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domingo, 4 de enero de 2026

carta No. 322: Una economía con alma

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
Carta semanal No. 3224 de enero, 2026
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Una economía con alma

“La economía de Dios no mata, no descarta, no aplasta; es humilde, fiel a la tierra. Hoy existen economías inhumanas, porque lo que hemos construido es un mundo de cálculos y algoritmos, de lógica fría e interés implacable”. Papa Francisco.

Cuando empieza un nuevo año, aún latentes las oscuridades que deja el año que termina, quisiéramos ver la luz que todavía no llega. Queremos prever qué puede suceder y lo expresamos en los saludos: el deseo de un feliz año, la salud, las bendiciones, la prosperidad. Deseamos la realización de los planes y de los sueños inconclusos. Pensando en el futuro, ponemos la mirada en la luz que vamos construyendo a partir de las oscuridades pasadas y presentes.

Vemos los juegos de poder y los flujos de la economía a nivel nacional y mundial. Vemos un mundo en disputa, entre un Occidente en decadencia y el ascenso de los BRICS, con el paso hacia un orden tripolar. Vemos un país que se mueve en un círculo vicioso, porque el año que termina empezó con las mismas ofertas de solución desde el poder.

La “guerra interna” se presentó como la fórmula para frenar al crimen organizado, pero al final de 2025 Ecuador sigue entre los países más violentos, con cerca de nueve mil muertes. Con instituciones de seguridad y justicia afectadas, la violencia cuesta alrededor de 14.000 millones al año y la paz se percibe cada vez más lejana.

Las noticias oficiales dicen que todo está bien: que el PIB ha crecido 3,8%, que la inflación está por debajo del 1%, que el riesgo país está en 499, que han subido las reservas internacionales, que la banca ha obtenido utilidades del 41% y que las exportaciones han crecido 8%. El FMI nos da una buena calificación y ofrece nuevos créditos. Se repite la oferta de que nos salvarán los convenios firmados en los viajes presidenciales.

Para la mayoría de la gente, la realidad es distinta. Según el INEC, el 67% de los jóvenes no tiene empleo adecuado; más del 60% de los hogares no cubre el costo de la Canasta Básica Familiar; la mediana del ingreso es de 391 dólares; hay mayor pobreza; no hay medicinas y muchos no pueden acceder a la educación. No hay inversión pública ni privada. El esfuerzo de los migrantes sostiene la economía: 7 mil millones de dólares en remesas en el año, aunque la mayor parte se va en consumo.

En 2025 hubo una subejecución del Presupuesto General del Estado del 49%: de 41.317 millones de dólares, se ejecutaron apenas 26.365 millones, afectando sobre todo a salud, educación, bienestar social, vivienda e infraestructura pública. Para 2026, el presupuesto es de USD 46.255 millones. Se han asignado 12.800 millones al pago del servicio de la deuda, mientras cae el presupuesto para salud y educación. La deuda pública suma 89.500 millones. La reducción de la inversión pública y del presupuesto social se ha convertido en la fórmula del ajuste del modelo.

Por eso el año estuvo marcado por la protesta social: la Marcha del Quinto Río en Cuenca, el Paro Nacional y el triunfo del NO en la Consulta expresaron una resistencia desde abajo que busca un camino distinto y un acuerdo nacional para enfrentar los problemas de fondo y defender la democracia. Para 2026, miramos la palabra del Papa Francisco: la economía no puede someterse a los intereses del poder, sino orientarse al bienestar de la gente, poniendo en el centro a los más vulnerables y al ser humano como prioridad.

La salida no pasa por el libre mercado. La economía debe estar fundamentada en la ética, la inclusión, la fraternidad y la solidaridad. No podemos confiar en un cambio solo desde arriba: los grupos de poder suelen colocar sus intereses por encima de la colectividad. El cambio en el nuevo año empieza por las semillas de solidaridad y justicia desde abajo, como una luz que construimos en una minga solidaria.

Un 2026 con dignidad, salud, educación y seguridad para el pueblo ecuatoriano. #ComuniquemosEsperanza

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.