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domingo, 16 de agosto de 2026

carta No. 354: ¡Necesitamos nuevos gritos de Libertad!

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 354 16 de agosto, 2026
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        ¡Necesitamos nuevos gritos de Libertad!


El amor a la patria es un valor fundamental que se compara con el amor a una madre. Quien no ama su tierra ni sus raíces no puede construir un futuro verdadero ni amar plenamente a Dios. Ser patriota implica cuidar a la comunidad, trabajar por la unidad y rechazar la división o el egoísmo. Papa Francisco

La Declaración de Independencia dio una voz perdurable a los ideales de libertad, igualdad, búsqueda de la felicidad, justicia y autogobierno democrático…Durante años, generaciones han procurado promover estos principios mediante el sacrificio, el servicio, la innovación y la participación cívica. Papa León XIV, julio 2026.

El 10 de agosto de 1809, en Quito, se alzó el Primer Grito de Independencia, un hecho que traspasa el tiempo. Cada 10 de agosto recordamos cómo un grupo de patriotas quiteños, hombres y mujeres, depuso a las autoridades coloniales y formó una Junta de Gobierno. Fue más que una ruptura con España; fue una insurrección “legitimista”. Su importancia radica en que, por primera vez, se enarboló el concepto de “soberanía del pueblo”, estableciendo un precedente para toda Hispanoamérica.

Ese acto tuvo un alto costo: el movimiento fue reprimido brutalmente con la masacre del 2 de agosto de 1810, donde alrededor de 300 personas fueron asesinadas, entre ellas muchos intelectuales. Este sacrificio consolidó su condición de acto de valentía y símbolo de la lucha por la libertad. Pero también marcó el camino hacia el nacimiento de la República, 21 años más tarde. Estos hechos reflejan también las luchas y desafíos actuales del Ecuador. Sin embargo, la memoria del Primer Grito y de otras fechas patrias se ha ido debilitando, reducida muchas veces a feriados y fines turísticos. La falta de educación cívica y de conocimiento histórico afecta la identidad nacional, mientras el sentido de Patria y comunidad es sustituido por una lógica de mercado y éxito individual.

La memoria histórica no es solo información; se asienta en los símbolos, valores y afectividades compartidas. La memoria de la Patria se sustenta en el sentido de comunidad.

Ahí está el riesgo: quien no conoce su historia no sabe de dónde viene ni hacia dónde va. Si queremos un futuro propio e independiente, necesitamos recoger nuestro camino y nuestras luchas por la independencia, fortalecer nuestra identidad y valorar nuestra cultura. De otra manera, viviremos los relatos y las historias de la dominación y del nuevo colonialismo. Hoy ese proyecto se refleja en un eslogan: “América Grande Otra Vez”, que abarca una propuesta de dominio continental desde el Ártico hasta la Patagonia.

El discurso oficial plantea una alianza estratégica para combatir el terrorismo y el narcotráfico, dejando al margen la necesidad de construir país desde la cultura, la gastronomía, las fiestas populares, la religiosidad, la participación, la educación, la salud, el empleo y la verdadera seguridad.

El poder hegemónico busca disolver el sentido de Patria, de una historia y de un futuro independiente y común; plantea una nueva visión del mundo. Como denuncia el papa León XIV en la encíclica Magnífica humanitas, se apuntala la distopía de la república tecnológica, las promesas de la inteligencia artificial y los discursos transhumanistas para crear un nuevo mundo, purificado de los desechables y descartables.

Se reemplaza el sentido de Patria por un nacionalismo que excluye a migrantes y vulnerables, cuando el verdadero valor de una nación está en proteger la vida y acoger al necesitado. Aun así, renace desde abajo la esperanza de una Patria Grande, unida por la memoria de sus luchas y la unidad latinoamericana.

Trabajemos para unirnos, para juntar todas las voces, para defender la democracia, la soberanía, la paz y los derechos básicos a la salud, la educación y la seguridad social para todos y todas. Es menester superar la polarización y aunar esfuerzos para honrar las gestas de nuestros héroes y potenciar todas nuestras capacidades, conociendo y valorando justamente nuestra historia para proyectarnos hacia un futuro de paz y justicia.

“Vámonos patria a caminar, yo te acompaño. / Yo me quedaré sin voz para que tú cantes. / Yo he de morir para que tú no mueras” (Otto René Castillo). #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

 

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