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miércoles, 27 de junio de 2018

carta No.13 - Hacia un nuevo modelo de Iglesia

Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe

carta No. 13
junio 2018
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Hacia un nuevo modelo de Iglesia

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana en comunicado de Prensa, hace algunos días, se pronuncia en relación al abuso de menores en los siguientes términos: “Rechazo a toda forma de abuso físico, psicológico y sexual contra menores”, en cualquier campo: familiar o institucional y se compromete a tomar “medidas preventivas” contra este flagelo.  Expone, además, el proceso que la Iglesia aplica, según el Derecho Canónico a los implicados y reitera su compromiso con los más desprotegidos.

La pederastia en la Iglesia, es un tema que lo hemos discernido, desde nuestro ser de laicos y laicas con dolor y esperanza, teniendo presente las palabras de Pablo: “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” Rom. 5, 20.

Adicionalmente, en los últimos tiempos, ha sido dolorosamente lamentable la noticia de innumerables casos de abuso sexual a menores por otros agentes y sujetos sociales en el mundo entero y en nuestro país, en particular, realidad cruel que indica la descomposición de ciertos segmentos de la sociedad que hacen daño a los débiles.

Es innegable la postura de los dos últimos Papas, Benedicto XVI y Francisco, al sostener el ‘cero tolerancia’ frente a estos execrables hechos de determinados sacerdotes que atentan contra la dignidad humana, causando un daño profundo e irreparable en sus víctimas y en innumerables personas que se escandalizan con este mal proceder.

Esta realidad nos conmueve y nos lleva a pensar que necesitamos una reflexión más profunda al interior de la Iglesia, tanto de la Jerarquía, como de los laicos y laicas, que formamos el Pueblo de Dios.  Nos urge, “Volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, donde brotan nuevos caminos, métodos creativos, formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual” (Evangelii Gaudium, 11).

Es un desafío para nuestra Iglesia hacer una pausa de conversión para renovar sus estructuras, como dice el papa Francisco “una conversión pastoral misionera” que incremente “la fidelidad a su vocación”.  Este acto de humildad y de coraje hará posible una transformación eclesial para iluminar un mundo afectado por innumerables conflictos que va perdiendo credibilidad en las instituciones, incluida la Iglesia.

Consideramos que los ‘signos de los tiempos’ exigen un nuevo modelo de Iglesia: profética, dialogante, que escuche y oriente, con puertas abiertas, de salida, cercana a su ‘rebaño’, con una estructura pastoral, que tenga presente que ella no es el fin, sino el camino para trabajar por el Reino de Dios, que es el proyecto de Jesús y que para ello necesita de un laicado evangelizado que sea su apoyo.

Ante esto, observamos algunos problemas que dificultan este proceso:

-       La excesiva clericalización que nos conduce a tener un concepto deformado de Iglesia.
-       Una estructura piramidal que no incluye a laicas y laicos como compañeros de camino, con voz propia.
-       La existencia de 13 Seminarios, en el Ecuador, que constituyen cantidad y no calidad.
-       La insuficiente preparación de los formadores de los nuevos sacerdotes.
-       En definitiva, la formación de los seminaristas no responde a las necesidades del pueblo, son más ‘funcionarios administrativos’ que pastores.
-       La preparación para el mundo de hoy, debe enmarcarse en criterios comunitarios, creando climas acogedores de escucha y acompañamiento.
-       La selección de candidatos al sacerdocio debería ser más exigente, mirando entre otros parámetros, su vocación de servicio, especialmente a los excluidos que son los privilegiados del Reino.

La dinámica misionera evitará la instalación y la acedia egoísta de la que habla el Papa (EG, 81).

Los laicos y laicas tenemos también responsabilidades propias que nos lleva a interrogarnos, entre otras las siguientes preguntas:

-          ¿Discernimos nuestra realidad a la luz del Evangelio?
-          ¿Cuál es nuestro aporte para que la Iglesia sea más abierta y fraterna, impulse el cambio y se encarne en nuestra realidad?
-          ¿Cómo ayudamos para que la Iglesia toda, sea fiel a Cristo y al proyecto del Reino?

