.

Su entrega a la Diócesis de El Oro fue total, la recorrió por todos los rincones, la sirvió con todas sus fuerzas para hacer de la provincia una auténtica comunidad de fe y de amor.  Su despacho estaba donde requerían de su presencia, con la Palabra hecha carne, trataba de cubrir las necesidades de la gente más sencilla.  Todas las ciudades y recintos eran su ruta frecuente, dominaba sus caminos y todos eran sus amigos.

Para fortalecer la evangelización y el desarrollo de los sectores más desprotegidos, constituyó Radio Católica de Machala, una red de dispensarios médicos, laboratorios y boticas comunitarias y con el apoyo de Probana construyó el Hospital Esperanza.  Apoyó la perforación de pozos para agua potable.  Reconstruyó la catedral de Machala y una hospedería.  Muchas fueron las obras por las que trabajó sin descanso.

Fue presidente del departamento de Catequesis, delegado a los sínodos episcopales para la formación sacerdotal y la Iglesia en América, delegado de la CEE al CELAM.  El 5 de abril del 2005, fue elegido presidente de la CEE hasta el 2008, labor que realizó con esmero y responsabilidad, favoreciendo siempre los intereses de los sin voz, con énfasis en la defensa de los derechos humanos.

El 1 de mayo del 2010 dejó Machala por límite de edad.  Sigue activo, trabajando incansablemente por la iglesia y la sociedad en la práctica de su Ministerio, como delegado de la Conferencia Episcopal a la Comisión ecuatoriana de Justicia y Paz, como presidente del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio y como director del Movimiento Juan XXIII.

Ha contribuido a la reflexión teológico-pastoral sobre la Iglesia, las personas y la comunidad, con la publicación de los libros: “El Ministerio Eclesiástico, como servicio en la Teología Postconciliar”, “Ministerio y Ministros en la Iglesia”.  Colaboró en la preparación de “Opciones Pastorales”, documento del episcopado para la aplicación en Ecuador de la Tercera Conferencia del CELAM realizada en Puebla.

Su vida es un referente de trabajo, honestidad, responsabilidad y entrega al Evangelio y a la sociedad.  Es Néstor Rafael Herrera Heredia.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas..

domingo, 26 de septiembre de 2021

Carta No. 99: "Justicia y Paz es su nombre y su programa" (Paulo VI)

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 99 – 26 de septiembre 2021

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"Justicia y Paz es su nombre y
 su programa" (Paulo VI)

La Comisión ecuatoriana Justicia y Paz cumple 50 años de vida.  Fundada en 1971, es una organización de la sociedad civil, reconocida por el Estado ecuatoriano y cuenta con el aval de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.  Celebraremos este feliz aniversario con una Eucaristía de Acción de Gracias y una sesión solemne virtual el 29 del presente mes y en ella presentaremos el libro "Ecuador: Realidad y Perspectivas 1971-2021".

Invitamos a nuestros amigos y colaboradores a unirse a este especial acontecimiento.

ZOOM: https://bit.ly/3AbNrYs

ID reunión:
840 6948 3578

Código: 50ª


Justicia y Paz "promueve la dignidad de la persona humana, la integridad de la creación y defiende el respeto y garantía de los derechos humanos y su ejercicio integral, preferentemente de personas y colectivos en situación de exclusión, discriminación y vulnerabilidad a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia".

Somos parte de una comunidad ecuménica de creyentes, mujeres y hombres, laicos, religiosos y clérigos, personas naturales o jurídicas que, con los ojos fijos en Jesús y con los pies en la realidad cotidiana, se afana por vivir un espíritu abierto, incluyente e inclusivo, al servicio de los más débiles de nuestra sociedad.

Estamos convencidos que "la paz no es solo ausencia de la guerra, sino vida rica de sentido, configurada en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros. Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el egoísmo, la maldad, se convierte en posible y realizable" (Papa Francisco), razón por la cual a lo largo de estos años hemos trabajado, con altos y bajos, en promover la paz y la justicia, defendiendo los derechos de los más vulnerables, pronunciándonos sobre temas políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales… desde la Doctrina Social de la Iglesia y nuestra experiencia de cristianos comprometidos con la causa de Jesús y de su Reino.

Como dice Juan XXIII "la Justicia se defiende con la razón y no con las armas", de ahí la necesidad y la importancia de una palabra oportuna, clara y comprometida que oriente a los pueblos y sus autoridades "sobre el pleno respeto de derechos y deberes y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas" (Juan Pablo II).

La Justicia no solo se refiere al campo social, sino también al universo que está incluido en la justicia ya que es el escenario en donde podremos construir la paz.

La vigencia de la Paz y la Justicia es imprescindible e inaplazable en toda sociedad que se precie de ecuánime, equitativa, incluyente, solidaria… pues, sabemos bien que "no hay paz sin justicia" (Juan Pablo II).

Nuestra tarea prioritaria ha sido y es promover y realizar el discernimiento comunitario desde y en la realidad ecuatoriana, para llegar a las opciones y compromisos que definen nuestra misión y hacer pronunciamientos fieles a nuestra realidad vista con objetividad, sin compromisos adquiridos, libre de influencias político-partidarias, ausente de intereses de grupo y libre de actitudes extremas y negativas.

Nuestra Comisión promueve la paz y la justicia desde sus cartas semanales "Con los ojos fijos en Él" tratando temáticas que vive el pueblo ecuatoriano y que muchas veces son ignorados por otros medios de comunicación. En ellas decimos nuestra verdad, desde nuestros conocimientos y experiencias con los que esperamos inquietar a nuestros lectores en la búsqueda de la verdad y el camino de solución de los graves problemas nacionales.

Al celebrar nuestros 50 años y presentar el libro "Ecuador, realidad y perspectivas" expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento a la Doctora Isabel Robalino, fundadora de nuestra Comisión.  ·  #ComuniquemosEsperanza

 

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Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.