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domingo, 9 de junio de 2024

carta No. 240: Seguridad social: HAY ALTERNATIVAS

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 240 – 9 de junio 2024
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Seguridad social: HAY ALTERNATIVAS

"La seguridad social es una forma de welfare (prestaciones sociales/ asistenciales) que mantiene unidas a las distintas generaciones, la jubilación …. se sostiene gracias a los años de servicio que ha prestado y el trabajo de otros”. Papa Francisco.

El Seguro Social es el ahorro estratégico del Ecuador, mueve 20 mil millones de dólares al año. Recauda 5 mil millones anuales en aportes de los afiliados, las inversiones producían 1.800 millones de dólares anuales en 2022 cuando el patrimonio se calculaba en 22 mil millones de dólares, el Estado ecuatoriano le debe 12 mil millones. Sin embargo, se habla de crisis y de quiebra.

La seguridad social se nutre de los aportes de los afiliados y representa una forma de propiedad social-colectiva. Esa es su fortaleza, fundamento para su autonomía. Las constituciones reiteran la autonomía, sin embargo, ahí empieza el problema: los gobiernos, con pocas excepciones, han tratado al IESS como su caja de crédito y botín político. La corrupción e impunidad también campea.

La seguridad social del Ecuador es original, atiende cuatro seguros independientes y autónomos: Seguro General de Salud Individual y Familiar; Seguro General de Riesgos de Trabajo; Sistema de Pensiones por Vejez, Invalidez y Muerte y el Seguro Social Campesino, además de otras prestaciones como Fondos de Reserva, Cesantía y acceso a crédito. El IESS es un sistema solidario que combina un régimen de capitalización que ha permitido construir un fondo social de inversiones y un sistema de servicios y gastos, sobre todo en salud. El IESS combina tres fuentes de financiamiento: aportes de los afiliados, rendimientos del Fondo de inversiones y aporte del 40% del Estado. Una forma para ampliar la seguridad social es el Seguro Social Campesino que permite la afiliación colectiva de las organizaciones del campo. Este sistema mostró su fortaleza en momentos de crisis provocados por la intervención de los gobiernos y los ciclos de la economía. Uno de los golpes más graves fue el impacto de la dolarización en el 2000, que terminó por licuar la deuda del Estado, los aportes y las pensiones. Sin embargo, el sistema pudo recuperarse en solo 4 años y hasta constituir un fondo de ahorro e inversión por 20 mil millones de dólares.

En 2024, el IESS demandó al gobierno el pago de 3.706 millones de dólares por sus contribuciones en salud y pensiones; pero el gobierno anunció que le transferirá solo 2.393 millones, que todavía no cumplen. La deuda del Estado por salud supera los 5 mil millones, lo que ha deteriorado el servicio que presta a sus afiliados. Ante la falta de fondos para cumplir las obligaciones, el recurso de las autoridades del IESS ha sido tomar del Fondo de Inversiones, es decir desinvertir y destruir el soporte del ahorro social. En 2023, tomó 1.100 millones para pagar pensiones jubilares.

Ante la “crisis” del IESS, desde el poder se plantea mantener temporalmente la edad de jubilación en 60 años, aumentando 5 años de los aportes, de 30 a 35, para volverse elegible a una pensión. Eliminar del cálculo los 5 mejores años, por el promedio salarial de los 35 años de la vida laboral. Incentivar la elegibilidad del ahorro en el sistema privado como capitalización individual. Buscan no sólo utilizar el ahorro previsional, sino apropiarse del mismo y trasladar el peso a los trabajadores y afiliados.

Hay propuestas desde la sociedad como la del Banco de los Afiliados que apunta a convertir el ahorro interno en el motor de la inversión productiva. La propuesta es cumplir la disposición constitucional y llegar a ser universal. Deben potenciarse varios procesos: seguro social para trabajadores sin relación de dependencia, que hoy representan la tercera parte de la población económicamente activa, eliminar las evasiones e incumplimientos patronales; fortalecer las afiliaciones voluntarias para trabajadores autónomos y las colectivas para organizaciones del campo y la ciudad; pensión social básica para amas de casa, desempleados, sectores marginados, mediante asignación en el Presupuesto Nacional. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 2 de junio de 2024

carta No. 239: Deben apagar los mecheros

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 239 – 2 de junio 2024
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Deben apagar los mecheros

“Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos. Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como “radicalizados”. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos. Papa Francisco, Laudate Deum, 58.