He aquí una tarea conjunta de todos los que somos Iglesia.

Observatorio Eclesial – Relatora: Martha Mora
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

lunes, 14 de mayo de 2018

carta No.12 - Ante una Nueva y Diferente Guerra


Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe

carta No. 12
mayo 2018
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Ante una Nueva y Diferente Guerra

Si hay una pregunta que circula en la actualidad es aquella de ¿por qué la frontera norte del Ecuador es una zona vulnerable?  Esa pregunta se complementa con otra ¿están nuestras Fuerzas Amadas en capacidad de enfrentar aquella vulnerabilidad?

Para responderlas tenemos que hacer un recuento de lo que ha pasado en los meses y años anteriores.  Ya un Presidente ecuatoriano dijo que el Ecuador no limitaba al norte con Colombia sino con las FARC.  El tiempo le ha dado razón.  La frontera norte limita ahora con una zona que fue entregada por el estado vecino a los llamados ‘disidentes’.  Es decir a aquellos que no recibieron los privilegios de un acuerdo de paz que dejó a muchos en condiciones precarias ante lo cual –como se advirtió a tiempo– se dedicarían a lo único para lo cual estaban preparados: el narcotráfico.

La frontera, entonces, tiene un enemigo ahora vinculado a las grandes mafias internacionales.  Guerrilleros, o mejor dicho terroristas que actúan con violencia, con crueldad, como dice el dicho popular, ‘sin Dios ni ley’.

En paralelo con lo que sucedía en Colombia, en el Ecuador se debilitó a las Fuerzas Armadas afectando a la disciplina interna con decretos demagógicos; limitando sus recursos humanos y materiales; adquiriendo aviones, helicópteros y radares de la peor calidad en razón de negocios no muy transparentes.  Y la lista podía seguir y por ahí saldría también el caso de la Base de Manta y otros elementos que nos permiten llegar a la respuesta: las Fuerzas Armadas ecuatorianas no están equipadas ni preparadas para enfrentar una guerra distinta, ya que no es la guerra aquella del heroísmo humano, del hombre contra hombre, ni siquiera de la tecnología a distancia.

Estamos ante una guerra de guerrillas, de miedo, de delito, de secuestro y asesinato de inocentes.  Una nueva versión de la guerra en la cual no se respetan protocolos ni la presencia de organismos de socorro como la Cruz Roja, como si se lo hacía en las últimas conflagraciones mundiales.  No olvidemos la triste experiencia norteamericana en Viet Nam y el estrepitoso fracaso de su poderoso ejército.

Y lo que agrava la situación es la herencia del gobierno anterior en ministros con compromisos ideológicos, sin preparación para las carteras que están ocupando y con una cúpula militar que “no tienen la calidad de liderazgo necesarias” en palabras de un especialista que las analiza y conoce a fondo.

Ante esta situación, esta Comisión hace un llamado a la unidad nacional, al compromiso ciudadano y gubernamental de corregir errores, al costo que sea y para mantenernos firmes ante la maldad importada desde el espacio vecino que no representa al hermano pueblo de Colombia sino a la criminal organización del terrorismo y sus compromisos con el narcotráfico internacional.

Esta unidad férrea, este convencimiento de que no podemos someternos a los intereses de la droga y su negocio, será la mejor forma rendir homenaje a los tres, a los siete, a los nueve, a todas las víctimas de secuestros y muerte.

Para ello, como lo ha manifestado la Conferencia Episcopal: “Tengamos presente que es obligación de todos velar para que no se pierda la tranquilidad y el bienestar de la ciudadanía, que se consolide en términos de amor, justicia, equidad y solidaridad.  Les invitamos a no desfallecer en la oración por la paz de nuestro país y de todos.”

