Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia
y Paz
carta No. 323 –11 de enero de 2026
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Discernir es clave |
"El bien del amado pueblo venezolano debe
prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la
violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del
país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando
los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir
juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial
atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica".
León XIV, 4 de enero de 2026.
El 3 de enero de 2026 el mundo amaneció sorprendido e
impactado por la incursión de tropas de los Estados Unidos en Caracas, que
derivó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. De
inmediato se produjeron reacciones a favor y en contra, según las distintas
posiciones ideológicas y políticas. En Ecuador y en el mundo reaparecieron los
“venezonólogos”, algunos expertos y otros improvisados.
Desde la Comisión de Justicia y Paz consideramos que hechos
como este deben interpelarnos y llevarnos a una toma de conciencia a la luz del
Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia. Discernir es fundamental para
encontrar la voluntad de Dios en la realidad y en uno mismo. Las visiones
sesgadas sobre cualquier tema nos conducen a tomar posturas a favor o en contra
sin las debidas sustentaciones, muchas veces influenciadas por apreciaciones,
noticias u opiniones que responden a intereses particulares. Discernir es una
herramienta de conocimiento que ayuda a descubrir la verdad, esa verdad que nos
hará libres (cf. Jn 8,32).
Hay personas que están a favor de Maduro y otras a favor de
Trump. Cada una tiene sus argumentos para asumir una determinada posición.
Tanto Maduro como Trump presentan serios cuestionamientos: ambos tienen rasgos
de prepotencia y autoritarismo, y han generado divisiones internas y
polarización. Sin embargo, por su poder económico, político y tecnológico,
Trump tiene un peso mucho mayor. De ahí que su política invasiva, guerrerista y
controladora traspase fronteras y, violentando toda norma internacional, haya
invadido Venezuela.
Como cristianos estamos llamados “a llevar la buena noticia a
los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a
dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lc
4,14-22). Estamos del lado del pueblo venezolano, tanto de quienes permanecen
en su país como de quienes han migrado, así como del pueblo norteamericano, de
quienes sufren y también de quienes se compadecen y cuestionan. Nos
preguntamos: ¿con qué derecho puede el gobierno de los Estados Unidos tomar
medidas militares unilaterales contra otro país, incluso vulnerando su propia
Constitución y los acuerdos internacionales? ¿Por qué invadir Venezuela sin una
agresión previa de su parte? ¿Quién otorga al más fuerte el derecho de
atropellar la soberanía del más débil?
Las justificaciones de Trump sobre narcotráfico, democracia y
derechos humanos se debilitan cuando admite el interés por controlar el
petróleo venezolano, siguiendo una lógica ya usada por potencias en conflictos
como Irak, Libia o Ucrania, y en la tragedia persistente del pueblo palestino.
Además, su gobierno lanza amenazas contra países como Colombia, México o
Groenlandia, buscando consolidar un bloque regional frente a China y Rusia,
incluso a costa de violar el derecho internacional y aumentar la incertidumbre
global.
El papa León XIV propone criterios claros ante la actual
coyuntura: debe prevalecer el bien común del pueblo venezolano, con justicia y
paz; se debe respetar y garantizar su soberanía, el Estado de derecho y su
Constitución, así como los derechos humanos y civiles, para construir un futuro
estable y de concordia, con especial atención a los más pobres. Reitera,
además, que “siempre es mejor buscar caminos de diálogo”.
Es el pueblo venezolano quien, de manera libre y democrática,
debe decidir su futuro. Desde la preocupación y el afecto por este pueblo
hermano, recordamos el anuncio de la Navidad: “Paz en la tierra a los hombres
de buena voluntad” (Lc 2,14). Pedimos al Señor que los venezolanos, los
ecuatorianos y toda América seamos verdaderamente “instrumentos de su paz” (san
Francisco de Asís). #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la
fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz,
resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar,
reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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