Con los
ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 340 –10 de mayo de 2026
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Madre: trabajo, dignidad y esperanza
«Mujer,
ahí tienes a tu hijo» y al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Juan 19:26-27.
“Las
madres, aunque son exaltadas simbólicamente, a menudo son poco escuchadas y
poco ayudadas en la vida cotidiana… no obstante se la exalte mucho desde el
punto de vista simbólico, se la escucha poco y se le ayuda poco en la vida
cotidiana y se considera poco su papel central en la sociedad; al contrario, a
menudo son explotadas a causa de su disponibilidad ...para ahorrar así en el
gasto de los servicios sociales''. Papa Francisco, Audiencia General, enero
2015.
El origen de esta fecha
está en la Proclama del Día de la Madre, escrita por Julia Ward Howe en 1870,
como un llamado a la paz y al desarrollo en medio de las guerras. En el
cristianismo, desde el siglo XVI se celebraba el Domingo de las Madres, en
homenaje a María, la Madre de Jesús.
En la sociedad
contemporánea, la figura de la madre ocupa un lugar central, aunque lleno de
contrastes. Las madres sostienen el mundo. Se reconoce a la mujer como núcleo
fundamental de la familia; sin embargo, enfrenta desafíos y dificultades que
limitan su desarrollo pleno dentro de la sociedad.
La participación de la
mujer en la vida pública y laboral se ha convertido en una necesidad para
sostener el hogar, ante los impactos de la crisis económico-social. Sin
embargo, el mercado de trabajo no ha evolucionado al mismo ritmo que las
necesidades sociales. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
existe una brecha alarmante: mientras la tasa de empleo de los padres con hijos
pequeños supera el 88 %, la de las madres en circunstancias similares apenas
alcanza el 40 %.
La “penalización salarial
relacionada con la maternidad” es un perjuicio económico que enfrentan las
mujeres por el hecho de ser madres. En Ecuador, esta brecha de género es
evidente: mientras la participación laboral masculina es del 41 %, la femenina
apenas llega al 31,5 %, además de una marcada desigualdad en los ingresos. Más
allá de las cifras, estas diferencias representan obstáculos que dificultan a
muchas mujeres brindar estabilidad y una vida digna a sus familias.
Las mujeres tienen una
doble jornada, en el trabajo y en el cuidado del hogar, que con frecuencia
permanece invisibilizada. Para el sistema productivo, la maternidad es vista
como un costo o una interrupción de la eficiencia.
La ausencia de leyes y
políticas que favorezcan el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar
vuelve a muchas mujeres más vulnerables. Muchas madres se ven obligadas a
renunciar a sus empleos o incluso enfrentan despidos injustos a causa de su
embarazo. Es un modelo que prioriza la productividad inmediata por encima del
valor humano y social de la maternidad, olvidando que el cuidado y la formación
de las nuevas generaciones constituyen el fundamento de toda sociedad.
A pesar de las
dificultades, la maternidad sigue siendo una de las expresiones más profundas
de amor, entrega y esperanza. Ninguna madre debería verse obligada a elegir
entre el cuidado de sus hijos y el sustento del hogar; por eso, revalorizar la
maternidad y reconocer la dignidad de la mujer es un compromiso de toda la
sociedad. En esa lucha diaria, muchas encuentran fortaleza en la fe, teniendo
en la Virgen María un modelo de humildad, sabiduría y esperanza.
En este Día de las Madres,
no solo debemos felicitarlas, sino valorar y reconocer su esfuerzo diario.
Construir una sociedad más justa implica respetar, proteger y dignificar la
maternidad, promoviendo condiciones que permitan a cada madre desarrollarse plenamente
sin tener que renunciar a su vocación ni a sus sueños.
La construcción de una
sociedad más justa y solidaria requiere reconocer y valorar la lucha constante
de las madres. Más allá de las reformas legales, es necesaria una
transformación cultural y espiritual que coloque la dignidad de la persona y el
valor de la vida por encima de los intereses económicos y de la rentabilidad.
Expresamos nuestra
admiración por su entrega desinteresada, su amor incondicional, su sacrificio
silencioso, su lucha y su capacidad infinita de dar vida, esperanza y futuro.
La verdadera justicia social solo se alcanzará cuando la maternidad no sea un obstáculo
para el desarrollo profesional, sino una dimensión celebrada y protegida por el
Estado, las empresas y la comunidad en su conjunto. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es
una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de
reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar
y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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