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.


viernes, 6 de abril de 2018

carta No. 11 - Ante el secuestro: Nuestra Solidaridad con las Familias y Nuestra FE en la Libertad


Con los ojos fijos en El
en la realidad y la fe

carta No. 11
abril 2018
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Ante el secuestro:
Nuestra Solidaridad con las Familias y
Nuestra FE en la Libertad

La triste y difícil realidad que viven las poblaciones de las zonas limítrofes entre Ecuador y Colombia, a causa del narcotráfico y la acción de grupos irregulares armados, ahora son visibles al mundo por los distintos momentos de violencia y terrorismo que se han sucedido desde hace algún tiempo.

Ahora esa realidad nos tocó y afectó fuerte y directamente a todos.  El secuestro de Efraín Segarra, Javier Ortega y Paúl Rivas, miembros del equipo periodístico de diario El Comercio, sucedido el pasado lunes 26 de marzo en Mataje, provincia de Esmeraldas, en los límites con Colombia, nos lleva a poner atención y tomar acción.

Por lo que la Comisión Ecuatoriana Justicia y Paz, levanta su voz de protesta por la violencia del secuestro de civiles y expresa su sentimiento de acompañamiento y solidaridad fraterna a los familiares y amigos de Efraín, Javier y Paúl.  Y nos sumamos a ‘Nos faltan tres’ (#NosFaltan3).

Jesús al resucitar triunfa sobre la muerte.  Durante el triduo pascual, el Papa Francisco señala que “en las tinieblas de nuestra desesperación (…) tu mensaje (Jesús) continúa inspirando, incluso hoy, a tantas personas y pueblos a que sólo el bien puede derrotar al mal y la maldad”.

Entonces, llamamos a recordar y destacar que la libertad es, en el hombre, signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona humana: «La libertad se ejercita en el derecho natural de ser reconocido como un ser libre y responsable.  Todo hombre debe prestar a cada cual el respeto al que éste tiene derecho.  El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana», según el Doctrina Social de la Iglesia.

El primer lunes de Pascua, el Papa Francisco señaló expresamente "que las personas secuestradas o injustamente privadas de libertad sean liberados y regresen a sus hogares" (02/04/2018).

Exigimos a los captores la inmediata liberación de las inocentes víctimas de la ambiciosa y criminal campaña del narcotráfico internacional que muchas veces mediante la seducción del dinero o del miedo logra la implicación de también otras víctimas para que colaboren con sus propósitos inhumanos.  Hacemos un llamado a todos los conciudadanos, particularmente a los pobladores de las zonas limítrofes a no caer rendidos a las mafias que con cantos de sirenas pretenden recluirles.

Apoyamos al Gobierno Nacional en su búsqueda de liberar a los cautivos, insistiendo que el Pueblo ecuatoriano con su gobierno EXIGEN al gobierno colombiano asuma responsablemente su obligación de ejercer soberanía y por ende posesión y guarda de la frontera con el Ecuador, no podemos dejar que el territorio colombiano colindante sea tierra de nadie, donde delincuentes de variada índole ejercen su control mediante el terror y la muerte.  Somos todos los ecuatorianos y ecuatorianas los que estamos amenazados y con el cautiverio de los tres comunicadores gravemente violentados.

Apoyamos y respaldamos a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional en su tarea de defensa de nuestro pueblo, sentimos como nuestra la pérdida de vidas, heridas y mutilaciones de efectivos militares sufridos en días anteriores.  Exigimos que las directivas, estrategias y disposiciones sean dadas por personas con la suficiente capacitación profesional, idoneidad axiológica y pericia ganada en el acontecer miliciano, evitando la intromisión de ideologías y visiones partidistas que terminaron debilitando a las propias fuerzas del orden.  En esta visión insistimos en la indispensable y exhaustiva investigación de toda la red de narcotráfico, que se puede presumir, está presente en nuestro país, sabemos de otras latitudes, como cual cáncer mortífero, este azote universal ha invadido el poder político, económico, policial, judicial.

