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sábado, 21 de febrero de 2026

carta No. 329: Epstein: la degradación y deshumanización

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 329 –22 de febrero de 2026
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Epstein: la degradación y deshumanización

No es menos preocupante la miseria moral que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado… Esta forma de miseria moral que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Papa Francisco, reflexiones sobre la cuaresma.

La Cuaresma es un período de reflexión y conversión. Un tiempo para mirar nuestro presente y buscar caminos de purificación, abiertos a la Buena Noticia. El Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma (Lc 4,1-13) relata las tres tentaciones de Jesús en el desierto: 1) convertir piedras en pan (hambre y materialismo), 2) lanzarse del templo (probar a Dios y soberbia), y 3) adorar a Satanás a cambio de reinos (poder e idolatría), antes de empezar su misión pública.

Vivimos un tiempo de cambios profundos, no solo en lo económico y lo político, sino también en la moral y la ética, en la forma en que se redefine el bien y el mal. En nuestro tiempo, la clave parece estar en la tercera tentación: la idolatría del poder, que termina por suplantar el bien, normalizar el mal y, a veces, incluso glorificarlo. Hay acontecimientos que reflejan este viraje, como el caso Jeffrey Epstein a nivel mundial, o el caso del “Marino” en Ecuador, que muestran un ciclo renovado de deshumanización.

Epstein empezó con una red de empresas de asesoría fiscal y financiera dirigida a multimillonarios, vinculada desde el inicio con prácticas especulativas y hechos ilegales. Paralelamente, se denunció la existencia de redes de violencia y explotación contra mujeres y menores, sostenidas por un territorio bajo control propio y por vínculos con círculos económicos y políticos. También se ha señalado su cercanía con estructuras de inteligencia, utilizadas como mecanismos de presión y control. La cadena se completa así: poder económico, mercado de explotación y control político. De esta manera se habrían tejido pactos, lealtades forzadas y una red de participación, impunidad y chantaje, al servicio de negocios y poder.

El caso Epstein puede leerse como desenlace de un largo proceso de reajuste cultural, acentuado en el período neoliberal, que coloca en el centro el hedonismo, la ética individualista y el consumismo. El obstáculo pasa a ser el bien y la virtud, mientras se exalta la conquista del éxito y la acumulación por encima de normas y límites. Con ello se abre la puerta a una transición cultural, ética y moral.

El dominio patriarcal sobre el cuerpo de las mujeres, y la explotación sexual, sobre todo de niñas, fue una puerta decisiva para este paso. Se combinaron diversas formas de violencia estructural, física y sexual, junto con el chantaje, el temor y la manipulación simbólica, envueltas en la promesa de acceso a los círculos del poder y al brillo del jet set.

Es, en cierto sentido, un catálogo del poder occidental: allí desfilaron gobernantes, nobles, magnates, publicistas, militares, artistas y escritores. Una red de hombres poderosos, marcada por la lógica del dominio.

En el “mundo Epstein” no había espacio para el otro, para el prójimo. El otro aparece como amenaza o como objeto: el migrante, el negro, el indio, el gay, la mujer. Se anula así la posibilidad del amor, en sus diversas formas, desde el amor familiar hasta el amor erótico, que solo existen cuando se reconoce la presencia y la dignidad del otro.

Un esquema similar se percibe en el caso del “Marino” en Ecuador y en las mujeres incorporadas a redes de mafias. Denominarlas “muñecas de la mafia” revictimiza a las mujeres y oculta la raíz del problema: una cultura patriarcal atravesada por consumismo, placer inmediato y narcocultura, que mercantiliza el cuerpo femenino.

Este ciclo de deshumanización, hoy con proyección universal, se convierte en punto de partida para redes de complicidad e impunidad económica y política. Otra vez parece difícil encontrar, entre las élites, a los diez justos de los que hablaba Abraham. Vivimos una época caótica y violenta, un tiempo que muchos sienten como apocalíptico, pero que también puede ser anuncio de nuevos tiempos.

La Cuaresma es tiempo de reflexión para abrir los ojos y mirar de frente la realidad del mal. Conviene preguntarnos: ¿todavía el mensaje de amor de Jesús tiene fuerza para construir el Reino? Desafiémonos a mirar la realidad desde la esperanza y desde el misterio de la resurrección, para vencer a la muerte. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

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