Imágenes


Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de agosto de 2019

Carta No.17 - Ecuador: cuarenta años de ¿Democracia?


Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe

carta No. 17
agosto 2019
---------------------------------

¿En 1979 dónde estaba usted?  Las fechas son siempre importantes, pues traen recuerdos, reviven hechos, explican realidades y hasta pueden advertir futuros...  Nuestro querido Ecuador cumple, en este mes, cuarenta años de retorno a la democracia, o mejor dicho: cuarenta años de gobiernos elegidos sucesivamente, que han llevado a catorce personas a la silla presidencial, provenientes de diferentes tendencias políticas, ideológicas, económicas...  y en el marco de tres Constituciones políticas.  Tiempo en los que la población pasó de 7,7 millones a más de 17 millones, de los que hoy cerca del 40% son menores de 20 años;  Económicamente, a mitad de camino pasamos del Sucre al Dólar estadounidense y la Deuda Externa pasó de USD 3 mil millones a más de 34 mil millones, entre otras cifras.  A continuación un punto de vista e invitación a recuperar la memoria y trabajar por el futuro.  Además le invitamos a escuchar cada domingo en Radio Católica Nacional (94.1 fm) del 9h a 10h el programa "Sembrando Dignidad con los ojos fijos en El", con entrevistas sobre estos temas. 


Ecuador: Cuarenta años de ¿Democracia?
Una fecha: 10 de agosto de 1979.
2019, 40 años después, celebramos lo que se ha dado en llamar “el retorno a la democracia”, una vez que terminó el último gobierno militar.  La presión ciudadana y las divisiones en la cúpula castrense hicieron que el triunvirato militar integrado por representantes del ejército, la marina y la aviación, busque una salida a la crisis de gobernabilidad ofreciendo elecciones generales libres.
El mecanismo de retorno al régimen de derecho (¿democracia?) consistió en establecer tres comisiones integradas por prestantes ciudadanos que debían cumplir con los siguientes compromisos.
Primera Comisión, bajo la presidencia del doctor Carlos Cueva Tamariz, con el mandato de elaborar un proyecto de nueva constitución, que incluyó varias novedades como la segunda vuelta electoral para elegir al presidente de la república; la prohibición de reelección para todas las dignidades surgidas del voto popular; el reconocimiento de la ciudadanía para todos los ecuatorianos mayores de 18 años, el derecho al voto optativo para los analfabetos, entre otras.
Segunda Comisión, con la presidencia del doctor Ramiro Borja y Borja, tenía como objetivo reformar la constitución de 1945 que reconocía la mayoría simple para elegir al presidente de la república, la reelección presidencial con un período intermedio, el congreso bicameral con la presencia de legisladores funcionales.
Tercera Comisión: Encabezada por el doctor Osvaldo Hurtado.  encargada de elaborar las Leyes de: Partidos Políticos, de elecciones y del Referéndum para que una de las dos propuestas constitucionales sea aprobada por el pueblo en consulta popular.
La intensión era democratizar al país, obtener una genuina y amplia participación ciudadana, sentar las bases para la concreción de auténticos partidos políticos, de ser posible ideológicos, modernizar las instituciones del estado y permitir la alternabilidad en el ejercicio del poder.
El referéndum se realizó el 15 de enero de 1978, por amplia mayoría el pueblo escogió la propuesta de nueva constitución.  Con esta base se convocó a elecciones para el 17 de julio de 1978, triunfó el binomio de Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado, pero por no contar con la mayoría absoluta se convocó a la segunda vuelta, en la cual se ratificó el triunfo del binomio del CFP y la Democracia Popular con el 62% de votos, sobre el binomio de Sixto Durán Ballén y José Icaza Roldós.
El 10 de agosto de 1979 se posesionó el nuevo gobierno y se dio inicio a estos 40 años de gobiernos civiles, que se interpretan como 40 años de democracia.
Pero ¿ha existido verdadera democracia?
La respuesta es que no en su totalidad, el país ha vivido es una sucesión de gobiernos de diversos orígenes partidistas, resultantes de elecciones más o menos libres, golpes de estado, acuerdos legislativos no siempre legítimos.  Elementos fundamentales como la justicia social, el respeto a las libertades, la solidaridad de clases y otros que definen a la democracia, no siempre han tenido una plena presencia y realización.
Si bien la democracia es un proceso, una realidad que se construye día a día y que se lo hace con la participación de los ciudadanos, principales protagonistas de la toma de decisiones y de la orientación del desarrollo, en estos 40 años ha sido más bien débil y esporádica, como cuando se movilizaron para exigir la salida de Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.  Los procesos electorales y las consultas son prácticas importantes, pero pueden ser manipuladas para conseguir regímenes con tendencias dictatoriales como los que ha experimentado América Latina en estos últimos años.
Para que la democracia se encamine mínimamente a ser una realidad, se debe considerar por lo menos tres aspectos básicos:

  •       Vigencia y fortalecimiento de partidos políticos para que sean capaces de presentar propuestas ideológicas serias, que tengan organización nacional y dirigentes representativos.  En el Ecuador existe una multiplicidad de partidos y movimientos nacionales, provinciales, cantonales polpulistas, que distorsionan la verdadera competencia democrática de ideologías, propuestas y planes de acción.  A esto se suma la poca presencia de líderes con proyección nacional.
  •         Una auténtica separación de los poderes del Estado que garantice la independencia de cada uno de ellos.  En gobiernos pasados como el de Febres Cordero se metió mano a la justicia y en el de la década pasada, al amparo de una constitución dizque innovadora, se puso a todas las funciones del Estado bajo la tutela, dominio y dirección de un solo ejecutivo omnímodo.
  •      Un ambiente de libertad, ya que únicamente cuando existen las libertades de pensamiento, opinión y acción, se puede garantizar la igualdad de derechos y deberes ciudadanos.  El aparato controlador del Estado y las leyes represivas como la eliminada de comunicación, crearon un ambiente totalmente alejado de los conceptos de libertad.
Entonces queda claro que lo que debemos recordar en estas fechas son los 40 años de sucesivos gobiernos civiles y de esfuerzos someros por llegar a la democracia que anhelamos.  Nuestra democracia intermitente, limitada y hasta cierto punto tímida nos hace coincidir con aquello que el gran político inglés Winston Churchill afirmaba: “La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes”.
Nuestra historia, especialmente la reciente, debe servirnos de experiencia para buscar nuevos horizontes de solidaridad, de justicia, de paz, es decir, de una verdadera y auténtica democracia.
Andrés León Calderón
Mesa de Pensamiento - Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de las mesas de reflexión, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

domingo, 28 de enero de 2018

carta No.7 - La consulta: camino inconcluso hacia una sociedad más participativa



Con los ojos fijos en El 
en la realidad y la fe



carta No.7

enero 2018

---------------------------------



Obligación y responsabilidad del cristiano

La Consulta: Un camino inconcluso hacia una sociedad más participativa


«El Estado de Derecho es la condición necesaria para establecer una verdadera democracia».  Para que ésta se pueda desarrollar, se precisa la educación cívica así como la promoción del orden público y de la paz en la convivencia civil.  En efecto, «no hay una democracia verdadera y estable sin justicia social.»
Juan Pablo II
Ecclessia in America, No. 56


En carta abierta de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, en días pasados, se resalta la importancia de “considerar el momento en que nos encontramos como País de cara a la consulta popular en la que habríamos de ejercer nuestro derecho al voto que enrumbará la sociedad ecuatoriana por caminos de libertad, democracia e independencia de poderes”.



Oportuna recomendación cuando estamos a pocos días de que los ecuatorianos debamos acudir a las urnas para pronunciarnos sobre las siete preguntas propuestas por el presidente de la República.  Es necesario, entonces reflexionar sobre la responsabilidad que como cristianos tenemos de lograr una ciudadanía responsable, como condición sine qua non para alcanzar una verdadera democracia y una sociedad más participativa por lo que consideramos de enorme importancia la realización de la Consulta Popular, como una herramienta necesaria y válida para lograr estos objetivos.



La protección de los menores, el castigo a los corruptos, la regulación de la minería y la explotación petrolera en el Yasuni y la eliminación de una ley considerada confiscatoria, son temas de importancia, pero la ciudadanía se ha enfocado en dos de las preguntas, la que tiene que ver con la Comisión de Participación Ciudadana y Control Social - CPCCS y la que trata de la posibilidad de reelección indefinida.