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

viernes, 23 de marzo de 2018

carta No.10 - Migrar: Huir para Vivir y Soñar


Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe

carta No.10
marzo 2018
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Migrar: Huir para Vivir y Soñar

Desde siempre la humanidad ha estado en camino, en movimiento.  El ser humano siempre ha buscado y busca salir al encuentro de mejores días.

Hoy en día, millones de personas alrededor del mundo migran por múltiples razones, unos porque salen a estudiar, otros porque buscan mejores días para sus familias y para ellos, pero otros salen forzados por la violencia, el hambre, la pobreza, otros huyen “de «una interminable y horrenda serie de guerras, conflictos, genocidios, “limpiezas étnicas”», que habían marcado el siglo XX.  En el nuevo siglo no se ha producido aún un cambio profundo de sentido: los conflictos armados y otras formas de violencia organizada siguen provocando el desplazamiento de la población dentro y fuera de las fronteras nacionales -señala el Papa Francisco-.  También huyen de la desesperación de un futuro imposible de construir, «es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental» expresa el Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz 2018.

La gran mayoría de migrantes salen en estado de desesperación y llegan en el mismo estado a una tierra en la que están solos, sin saber por dónde apuntar, en total incertidumbre y sometidos al vaivén de la sorpresa.  Francisco, ante esta realidad propone que “para ofrecer a los solicitantes de asilo, a los refugiados, a los inmigrantes y a las víctimas de la trata de seres humanos una posibilidad de encontrar la paz que buscan, se requiere una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar”.

La Biblia cuenta que el mismo Abraham, el padre de la fe, fue un extranjero perpetuo, carente de tierra propia y establecido de por vida en una sociedad a la que no pertenecía (Gn 23,4).  Su historia es la de alguien en apariencia desposeído de sus derechos, pero en la realidad portador de una bendición.

El pueblo de Israel descubrió, a su vez, que la tierra es un don de Dios, que no tiene domino exclusivo sobre ella sino que debe compartirla con otras gentes hacia las que son prescritas unas actitudes éticas concretas, que bien debemos los ecuatorianos retomar y aplicar en la actualidad:

“No vejarás al migrante” Ex 23,9
“No lo oprimirás” Lev 19,34
“No lo explotaréis” Dt 23,16
“No defraudarás el derecho del migrante” Dt 24,17
“Maldito quien defrauda de sus derechos al migrante” Dt 27,19

Los evangelios relatan como Jesús fue sometido a una situación de migración forzosa.  El Evangelio de Mateo presenta la infancia de Jesús bajo la experiencia dramática de una emigración forzosa (Mt 2,14-15) y el de Lucas narra su nacimiento fuera de la ciudad “porque no había sitio para ellos en la posada” (Lc 2,7).  Su vida estará marcada por el rechazo de los suyos que “no le recibieron” (Jn 1,12), pasó su vida pública como itinerante, recorriendo "pueblos y aldeas" (cfr. Lc 13,22; Mt 9,35), su muerte “fuera de los muros de la ciudad” (Heb 13,12).  Jesús estuvo siempre en camino, su vida es testimonio de amor hasta el fin e identificación solidaria con los excluidos y rechazados de este mundo.  Los cristianos debemos seguir, pues, las huellas de Jesús, el viandante que "no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8,20; Lc 9,58).

Jesús concentró su actividad pública alrededor de las ciudades del lago de Galilea y sobre todo en torno a Cafarnaúm.  Pero Jesús se desplaza por el Norte y Oeste a Tiro y Sidón (Mt 15, 21; Mc 7, 24-31), por el Este a las ciudades confederadas, la Decápolis (Mt 4, 25), por el Sur de Palestina a Samaría (Mc 10, 32; 11, 1; Lc 9, 51-53) y más allá del Jordán a la zona de Perea (Mc 10, 1; Mt 19, 1; Jn 10, 40).

