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domingo, 19 de julio de 2026

carta No. 350: Con claridad Dios nos habla hoy

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 350 19 de julio, 2026
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         Con claridad Dios nos habla hoy

“El Señor te da su Palabra, para que puedas aceptarla como la carta de amor que escribió para ti, para hacerte sentir que está a tu lado. Su Palabra nos consuela y nos anima. Al mismo tiempo, provoca la conversión, nos sacude, nos libera de la parálisis del egoísmo. Porque su Palabra tiene este poder: cambia la vida, hace pasar de la oscuridad a la luz”. Papa Francisco.

¿Cómo, cuándo y dónde nos habla Dios hoy? En medio del ajetreo cotidiano, su voz puede pasar desapercibida, como un eco que suena sin que sepamos escucharlo.

Su voz puede estar sonando fuerte y, sin embargo, pasamos sin darnos cuenta, por la prisa que llevamos para cumplir con nuestras tareas. Ocupados en nuestros pensamientos, lo tenemos olvidado, ignorado, descartado, excluido, negado. Pero Dios es “porfiado, necio, insistente”: pese a nuestra sordera, indiferencia o ceguera monumental, sigue hablando y sigue manifestándose abundantemente.

Basta detenernos, escuchar y ver: donde hay amistad y amor, ahí está el Señor; donde hay solidaridad e inclusión, ahí está el Señor; donde hay paz y justicia, ahí está el Señor. Hoy, para hablarnos, el Señor no utiliza necesariamente una voz física; se comunica a través de mediaciones concretas, cotidianas, espirituales, culturales y comunitarias. Dios sigue hablando activa y fuertemente a través de varios canales:

1.      La Sagrada Escritura -La Biblia—: es Palabra viva, activa y efectiva. Si la leemos con el corazón abierto y reflexionamos profundamente, el Espíritu Santo actualiza el mensaje para dar respuestas concretas a los problemas actuales.

2.      Los acontecimientos de la vida cotidiana: Dios habla a través de la realidad.

3.      El silencio y la oración de discernimiento: Dios se manifiesta en el silencio interior. Allí nos habla fuerte y claro. No se trata de la ausencia de sonido, sino del espacio donde se acallan los ruidos externos para sentir la guía del Espíritu.

4.      Los más necesitados y los pobres: el Evangelio y el magisterio social enfatizan que Dios “grita” a través del sufrimiento de los oprimidos, los descartados, los excluidos, los enfermos y los vulnerables. Su realidad interpela la conciencia del creyente.

5.      La creación y la naturaleza: el orden, la belleza y la inmensidad del universo actúan como un lenguaje no verbal que revela el carácter, el cuidado y la grandeza de Dios.

Dios nos habla de muchas maneras y por medio de múltiples mensajeros; por eso debemos aprender a escucharlo en la Palabra, en la realidad y en los más vulnerables. A lo largo de la historia, muchos testigos del Evangelio escucharon a Jesús, se dejaron transformar por su Palabra e hicieron vida las Bienaventuranzas, anunciando el Reino de Dios y comprometiéndose con los pobres.

En tiempos actuales, en Ecuador, tenemos ejemplos de testimonios de vida de pastores que evidencian la escucha y la presencia viva y elocuente de Jesús, como Mons. Leonidas Proaño, Mons. Cándido Rada, Mons. Alejandro Labaka, Hna. Inés Arango, Mons. Luis Alberto Luna, Mons. Gonzalo López Marañón, P. José Carollo, P. Lauren Fernández, Santa María Troncatti y Mons. Néstor Herrera. En Latinoamérica también destacan Fray Bartolomé de las Casas, San Alberto Hurtado, San Óscar Arnulfo Romero, Santa Laura Montoya, Dom Hélder Câmara, P. Ignacio Ellacuría, Mons. Pedro Casaldáliga, Mons. Samuel Ruiz, Mons. Sergio Méndez, el papa Francisco, entre otros.