El 17 marzo de 2024, en nuestra carta 228, tratamos sobre los mecheros que queman el gas que sale de los pozos, plataformas y campos petroleros de Orellana y Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana. Los gases que se desprenden de los mecheros son dióxido y monóxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, metano, propano, butano y benceno, gases que contaminan el agua, el aire, la tierra, la selva, la vida… y que han generado gravísimos problemas de salud y hasta la muerte en sus habitantes.

El 18 de febrero de 2020, nueve niñas amazónicas presentaron una acción de protección contra el Estado, el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) y el Ministerio de Energía y Recursos Naturales no Renovables, señalando que el impacto de los mecheros vulneraba su derecho al agua, a la salud, a la soberanía alimentaria y a un ambiente sano. En primera instancia, la petición fue rechazada; apelaron y la Corte Provincial de Sucumbíos aceptó la acción y dispuso medidas de reparación integral. Entre ellas, la eliminación gradual de los mecheros. Los primeros en retirarse debían ser los que se encuentran "aledaños a los centros poblados", con una fecha tope del 29 de marzo de 2023. El resto deberán retirarse hasta diciembre de 2030, pero no se ha cumplido.

Es una larga historia de lucha en defensa de la vida, que tiene como protagonistas a las nueve niñas, ahora adolescentes y jóvenes, con el apoyo de los Vicariatos de Aguarico y Sucumbíos, la UDAPT, Derechos Humanos y numerosas ONGs.

El testimonio de una de estas jóvenes es muy claro: “Tenía una compañera de mi edad, 13 años, y hace dos años y medio falleció de cáncer. Como ella, muchos otros han muerto. Las personas que trabajan con los mecheros no se dan cuenta de que poco a poco nos está n matando”. Los casos de cáncer en las zonas de los mecheros son mucho más altos que en el resto del Ecuador, de acuerdo con algunos datos el 71% de los casos de cáncer afectan más a las mujeres, siendo más letales para los hombres.

Van más de tres años de evasión por parte de las autoridades, quienes señalan que se han cerrado mecheros, cuando en realidad se los trasladan y esconden; que se ha convocado a licitaciones para que empresas nacionales o internacionales ejecuten la reparación, pero que se han “caído” los procesos.  Lo cierto es que el número de mecheros ha aumentado, de 447 en el 2020 a 486 en el 2023. Actualmente hay tecnología que ya han aplicado empresas privadas en Ecuador. ¿Qué intereses impiden que el gas se utilice, incluso, genere electricidad ahora que sufrimos la crisis

Apagar los mecheros es posible, pese a los costos que implica, siempre y cuando se promueva, convoque, viabilice el proceso hasta culminar con la adjudicación para que se implemente la tecnología que permita apagar los mecheros y aprovechar ese gas que ahora se quema y deteriora la salud y la vida de miles de personas y contamina la naturaleza. Además, apagarlos generará ingresos económicos significativos para el país y se optimizará la explotación petrolera.

La decisión judicial lograda es un hito trascendental en la protección de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente, pero indigna que no se cumpla. Es una muestra para todo el Ecuador que es posible defender los derechos humanos, la salud, el vivir en un ambiente sano en armonía con la naturaleza, que es nuestra casa común. La valentía, decisión y constancia de estas nueve niñas es una gran lección de vida. No podemos permanecer indiferentes, porque construir un Ecuador con justicia y paz es una tarea conjunta. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 26 de mayo de 2024

carta No. 238: Construir la identidad ecuatoriana

 

 

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 238 – 26 mayo 2024
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Construir la identidad ecuatoriana

"Quisiera decirles que el amor por mi Patria sigue siendo grande e intenso…. Pido por todos ustedes, para que sean canales del bien y la belleza, para que puedan hacer su aporte en defensa de la vida y de la justicia, para que siembren paz y fraternidad, para que mejoren el mundo con su trabajo, para que cuiden a los más débiles y compartan a manos llenas todo lo que Dios les ha regalado”. Papa Francisco (carta a su patria, marzo de 2018).