Así como Jesús, el Papa Francisco señala que “la mayoría emigra siguiendo un procedimiento regulado, mientras que otros se ven forzados a tomar otras vías, sobre todo a causa de la desesperación, cuando su patria no les ofrece seguridad y oportunidades, y toda vía legal parece imposible, bloqueada o demasiado lenta”, por lo que bien vale la pena recoger, entender y aplicar cada uno de los verbos:

El «Acoger» recuerda la exigencia de ampliar las posibilidades de entrada legal, no expulsar a los desplazados y a los inmigrantes a lugares donde les espera la persecución y la violencia, y equilibrar la preocupación por la seguridad nacional con la protección de los derechos humanos fundamentales.  La Escritura nos recuerda: «No olviden la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Hb 13,2).

El «Proteger» nos recuerda el deber de reconocer y de garantizar la dignidad inviolable de los que huyen de un peligro real en busca de asilo y seguridad, evitando su explotación.  En particular, pienso en las mujeres y en los niños expuestos a situaciones de riesgo y de abusos que llegan a convertirles en esclavos.  Dios no hace discriminación: «El Señor guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda» (Sal 146,9).

«Promover» tiene que ver con apoyar el desarrollo humano integral de los migrantes y refugiados.  Entre los muchos instrumentos que pueden ayudar a esta tarea, deseo subrayar la importancia que tiene el garantizar a los niños y a los jóvenes el acceso a todos los niveles de educación: de esta manera, no sólo podrán cultivar y sacar el máximo provecho de sus capacidades, sino que también estarán más preparados para salir al encuentro del otro, cultivando un espíritu de diálogo en vez de clausura y enfrentamiento.  La Biblia nos enseña que Dios «ama al emigrante, dándole pan y vestido»; por eso nos exhorta: «Amaras al emigrante, porque emigrantes fueron en Egipto» (Dt 10,18-19).

Y por último, «Integrar» significa trabajar para que los refugiados y los migrantes participen plenamente en la vida de la sociedad que les acoge, en una dinámica de enriquecimiento mutuo y de colaboración fecunda, promoviendo el desarrollo humano integral de las comunidades locales.  Como escribe san Pablo: «Así pues, ya no son extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios» (Ef 2,19)”, completa el Papa Francisco.

Coordinación: Osvaldo Fierro
Observatorio Político

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

miércoles, 14 de marzo de 2018

carta No. 9 - La Ética ciudadana en la Pos-Consulta



Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe

carta No.9
marzo 2018
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La Ética ciudadana en la Pos-Consulta

El Ecuador ha protagonizado como ciudadanía un hecho histórico: La consulta popular del 4 de febrero.  Ahora, como ciudadanía nos toca, en consecuencia, aceptar nuestra responsabilidad ética y política y actuar en consecuencia.

El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio ha comenzado actuar y sus primeras acciones han sido recibidas con beneplácito; a futuro inmediato deberá realizar una evaluación de todas las autoridades de control para analizar su desempeño y en caso de ameritar, sustituirlas con otras personas.  La Asamblea Nacional ha iniciado un proceso organizativo que le permita ejecutar lo resuelto en la consulta, aunque también hemos presenciado bloqueos y enfrentamientos entre bandos de asambleístas.  También se han hecho graves denuncias cruzadas entre protagonistas del anterior gobierno, e incluso, por una de ellas, se ha destituido al Presidente de la Asamblea.  En medio de este panorama es necesario asumir la demanda de la ética y sus consecuencias.