Estas personas se entregaron por completo a la causa del Reino. Escucharon a Jesús en los más humildes, se dejaron inquietar y convertir por su Palabra, y con sus vidas sembraron semillas de paz, justicia, liberación, solidaridad e inclusión, anunciando el Reino de Dios con alegría y sencillez.

Dios nos habla hoy claramente a través de la realidad y de su Palabra. Es la realidad la que nos acerca a Dios, y es su Palabra la que nos ilumina, nos guía y orienta a los creyentes para seguir tras las huellas de Jesús.  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

domingo, 14 de junio de 2026

carta No. 345: Poder y civilización del Amor

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 345 14 de junio, 2026
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         Poder y civilización del Amor

“En un mundo cada vez más interdependiente, la paz no es un tema entre otros, sino una condición del bien común universal y una prueba para la madurez moral de los pueblos, y especialmente de quienes son llamados a puestos de responsabilidad en el gobierno “.  Papa León XIV, Magnifica humanitas, n° 182.

El capítulo 5 de la encíclica Magnifica humanitas presenta la dicotomía entre la cultura del poder y la civilización del amor, dos caminos radicalmente distintos para el futuro de la humanidad.

En la cultura del poder, dominar a cualquier costo dicta los criterios de decisión, relegando el bien común a un segundo plano y reduciendo el drama concreto de los pueblos en guerra a algo secundario ante los intereses estratégicos (N.° 188). Los últimos sesenta años han estado marcados por conflictos feroces, que han afectado a los civiles, víctimas inocentes, y han provocado miles de refugiados, desestabilización social y heridas de larga duración (N.° 189).

Se pierde la memoria histórica; sin ella, los horrores de la guerra se convierten en decisiones políticas basadas en cálculos de fuerza (N.° 191). La guerra se libra a través de narrativas de amigo-enemigo, desinformación y miedo (N.° 192). Las industrias armamentísticas y los países que las suministran tienen un mercado que prospera gracias a los conflictos (N.° 193); por eso las guerras se alargan y es más fácil iniciarlas que detenerlas. La IA no libera al conflicto de su inhumanidad: solo lo hace más rápido e impersonal (N.° 198).

La crisis del sistema multilateral ha debilitado las instituciones internacionales. La globalización ha sido incapaz de garantizar el diálogo, la unidad y la paz; más bien, ha suscitado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas (N.° 201). La fuerza del derecho internacional es sustituida por el “derecho del más fuerte” (N.° 202). Vivimos en una ceguera espiritual y cultural que normaliza errores gravísimos: los extremismos religiosos y los fanatismos, junto con un economicismo irracional, son terreno fértil para nuevas guerras, tal vez aún más peligrosas que las anteriores, incluso nucleares, pues se pierde todo límite ético (N.° 206-207).

Frente a esto hay que construir la civilización del amor, que no se agota en la denuncia del mal, sino que mira la historia desde Cristo, muerto y resucitado, que nos recuerda que conocemos la luz, que podemos vencer a las tinieblas y dar a la historia horizonte y dirección (N.° 210-211). Para hacerlo, tenemos que dar nuestro aporte y seguir adelante, sin desmayar, para que los problemas los superemos juntos.

Hay cinco vías de responsabilidad: desarmar las palabras, decir no a la guerra y a la violencia, y construir la paz desde la justicia, porque la verdadera paz solo nace de ella (N.° 215). También debemos asumir la mirada de las víctimas y “tocar la carne” de quienes sufren (N.° 216), recuperar un sano realismo que evite tanto el idealismo como el cinismo (N.° 218), y fortalecer el diálogo entre personas, pueblos y religiones, porque nadie puede usar a Dios para justificar el terrorismo, la violencia o la guerra (N.° 219-223). Finalmente, es urgente recuperar la diplomacia y el multilateralismo, orando por la paz y comprometiéndonos a hacerla realidad en nuestras relaciones y en la sociedad (N.° 229).

