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domingo, 11 de octubre de 2026

carta No. 362: Preguntando al Papa León XIV

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 362 – 11 de octubre, 2026
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Preguntando al Papa León XIV 

“Todos, a cualquier nivel, podemos contribuir al fundamento de la paz, que es la justicia. De hecho, no buscamos una paz cualquiera, una ausencia de conflicto a cualquier precio, sino esa paz verdadera que nace de la justicia” Papa León XIV. Magnifica humanitas,  No. 315.


Para los católicos, cristianos y personas de buena voluntad, la voz del papa León XIV es un referente importante ante los desafíos actuales. Aunque a veces es ignorada o silenciada, en esta carta recogemos algunas de sus respuestas a interrogantes fundamentales para la humanidad.

Pregunta: En este mundo lleno de conflictos, guerras fratricidas, armamentismo desenfrenado y violencia a todo nivel, ¿qué es la paz?

Papa León XIV: “La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita ‘basta’, a la paz se le susurra ‘para siempre’. En este horizonte nos ha introducido el Resucitado”. “Cuando tratamos la paz como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla”. «Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente» (Magnifica humanitas, N.° 228).

Pregunta: La paz mundial es muy frágil y muchas veces depende de la voluntad de grupos que manejan el poder global. Ante esta amenaza para la humanidad, ¿qué servicio deben prestar las religiones?

Papa León XIV: “Un servicio fundamental que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre es vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas” (León XIV, Jornada Mundial de la Paz 2026). No se puede creer en Jesús y, al mismo tiempo, promover la muerte de inocentes o la guerra (León XIV, Metz, Francia).

Pregunta: Santo Padre, ¿qué piensa sobre el incremento del gasto militar mundial?

Papa León XIV: “No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros. La estrecha conexión entre los intereses económicos, los aparatos militares y las decisiones políticas genera una ‘nación armada’, en la que la guerra parece casi una prolongación natural de la política y el mercado de las armas se convierte en un motor autónomo de las decisiones bélicas. No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra”. «No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable» (Magnifica humanitas, N.° 193 y 198).

Pregunta: La humanidad está utilizando la inteligencia artificial para todo y muchos temen que la IA reemplace a la inteligencia humana. ¿Qué IA necesitamos?

Papa León XIV: El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad; necesita una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica orientada por la caridad. Solo entonces la inteligencia artificial podrá convertirse en servidora del bien común (León XIV, encuentro con legisladores católicos).

Pregunta: Santo Padre, ¿cuál es la alternativa para construir, desde la fe y la esperanza, un mundo más humano, con solidaridad y amor?

Papa León XIV: La civilización del amor busca transformar la interdependencia en una solidaridad elegida. La IA no debe limitarnos a ser más eficientes o conectados, sino ayudar a construir una familia humana universal, donde la tecnología favorezca el encuentro y el cuidado recíproco.

No interpretamos el presente como un destino cerrado, sino como un campo abierto a la conversión personal y colectiva. Creemos en la fuerza del Reino, que se desarrolla desde la pequeñez de un grano de mostaza que, sembrado, brota y crece. Mientras la confusión nos rodea, el bien crece silenciosamente desde la tierra (Magnifica humanitas, N.° 187-210).  #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 

sábado, 3 de octubre de 2026

carta No. 361: “Paz desarmada y desarmante”

 

Con los ojos fijos en Él

en la realidad y la fe

Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 361 – 4 de octubre, 2026
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   “Paz desarmada y desarmante” 

“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia. Por eso, les exhorto a no resignarse nunca ante la perspectiva de una guerra considerándola “inevitable”, sino a promover sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas de la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos”. Papa León XIV, París, 25 de septiembre de 2026.

