Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión
ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 327 –8 de febrero de 2026
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La
trata de personas rompe la Paz
“La inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un
terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables,
especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los
refugiados…Estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas
de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama...” Papa León XIV, 6 de
febrero de 2025.
La trata de personas es un delito muy complejo que implica la
captación, el transporte y el sometimiento de personas, dentro o fuera de su
país, con el propósito de explotarlas en diversas formas. Los tratantes
recurren a la fuerza, el engaño, la coacción, el abuso de poder o incluso la
seducción para controlar a sus víctimas, quienes terminan privadas de sus
derechos fundamentales. Los fines de esta explotación incluyen el trabajo
forzoso, la explotación sexual, la extracción de órganos, el reclutamiento en
conflictos armados o actividades delictivas, la mendicidad, el matrimonio
servil y la adopción ilegal.
Se considera la nueva
esclavitud del siglo XXI porque las víctimas son aisladas de su entorno
familiar y social, sometidas a dominación y control, y reducidas a objetos de
explotación. Este fenómeno refleja una profunda herida en la humanidad, pues se
aprovecha de la vulnerabilidad de las personas y perpetúa un sistema de
sometimiento y abuso que degrada la dignidad humana.
La trata de personas se
alimenta del silencio, la indiferencia y la normalización de la violencia. No
es normal que una niña sea explotada sexualmente; no es normal que la pobreza
empuje a tantas personas al trabajo forzoso, a la mendicidad forzada u otras
formas de esclavitud; no es normal que adolescentes sean captados por el crimen
organizado, que se aprovecha de la exclusión, la falta de oportunidades y el
abandono para destruir sus sueños y su futuro. Allí donde esto ocurre, la paz
se rompe y la humanidad se desfigura.
Cada 8 de febrero la
Iglesia recuerda a santa Josefina Bakhita, mujer africana que sufrió la trata
de personas desde su infancia y cuya vida fue transformada por el encuentro con
Dios. Su historia, marcada por la esclavitud, pero iluminada por la gracia, nos
enseña que la dignidad humana nunca puede ser arrebatada y que ninguna herida
es más fuerte que el amor divino. Hoy, Bakhita es símbolo de esperanza para las
víctimas de la esclavitud moderna y un llamado a no acostumbrarnos al
sufrimiento ajeno.
El papa Francisco
convocó en 2015 a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de
Personas. En su XII edición, el tema es: “La paz comienza con la dignidad: una
llamada mundial para poner fin a la trata de personas”. No puede haber paz verdadera
allí donde la dignidad de las personas es negada, comerciada o destruida. La
paz que viene de Dios no se edifica sobre el dolor de los más vulnerables, sino
sobre el reconocimiento de cada vida como sagrada.
Esta Jornada invita a
unir oración y acción: orar por las víctimas de la trata, por su sanación, y
por quienes las previenen y acompañan, a menudo en medio de riesgos y
carencias. Pero esa oración debe traducirse en compromiso concreto: combatir la
pobreza, generar empleo, asegurar educación, salud y servicios básicos,
defender derechos laborales y promover migración segura. También exige
acompañar a las familias, reconstruir el tejido comunitario y exigir políticas
públicas que protejan a los más vulnerables, para que la violencia y el
reclutamiento criminal no se normalicen como destino de la niñez y la juventud.
Estamos llamados a
caminar juntos, a tejer redes de cuidado y a escuchar el clamor de quienes no
tienen voz. Solo el trabajo articulado entre comunidades eclesiales,
organizaciones sociales, instituciones del Estado y ciudadanía permitirá romper
las cadenas de la trata.
Que la memoria de las
víctimas nos sacuda y nos mueva a la conversión. Y que, convencidos de que la
paz comienza con la dignidad, sigamos construyendo una sociedad que promueva y
proteja la vida de todas las personas. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la
fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz,
resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar,
reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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