Al contrario del liberalismo el
neoliberalismo defiende la supremacía del mercado y la reducción
del Estado a mero gestor de intereses corporativos privados. La
democracia, entendida como participación popular, es un estorbo para
el neoliberalismo. Como cierto general brasileño, no soporta "el
olor del pueblo".
Ya en 1975, los autores del Informe
Rockefeller, que enunció las bases de la Comisión Trilateral
(Estados Unidos, Europa y Japón), se quejaban del "exceso de
democracia" y admitían, sin ningún pudor, que solo funcionaría
con cierto grado de apatía por parte de la población y desinterés
de individuos y grupos.
