Con los ojos fijos en Él
en la realidad y la fe
Comisión ecuatoriana Justicia
y Paz
carta No. 320
–21 de diciembre de 2025
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¿Dónde nacería Jesús hoy?
“Viene en cada campesino, en cada niño que nace, en cada obrero que lucha, en cada hermano que sufre. Viene en el pueblo que gime, bajo el peso de la angustia y en la voz que se levanta, en demanda de justicia. Viene en las madres que lloran hijos desaparecidos. VIENE!... y si los recibimos nos salva y nos da poder de ser los hijos de Dios. Mons. Leonidas Proaño, Navidad de 1979.
Jesús nació en condiciones físicas muy modestas y austeras.
La migración de María y José marcó su nacimiento. En Belén no encontraron un
lugar adecuado: solo una cueva o un establo sencillo, improvisado para el
alumbramiento. Allí, en Belén, en un entorno humilde y extremadamente precario,
sin comodidades, con poquísima higiene, rodeados de animales y con la tenue luz
de lámparas de aceite, María y el Niño quedaron expuestos a una alta
inseguridad. Les tocó vivir la realidad más dura de su época: los riesgos
sanitarios del parto, el descarte y la pobreza. Estas condiciones reflejan la
humildad, el recato y la sencillez con que Dios quiso manifestarse al mundo,
haciéndose accesible a toda la humanidad, especialmente a los más vulnerables,
necesitados y olvidados.
Si Jesús viniera hoy al mundo, ¿dónde nacería? Con toda
seguridad nacería en circunstancias similares a las de Belén, hace más de dos
mil años. No nacería en medio de abundancia y comodidades. Nacería en
condiciones de humildad, sencillez, pobreza y desplazamiento, muchas veces
ignorado e invisibilizado.
Su llegada sería en la periferia: en un campamento de refugiados,
un hospital desbordado, un centro de salud sin medicinas o un asentamiento
informal sin servicios básicos. Podría nacer en una choza andina, un bohío
amazónico, una cabaña montubia o en un barrio periférico, incluso en un
contexto de conflicto. Sería un nacimiento marcado por el desplazamiento y el
exilio, en una familia migrante o refugiada que huye de la pobreza o la
persecución, como eco de la huida a Egipto.
No sería noticia de primera plana ni aparecería en las
páginas del jet set internacional. Nacería lejos de los círculos de poder
económico y social. Y, aunque muchos hablan de Dios y dicen ser sus discípulos,
Él sigue revelándose en los millones de niños y niñas que nacen en condiciones
de riesgo inminente, marcadas por una pobreza integral que avanza sin freno.
Dios eligió y elige lo humilde para revelarse. Desde esa
fragilidad y vulnerabilidad envía un mensaje potente de amor y solidaridad con
los más sencillos y marginados. Aunque cambien los escenarios, el no tener un
lugar en un albergue, la ausencia de una sala de hospital, la falta de recursos
y de cuidado siguen presentes a lo largo y ancho del mundo. Esta encarnación de
Dios en el aquí y ahora continúa cuestionando el sistema establecido y
reivindica la tarea urgente de atender y proteger a los más vulnerables.
¿En qué condiciones nacería hoy? En pobreza extrema: sin
lujos, envuelto en mantas sencillas, no en pañales finos, sino en lo que se
tenga a mano, como lo fue el pesebre. Con falta de atención médica básica: como
ayer, podría carecer de los cuidados que exige un parto, subrayando la
fragilidad de la vida humana. Acompañado por los humildes: los pastores de hoy,
trabajadores manuales, gente sencilla, desempleados, serían los primeros en
reconocerlo y adorarlo.
Su nacimiento, hoy como ayer, es anuncio de amor, esperanza y
salvación. Ha cambiado el escenario, del establo de Belén a un albergue
moderno, pero la esencia permanece: humildad, desplazamiento y la compañía de
los desfavorecidos, como reflejo de su misión de nacer y estar con los más
pobres.
“Dios desea tanto abrazar nuestra existencia que, infinito,
por nosotros se hace finito; grande, se hace pequeño. He aquí la maravilla de
la Navidad: la inaudita ternura de Dios que salva el mundo encarnándose” (Papa
Francisco). Una Navidad llena del amor de Dios, Uno y Trino. #ComuniquemosEsperanza
Con los ojos fijos en El, en la realidad y la
fe" es una publicación de la Comisión ecuatoriana Justicia y Paz,
resultado de reuniones periódicas de los miembros de la Comisión para analizar,
reflexionar y proponer alternativas, a través de estas cartas.
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