La sociedad ecuatoriana vive un momento de transición luego de un período en que se impuso un modelo de estado totalitario, cuyo órgano ejecutor la CPCCS no respondió al espíritu constitucional de ser una instancia de participación ciudadana, que luche contra la corrupción y promueva la transparencia en el ejercicio de lo público.  Su conformación fue cooptada por amigos del gobierno de turno e hizo que uno de sus roles principales: la organización de los “procesos de designación de las autoridades” decisivas para que la diversas funciones del Estado actúen con independencia (Fiscal General, Procurador, Contralor, jueces para los tribunales de justicia y de control constitucional, Consejo Electoral, Superintendencias, entre otras autoridades) se realice designando a través de dudosos concursos a funcionarios que respondieron a la misma vertiente ideológica de quien ejercía el poder, que cerraron los ojos ante casos de corrupción y en algunos casos inclusive, probablemente, ocultaron y protegieron a sus autores.  Gracias a las investigaciones realizadas por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus iniciales en inglés) y las pruebas aportadas por la justicia brasileña y de los Estados Unidos, se destaparon estas situaciones y se está dando paso al juzgamiento de los responsables.



La necesidad de cambio estructural no deja de generar preocupación: la nueva Comisión de Participación Ciudadana y Control Social de transición, que se nombraría de ganar el SI en la pregunta 3, pudiera recaer también en amigos del poder de turno.  Lo peor que podría sucederle a nuestro país es que el remedio resulte peor que la enfermedad, como dice la sabiduría popular.



En cuanto a la reelección indefinida hay que recordar que la Constitución Ecuatoriana redactada en Montecristi y aprobada por la ciudadanía con alrededor del 80% de votos positivos, también en consulta popular (2008) estableció la posibilidad de reelección por una sola vez en razón del sano principio de la alternancia.  Este criterio constitucional fue alterado, no consultando al pueblo, sino por una enmienda aprobada por una mayoría de asambleístas afines al poder de turno.



La pregunta busca limitar la reelección de dignatarios a dos períodos de gobierno, de esta forma se preserva al país del caudillismo y un mayor número de personas tendrán la oportunidad de comandar las diferentes instancias de elección popular. 



Por lo dicho y más argumentos sobre las demás preguntas, en la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz consideramos que la Consulta Popular es un instrumento democrático y positivo, pero es incompleta, es un camino no concluido para alcanzar una sociedad democrática, que devuelva la confianza del pueblo, recupere la credibilidad en las instituciones públicas y ponga fin a la corrupción e impunidad.



Es urgente recuperar los valores de la democracia y una auténtica participación, y para ello es fundamental que los ciudadanos nos preocupemos cada vez más por la “salud de las instituciones de la sociedad civil” y que no releguemos la exigencia de opinar “sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos”, como recomienda el papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, No. 183.



Insistimos en la necesidad de que cuando sufraguemos el domingo 4 de febrero, lo hagamos a conciencia, sabiendo que el voto de cada quien, es de responsabilidad personal con el presente y futuro de nuestra Patria.  El criterio final no puede ser de apoyo o de rechazo a tal o cual actor político, no es una elección de personas, es un escogimiento de tesis, valores, decisiones que nos favorecen o perjudican a todos.  Más allá de la responsabilidad que cada uno tiene de votar conscientemente hay otra responsabilidad, esto es, ayudar a que los parientes, amigos, vecinos lo hagan también a conciencia y para ello es muy importante que provoquemos conversaciones, diálogos en casa, lugar de trabajo, barrio, parroquia.  Que todos sepamos cumplir con nuestra obligación con responsabilidad patriótica y de testigos de nuestra fe.





Coordinador: Carlos Larrea  -  Relator: José Mármol



Observatorio Político




Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de los Observatorios de Política y Eclesial, que reúnen periódicamente a los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

martes, 24 de enero de 2017

AUMENTA LA BRECHA

DE LA DESIGUALDAD EXTREMA
La desigualdad extrema tiene un enorme impacto en las vidas de las mujeres
Mundo.- Según un reciente informe de la organización OXFAM, la enorme brecha entre los ricos más ricos y el resto de la humanidad "está sumiendo a millones de personas en la pobreza, fracturando nuestras sociedades y debilitando la democracia". El reporte señala que la "crisis de desigualdad es mucho mayor de lo que se temía", por lo que cada vez "más personas viven con más miedo y menos esperanza".