Desde París, “ciudad de la Luz”, durante su reciente visita a Francia, el papa León XIV volvió a colocar ante el mundo una palabra que hoy necesitamos escuchar con la mente y el corazón: PAZ. Ante las autoridades, la sociedad civil, el cuerpo diplomático francés y el mundo entero, su llamado fue claro: no resignarnos nunca ante la guerra como si fuera inevitable. Frente al estruendo de las armas, invitó a promover incansablemente el diálogo y la diplomacia como caminos para construir sociedades que respeten la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos.

En este mismo sentido, ha reclamado soluciones políticas justas, fundadas en la igual dignidad y los mismos derechos de toda persona, rechazando las acciones militares y las decisiones unilaterales que vulneran el respeto debido a la vida.

Por eso, hablar de paz, además de pedir y exigir que cesen las guerras y se depongan las armas, significa preguntarnos: ¿qué clase de mundo estamos construyendo cuando la vida humana puede quedar subordinada a intereses políticos, económicos, territoriales o militares? Es reconocer que ninguna causa puede justificar la deshumanización del otro, la violencia y la destrucción de la vida y de la creación.

La paz que propone el Papa es una “paz desarmada y desarmante”. Una paz que no nace de la imposición del más fuerte, sino de la capacidad de encontrarnos con el otro sin convertirlo en enemigo; que no se sostiene únicamente en acuerdos, sino en la justicia, la fraternidad, el respeto a los derechos humanos y el bien común.

En la UNESCO, León XIV llamó a fortalecer la cooperación internacional y la memoria de nuestra humanidad común. Recordó que cada persona es única, insustituible y digna de protección. Por eso, ninguna guerra debe acostumbrarnos a contar víctimas como cifras, olvidando sus nombres, familias, sueños y futuro.

Estas palabras cobran especial fuerza al mirar a Cisjordania y Gaza, donde miles de personas, especialmente niñas y niños, siguen enfrentando desplazamiento, miedo y graves carencias de vivienda, agua, salud y saneamiento. Ante esta realidad, no podemos ser indiferentes: las víctimas de la guerra no pueden reducirse a cifras o estadísticas.

Por eso, nuestra voz se une a quienes claman por el fin del sufrimiento en Gaza, pero también a quienes padecen la guerra y la violencia en Ucrania, Sudán, Haití y tantos otros lugares donde la vida se encuentra amenazada.

Y esta realidad nos conduce a mirar nuestro propio país: ¿qué hacemos frente a las distintas formas de violencia que hieren al Ecuador? ¿Cómo podemos hablar de paz cuando tantas familias viven bajo el miedo, la pobreza, la exclusión y la incertidumbre?

La paz mundial comienza también en nuestras familias y comunidades: cuando dejamos de responder a la violencia con más violencia y aprendemos a dialogar; cuando protegemos a los más vulnerables y rechazamos la indiferencia; cuando defendemos la verdad y la justicia; cuando educamos a las nuevas generaciones para el encuentro y la fraternidad. Cada acción, por pequeña que parezca, abre caminos hacia la paz, permite a las familias reconstruirse, protege a la niñez, abre las puertas de escuelas y hospitales, y permite a los pueblos vivir con mayor seguridad y libertad.

Que el clamor de Gaza despierte nuestras conciencias. La paz no puede esperar únicamente la buena voluntad: la paz se construye y es tarea de toda la humanidad. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.

 


domingo, 27 de septiembre de 2026

carta No. 360: La salud es derecho universal

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 360 –27 de septiembre, 2026
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   La salud es derecho universal

“La salud, especialmente la de base, se niega de hecho en diferentes partes del mundo y en muchas regiones de África.  No es un derecho de todos, sino todavía el privilegio de unos pocos, aquellos que pueden pagarla. La accesibilidad a los servicios sanitarios, al tratamiento y a las medicinas sigue siendo un espejismo. Los más pobres no pueden pagarlo y están excluidos de los servicios hospitalarios, incluso de los más básicos y primarios”. Papa Francisco.

