Con los
ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión
ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 344 –7 de junio, 2026
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Custodiar lo humano
Es
necesario detenerse en algunos ámbitos en los que estas transformaciones tienen
repercusiones muy concretas, a veces dramáticas. A la luz de los principios de
la Doctrina social de la Iglesia, la transformación digital nos pide
redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo y
salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización (Magnifica humanitas 131, papa León XIV).
El capítulo cuarto de la
encíclica Magnifica humanitas nos convoca a “custodiar lo humano en la verdad,
el trabajo y la libertad”. En una breve síntesis:
La verdad es un bien común. Las nuevas
tecnologías y la IA han transformado los sistemas de información y
comunicación, llegando incluso a alterar la realidad. A veces, en lugar de
favorecer la participación, difuminan los límites entre la verdad y lo falso
(N.° 132). Quienes controlan los medios, muchas veces al margen de la ética y
la veracidad, pueden impulsar cambios culturales y convencer a multitudes sobre
la verdad del ser humano, del mundo y de Dios (N.° 133).
La verdad es fundamental
para una verdadera democracia. La comunicación no solo transmite información,
sino que construye cultura e influye en la conciencia colectiva y en las
decisiones diarias (N.° 135). Por eso, las redes deben ser espacios de
maduración interior y pensamiento crítico, y se vuelve necesaria una ecología
de la comunicación y una alianza educativa que ayude a niños, adolescentes y
jóvenes a reconocer manipulaciones, defender su dignidad y respetar a los demás
(N.° 142).
El trabajo, más que un simple instrumento,
expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida (N.° 149), pero la
automatización, la robótica y la IA transforman su estructura y pueden
deteriorar la capacidad de los trabajadores y su creatividad. Por ello, la
protección de los puestos de trabajo y el papel insustituible de la persona son
fundamentales (N.° 152). Además de asegurar el sustento de las familias, la
automatización debe proteger el empleo, la recualificación y la participación
de los trabajadores, orientándose a liberar tiempo, desarrollar capacidades y
evitar la exclusión (N.° 156).
La economía debe valorar la dignidad humana. Los
modelos centrados en la eficiencia y el éxito tienden a considerar inútil
invertir en quienes parten de situaciones de desventaja (N.° 158), mientras la
renta del capital corre el riesgo de sustituir los ingresos del trabajo (N.°
160). Aunque la riqueza mundial crece, su concentración en pocas manos agrava
los desequilibrios, lo que exige leyes más justas y políticas de redistribución
que corrijan la desigualdad de la riqueza y del poder (N.° 164).
Se resalta que la
familia es la primera sociedad natural, la célula fundamental e
insustituible de toda organización comunitaria, pero actualmente es un bien
social frágil (N.° 165 y 166), y los jóvenes enfrentan una precariedad laboral
muy grave (N.° 167). Por ello, es crítico fomentar y defender el trabajo como
un bien primario para la familia y para toda la sociedad (N.° 168).
La libertad debe protegerse frente a la
dependencia y la mercantilización. Por eso es urgente promover un uso de la
tecnología que fortalezca la libertad interior y proteja a los más vulnerables.
También resulta peligroso el control social y una mentalidad tecnocrática que
reduzca a la persona a un objeto manipulable.
Hay nuevas esclavitudes,
y la lucha contra ellas constituye una prueba de fuego para el discernimiento
ético de la IA, que puede conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos
vergonzosas que las del pasado (N.° 174). También hay nuevas formas de
colonialismo: territorios enteros con menor relevancia geopolítica y mayor
fragilidad estructural se ven atravesados por una nueva lógica de extracción
(N.° 178).
“Si la técnica se
convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como
un dato, un engranaje o una mercancía; si, por el contrario, se inscribe en un
horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia
y fraternidad” (N.° 180). #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es
una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de
reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar
y proponer alternativas, a través de estas cartas.