Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia
y Paz
carta No. 325 –25 de enero de 2026
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DIÁLOGO DE SABERES: esperanza necesaria |
Las culturas, las tradiciones y la
espiritualidad deben ser protegidas en su diversidad: la búsqueda del diálogo,
la justicia y la paz favorece la gestión de los recursos de forma coordinada,
para responder a los urgentes desafíos que afectan a la casa común y a la
familia de los pueblos. Papa Francisco.
América Latina es a la vez Occidente y territorio de culturas
originarias, donde conviven saberes distintos en medio de tensiones y
superposiciones. En esa complejidad está nuestra originalidad y la posibilidad
de aportar al nuevo orden mundial: construir unidad en la diversidad y cuidar
la Casa Común, protegiendo tanto la biodiversidad como la riqueza cultural.
El “diálogo de saberes” es un proceso de encuentro, en
condiciones de igualdad, entre distintos conocimientos (científico, académico,
ancestral, popular, campesino) para afrontar problemas comunes y construir una
convivencia en equilibrio. Reconoce la diversidad cultural y las cosmovisiones,
y se basa en una ética del reconocimiento que promueve respeto, escucha,
complementariedad y horizontalidad para el bien de toda la comunidad humana.
Sin embargo, el triunfo de la modernidad capitalista, entre
los siglos XVI y XVII, impuso una visión occidental judeocristiana que
desvalorizó y negó los saberes de los pueblos originarios. Este proceso de
colonización, sostenido en el racismo y la exclusión, no pertenece solo al
pasado, sino que continúa reproduciéndose bajo nuevas formas en nuestro tiempo.
A pesar de ello, los pueblos originarios han resistido y han
logrado conservar formas propias de conocimiento y de vida. Hoy podemos
reconocer la existencia de una Alta Cultura Andina, entendida como un sistema
de conocimientos y prácticas capaz de dialogar de manera horizontal, entre
iguales, con los aportes de la ciencia y la tecnología de Occidente en diversos
campos.
En este tiempo de crisis y decadencia de la civilización
occidental, el reencuentro con nuestras raíces originarias abre caminos
alternativos para el futuro. Desde la cosmovisión andina, el ciclo vital
atraviesa cuatro fases: la creación, el nacimiento, el crecimiento y la muerte,
concebida no como un final, sino como el retorno al origen sagrado. Vida y
muerte no se oponen, sino que se complementan.
En la cultura ancestral, el equilibrio es una forma de vida
en relación con la naturaleza, la familia, la comunidad, las montañas y el
entorno entero, sin jerarquías rígidas ni fragmentación del conocimiento,
porque los saberes son circulares y se integran en una visión holística. Esta
misma mirada se refleja en la salud y la medicina: el ser humano, como parte de
la Pachamama, vive conectado con el cosmos y con la comunidad en cuerpo, mente,
corazón y espíritu, y la enfermedad aparece cuando se rompe alguno de esos
equilibrios.
La salud intercultural reconoce, valora y articula la
diversidad cultural y los saberes tradicionales de pueblos y nacionalidades
indígenas, afroecuatorianas y montubias con el sistema de salud convencional, y
en Ecuador cuenta con respaldo jurídico porque la Constitución define al Estado
como plurinacional e intercultural y la Ley Orgánica de Salud incorpora la
integración de prácticas de medicinas tradicionales y alternativas. En ese
marco, el diálogo de saberes en salud puede ser una puerta de esperanza ante la
crisis sanitaria, ya que la medicina tradicional, con su enfoque integral,
puede fortalecer la prevención, la atención primaria y el restablecimiento del
equilibrio físico, mental, afectivo y espiritual de las personas.
Este camino exige abandonar lógicas coloniales y abrirse, con
humildad, al diálogo intercultural y a la sabiduría ancestral. Implica defender
territorios y derechos, sanar memorias heridas y acompañar procesos de
resistencia y resiliencia. Cuidar la vida hoy es también reconocer el rostro de
Dios en estas culturas y caminar junto a ellas desde un amor que repara,
dignifica y restituye. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la
fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz,
resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar,
reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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