Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia
y Paz
carta No. 326
–1 de febrero de 2025
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Unidad en la Diversidad |
“Si en el curso de la historia las divisiones
han sido causa de sufrimiento, hoy debemos comprometernos a invertir el rumbo,
avanzando por caminos de unidad y fraternidad, que comienzan precisamente
rezando, estudiando y trabajando juntos…El verdadero ecumenismo se hace
caminando: no tengáis miedo de caminar, de caminar con los demás, con confianza
en los demás; y en el servicio: servid a los pobres, ayudad a las comunidades
cristianas y también a las no cristianas. Caminad y servid: seguid así”. Papa
Francisco.
Entre el 18 y el 25 de enero de este año celebramos la Semana
de Oración por la Unidad de los Cristianos, con el lema: «Un solo cuerpo y un
solo Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados» (Ef
4,4). Este evento anual inició en 1908 como “Octavario por la Unidad”, por
iniciativa del Padre Paul Wattson y la Madre Lauren Witte. En 1916, el papa
Benedicto XV extendió oficialmente la observancia de esta octava; en 1935, el
Octavario se transformó en “Semana Universal de Oración por la Unidad de los
Cristianos”; y en 1966 empezó a colaborar el Consejo Mundial de Iglesias.
En todo el mundo cristiano, con la participación de laicos,
pastores, sacerdotes e iglesias, se resalta la importancia de la oración por la
unidad y se sigue fomentando el espíritu ecuménico (universal), tan importante
para caminar juntos y construir, en la realidad, la fraternidad.
El principio del ecumenismo entre cristianos es la unidad en
la diversidad: unidos en torno a un solo Señor, reconociéndonos como hermanos
en la fe; estableciendo un diálogo sincero y una escucha mutua desde la caridad
y la verdad; aceptando que es necesaria una conversión y una apertura del
corazón; viviendo un amor concreto, basado en testimonios comunes en favor de
los pobres, la paz y la justicia; orando juntos para fortalecer aquello que nos
une; y respetando al otro por ser hermano, hijo o hija de un mismo Padre.
Esta unidad cristiana se vuelve también un impulso que motiva
al diálogo interreligioso con otras creencias, como el islam, el budismo y
hasta la religión andina, plasmada en sentimientos y rituales religiosos. Es un
diálogo basado en principios y valores, similar al intercultural, que se
sostiene en: el reconocimiento de la diversidad de las culturas y de sus
valores propios; un diálogo horizontal, sin imposiciones; el respeto sin
discriminación, exclusión, xenofobia ni marginación; la valoración y el enriquecimiento
mutuo; la integralidad y la comunalidad desde cosmovisiones que fortalecen
relaciones comunitarias; el trabajo conjunto; y la relación y el cuidado de la
Casa Común.
Ecumenismo e interculturalidad son retos de fe que exigen
caminar juntos: aunque desde el Concilio Vaticano II se han abierto espacios de
diálogo ecuménico e interreligioso, solo los gestos y prácticas concretas
permiten una cercanía real. El Sínodo para la Amazonía (2019) subrayó que la
interculturalidad implica una conversión también cultural de la Iglesia, capaz
de encarnarse en los pueblos, aprender de sus saberes y reconocer en las
religiones indígenas y afrodescendientes valores donde se descubren “semillas
del Verbo” (Sínodo para la Amazonía, n. 25, 41 y 43).
En Ecuador tenemos importantes ejemplos de trabajo ecuménico,
como el realizado por el padre Lauren Fernández, svd, con el Centro Bíblico del
Verbo Divino y su relación con las Sociedades Bíblicas Unidas; y de encarnación
intercultural de la Iglesia en los vicariatos, como la entrega martirial de
Mons. Alejandro Labaka y la Hna. Inés Arango. Alejandro descubrió las semillas
del Verbo en las nacionalidades ancestrales, como dice en su escudo episcopal:
“Semina Verbi”; o como se recoge en el libro del padre José Miguel Goldáraz:
“Iglesia Naporuna”.
Sentir y vivir el espíritu ecuménico y la interculturalidad
solo puede hacerse realidad desde el reconocimiento de la diversidad, una
profunda empatía para el diálogo y la comprensión mutua, con honestidad,
solidaridad y cooperación efectiva, desde el amor al prójimo y a la Casa Común.
#ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la
fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz,
resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar,
reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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