Hay muchos síntomas que revelan que una persona está enferma, y también existen señales que evidencian que una sociedad está enferma. Los achaques personales y sociales están íntimamente relacionados. Cuando el Estado aún es incapaz de garantizar a su población servicios básicos como agua potable y alcantarillado, contribuye directamente al deterioro de la salud física. A esto se suma que, por diversos factores, muchas personas están sometidas actualmente a una fuerte presión emocional que ha provocado un deterioro acelerado de la salud psíquica.

En este contexto podemos decir que la situación actual del Ecuador presenta dos grandes frentes de emergencia en el ámbito sanitario: la salud mental y la salud física. La salud mental demanda cada vez mayor asistencia psicológica y psiquiátrica; ha alcanzado niveles críticos, impulsada por entornos de alta presión, estrés, inseguridad y dificultades económicas. Uno de los sectores más golpeados es el juvenil. Según el Ministerio de Salud, 9 de cada 10 consultas en salud mental corresponden a niños, adolescentes y jóvenes, principalmente por crisis de ansiedad y depresión. Se registraron 146.190 casos de depresión en un año. También se han incrementado los intentos de suicidio en un 14,9 % en lo que va de 2026 entre la población de 25 a 44 años.

Ante esta realidad, el sistema público se encuentra desbordado por este incremento inesperado. Los profesionales simplemente no se dan abasto. Solo el 23,92 % de los centros de salud de primer nivel cuentan con atención psicológica o psiquiátrica, y el país apenas dispone de 2,8 psiquiatras por cada 100.000 habitantes. Esta deficiencia estatal hace que el 84,5 % requiera atención del sector privado; sin embargo, muchas familias no pueden asumir sus costos y se quedan sin acompañamiento, aun cuando su situación requiera atención urgente.

La demanda de atención médica atraviesa una crisis histórica que se acrecienta y agudiza con el paso de los años. El desabastecimiento de medicinas e insumos es constante y se ha agravado últimamente. Los pacientes que logran una cita médica luego no tienen acceso a los medicamentos prescritos. Los medios de comunicación reportan permanentemente esta problemática, relacionada con una profunda brecha presupuestaria. Para 2026, el MSP calculó que necesitaba USD 687 millones para medicamentos e insumos, mientras que el Ministerio de Finanzas presupuestó únicamente USD 300,4 millones. Esta diferencia mantiene niveles críticos de desabastecimiento en hospitales de la red pública. A ello se suma la lentitud en los procesos de adquisición. Se anunció la importación de medicinas desde la India, cuya llegada estaba prevista en tres meses; ese plazo se cumplió hace tiempo y no hay respuestas concretas. El pueblo sigue esperando la medicación para tratar sus dolencias.

El sector rural, por su parte, ha sido desatendido históricamente. Existe una necesidad urgente de reducir las brechas de atención entre los sectores urbano y rural. La atención médica en estos territorios está, en gran medida, bajo la responsabilidad de profesionales recién graduados que cumplen su año de servicio rural, práctica que se mantiene desde hace muchos años para atender zonas alejadas de los principales centros poblados.

El país espera una solución urgente a la crisis del sistema de salud pública. Muchas familias viven con incertidumbre y angustia ante la posibilidad de no recibir atención adecuada ni acceder a los medicamentos que necesitan. El derecho a la salud en el Ecuador es universal, gratuito y está garantizado por el Estado, bajo principios de equidad y solidaridad. La Constitución de la República del Ecuador establece en su artículo 32 que la salud no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental vinculado directamente con una vida digna. La salud no puede convertirse en privilegio de quienes pueden pagarla. #ComuniquemosEsperanza

 

 

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domingo, 20 de septiembre de 2026

carta No. 359: Kinsakocha, amar y cuidar el agua

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 359 –20 de septiembre, 2026
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Kinsakocha, amar y cuidar el agua

“Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial, capaces de vivir con sobriedad, denunciando el derroche y la contaminación, defendiendo el derecho de cada hermano y hermana a beber sin miedo, sin desigualdad”. Papa León XIV.