La Ética ciudadana, nos exige generar como espacio de acción un ambiente sano y agradable, lejos de intereses personales y de grupo, buscando el bien común, donde todos seamos un equipo trabajando conjuntamente para alcanzar objetivos comunes, utilizando cada uno sus talentos y capacidades y aprendiendo unos de otros, sin egoísmos, en paz y armonía, utilizando los valores y aportes positivos de cada quien, solo así la Patria podrá crecer y enfrentar los graves desafíos que nos afectan a todos

Después de la Consulta bajo ningún punto de vista debemos ni podemos quedarnos inmovilizados por la indiferencia confiando que solamente las autoridades implementen nuestro pronunciamiento.  Los ecuatorianos por décadas hemos sido observadores lejanos a la administración de los bienes comunes, nos hemos desatendido de lo que es responsabilidad de todos, como si las autoridades, fueran las propietarias del presente y futuro de todos.  Hemos preferido olvidarnos que en una democracia los mandatarios son los ejecutores de la voluntad de los mandantes.  Y en muchos casos y en varias ocasiones los resultados han sido trágicos.  Es cuando, ante el mal producido, no nos queda otra cosa que lamentarnos y en el mejor de los casos, aunque tardíamente, revelarnos y protestar ante el desgobierno

Es que la corrupción, el abuso del poder para provecho personal o de grupo se ha dado por la apatía ciudadana que ha dejado toda la responsabilidad a los gobernantes de turno.  Si bien ha existido siempre la corrupción, en la actualidad, al parecer, es más generalizada, parece que lo importante es llegar a ser rico, aun a costo del robo y la falsedad, despojando a todos los que honradamente buscan con su trabajo, el pan de cada día.  Tenemos que reconocer, sin embargo, que no se roba exclusivamente desde el gobierno, hay también otras muchas formas de perjuicio y sinvergüencería, con un agravante, que, al parecer, estos otros tipos de robo nos parecen hasta comunes y normales.

Como ha dicho el Papa Francisco la corrupción es a los pueblos como una terrible peste que no solo empobrece y produce miseria y dolor, sino que mata.  Denunciar y luchar contra la corrupción es una obligación moral de toda persona.  Todos tenemos la obligación de cuidar de todos y todas, y una de las peores amenazas es la corrupción.

La corrupción la superaríamos cambiando las formas ciudadanas de actuar, recuperando los valores humanos y la responsabilidad social.  Responsabilidad social de los actos individuales y colectivos, todos hombres y mujeres comunes, tanto como las autoridades, debemos responder por nuestras acciones y decisiones conforme a los principios fundamentales de la ética política.

Las instituciones del Estado están obligadas a implementar y operativizar las decisiones ciudadanas expresadas en las urnas el 4 de febrero, pero también la ciudadanía debe asumir la responsabilidad que le corresponde, cumpliendo su tarea de participación y control social, solo así los gobernantes de turno no se olvidarán que la voluntad popular delegada a través del voto no es un cheque en blanco, sino una delegación de confianza y está enmarcada dentro de objetivos claros y precisos que deben ser cumplidos a raja tabla, sin desviarse de la orientación dada por el pueblo en las urnas.,

Para que esto sea realidad es necesario que la ciudadanía actúe y participe organizadamente, sin desmayar, con el fin de controlar a través de veedurías que exijan el cumplimiento de esas delegaciones confiadas tal cual como fueron concebidas.

Esta participación activa, en donde la ética ciudadana se convierte en el motor de la participación ciudadana:
  1. Da a las personas deberes, derechos y participación social.
  2. Permite cultivar y vivir virtudes como la lealtad, libertad, tolerancia y responsabilidad.
  3. La participación ciudadana organizada permite pertenecer a una comunidad y tener vida social, además se posee conciencia ciudadana.
  4. La conciencia ciudadana proyecta a la ciudadanía a otro estadio de comportamiento que implica cumplir responsabilidades y reclamar derechos.

Si nos enrumbamos en la lógica de la participación como una manifestación de nuestra ética ciudadana, los mandatarios tendrán que cumplir a raja tabla las decisiones expresadas por los mandantes en las urnas el pasado 4 de febrero, si sucede lo contrario, simplemente, pasará el fervor del momento y volveremos a lo mismo de siempre.

Coordinación: Andrés León
Observatorio Político

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.