La “ecuatorianidad” se construye desde la historia, desde el presente y desde el futuro. Saber qué nos hace ecuatorianos es fundamental y determinante, de ahí que recordar la Batalla de Pichincha del 24 de Mayo de 1822 es un puntal que sostiene nuestro país. Esta fecha cívica, para muchas personas, se ha convertido en un feriado para descansar o hacer turismo. Son pocas las personas, instituciones, colectivos que celebran como este acontecimiento marcó el inicio de nuestra nacionalidad.

Desde 2013, el 24 de mayo se presentan una rendición de cuentas a los mandantes desde el Estado, que generalmente es listado de sus “éxitos”; de las dificultades encontradas. Es recurrente que aquellas tareas incumplidas no las mencionen y se dibuje un Ecuador muchas veces lejos de la realidad cotidiana.

Estamos perdiendo nuestra identidad como sociedad y pueblo ecuatoriano, las fechas cívicas apenas significan algo, no nos sentimos convocados a aprender de ellas ni a aunar los esfuerzos necesarios para trabajar por el bien común y la resolución de los graves problemas que nos angustian. Problemas como la violencia, la falta de empleo, de salud, de educación y de políticas sociales para combatir la pobreza, la desnutrición infantil y la destrucción ambiental de la casa común.

El ser ecuatoriano se nutre de distintas identidades, de acuerdo con las diferentes culturas, las diversas nacionalidades y pueblos, grupos sociales con distintos enfoques de interés; es ineludible conjugar estas realidades en un proyecto nacional que reafirme nuestra identidad conjunta como país con un enfoque a la vez unitario, diverso e intercultural, como señala nuestra constitución.

Lamentablemente, en estos momentos tenemos un país polarizado, dividido por prejuicios y odios político-sociales que nos impiden avanzar juntos. Estos prejuicios obedecen a planteamientos ideológicos o, lo que aún es más grave, a la defensa de turbios intereses que se ocultan y socapan bajo aparentes valores y principios democráticos. Los discursos de odio nunca son constructivos.

Estamos en una coyuntura en la que se ejerce un maniqueísmo político, económico, social y cultural, en un contraste absoluto entre los buenos (nosotros) y los malos (los otros). Se sostiene que nuestro grupo tiene la verdad absoluta y se descalifica a los adversarios, acusándolos de todos los males, habidos y por haber, con la imposibilidad de establecer un diálogo constructivo. Esta realidad no obedece a la forma de ser y actuar del pueblo ecuatoriano, nos imponen desde el poder con un relato de confrontación permanente.

No se trata de llamar a una unidad romántica o como un subterfugio para mantener el estatus quo, el esfuerzo debe dirigirse a establecer consensos básicos y mínimos en aspectos esenciales, que cuenten con propuestas concretas y consensuadas para superar las enormes dificultades actuales y enrumbar al país hacia un futuro más promisorio. Es necesario autoconvocarnos y convocar a toda la ciudadanía a colaborar y trabajar en este esfuerzo común, que será posible y viable si comprendemos y asumimos que debemos crear un país con un horizonte realizable, con esperanza y dignidad para todos.

Siguen siendo válidas las palabras del Señor: “por sus frutos los conocerán” (Mt. 7, 15-20), los frutos que nuestro Ecuador demanda y anhela: un país inclusivo y equitativo con trabajo para todas y todos, con educación de calidad, con salud, que nos permita construir la patria hermosa y digna que nos legaron nuestros mayores y que tenemos la tarea de transmitirla a las futuras generaciones: más fraterna, fuerte, justa y en paz.  #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 19 de mayo de 2024

carta No. 237: Cultivar los valores y virtudes

 

Con los ojos fijos en Él

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 237 – 19 mayo 2024
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Cultivar los valores y virtudes

“Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco.”  Papa Francisco (LS 229).