Muchos estamos convencidos de que el agua sale de la llave y que, como pagamos una tarifa, tenemos derecho a tenerla siempre. La realidad no es tan simple. Es muy importante saber cómo y dónde nace y crece el agua. Para llegar al grifo de nuestra casa, recorre un largo camino desde las vertientes, los páramos y los bosques de alta montaña. El agua tiene su ciclo vital, que va más allá de los tres estados naturales que nos enseñaron en la primaria; tiene su propia filosofía, su propia pedagogía. El agua es un sujeto, no un objeto ni una mercancía. Es parte vital de la vida. El agua y los seres humanos somos uno.

El agua es una gran pedagoga. Diaria y silenciosamente nos envía enseñanzas y mensajes directos e indirectos. Su pedagogía nos educa, advierte y concientiza, personal y socialmente, sobre la trascendencia que tiene para la vida del planeta, como bien común y derecho humano fundamental, promoviendo una nueva cultura de cuidado y gestión sostenible.

Las fuentes de agua son múltiples y diversas; de allí que, aunque no llueva, la agüita siga llegando a nuestras casas. Nuestro país tiene abundantes fuentes de agua y, posiblemente por esa abundancia, no caemos en cuenta de que debemos cuidarla y protegerla; no solo conservarla, sino también restaurarla, asumiendo que la maltratamos mediante la contaminación, al convertirla en basurero y recipiente de toda clase de desperdicios humanos. También la malgastamos y desperdiciamos y, sin embargo, es tan generosa con la humanidad y la naturaleza que sigue regando la vida cotidiana.

Los “ríos voladores” son grandes flujos de vapor de agua que viajan desde el océano Atlántico y la Amazonía hasta los Andes. Al encontrarse con la cordillera, el aire se eleva, enfría y condensa, generando lluvias que abastecen de agua a los páramos, valles y otras regiones del país.

Kinsakocha es un extenso ecosistema de páramo andino y una zona de recarga hídrica ubicada a 30-35 km de Cuenca. Recibe la descarga de los ríos voladores, cuenta con vertientes naturales y aguas subterráneas, y constituye un corazón hídrico de la región austral, asentado sobre la caldera de un antiguo volcán inactivo. Actúa como una esponja natural: de sus páramos nacen más de 40 lagunas e importantes ríos, como el Irquis, el Tarqui y el Yanuncay, que proveen de agua potable a alrededor de 150.000 personas de Cuenca y localidades cercanas.

Conservar y reparar Kinsakocha es una tarea y una corresponsabilidad de la ciudadanía. Tanto el sector urbano como el rural deben involucrarse activamente en la defensa de esta fuente de agua. Sensible a la vulnerabilidad de este ecosistema, el Cabildo Popular por el Agua convocó a una asamblea ampliada para organizar la conmemoración del primer año de la marcha del Quinto Río, una movilización histórica que reunió a más de 100.000 personas el 15 de septiembre de 2025.

El pueblo se autoconvocó ante la persistente amenaza sobre estas fuentes de agua, pues continúan las licencias mineras y la intención de ampliar la concesión en 46.000 hectáreas de páramo. La oposición no es a la minería en sí, sino a su desarrollo en territorios como Kinsakocha, por el riesgo de afectar humedales, fuentes de agua y reservas hídricas.

En septiembre de 2025, el arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, en la misa que antecedió a la caminata hacia Kinsakocha, expresó: “Vayan a donde se dirigen las gotas de agua, ‘delirantes de conciencia’, para cuidar los páramos; vayan a la catedral del agua, que son los páramos y las fuentes de agua”. #ComuniquemosEsperanza

 

 

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domingo, 13 de septiembre de 2026

carta No. 358: Discernir entre el bien y el mal

 

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Comisión ecuatoriana Justicia y Paz
carta No. 358 –13 de septiembre, 2026
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Discernir entre el bien y el mal

“La tentación tiene tres características y nosotros debemos conocerlas para no caer en las trampas. La tentación comienza levemente, pero crece, siempre crece. Luego Contagia a otros: se transmite a otros, trata de hacerse comunitaria. Y al final, para tranquilizar el alma, se justifica. De este modo las características de la tentación se expresan en tres palabras: crece, se contagia y se justifica”. Papa Francisco, 11 de abril 2014.