Como conclusión, la encíclica nos señala que, en la construcción de la civilización del amor, tenemos que asumir que todos somos parte de un solo cuerpo (1 Co 12,27), llamados a asumir un papel activo, sin refugiarnos en espiritualismos o en nuestros pequeños mundos. Debemos ser fieles a la verdad, invertir en educación, cuidar las relaciones y amar la justicia y la paz (N.° 236). El mensaje del Magnificat nos hace mirar el mundo desde abajo, desde los débiles, y no con la óptica de los poderosos (N.° 244). El Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas y mantiene abierta, para cada época, la posibilidad de convertirse en historia de salvación (N.° 245).  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 6 de junio de 2026

carta No. 344: Custodiar lo humano

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 344 7 de junio, 2026
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         Custodiar lo humano

Es necesario detenerse en algunos ámbitos en los que estas transformaciones tienen repercusiones muy concretas, a veces dramáticas. A la luz de los principios de la Doctrina social de la Iglesia, la transformación digital nos pide redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo y salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización  (Magnifica humanitas 131, papa León XIV).

El capítulo cuarto de la encíclica Magnifica humanitas nos convoca a “custodiar lo humano en la verdad, el trabajo y la libertad”. En una breve síntesis:

La verdad es un bien común. Las nuevas tecnologías y la IA han transformado los sistemas de información y comunicación, llegando incluso a alterar la realidad. A veces, en lugar de favorecer la participación, difuminan los límites entre la verdad y lo falso (N.° 132). Quienes controlan los medios, muchas veces al margen de la ética y la veracidad, pueden impulsar cambios culturales y convencer a multitudes sobre la verdad del ser humano, del mundo y de Dios (N.° 133).

La verdad es fundamental para una verdadera democracia. La comunicación no solo transmite información, sino que construye cultura e influye en la conciencia colectiva y en las decisiones diarias (N.° 135). Por eso, las redes deben ser espacios de maduración interior y pensamiento crítico, y se vuelve necesaria una ecología de la comunicación y una alianza educativa que ayude a niños, adolescentes y jóvenes a reconocer manipulaciones, defender su dignidad y respetar a los demás (N.° 142).

El trabajo, más que un simple instrumento, expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida (N.° 149), pero la automatización, la robótica y la IA transforman su estructura y pueden deteriorar la capacidad de los trabajadores y su creatividad. Por ello, la protección de los puestos de trabajo y el papel insustituible de la persona son fundamentales (N.° 152). Además de asegurar el sustento de las familias, la automatización debe proteger el empleo, la recualificación y la participación de los trabajadores, orientándose a liberar tiempo, desarrollar capacidades y evitar la exclusión (N.° 156).

La economía debe valorar la dignidad humana. Los modelos centrados en la eficiencia y el éxito tienden a considerar inútil invertir en quienes parten de situaciones de desventaja (N.° 158), mientras la renta del capital corre el riesgo de sustituir los ingresos del trabajo (N.° 160). Aunque la riqueza mundial crece, su concentración en pocas manos agrava los desequilibrios, lo que exige leyes más justas y políticas de redistribución que corrijan la desigualdad de la riqueza y del poder (N.° 164).

Se resalta que la familia es la primera sociedad natural, la célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria, pero actualmente es un bien social frágil (N.° 165 y 166), y los jóvenes enfrentan una precariedad laboral muy grave (N.° 167). Por ello, es crítico fomentar y defender el trabajo como un bien primario para la familia y para toda la sociedad (N.° 168).

La libertad debe protegerse frente a la dependencia y la mercantilización. Por eso es urgente promover un uso de la tecnología que fortalezca la libertad interior y proteja a los más vulnerables. También resulta peligroso el control social y una mentalidad tecnocrática que reduzca a la persona a un objeto manipulable.

Hay nuevas esclavitudes, y la lucha contra ellas constituye una prueba de fuego para el discernimiento ético de la IA, que puede conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado (N.° 174). También hay nuevas formas de colonialismo: territorios enteros con menor relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural se ven atravesados por una nueva lógica de extracción (N.° 178).

“Si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía; si, por el contrario, se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad” (N.° 180).  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.