La oposición intraeclesial al papa
Francisco es cada vez más enconada. El cardenal Robert Sarah,
prefecto de la Congregación del Culto Divino, responsable de la vida
litúrgica de la Iglesia Católica, atacó abiertamente el año
pasado el rito de la misa adoptado por el Concilio Vaticano II.
En carta enviada a un encuentro
litúrgico que defiende la restauración de la misa tridentina
(rezada en latín y con el celebrante de espaldas a los fieles), el
prefecto del Culto Divino criticó el ritual vigente de la misa: "No
podemos cerrar los ojos a los desastres, las devastaciones y las
guerras que han causado los promotores modernos de una liturgia viva
al remodelar la liturgia de la Iglesia de acuerdo con sus ideas."