Vivimos una época en la que los límites éticos entre el bien y el mal se diluyen y difuminan hasta confundirse. El mal primero se banaliza y luego se justifica. No es algo exclusivo de nuestros tiempos; ha ocurrido a lo largo de la historia, especialmente en momentos trágicos como el Holocausto del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial y el surgimiento del nazifascismo.

La banalidad del mal diluye la responsabilidad individual dentro de un sistema en el que gran parte de la sociedad participa de manera más o menos activa o lo acepta pasivamente con su silencio e indiferencia. Esto se refleja en frases como: “yo solo cumplo órdenes”, “es lo que tengo que hacer”, “es parte de mi trabajo”, “todo el mundo lo hace” o simplemente “no es algo que me afecta”. Se aceptan sin cuestionar los “pequeños males” hasta que se convierten en algo normal: aceptamos la corrupción personal y social, la violencia o la injusticia contra el otro como instrumentos para alcanzar el éxito personal.

Se banalizan también las muertes relacionadas con los grupos de delincuencia organizada mediante frases que minimizan esa violencia, como: “No importa, mientras se maten entre ellos…”. Se olvida así que todo crimen es injusto y que existen personas no implicadas que no pueden ser consideradas simples “víctimas colaterales”. También se llegan a aceptar violaciones de los derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales, como en el caso de los “Cinco Niños de las Malvinas”, bajo justificaciones discriminatorias que, por ser afros o “negros”, los presentan como supuestos delincuentes merecedores de castigo.

El mal se justifica con discursos que parecen aceptables y terminan siendo asumidos incluso por personas honestas. El miedo y la manipulación normalizan abusos, generan divisiones y debilitan la ética personal y social.

De esta forma se genera un contagio general que permite que la justificación del mal crezca y se convierta en algo aceptable, asumible y popular, como ocurrió con el nazismo. Esta forma de pensar se está extendiendo a nivel local, regional, nacional y global.

Es aún más grave cuando se utiliza el nombre de Dios para cometer crímenes, justificar guerras o promover ideologías que alimentan la xenofobia, el machismo, el ultranacionalismo y el descarte social de personas, pueblos y naciones. También se promueven teologías de la prosperidad y del éxito, donde se presenta a Dios casi como un “cajero automático” al que se puede comprar o sobornar. Son visiones espiritualistas e individualistas que dejan de lado los valores de la justicia social, la solidaridad y el bien común.

El primer paso de una ética liberadora es discernir entre el bien y el mal. El papa Francisco señalaba: “Debemos estar atentos cuando en nuestro corazón sintamos algo que acabará por destruir a las personas, destruir la fama, destruir nuestra vida, llevándonos a la mundanidad, al pecado… Porque es una lucha de nuestra vida espiritual, de nuestra vida cristiana contra el príncipe de este mundo”. El segundo paso es la voluntad: actuar de acuerdo con ese discernimiento, vincular la verdad con el bien y enfrentar la “ética cínica”, que conoce dónde está el bien y el mal, pero no actúa en consecuencia.

Para superar esta profunda crisis ética debemos examinar nuestra conciencia personal y social: la personal, que nos permite analizarnos a nosotros mismos; y la social y comunitaria, donde, iluminados por la Sabiduría Divina y el Espíritu Santo, discernamos claramente entre el bien y el mal y, en consecuencia, trabajemos para ubicar cada realidad en su lugar y construir activamente el Reino de Dios, que es Reino de vida, verdad, justicia, paz, gracia y amor. #ComuniquemosEsperanza

 

 

Con los ojos fijos en El, en la realidad y la fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz, resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar, reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.