Seguir de cerca el acontecer nacional y mundial resulta un acto frustrante y desalentador. Corrupción, impunidad, “metástasis” social, política y económica, desempleo, catástrofes ambientales, racismo, violencia generalizada, entre otros males, cubren la mayor parte de los noticieros y páginas de los informativos, especialmente, digitales.

Al redirigir nuestra mirada, nos encontramos con otra cara de la moneda: una realidad distópica, inundada de imágenes ficticias, juegos, aplicaciones, videos y otras pantallas que alteran la percepción de lo que sucede a nuestro alrededor, sumergiéndonos en un espejismo que seduce y engaña, sobre todo a los más jóvenes, quienes prefieren destinar su tiempo a refugiarse en un mundo alterno para evadir el presente.

Por un lado, programas que se enfocan en presentar el lado oscuro de la sociedad, el que es más cercano y tangible para las víctimas de un orden que descarta y desecha a los más débiles y vulnerables -entre ellos la naturaleza-; que promueve el consumismo, el dinero fácil, las mafias, el crimen y la impunidad, especialmente en un país en el que la memoria colectiva es frágil y selectiva, quizás por el hastío y el cansancio de saber que tras las figuras visibles hay poderes que son sumamente difíciles de desenmascarar y enfrentar.

Por otro lado, una burbuja virtual que cautiva y engendra ciudadanos hundidos en la superficialidad del entretenimiento, un universo paralelo que paraliza y produce generaciones que desprecian la disciplina, el esfuerzo, el compromiso y, en lugar de interesarse en cultivarse, prefieren la monetización de su imagen para convertirse en youtubers, influencers o cualquier nueva denominación que genere popularidad, además de réditos altos y a corto plazo. La “mentalidad de éxito” sobrepasa la capacidad innata del ser humano de generar pensamiento crítico y conocimiento, olvidando que, sin ello, la humanidad no hubiese alcanzado los logros científicos que nos permiten gozar del avance tecnológico actual en todas las áreas.

Sin embargo, este mismo terreno áspero y pedregoso es el terreno que elige la vida para defenderse y florecer a la luz del Espíritu, que nos ilumina y nos llena de ánimo y fortaleza para rechazar desde nuestro propio lugar histórico todo aquello que deshumaniza y degrada, todo aquello que nos roba la dignidad. Como hace casi dos mil años, ante un escenario adverso se desarrolla nuestra capacidad de liberarnos y optar por el bien, por la esperanza, por el amor que vence todo y nos mueve a crear y promover espacios donde todos podamos darnos la mano y reconocernos en el otro, sabiendo que la diversidad compone los más sublimes paisajes.

Es urgente que recuperemos la profundidad de seres senti-pensantes, que hemos caminado sobre el planeta desde hace millones de años, permitiéndonos descubrir la belleza que se encuentra tanto en las estrellas como en el vuelo de las aves y que, habiéndolas contemplado, despertaron la llama en nuestro interior ante la maravilla del universo y la naturaleza, llegando a visitar la luna y las estrellas tras construir naves que surcan, como pájaros, la atmosfera a grandes velocidades. Somos seres en camino.

Si cada uno de los que soñamos con un mundo mejor asumiéramos la tarea de construirlo desde nuestro espacio (familia, trabajo, barrio, etc.), reivindicaríamos, cultivaríamos y practicaríamos los valores que nos distinguen como especie con conciencia y creatividad, lograríamos cambios radicales en beneficio de los más pobres y vulnerables. La educación, en casa y en la escuela, tiene un reto enorme:  fomentar y cultivar las virtudes y el carácter que nos faculten elegir siempre el bien, especialmente el bien común por encima del egoísmo y la maldad para convertirlo en acciones concretas, como una demostración de que fuimos concebidos para la bondad y el amor. “En todo Amar y servir”. #ComuniquemosEsperanza

 

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domingo, 12 de mayo de 2024

carta No. 236: ¡Vino nuevo en odres nuevos!

