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domingo, 23 de agosto de 2026

carta No. 355: Solidaridad: una acción colectiva

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 355 –23 de agosto, 2026
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     Solidaridad: una acción colectiva

"La palabra ‘solidaridad’ está un poco desgastada y a veces se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. ¡Es más! Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. Esto significa solidaridad. No es solo cuestión de ayudar a los otros, esto está bien hacerlo, pero, es más: se trata de justicia” Papa Francisco.

Frente a desastres y tragedias -como los devastadores terremotos sufridos recientemente en Venezuela y Colombia-, la solidaridad emerge no como un simple acto de caridad, sino como una respuesta colectiva vital que une esfuerzos para reconstruir vidas y devolver la esperanza en momentos de crisis.

Para el papa León XIV, la solidaridad es un compromiso institucional e individual profundo con la dignidad humana, que supera la mera asistencia material. Se expresa cuando cada persona, de forma individual y colectiva, rechaza la indiferencia y se convierte en constructora de puentes de esperanza y justicia social.

La solidaridad, según León XIV, se sostiene en la acción colectiva y en redes globales: es un llamado para que la Iglesia y las organizaciones actúen de manera rápida, coordinada y transfronteriza. Incluye, además, la protección de los más vulnerables, con especial atención a los menores desplazados, los migrantes y los grupos marginados por la sociedad. Frente a la limosna, plantea una justicia estructural: si bien la ayuda directa es necesaria, la verdadera solidaridad exige transformar los sistemas económicos para combatir la desigualdad y asegurar el acceso universal a alimentos, agua y empleo digno. También rechaza la indiferencia, pues requiere escuchar activamente las historias de quienes sufren, en lugar de reducirlos a estadísticas.

La solidaridad como acción colectiva es la unión de muchas personas para alcanzar un fin común y mejorar la vida de todos. No consiste en dar lo que sobra, sino en trabajar en equipo, compartir responsabilidades y buscar juntos la justicia social.

Se caracteriza por la cooperación mutua, porque todos se apoyan entre sí; por la responsabilidad compartida, porque el problema de uno concierne al grupo entero; por la acción organizada, porque el esfuerzo conjunto permite lograr un impacto real; y por la igualdad, porque no hay una persona superior que ayuda a otra inferior, sino hermanos que caminan y luchan juntos.

Uno de los ejemplos más significativos de solidaridad colectiva es la minga, una palabra sencilla que encierra un profundo concepto. En Ecuador aún se conserva y practica tanto en sectores rurales como urbanos, con especial trascendencia en las comunidades indígenas.

La minga es una práctica ancestral de trabajo colectivo y una de las máximas expresiones de solidaridad comunitaria. No es simple voluntariado, sino una institución cultural y social basada en la reciprocidad, la unidad y el bienestar común. Se fundamenta en el principio del randimpa, “dar y recibir”. El esfuerzo físico y mental de todos se une para realizar obras que una sola familia no podría alcanzar. No existe remuneración económica: el beneficio es para la comunidad y, muchas veces, el trabajo culmina con una celebración compartida.

Otra expresión de solidaridad es la pambamesa, en la que los alimentos se comparten sobre el suelo como signo del trabajo colectivo. Cada familia aporta lo preparado en su hogar y todos comen de una mesa común. Comer a ras de tierra simboliza también el agradecimiento a la Pachamama, la Madre Tierra, por las cosechas y los alimentos recibidos.

La pambamesa tiene un significado profundo: elimina jerarquías, porque todos se sientan al mismo nivel; garantiza la equidad, porque quien no pudo llevar alimentos participa de igual manera; y fortalece el tejido social, porque se convierte en un espacio para conversar, reír, resolver tensiones y celebrar el éxito de la minga.

Ante las tragedias y los desastres, educar en la solidaridad, experimentarla en familia y vivirla en comunidad nos abre una enorme posibilidad de respuesta cristiana frente a las emergencias. Está en nosotros asumirla en la cotidianidad y ponerla en práctica en tiempos de crisis. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

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