Con los ojos fijos en
Él
en
la realidad y la fe
Comisión
ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 96 – 5 de septiembre 2021
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Migrar: ¿Salir al encuentro de sueños?
"Esos
hermanos y hermanas nuestras intentaban salir de situaciones difíciles para
encontrar un poco de serenidad y de paz; buscaban un puesto mejor para ellos y
para sus familias, pero han encontrado la muerte" (Papa Francisco,
Lampedusa, 8 de julio de 2013).
Los movimientos
migratorios han existido desde siempre. Ya el Evangelista Lucas recordaba que
"era forastero y me acogiste"… históricamente se ha dado en toda
dirección. El desplazamiento va desde regiones económicamente vulnerables hacia
otras en mejor condición. El mayor motor migratorio es la pobreza, pero también
la violencia, o por causas políticas, culturales, bélicas, raciales, conflictos
internacionales o catástrofes naturales.
Si bien llama la
atención la presencia, en nuestras calles, de emigrantes de otros países y
continentes, las migraciones internas también son importantes. En nuestro caso del
campo a la ciudad, fenómeno que ha transformado el país en razón del abandono
del sector rural, por la injusta distribución de riqueza, la falta de servicios
básicos y de salud, pésimas vías de comunicación y una educación deficiente…
que hacen muy difícil "sobrevivir" en sectores rurales.
Los gobiernos de
turno, muchos con fines electoreros, concentraron su atención en las urbes:
servicios de salud, educación, modernidad… por lo que se convirtieron en
centros de atracción para miles de ciudadanos que buscaban mejores días, lo que
devino en cinturones de miseria, desempleo, mendicidad y hasta delincuencia,
mientras el populismo dispendia los pocos recursos en obras urbanas
innecesarias.
Por otro lado, en
época de crisis, las remesas enviadas por nuestros migrantes, en los últimos
veinte años, han sido un aporte fundamental a la economía nacional. Una nueva crisis económica generada por la pandemia
ha ocasionado la pérdida de más de 700 mil empleos, situación que empujó a más
de 56 mil ecuatorianos a salir del país, entre enero y mayo del presente año
(la cifra más alta desde 2017) y no han regresado... se calcula que el 85% se
habrían quedado en México y EEUU.
El intenso flujo
de migrantes, en especial a Estados Unidos, en busca del "sueño
americano", hace que muchos cumplan las engañosas exigencias de los
coyoteros, que no miden riesgos ni sufrimientos de las víctimas a su cargo, les
interesa exclusivamente "su malévolo" negocio; ellos se aprovechan de
la ingenuidad de la gente e imponen sus tarifas -entre 15 y 18 mil dólares por
persona- en un mercado humano perverso. La mayoría nunca llegan a su destino, al
ser deportados o morir en el intento de cruzar la frontera. En algunos casos ni siquiera sus cadáveres son
devueltos. Es indispensable que el Gobierno ecuatoriano investigue la trama
criminal completa y destruya un sistema mafioso que podría involucrar a
autoridades y tener cómplices y encubridores en policías y jueces.
Ante esta
situación y las buenas relaciones, los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos
deberían enfrentar este problema de forma conjunta, para encontrar una solución
integral que rompa con el coyoterismo, promueva la libre movilidad, normando el
derecho de los ecuatorianos a ganarse honradamente el pan en territorio estadounidense.
No es un problema particular, es un problema nacional y en esos términos tiene
que ser discutido y solucionado por las administraciones.
Pensando en los migrantes, en su
esfuerzo heroico de sobrevivencia, debemos evaluar nuestro comportamiento con
los forasteros que llegan al país. La acogida al peregrino nos lleva al
encuentro del prójimo, de Jesús. Dejar caer las barreras y tender puentes con
los otros, nos conduce a una experiencia de cercanía con Dios y la construcción
de ambientes de Justicia y Paz. · #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.