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 236 – 12 mayo 2024
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¡Vino nuevo en odres nuevos!

“Ciertamente que, en la vida, como en sus diferentes configuraciones y estructuraciones, hay mucho que mantener, por esa ley humana de la estabilidad y continuidad que le da sentido a la armonía básica de todo crecimiento, pero no es menos cierto que la auténtica humanidad crece y se desarrolla, como tal, por osados saltos de novedad, por el bienaventurarse detrás de alternativas inéditas”. Papa Francisco.

El presente tiene raíces en el pasado, el no tener conciencia de los errores pone en riesgo volverlos a cometer. Así también, los esfuerzos y logros del pasado explican muchos de los aciertos del presente. La historia de nuestros pueblos y naciones es como un cordel de muchos colores, con nudos, quiebres vueltos a unir, a veces figuras desconocidas y otras muchas que vienen desde siempre. Una constante en la historia es el afán de la mayoría de construir días mejores para todos. Es común, por ejemplo, escuchar a personas que dicen “yo hago cualquier cosa, con tal que mis hijos no tengan que pasar por lo que yo he pasado”. Esta frase parece ser la semilla del desarrollo.

Lo más importante de este proceso es coincidir todos, o al menos la mayoría, a una visión común de a dónde queremos llegar. Esto se conoce como una “visión de futuro”.

Hay formas distintas de ver el futuro. Para los cristianos, el futuro compromete la realidad del aquí y ahora, así como la esperanza de creer firmemente en lo que construimos cotidianamente de manera colectiva y solidaria para hacer realidad el Reino de Dios. La visión de futuro debe ser formulada y aprobada mediante el diálogo, el debate, la inclusión sin exclusiones de ningún tipo. Tampoco caben los mesianismos, ni los populismos de derechas ni de izquierdas.

La mayoría de las personas están convencidas que la visión de futuro está asociada al poder, al tener y al aparecer. Socialmente nos hemos olvidado del servicio, del compartir y de ser auténticos. Queremos que cambie el tejido social sin iniciar con un cambio personal. Seguimos colocando porfiadamente el vino nuevo en odres viejos, y el vino nuevo revienta los odres viejos. Para construir el futuro “no debemos tener miedo de dejar los "odres viejos": es decir, de renovar los hábitos y las estructuras… que ya no responden a lo que Dios nos pide hoy para que su Reino avance en el mundo…" (Papa Francisco).

Los partidos políticos y las instituciones gubernamentales son esos odres viejos que evitan renovarse. Están fatigados, desconectados, por eso son incapaces de sintonizar y procesar la realidad socioeconómica, política, cultural, que es el vino nuevo, por ello no proponen, ni impulsan, ni garantizan procesos que respondan a la gravísima situación en la que viven las personas más pobres y vulnerables. La visión de futuro que tienen es pacata, excluyente y al margen de los intereses colectivos.

El Ecuador está todavía lejos de vivir una democracia real; los partidos políticos no practican la democracia que dicen propugnar, se han convertido en tiendas electoreras, no presentan proyectos políticos, les interesa el triunfo de sus candidatos, allegados al cacique del grupo, muchos sin identificación partidaria y peor aún, sin cualificación moral y administrativa. Los gobiernos elegidos en este sistema irregular y tramposo llegan a apoderarse del poder como que les perteneciera en propiedad, olvidando a sus mandantes y ejerciendo las diversas funciones del Estado a su capricho y beneficio. La consecuencia ha sido una dramática situación de corrupción e impunidad.

Es inminente construir y consolidar una visión de futuro, saber qué queremos para nosotros y para nuestros hijos. Hay numerosas experiencias exitosas de autogestión, sobre todo en sectores rurales y urbano marginales que son ejemplo de productividad, cooperación, eco-calidad, cuidado del medio ambiente, ocupación de mano de obra, abaratamiento de costos de producción, empleo de energías alternativas, valoración e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Allí están las semillas de futuro que buscamos. Vino nuevo en odres nuevos. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.